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martes, 4 de agosto de 2009

EN ESTO PENSAD -- AGOSTO 2009

La Expiación: Antes y Ahora (Parte II)

William MacDonald

Una Excepción A La Norma

Hay al menos un lugar en el Antiguo Testamento donde la palabra "expiar" puede significar claramente quitar el pecado:

“Setenta semanas están determinadas sobre tu pueblo y sobre tu santa ciudad, para terminar la prevaricación, y poner fin al pecado, y expiar la iniquidad, para traer la justicia perdurable, y sellar la visión y la profecía, y ungir al Santo de los santos” (Dn. 9:24).

En este versículo “expiar la iniquidad” es correctamente traducido en la Reina Valera, la Biblia de las Américas y la Nueva Versión Internacional. En algunas traducciones en otros idiomas, pone lo equivalente a “hacer reconciliación por el pecado”, que es la idea, pero “expiar” lo expresa más claramente.
El pasaje anticipa la segunda venida del Señor Jesús cuando la iniquidad de Su pueblo Israel por fin será solucionada. Realmente el sacrificio necesario fue ofrecido en el Calvario, pero Israel como entidad no entra en el bien de esto hasta que miren a Aquel que traspasaron, lloren y se aflijan por Él como uno se aflige por su unigénito (véanse Zac. 12:10; Jn. 19:37). Lo que la expiación cubrió en el Antiguo Testamento, Cristo quitó completamente y para siempre en la Cruz.

El Sentido Adquirido

“Expiación” no es una palabra neotestamentaria, y “expiar” sólo aparece en Hebreos 2:17 donde quizás sería mejor traducida “hacer propiciación”, “ser propicio” o “hacer reconciliación”. La idea de la expiación como en el Antiguo Testamento nunca se halla en el Nuevo Testamento. Nunca menciona nada hecho para cubrir ni a personas ni a cosas inanimadas.
En nuestros días la palabra expiación tiene un sentido adquirido. Hablamos de la expiación de Cristo, queriendo decir que mediante Su muerte, sepultura y resurrección hay satisfacción respecto al pecado. En sermones y canciones nos regocijamos en que mediante Su sangre expiatoria nuestros pecados han sido quitados de una vez por todas. Pero recordemos que este sentido es completamente poético, y que no tiene conexión alguna con el sentido usual de la palabra en el Antiguo Testamento.
Nos ahorrará mucha confusión y malentendidos si distinguimos entre el significado de expiación en el Antiguo Testamento y el significado que ha adquirido hoy en día por el uso que se da. No es incorrecto hablar de la obra expiatoria de Cristo, siempre que reconozcamos que Su obra fue perfecta, final e interna, mientras que la expiación en el Antiguo Testamento fue, salvo la excepción notada, imperfecta, repetida y externa.

La Expiación en el Reino

Ezequiel emplea la palabra en relación con los servicios en el futuro templo milenario (Ez. 43:21, 26; 45:15, 17, 20). Anticipando el reino, Ezequiel habla de expiar el altar, el pueblo, es decir, la casa de Israel, y el templo. Esto representa un problema para algunos, porque parece que contradice Hebreos 10:12, “pero Cristo, habiendo ofrecido una vez para siempre un solo sacrificio por los pecados, se ha sentado a la diestra de Dios”, y Hebreos 10:18, “Pues donde hay remisión de éstos, no hay más ofrenda por el pecado”.
El problema surge porque damos al término “expiar” su definición del diccionario moderno en lugar de su significado básico. No sugiere que los sacrificios en el templo milenario sean eficaces en quitar la culpa y la pena del pecado, como tampoco eran en la época del Antiguo Testamento. Simplemente formarán parte del rito del templo. Al cumplir las ceremonias, Israel redimido verá la debilidad de los ritos contrastada con la perfección de la obra de Cristo. Reconocerá que los sacrificios eran sombras, mientras que la realidad es Cristo. Como los sacrificios del Antiguo Testamento ilustraban anticipadamente la obra de Cristo, así los del milenio recordarán el sacrificio hecho en el Calvario, como hace la Cena del Señor en nuestro caso. Simplemente serán memoriales.
traducido por Carlos Tomás Knott
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HUDSON TAYLOR: LA OBEDIENCIA A LOS PADRES

"Nunca he conocido un caso de desobediencia a un mandamiento definitivo de un padre que no trajera retribución, aun en el caso de que ese padre estuviese equivocado. Conquista através del Señor. Él puede abrir cualquier puerta. En tal caso la responsabilidad es del padre, y es una responsabilidad grave. Cuando el hijo o la hija puede decir en toda sinceridad: “Estoy esperando, Señor, a que Tú abras el camino”; el asunto está en Sus manos y Él lo resolverá".

Hudson Taylor (1832-1905) fue misionero a China. Esta cita viene de su libro Hudson Taylor's Spiritual Secret (El Secreto Espiritual De Hudson Taylor).
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NO EXISTE LA MÚSICA "NEUTRAL

Según el testimonio de la Biblia hay una música que estáal servicio de Dios, para Su gloria, marcada y determinada por el Espíritu de Dios; y hay una música que está al servicio de Satanás y del hombre caído, marcada y determinada por el espíritu de este mundo. Por eso tenemos que distinguir muy bien la clase de música que permitimos en la Iglesia de Dios. En el antiguo pacto, era impensable utilizar la música de los pueblos paganos, dedicada a la idolatría y al desenfreno sensual, para la adoración del Señor.
La Biblia nos enseña que todo lo que sale del hombre pecador separado de Dios, pertenece a este mundo. Como este mundo está espiritualmente en tinieblas, y no en la luz, y bajo el dominio y la influencia del príncipe de este mundo, todas las expresiones culturales del hombre pecador, por consiguiente, están influenciadas en mayor o menor grado por el pecado y las tinieblas espirituales del corazón de los que las producen, ya la pintura, la literatura, el teatro o el cine, y, naturalmente, también la música (comp. Mt. 12:34-35; 15:18-20; Jn. 8:34-47; Ro. 3:9-18; 8:5-8; 1 Co. 2:6-16; Ef. 2:1-3; 4:17-19; 1 Jn. 2:15-17; 4:5).
La capacidad del hombre de componer y escuchar música es un don de Dios, y los elementos musicales básicos, en cierto sentido, se pueden calificar de "neutrales"; pero la música que el hombre produce utilizando estos elementos, ya no es neutral, pues es la expresión de su ser y pensamiento. Es corriente suponer que toda clase de música es un don de Dios y que cada estilo musical puede servir para las canciones espirituales de los hijos de Dios. Pero, como hemos visto, esto no tiene fundamento bíblico y abre una puerta peligrosa por la que puede introducirse la influencia del mundo en la Iglesia de Dios.

Rudolf Ebertshäuser, pág. 21 de su libro, La "alabanza" carismática y la adoración bíblica en Espíritu y en verdad. Ediciones Cristianas Bibliques
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Algunos Beneficios de Memorizar
Porciones de la Biblia

Muchos ni siquiera estudian la Biblia, pero entre los que sí lo hacen, los estudiantes livianos de la Biblia son olvidadizos. Pero los estudiantes cuidadosos memorizan las cosas que estudian y así recuerdan mejor las lecciones y sacan más provecho. He aquí algunos beneficios de memorizar versículos bíblicos.

Prevención de Pecado: El Salmo 119:11 dice: “En mi corazón he guardado tus dichos, para no pecar contra ti”. Como dice el refrán: “Más vale prevenir que curar”.

Victoria sobre Satanás: Efesios 6:17 nos llama a combatir con “la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios” (véase el ejemplo del Señor Jesús en Mateo 4:1-10).

Prosperidad Espiritual: Salmo 1:2-3 describe la bienaventuranza del que medita en la Palabra de Dios día y noche: “será como árbol plantado junto a corrientes de aguas, que da su fruto en su tiempo, y su hoja no cae; y todo lo que hace prosperará”.

Consejo Personal: Salmo 119:24 dice: “Tus testimonios son mis delicias y mis consejeros”. Isaías 25:1 declara: “Tus consejos antiguos son verdad y firmeza”.

Ayuda para Otros: En Proverbios 22:20-21 leemos: “¿No te he escrito tres veces en consejos y en ciencia, para hacerte saber la certidumbre de las palabras de verdad, a fin de que vuelvas a llevar palabras de verdad a los que te enviaron?”

Adaptado de Lorne Sanny, citado en el libro Turning Toward Integrity (“Volviendo a la Integridad”), por David Jeremiah, págs 53-54.

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LA MEJOR INVERSIÓN

Queremos ayudarle a invertir su dinero. No, no se preocupe. No le vamos a hablar de porcentajes, intereses u otros números. Sólo queremos orientarle citando unas palabras de uno de los hombres más ricos que han existido jamás. Era conocedor a fondo del mercado “exportar-importar” de su país y un sabio y hábil inversor, y dijo así: “El que ama el dinero no se saciará de dinero y el que ama el tener mucho no sacará beneficios; esto es frustración. Dulce es el sueño del obrero – coma mucho o poco –, pero al rico no le deja dormir la riqueza”. Luego continuó diciendo: “El hombre, tal como salió del vientre de su madre, (desnudo), así vuelve, yéndose tal como vino. Y nada saca de su trabajo para llevarse consigo. Esto es un gran mal; ¿de qué le aprovechó trabajar en vano?”. Evidentemente hay quien entiende muy bien de finanzas, y es la muerte. ¿Por qué digo la muerte? Porque ella se queda con todo lo que dejamos cuando volvemos –desnudos, como vinimos– al polvo. La muerte sabe que usted está invirtiendo a su cuenta durante toda su vida. Su negocio no falla.
Por último, ese hábil inversor dijo: “El fin de todo el discurso oído es éste, Teme a Dios y guarda sus mandamientos, porque esto es el todo del hombre, porque Dios traerá toda obra a juicio, juntamente con toda cosa encubierta, sea buena o sea mala”.
Este hombre, ya es hora que lo digamos, fue Salomón, rey de Israel y uno de los hombres más ricos, sabios y poderosos que jamás han existido.
Estas palabras están registradas en la Sagrada Biblia junto con muchos otros escritos que le pueden ayudar a invertir bien no sólo su dinero, sino también su tiempo, persona, en una palabra: su vida. Sólo tiene una vida, y pronto pasará. Y después, no le importará lo que haya acumulado en esta vida, porque lo dejará todo. Amigo, busca a Dios mientras haya tiempo, y déjele gobernar su vida. Será la mejor inversión que habrá hecho en la tierra y que seguirá proporcionando rentas por toda la eternidad.
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Una Oportunidad Única de Testificar al Mundo

D. M. Lloyd-Jones (1899-1981)

El apóstol nos recuerda que en las épocas de apostasía, en las épocas de gran impiedad e irreligiosidad, cuando los fundamentos mismos tiemblan, una de las manifestaciones más destacadas de desorden es ser “desobedientes a los padres” (2 Ti. 3:2)... ¿Cuándo aprenderán las autoridades civiles de que existe una conexión indisoluble entre la impiedad y la falta de moralidad y de conducta decente?... La tragedia es que las autoridades civiles – sea cual fuere el partido político que esté en el poder – parecen estar todas gobernadas por la psicología moderna en lugar de las Escrituras. Todos están convencidos que pueden solucionar directamente y solos la falta de justicia y de rectitud. Pero eso es imposible.
La falta de justicia y rectitud es siempre el resultado de la impiedad, y la única esperanza de volver a tener alguna medida de justicia y rectitud en la vida es tener un avivamiento de la piedad. Eso es precisamente lo que les está diciendo el apóstol a los efesios y nos está diciendo a nosotros (Ef. 6:14). Los mejores y más morales periodos en la historia de este país, y de cualquier otro país, siempre han sido esos periodos después de poderosos avivamientos religiosos. Este problema de anarquismo y falta de disciplina, el problema de niños y jóvenes, no existía hace cincuenta años como existe ahora. ¿Por qué? Porque todavía operaba la gran tradición del avivamiento evangélico del Siglo XVIII. Pero como ya ha desaparecido, estos terribles problemas morales y sociales están volviendo, como nos enseña el apóstol, y como siempre han vuelto a lo largo de los siglos.
Por lo tanto, las condiciones presentes demandan que observemos la declaración del apóstol. Yo creo que los padres e hijos cristianos y las familias cristianas tienen una oportunidad única de testificar al mundo en la actualidad siendo simplemente distintos. Podemos ser verdaderos evangelistas al mostrar esta disciplina, esta ley y este orden, esta relación auténtica entre padres e hijos. Podríamos ser los medios, bajo la mano de Dios, de lleva a muchos al conocimiento de la Verdad. Por lo tanto, creamos que así es.

Tomado de Life in the Spirit in Marriage, Home & Work: An Exposition of Ephesians 5:18-6:9. Artículo publicado en Portavoz de la Gracia, nº 204s

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lunes, 13 de julio de 2009

EN ESTO PENSAD -- JULIO 2009


La Expiación: Antes y Ahora (Parte I)

William MacDonald

Expiación es una de estas fascinantes palabras bíblicas que tiene variedad de usos. Su significado en cualquier texto de l
as Escrituras debe determinarse por el contexto. Viendo cómo es usada la palabra, aprendemos los diferentes sentidos que tiene.
Pero antes, es menester recordar el camino de la salvación en el Antiguo Testamento. La gente fue salva al poner su fe en el Señor. Cuando Dios reveló algo y le creyeron, entonces fueron contados justos. Así cuando Dios prometió a Abraham que tendría descendientes tan numerosos como las estrellas, el patriarca “creyó a Dios, y le fue contado por justicia” (Gn. 15:6). Abraham fue justificado en base a la todavía futura obra de Cristo en la cruz. Es dudoso que Abraham supiera mucho acerca de aquella obra, pero Dios sabía, y puso todo el valor de aquella obra a la cuenta de Abraham. El Señor le otorgó el perdón judicial de todos sus pecados en base a la preciosa sangre del Salvador derramada en el Calvario. En cada época la salvación es por la fe en el Señor y en base a la obra sustitutiva del Señor Jesucristo. Se establece una relación eterna.

Sin embargo, cuando un israelita creyente cometía pecado después de su conversión, esto rompió su comunión con Dios y le hizo inmundo. También había ciertos actos (como tocar un cuerpo muerto) que en sí no eran pecaminosos, pero que le hacía inmundo ceremonialmente. Estas cosas le impedían adorar en el tabernáculo o templo. Esto es cuando hacía falta la expiación, y ahora consideraremos este tema.

El Significado en el Antiguo Testamento

En el Antiguo Testamento, expiación es la traducción de una palabra hebrea que significa “cubrir”. Así que, cuando Dios mandó a Noé a cubrir el arca (“calafatearás”) por dentro y por fuera (Gn. 6:14), es la misma raíz que la palabra traducida “expiar”. La expiación era una forma de cubrir el pecado hasta que fuera tratado completa, perfecta y finalmente por la obra de Cristo en el Calvario.
En algunos casos, “cubrir” puede comunicar la idea de enmendar, limpiar, eximir de castigo, y consagrar.

La palabra se empleaba generalmente de personas, sacerdotes y la nación de Israel. Pero casi nunca significaba expiación de pecados, esto es, hacer satisfacción por ellos. El escritor de Hebreos aclara que los sacrificios del Antiguo Testamento nunca quitaron ni un sólo pecado. Si el sentido primario de expiación es quitar el pecado, entonces los sacrificios eran fracasos. “Porque la sangre de los toros y de los machos cabríos no puede quitar los pecados” (He. 10:4). Cada año en el día de expiación hacían memoria de los pecados (He. 10:3). Por esta razón el sistema de sacrificios nunca dio al pueblo de Dios una conciencia limpia respecto al pecado. “De otra manera cesarían de ofrecerse, pues los que tributan este culto, limpios una vez, no tendrían ya más conciencia de pecado” (He. 10:2).
A veces hacían expiación por cosas inanimadas – el altar, el lugar santo, el lugar santísimo, el tabernáculo de reunión y el templo. Obviamente esto no tenía nada que ver con quitar o expiar pecados, porque las cosas inanimadas no pueden pecar. Un altar que había sido expiado estaba apto para usar en el servicio divino porque era limpio ritualmente. No es adecuada cualquier definición de expiación que no explica por qué ciertas “cosas” debieron ser expiadas.
Empleada respecto a las personas, la expiación significa limpieza ceremonial. Cuando un judío creyente que había pecado traía el sacrificio requerido, en efecto confesaba su pecado. Tan pronto como confesaba, fue perdonado. Su perdón no vino mediante el sacrificio animal sino mediante el sacrificio de Cristo. El sacrificio animal era figura o tipo del sacrifi
cio de Cristo. La pena eterna de su pecado ya había sido cancelada cuando creyó en el Señor, pero la confesión renovaba su comunión con Dios. El sacrificio que trajo le hizo apto externa y ceremonialmente para participar nuevamente en la adoración y los servicios de Jehová. Ya estaba en una relación de pacto con Dios, pero ahora estaba limpio ritualmente. Los sacrificios levíticos santificaron para la purificación de la carne (He. 9:13), esto es, proveyeron una purificación externa, ritual. Sólo la obra de Cristo puede limpiar la conciencia de obras muertas para servir al Dios vivo (He. 9:14).
continuará en el número siguiente, d.v.
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El Proceder De Cristo
Con El Joven Rico

Una sola mirada al joven rico que se acercó a Jesús indica que era una persona digna de ser estimada y digna de confianza. Era un joven respetable, con apariencia educada y de buenos modales. Saludó al Señor con cortesía, hincando la rodilla delante de Él y llamándole: “Maestro bueno”. Su profundo interés en la religión demanda nuestro respeto. Vino corriendo a Cristo, persiguiendo con entusiasmo Su ayuda espiritual. Tanta ansiedad sentía sobre el tema de la vida eterna que no podía esperar una conversación privada. Allí mismo, en el camino, ignoraba la atención del público y arrodillado inquiría por el bienestar de su alma.
Además, era un hombre de acción moral. Cuando Jesús empezaba a recordarle los mandamientos, él respondió: “todos estos he guardado desde la juventud”. Su vida era externamente limpia y aceptable. Cuando Jesús le dijo: “No cometerás adulterio”, él podía responder sinceramente que se había guardado fiel. Al mandamiento de nuestro Señor: “No hurtarás”, podía responder que en el negocio había sido honesto. Sus riquezas no fueron ganadas por medio del fraude. No perjuraba. Tal integridad no fue ocasional ni recientemente adquirida. Al contrario, la moralidad había sido entretejida en su vida “desde la juventud”.
Marcos 10:22 nos dice que ese hombre tenía grandes posesiones. Tenía éxito en el mundo. Lucas 18:18 le llama: “un principal” ... se refiere a un noble con autoridad e influencia. Mateo 19:20 dice que era “joven”, lo cual hace que sus logros fueran todavía más sorprendentes. Fácilmente alguien pensaría: “Éste es digno del premio de Ciudadano del Año”. Y por cierto te gustaría tenerle como un trofeo para Cristo. Te alegraría verle confesar a Cristo e integrarse en tu congregación. ¿No da vergüenza reconocer que parte del interés que tendrías en tal hombre es debido a la idea carnal que uno tan importante en el mundo sería una gran ventaja para el reino de Dios?
¿Cuál sería tu reacción en semejantes circunstancias? ¡Aquí estaba un hombre literalmente rogando de rodillas para que alguien le dijera cómo llegar al cielo! ¡Debe ser el sueño de cada evangelista! ¿No abrirías la Biblia para hacerle las preguntas esenciales?
– “¿Crees que eres un pecador?”
– “¿Crees que Cristo murió por los pecadores?”
– “¿Aceptas a Jesús como tu Salvador personal?”
– “Ora conmigo ahora, repitiendo sinceramente mis palabras...”
Él respondería en afirmativo a cada pregunta con muy poca instrucción. Sólo habría que enseñarle los versículos usuales. Este hombre rico estaba como fruto maduro, listo para ser recogido en nuestra “canasta evangélica”. En nuestras salas le hubiéramos sacado una “decisión” en poco tiempo, y le habríamos asegurado de que tenía vida eterna y que no debía dudarlo. Entonces, su nombre sería añadido a la hoja de estadística y la nueva de su conversión anunciada a todos. ¡Semejante persona influyente merecería un artículo de entrevista personal en algún periódico o alguna revista evangélica!
Sé honesto. ¿No te molesta, no te desanima un poquito ver a Jesús tratar a ese joven tierno con tanta rudeza? Más de uno pensaría: “¿Cómo podría nuestro Señor emplear unas tácticas tan pobres, tan bruscas y carentes de consideración con un pecador? Empezaba con una reprensión, y de ahí se fue a hablar de los Diez Mandamientos (¡vaya!). ¿No demandaba un sacrificio inmenso como condición para recibir la vida eterna, dejando al “pez gordo” escaparse? ¿No sabía cómo conducir a un alma a Sí mismo?” Pero amigo, si estás sorprendido, seguro que eres tú. no Cristo, quien no entiende cómo evangelizar.


Walter Chantry, Today’s Gospel, Authentic or Synthetic (El Evangelio de Hoy, ¿Auténtico o Sintético?), The Banner of Truth Trust (El Estandarte de la Verdad), 1970, pp.19-21

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¿A DÓNDE IRÉ CUANDO MUERA?

LA BIBLIA contesta esta pregunta. Nos dice que Dios nos creó buenos y nos puso en un mundo perfecto. Pero, cuando a Dios le desobedecimos y le dimos la espalda, decidiendo vivir sin contar con Él, entonces el pecado, el dolor y la muerte entraron en nuestro mundo.
Dios vio con dolor nuestra rebelión y las consecuencias. Dios es justo y santo, y no puede pasar por alto el pecado. Entonces no sería mejor que Sus criaturas. Hemos arruinado el mundo que Él creó, y además nos hemos arruinado a nosotros mismos. Esto tiene que ser castigado. Pero en Su misericordia Él envió a Su Hijo Jesucristo para tomar el castigo que el pecado merece y la justicia demanda. Aunque Jesucristo vivió una vida sin pecado, Él murió en nuestro lugar, resucitó de los muertos, y ahora vive en el cielo.
Todo aquel que confía personalmente en el Señor Jesucristo que murió y resucitó, será salvo del castigo de Dios e irá a estar con Él después de la muerte. Los que no creen no verán el cielo, sino que pasarán la eternidad separados de Dios en el lugar de castigo que su rebelión merece.
Ser buenos no nos salva. Practicar una religión tampoco. Nada de esto nos puede otorgar perdón y vida eterna. Debemos ponernos en manos del Salvador, el Señor Jesucristo. Es un acto personal de fe. Confiar en Jesucristo como nuestra única salvación no sólo nos otorga perdón y nos salva del castigo eterno, sino que nos da nueva vida ahora y llena nuestra vida de propósito.
Amigo, si deseas confiar en el Señor Jesucristo y depositar tu vida en Sus manos, debes arrepentirte de tus pecados y de corazón depositar tu confianza única y enteramente en Jesucristo, quien murió en paga de tus pecados y resucitó para justificarte cuando creas en Él. Confiésale con tu boca, como tu Señor y Salvador. Él es el único que puede salvarte. Lo hará instantáneamente y de una vez para siempre cuando confíes en Él. Las religiones y filosofías de los hombres te fallarán, pero Jesucristo nunca ha fallado a ninguna de los que en Él confían.

VERSÍCULOS CLAVES EN LA BIBLIA QUE DEBES CONSIDERAR:
1 Pedro 3:18 “Porque también Cristo padeció una sola vez por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios, siendo a la verdad muerto en la carne, pero vivificado en espíritu”.
Juan 3:16 “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna”.
Romanos 10:9 “Que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo. Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación”.
Juan 14:6 “Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí”.
Hechos 4:12 “Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos”.
Hebreos 2:3 “¿Cómo escaparemos nosotros, si descuidamos una salvación tan grande?”


miércoles, 3 de junio de 2009

EN ESTO PENSAD -- JUNIO 2009

Faraón: Figura Del Diablo

1. “Andad, ofreced sacrificio a vuestro Dios EN LA TIERRA” (Éx. 8:25). Él les ofrece libertad para sacrificar a Dios si se quedan en la tierra donde él gobierna. Esto significa: “Sed cristianos si queréis, pero no desechéis el yugo de las tinieblas; no rompáis el lazo de vuestra conexión con el pecado”. El diablo nos permitirá sacrificar a Dios con tal que nos quedemos como sus esclavos. “No podéis servir a Dios y Mammón” (Mt. 6:24, Reina Valera de 1909).
2. “Yo os dejaré ir…con tal que NO VAYÁIS MÁS LEJOS” (Éx. 8:28). Esto quiere decir: “Si tenéis que pasar la frontera de mi reino, os permitiré si no vais tan lejos como para estar fuera de vista”. Lástima que tantos parecen haber aceptado esta condición, e intentan vivir la vida cristiana con sus ojos mirando Egipto. “Acordaos de la mujer de Lot” (Lc. 17:32). La línea divisora debe ser tan enfática como la muerte y la resurrección (Ro. 6:8). ¿Eres un cristiano “fuera de vista”, habiendo escapado la corrupción que está en el mundo? No podemos acercarnos a la tierra prometida sin alejarnos de Egipto y perderlo de vista.
3. “Id ahora VOSOTROS LOS VARONES” (Éx. 10:11). La idea es: “Salvaos a vosotros mismos, pero dejad atrás a vuestras esposas y vuestros hijos”. La separación completa es lo que Faraón y el diablo temen. Él sabía que no irían muy lejos, ni quedarse fuera, si habían dejado sus familias en Egipto. Semejante consagración “a medias”, digamos “de medio corazón” nunca hace mucho daño al reino de Satanás. “Para vosotros es la promesa, y para vuestros hijos” (Hch. 2:39).
4. “Id…solamente QUEDEN VUESTRAS OVEJAS Y VUESTRAS VACAS” (Éx. 10:24).
Dejar atrás a sus rebaños significaría servir a Dios sin sacrificios. Cuando el diablo no consigue impedir que salgáis de su reino, entonces intenta estropear y matar vuestra influencia para el bien. Los israelitas no podían servir a Dios aceptablemente sin sacrificios personales. Tampoco podemos nosotros. Si el adversario puede meterse entre nosotros y el sacrificio, serán imposible la separación y el servició que agrada a Dios. ¡Cuántos hoy en día en este asunto han ido en el camino de Caín, ofreciendo a Dios un servicio que no ha sido consagrado con sangre. Sea nuestra respuesta a las artimañas del diablo la misma que la de Moisés a Faraón: “no quedará ni una pezuña” (Éx. 10:26).
James Smith, traducido de su artículo en la revista Milk & Money (“Leche y Miel”), mayo 2009.

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No Esperes Morir Para Ir "A La Iglesia"

No esperes morir para ir "a la iglesia" (al local de la iglesia), que te lleven en carroza fúnebre, porque entonces...
· Irás, a pesar de la temperatura, o el tiempo que haga.
· Irás, a pesar de los sentimientos de tu familia.
· Irás, a pesar de la composición de tu cuerpo.
· Irás, a pesar de que no tengas ganas.
· Irás, pero no podrás orar.
· Irás, sin importar cuántos hipócritas (a tu juicio) haya allá.
Además:
· No podrás disfrutar del canto, por armonioso y bello que sea.
· Lo que el predicador diga no te ayudará para nada.
· Estarás muy necesitado, pero nadie podrá ayudarte.
· Ya nunca más podrás ir a la iglesia.
· Tendrás muchas flores a tu alrededor, pero no podrás disfrutarlas.
· El predicador quisiera ayudarte hoy en lugar de tratar de consolar a tus seres queridos entonces.

Amigo, asiste hoy mismo, mientras todavía tengas la oportunidad de sacar provecho.
“No dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos; y tanto más, cuanto veis que aquel día se acerca” (Hebreos 10:25).

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La Providencia Diabólica

¡Cuidado con las circunstancias! No toda providencia es divina ni buena. El diablo también tiene providencia. Él provee maravillosamente para que el ser humano no encuentre dificultad en desobedecer a Dios. Algunos hablan de la convergencia maravillosa de circunstancias como señal de la voluntad de Dios, pero no siempre es así. En el caso de Jonás, en su huida de Dios, en su desobediencia, halló un barco que estaba preparado e iba al lugar correcto. Pronto estaba Jonás abordo, acomodado y dormido en su cama. Lo triste de deslizarse espiritualmente es que trae la sedación diabólica, y el alma desobediente duerme calmamente en la tormenta, imaginándose que todo está bien. Así puede haber sensación de bien estar en medio del peligro, la desobediencia y el castigo divino.
A. B. Simspon, traducido y adaptado del libro Standing on Faith (“Firme en la Fe”).

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Las Diferencias En Los Cuatro Evangelios (Parte II)

William MacDonald

Las Noventa y Nueve

La historia de las noventa y nueve ovejas es familiar. En Mateo 18:12-13 ilustra el amor del Señor por los niños (v. 14). En Lucas 15:4-7 apunta a los fariseos y escribas que no estaban dispuestos a reconocer su necesidad de arrepentirse (vv. 2, 7).
La parábola de los talentos (Mt. 25:14-30) no debe confundirse con la de las minas (Lc. 19:12-27). In el caso de los talentos, a tres hombres se les dio diferentes cantidades de dinero según sus habilidades. Los primeros dos recibieron la misma comendación a pesar de sus diferentes habilidades, porque eran fieles. Pero el tercero fue condenado porque no hizo nada con lo que se le dio.
En la parábola de las minas, tres hombres recibieron la misma cantidad de dinero. Todos tenían la misma oportunidad. Uno multiplicó el dinero diez veces, el segundo, cinco veces, pero el tercero no hizo nada. Las recompensas de los primeros dos variaron según su fidelidad en hacer con lo que se les dio. El tercero perdió lo que se le había dado.

¿Cuántas Negaciones?

Es posible que Pedro negó al Señor al menos seis veces. Si estudiamos con detalle los Evangelios, encontramos que él negó al Señor ante: (1) una mujer joven (Mt. 26:69-70; Mr. 14:66-68); (2) otra mujer joven (Mt. 26:71-72; Mr. 14:69-70); (3) la gente que estaba allí mirando (Mt. 26:73-74; Mr. 14:70-71); (4) un hombre (Lc. 22:58); (5) otro hombre (Lc. 22:59-60); (6) un criado del sumo sacerdote (Jn. 18:26-27). Este último es diferente de los demás porque él dijo: “¿No te vi yo en el huerto con él?” Los demás no dijeron esto.
Al final de cada Evangelio, el Señor Jesús comisionó a Sus discípulos, pero notamos que el énfasis es distinto en cada ocasión.

Mateo – hacer discípulos, predicar y enseñar (28:19)
Marcos – predicar el evangelio (16:15)
Lucas – testificar (24:48)
Juan – seguir al Señor (21:19-22)

Entonces, está claro que los pasajes en los cuatro Evangelios que parecen ser iguales no lo son meras repeticiones. Si examinamos cuidadosamente todas las diferencias, en lugar de buscar sólo las similitudes o "armonías", hallaremos profundas verdades espirituales. También esto puede resolver algunas aparentes contradicciones. Además, nos ayudará a apreciar nuevamente las maravillas de la Palabra inspirada.
William MacDonald, traducido de su libro "Here's The Difference"

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"Y nosotros somos testigos suyos de estas cosas, y también el Espíritu Santo, el cual ha dado Dios a los que le obedecen". Hechos 5:32

Una de las palabras que describe la conversión es "obedecer". El evangelio no sólo nos da buenas nuevas, sino que también nos llama a responder. "Arrepentíos y creed el evangelio" son palabras del Señor Jesucristo. Podríamos decir que la vida cristiana comienza con un acto de fe y obediencia. Hebreos 5:9 declara que Cristo es el autor de eterna salvación "para todos los que le obedecen". Por otra parte, numerosos textos hablan de los que no obedecen el evangelio (Ro. 2:8; 2 Ts. 1:8 y 1 P. 4:17). No es suficiente conocer el evangelio o estar intelectualmente de acuerdo. ¿Lo has obedecido, y sigues obedeciendo? Los verdaderos creyentes obedecen al Señor.
Carlos

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viernes, 3 de abril de 2009

EN ESTO PENSAD -- ABRIL 2009


El Candelero Quitado
Apocalipsis 2:1-7

¿Por Qué?
Bien podemos preguntar: “¿Por qué son a veces quitadas las iglesias locales, ya que son candeleros en un mundo de tinieblas?”
Hay ciertas cosas que no son causa de su eliminación. Los creyentes en Éfeso eran trabajadores energéticos. El Señor dijo: “Conozco tus obras”. Cuando pienso en obra, pienso en la epístola a Tito donde leemos una y otra vez acerca de las buenas obras y cómo debemos cuidar de mantenerlas. Hay mucho en aquella pequeña epístola acerca de las obras.
Fueron trabajadores incansables. El Señor habla de su arduo trabajo, y esta palabra “trabajo” significa trabajar hasta el punto de agotamiento. Significa trabajo hecho con sacrificio. Él les felicitó por esto. No les quita el candelero por su falta de trabajo. Dios dice: “la fe sin obras es muerta”. Si realmente, verdaderamente somos salvos, manifestaremos la realidad de la salvación mediante las buenas obras.
Fueron perseverantes. Varias veces habla aquí de su paciencia o perseverancia. Hebreos 12 habla de una carrera en la cual cada creyente corre. Dice que debemos despojarnos de todo peso y del pecado que nos asedia, para que podamos acabar la carrera que tenemos por delante. Esta carrera es un maratón largo y difícil, y Dios quiere que perseveremos. El Señor encomendó a los creyentes en Éfeso por su perseverancia.
También tuvieron discernimiento. Había algunos que profesaban ser apóstoles, pero los creyentes en Éfeso tuvieron el discernimiento para ver que eran fraudes, y los disciplinaron como tales. También soportaron la persecución y fueron felicitados por esto. Es interesante ver que hicieron estas cosas por causa del Nombre del Señor (Ap. 2:3). Siempre es bueno que los creyentes tengan al Señor delante suyo como su gran incentivo. Cuando hagan esto, entonces todo lo que hagan lo harán de corazón, como para el Señor y no los hombres, sean hermanos u otros, “por amor del nombre”. Esto es lo que hacían los efesios. El Señor no amenazó quitar su candelero por esto.
Tuvieron conocimiento. En la epístola a los Efesios tenemos la verdad de la Iglesia en la forma más sublime de todo el Nuevo Testamento. Es presentada como un edificio, una habitación de Dios por el Espíritu. Está vista como la novia de Cristo, siendo unida a su Señor en los lugares celestiales. La Iglesia también está vista como el cuerpo de Cristo. Esta epístola nos da la verdad más sublime que Dios ha revelado acerca de la Iglesia. No fue por su ignorancia que Él advirtió que iba a quitar el candelero. Fueron bien enseñados.
Fue porque dejaron su primer amor. Esto es básico. El Señor Jesús dijo a Sus discípulos en Juan 13:35, cuando estuvo a punto de dejarlos y volver al cielo: “En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros”. En 1 Juan 4:19-21 leemos: “Nosotros le amamos a él, porque él nos amó primero. Si alguno dice: Yo amo a Dios, y aborrece a su hermano, es mentiroso. Pues el que no ama a su hermano a quien ha visto, ¿cómo puede amar a Dios a quien no ha visto? Y nosotros tenemos este mandamiento de él: El que ama a Dios, ame también a su hermano” .
En esta epístola tenemos el amor a Dios conectado con el amor a nuestros hermanos. Esto nos enseña que no podemos estar bien con Dios si no estamos bien con nuestros hermanos, y no podemos estar bien con ellos si no estamos bien con nuestro Padre celestial. Así que, Dios advirtió que iba a quitar su candelero porque había dejado su primer amor.

Los Resultados
Cuando se quita un candelero, es una pérdida al mundo alrededor. Esto es, el mundo al cual debemos ser testigos, pierde la luz que pudiéramos haber dado. Es una pérdida respecto a la luz de testimonio. Esta luz tiene que ver con cosas eternas. En Levítico 26:8 leemos que si el pueblo de Dios reverencia Su santuario y obedece Su Palabra, entonces “cinco de vosotros perseguirán a ciento, y ciento de vosotros perseguirán a diez mil”. Esta es la aritmética de Dios, no de los hombres. Nos enseña que al andar en comunión con el Señor y con Su pueblo, el efecto de nuestra presencia es aumentado.
Por ejemplo, si vamos a una ciudad y comenzamos a llamar a las puertas, y damos el evangelio a alguien, y nos preguntan: “¿Hay alguien más que cree así en esta ciudad?”, si podemos responder: “Sí, hay una congregación que se reúne en tal calle”, entonces hay autoridad añadida a nuestro testimonio. Si uno solo testifica no tiene tanto poder como cuando hay otros que tienen comunión con este testimonio.
Si el testimonio local del candelero es quitado, entonces el mundo pierde el impacto de un testimonio colectivo que era representado por el candelero y la luz que portaba.
Según la Ley no se debía condenar a una persona al menos que hubiera testimonio de dos o tres testigos que estuviesen de acuerdo acerca de su crimen y condenación. La expresión: “dos o tres testigos” nos recuerda el testimonio múltiple. Cuando hay más de uno, el poder y la validez del testimonio son intensificados. Si no hay iglesias locales, sino que el testimonio es sólo personal, hay menos impacto en el mundo. Cuán importante es el candelero de testimonio de cada asamblea local.
Frank Detrick
traducido de un número viejo de la revista “Counsel” (“Consejos”)
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LOS INFIELES

El primer infiel fue Lúcifer, quien después de altos privilegios, conocimientos y habilidades, se exaltó, se independizó, y arrastró tras sí a muchos cuando fue echado del cielo. Desde entonces la historia humana ha sido plagada con infidelidad. Adán y Eva fueron infieles a Dios y perdieron la comunión dulce con Él. La ingrata nación de Israel, como esposa infiel, se alejó de Jehová (Jer. 2:2-5).
En la obra del Señor los hijos y discípulos infieles han causado mucha tristeza, daño y confusión. Tristeza primeramente al corazón de Dios, así como a sus padres y maestros. Los hijos de Elí fueron tropiezo (1 S. 2:12-17). Los hijos de Samuel no anduvieron en sus caminos (2 S. 8:1-5), y dieron excusa a Israel a pedir un rey y rechazar a Dios. Los hijos de David y los tres hijos de Josías, entre otros, causaron problemas en el pueblo de Dios, porque no siguieron fielmente la fe y la práctica de sus padres. No honraron a sus padres, y así violaron el quinto mandamiento de Dios (Éx. 20:12).
Al justo Job le desamparó su propia esposa, y en lugar de darle apoyo le dijo: "¿Aun retienes tu integridad? Maldice a Dios, y muérete" (Job 2:9). Esta era la idea del diablo (Job 1:11; 2:5), y es artimaña vieja suya el poner a la familia en contra del creyente fiel. Y esto es sin hablar de los "amigos de Job" que aprovecharon sus pruebas para acusarle de pecado.
Muchos discípulos se volvieron atrás de seguir al Señor Jesucristo porque consideraron duras Sus palabras (Jn. 6:60-66). No soportaron más la tensión y el conflicto de seguir a Aquel que estaba siendo espiado y criticado continuamente por los líderes religiosos. Desde entonces más de un supuesto discípulo se ha vuelto atrás después de un tiempo, considerando demasiado duro el camino que antes seguía (Lc. 9:57-62). Se cansan de hacer bien.
Demas había sido"colaborador" del apóstol Pablo (Flm. 24), pero luego le abandonó (2 Ti. 4:10), porque amaba al mundo. El camino de consagración, entrega y sufrimiento marcado por Pablo era demasiado difícil para Demas. Muchos hoy en día también se llamarían "discípulos" si no se les demanda que abandonden al mundo, ah, pero si tienen que escoger entre dos, ¡qué fuerte es la atracción del mundo!
El gran apóstol Pablo dice: "En mi primera defensa ninguno estuvo a mi lado, sino que todos me desampararon" (2 Ti. 4:16). David lamenta así: "Aun el hombre de mi paz, en quien yo confiaba, el que de mi pan comía, alzó contra mí el calcañar" (Sal.41:9). La infidelidad, ingratitud, traición y el abandono de hermanos y supuestos amigos causa dolor a los siervos de Dios.
Así que, ser hijo, amigo o discípulo infiel no es nada nuevo, pero sigue causando tristeza y dolor al Señor y a otros. Al diablo le gusta causar este dolor especial del abandono o la traición, como con Judas Iscariote, que fue uno de los doce. Los que una vez fueron enseñados, pero se alejan y bajo el lema de "independencia" comienzan a cambiar y dejan de vivir como fueron enseñados, pecan contra luz, y tendrán que rendir cuentas a Dios por su apartamiento y por el daño que causan. La compañía de los infieles no es nada codiciable.
Pero, ¡cuán buenos los que son como Josué, fiel discípulo de Moisés, Timoteo y Tito, fieles discípulos de Pablo, que dan ánimo al corazón. Escribiendo a los filipenses, Pablo llama a uno: "compañero fiel" (4:3), y qué bendición es contar con hermanos así. A Timoteo Pablo escribe: "Pero tú has seguido mi doctrina, conducta, propósito, fe, longanimidad, amor, paciencia, persecuciones, padecimientos, como los que me sobrevinieron en Antioquía, en Iconio, en Listra; persecuciones que he sufrido, y de todas me ha librado el Señor" (2 Ti. 3:10-11). Aunque haya que sufrir, vale la pena ser fiel. Recordemos el consejo del Señor a la iglesia en Esmirna: "Sé fiel hasta la muerte, y te daré la corona de la vida". Seamos fieles, porque Dios es fiel, y le agrada la fidelidad.
Carlos Tomás Knott
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Horario de cultos semanales:
domingo: 11:00 mañana Cena del Señor y Exposición Bíblica
7:00 tarde (8:00 en verano) Predicación
jueves: 8:00 tarde Oración y Reflexión de la Palabra

"Y perseveraban en la doctrina de los apóstoles, en la comunión unos con otros, en el partimiento del pan y en las oraciones". Hechos 2:42

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ATENCIÓN RELIGIOSOS:

DIOS DIO DIEZ MANDAMIENTOS,
NO DIEZ SUGERENCIAS,
Y EL SEGUNDO DE ELLOS ES:


"No te harás imagen, ni ninguna semejanza
de lo que esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra,
ni en las aguas debajo de la tierra.
No te inclinarás a ellas, ni las honrarás..."
Éxodo 20:4-5

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¡NOS SORPRENDE!

Sorprende ver cómo la gente carnavalea, todo el año, sin olvidar sus efemérides mundanas, aunque celebrarlas suponga un gran sacrificio (1 Jn. 2:15-17).

Sorprende ver y oír cómo por ejemplo en Carta Blanca, hay cristianos nominales, teóricos, frente a budistas, musulmanes y ateos, que parecieran tener una paz radiante, y donde Dios no sea necesario. Cristianos mimetizados por una razonable y pegajosa filosofía acomodaticia, tradicional, que se trueca en la subjetividad, en testimonio dulzarrón y sentimentaloide...

Sorprende ver a cristianos felices (?) que vuelan por libre SIN IGLESIA; y por tanto sin obediencia a la Palabra de Dios, que mariposean de local en local (¿de iglesia en iglesia?); impotentes de permanecer “en su propia asamblea”, tal como lo sugiere el sentido común y la Palabra de Dios, contando conque se predique en ella el Verdadero Evangelio (He. 10:25).
Obrar de otra manera es no entender o tal vez no querer entender las cosas del Espíritu (1 Co. 2:14 y siguientes).

SEÑOR:
Nos sorprende Tu Amor y Tu Paciencia para con nosotros. De verdad que nos sentimos pequeños e inútiles... y te necesitamos. Gracias Señor por Tu bondad y por Tu permanente disponibilidad.


tomado del boletín del Centro Cristiano Evangélico, C/Organista Plasencia, 21, Valencia, España, marzo 1993
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¡LOS POLLOS NO LO SABÍAN!

Viajaba en la carretera cuando de repente veía plumas flotando en elaire delante mío. Poco después encontré la causa de esto, al alcanzar un camión grande y lleno de jaulas de pollos. Adelanté el camión y pensé: “estos pobres pollos no saben que van almatadero”. Parecía que casi disfrutaban el paseo, pobrecitos, pero dentro de pocas horas estarían muertos, limpios, empaquetados y llevados al mercado para vender alos consumidores. ¡No sabían que estaban en el camino de la muerte!
Muchas personas son como aquellos pollos. Disfrutan el paseo que dan por la vida, pero no saben a dónde van, especialmente después de la muerte. Amigo lector, ¿sabes a dónde vas?

Lee la Biblia y verás a dónde irás a parar. La tele no te lo va a decir, ni el cine, ni muchísimas personas, porque ellas, como aquellos pollos, no saben a dónde van. Pero la Biblia te dirá la verdad. Quizá por esto muchas personas no la leen, porque tienen miedo de saber la verdad. Además, este Libro Divino te dirá cómo puedes obtener el perdón de tus pecados, tener paz y gozo ahora,y estar seguro de ir al cielo cuando mueras. Comienza leyendo el Evangelio según S. Juan.

Allí el Señor Jesucristo dice así: “y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano” (S. Jn. 10:28). En otra parte del Nuevo Testamento el apóstol S. Juan escribió así: “Estas cosas os he escrito a vosotros que creéis en el nombre del Hijo de Dios,para que sepáis que tenéis vida eterna, y para que creáis en el nombre del Hijo de Dios” (1 Jn. 5:13).

Mi consejo: ¡Espabila, amigo, y no seas como esos pobres pollos!


adaptado de la revista Milk & Honey ("Leche y Miel"), octubre 2002, con permiso


martes, 10 de marzo de 2009

EN ESTO PENSAD -- MARZO 2009

La Vida Consagrada

Texto: Romanos 12:1-21

Hermanos queridos, aquí aparece el título “Deberes Cristianos”, cosas que nos tocan como creyentes, y la lectura concuerda con el título. ¿Es que en los 11 capítulos de Romanos anteriores no hay deberes? Sí, pero en estos 11 capítulos están expuestas las misericordias de Dios. Porque nuestra salvación es por gracia y por misericordia, y estas cosas están desgranadas en estos 11 capítulos.
Ahora, en base a estas misericordias, Dios a través del apóstol nos hace un ruego. ¿Por qué es un ruego, y no un mandamiento? Porque Dios puede mandarnos en Su soberanía, pero Él pide nuestra voluntad, consagración y entrega. El Dios de misericordia desea nuestra participación como respuesta voluntaria a Su inmensa bondad.
Me gustan tres palabras que el apóstol usa en el capítulo 6 de Romanos: sabiendo, consideraos, presentaos. Primero, en el versículo 6 dice: “sabiendo”. Dios no quiere que seamos ignorantes. En Isaías 5:13 dice que Israel Su pueblo fue llevado cautivo “porque no tuvo conocimiento”. Es fácil desviarse o equivocarse cuando uno no sabe lo que debe, pero respecto a las cosas de Dios, Él nos ha revelado y comunicado en Su Palabra todo lo que debemos saber. En Romanos 6:6 debemos saber que nuestro viejo hombre fue crucificado juntamente con Cristo. Los creyentes están identificados con Cristo en Su muerte, y el efecto de esta muerte está sobre nosotros. Debemos saberlo y usar lo que sabemos para dirigir nuestra forma de pensar y actuar. Segundo, en el versículo 11 dice: “consideraos”. A la luz de lo que sabemos debemos considerarnos muertos al pecado. Es algo que nosotros tenemos que hacer si queremos realmente vivir la vida cristiana. Nuestra forma de pensar en nosotros mismos debe ser marcada por la verdad del Calvario. Tercero, en el versículo 13 dice: “presentaos vosotros mismos”, lo cual habla de una presentación voluntaria.
Así comienza el capítulo 12 de Romanos: “que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo”. Debe ser algo voluntario, en respuesta a la misericordia de Dios. Respondemos a la misericordia con gratitud, con alabanza, con adoración, pero también debemos responder con consagración. 1 Corintios 6:19-20 habla de esta consagración, recordándonos que ya no somos nuestros. Efesios 1:13-14 nos recuerda que Dios nos ha sellado, esto es, nos ha marcado como Suyos, entonces nunca más nos perderemos, porque Dios no pierde nada de lo Suyo.
A partir de Su venida, el Espíritu Santo no está con nosotros, sino en nosotros, y es considerable la diferencia. 1 Corintios 6:19 nos recuerda que somos templo, morada del Espíritu. Somos de Aquel que nos compró a precio de Su sangre y envió a Su Espíritu a sellarnos y morar en nosotros. No podemos entregarnos a Dios para ser propiedad de Él porque ya lo somos si somos creyentes. Esta decisión y transacción se tomó y se realizó en el momento de nuestra conversión. No es para ser propiedad, sino para que Él reciba de nosotros, de manera voluntaria y práctica, nuestra plena consagración. Pablo dice: “con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo” (Gá. 2:20). ¿Dónde está el yo de Pablo? Está crucificado juntamente con Cristo. ¿Cuál es el resultado? El creyente debe responder así: “Ya no vivo yo. Vivo ahora en pos de Cristo Jesús y por Su poder”.
Dios busca nuestra cooperación, nuestra entrega voluntaria. ¿Quién se la puede negar si realmente entiende y aprecia la obra de Cristo en la cruz? Hermanos, presentemos vuestros cuerpos al Señor, diciendo como Isaías en el capítulo 6 de su libro: “Heme aquí”. Es esta entrega voluntaria. Es agradable a Dios.
Me acuerdo de una ilustración hallada en un libro escrito por Ruth Paxson: Ríos de Agua Viva. Habla de una casa en Hong Kong que un colegio cristiano compró porque lindaba con su colegio y necesitaban el espacio debido al creciente número de estudiantes. Pero después de la compra no pudieron usarla porque el viejo dueño no la había desalojado. ¡Y Dios quiere que nosotros, los viejos dueños, entreguemos lo Suyo a Él, pues Él lo compró! Podría demandarlo porque es Suyo, pero nos ruega, pide nuestra consagración voluntaria.
Entonces, en el versículo 2 de Romanos 12 sigue el apóstol y nos instruye a no conformarnos a este siglo, porque este siglo no nos pertenece. Quiere decir: “No cojáis la forma de este mundo”, o como una paráfrasis dice: “no permitáis que el mundo os meta en su molde”. Si deseamos comprobar la buena voluntad de Dios, no podemos estar en el molde del mundo.
Usa la palabra “SINO” para marcar el contraste, y nos exhorta: “Transformaos”. No conformados, no metidos en el molde, sino transformados. Así nos quiere el Dios que en Sus misericordias nos ha salvado. La palabra transforma es en griego la palabra “metamorfosis”, que significa cambiar de forma. Frecuentemente es ilustrada con lo que pasa para producir la mariposa, porque pasa de larva gusano que come hojas a la hermosa mariposa que toma el néctar de la flor. Es una transformación, una metamorfosis. Hermanos, no estamos aquí hablando de nuestra glorificación, aquel cambio glorioso que sucederá cuando el Señor nos levante y nos lleve al cielo. Dios desea que ahora y en esta vida vivamos una transformación. Y ella impacta en los inconversos porque ellos inclusive más que a predicadores, necesitan ver a Cristo andando en nosotros –vidas cambiadas– unas vidas marcadas por la presencia y la voluntad de Dios. Cumpliendo así los “deberes cristianos”, las misericordias de Dios pueden ser visibles a los demás que todavía las necesitan. Que el Señor nos ayude a vivir para Él y agradarle ahora, para Su honor y gloria. Amén.
de apuntes tomados en un estudio dado por d. J. Álvarez, el 21 de septiembre, 2008

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Cristo En Medio De Las Iglesias


En Apocalipsis 1:10-20 tenemos la primera visión del Señor Jesucristo en el libro. En el versículo 13 es revelado en medio de los siete candeleros, que el versículo 20 identifica como las siete iglesias. Desde Su posición en el centro mismo de las iglesias, el Señor Jesucristo dirige a cada una de ellas. Las iglesias no tienen ninguna sede ni organización en el mundo. Jesucristo es su centro y cabeza. Él las gobierna. Cada iglesia tiene su gobierno establecido por Cristo, los ancianos que Él pone para pastorear a Su rebaño (1 P. 5:1-4). Pero más allá de un gobierno en la iglesia, bajo el señorío de Cristo, no existe otro gobierno entre las iglesias y su Señor.
Observamos que Juan, aunque apóstol del Señor y quizás el único que quedaba, no estaba en medio de las siete iglesias. Cada iglesia tenía una relación directa con el mismo Señor. No hay “apóstoles” ni “obispos” ni “papa” sobre las iglesias. Un hombre no puede ser anciano en más de una iglesia ni debe controlar a un grupo de iglesias. Tales cosas no están en el patrón del Nuevo Testamento. Los ancianos en Éfeso no podían ser ancianos en Esmirna, ni vice versa. Los que hoy intentan gobernar en más de una iglesia están fuera de juego. Están usurpando un lugar que pertenece sólo a Cristo, y deben arrepentirse de este su pecado.
Observamos que no había una iglesia madre que estaba en medio de las iglesias. La iglesia de Jerusalén no estaba en medio de las siete iglesias. La iglesia de Éfeso tampoco, aunque era la primera en la zona, y el apóstol Juan era de allí, y el apóstol Pablo había pasado tiempo allí. Ninguna iglesia gobierna a otra, ni debe dirigir los asuntos de otra. Los ancianos de una iglesia no deben intervenir en la vida de otra iglesia, pues no les corresponde. Han habido casos cuando hombres de otra iglesia han venido de visita y han declarado que una iglesia ya no puede celebrar la cena del Señor, y otros que intervinieron para “quitar” los ancianos y asumir ellos el gobierno de la iglesia. Todo este comportamiento carece de apoyo bíblico, y es una usurpación reprensible del Señorío de Cristo. El Señor Jesucristo está en medio de las iglesias, y Él tiene derecho a dirigir a todas y cada una. Esto lo hace mediante Su Palabra, Su Espíritu y Sus siervos.
Observamos además que no había ninguna organización, denominación ni federación en medio de las siete iglesias. Las iglesias pueden y deben gozar de una comunión informal, y la ayuda mutua, que son cosas buenas, pero SIN organización formal. No existía ningún “consejo de las iglesias de Asia” ni estaban obligados a reunirse y tomar decisiones que afectan a las iglesias, ni pretendían representarlas ante el gobierno. Hoy en día tampoco debe haber tales consejos de iglesias del país, la provincia o el departamento, pues estas cosas no están en la Palabra de Dios. Las iglesias del Señor,no se organizaban en denominaciones, ni entraron en ninguna organización que centralizaba el dinero, el poder, el control de la doctrina, las actividades, los predicadores, ni nada semejante. Todo lo que tiende a centralizar el control de las iglesias en manos humanas y no en la Persona de Cristo, está digno de nuestra sospecha y rechazo.
El Señor Jesucristo, todo glorioso, sabio y poderoso, está vivo, y Él es suficiente para Su Iglesia (universal) y para Sus iglesias (locales). Las iglesias no dependen las unas de las otras, sino del Señor Jesucristo. La Cabeza es quien dirige al cuerpo.
Ahora bien, la autonomía de las iglesias locales bajo el señorío de Cristo NO significa independencia ni libertad para hacer lo que les parece. El Señor está en el medio. Él y Su Palabra gobiernan todas las iglesias, así como las familias y los individuos. El Señor por supuesto puede escoger y enviar a Sus ministros, como en las siete cartas a las siete iglesias, con Su Palabra, la cual debe ser oída y obedecida con toda humildad.Cada iglesia decide si va a hacer de la Palabra del Señor o no. En las cartas a las iglesias, el Señor llama a cinco de ellas a arrepentirse, entonces ellas deciden si se arrepienten o no. Los mensajeros del Señor no toman las decisiones por las iglesias ni las gobiernan. Cuando las iglesias se dejan guiar por el Señor, obedecen a la Palabra del Señor inspirada por el Espíritu Santo, y gozan de un mismo sentir en el Señor, no es extraña que sean muy parecidas, pues tienen un gobierno central – en el cielo – que las dirige. Ninguna iglesia está independiente del Señor ni de Su Palabra. No hay iglesia, familia ni persona que tenga “libertad” ni mucho menos “derecho” a desechar ni modificar Sus instrucciones por razones de cultura, conveniencia, diversidad, convicciones personales, etc. El Señor todavía está en medio de Sus iglesias. Todos debemos estar atentos a Él y asirnos de la Cabeza (Col. 2:19). “Oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias” todavía es un consejo bueno y vigente para todos nosotros.
Carlos Tomás Knott

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lunes, 2 de febrero de 2009

EN ESTO PENSAD -- FEBRERO 2009

El Sistema Solar: Un reto para los evolucionistas

Hace mucho, mucho, mucho tiempo no había nada. No había espacio, ni tiempo, ni materia... Al pasar el tiempo (que no existía), la m
ateria se unió (que no existía) y explotó.
El cuento de hadas madrinas que se enseña a nuestros estudiantes como “ciencia” “comprobada” (no he visto nunca evidencia alguna) dice que todo lo que existe en el universo es proveniente de aquella explosión o “Big Bang”.
Las estrellas, los planetas, las lunas... todo vino de aquella explosión. Las leyes físicas necesariamente requieren que exista cierta medida de similitud entre los seres resultantes de tal “explosión”. Esa es la lógica usada para justificar nuestra descendencia común del mono: “Como somos tan similares a los simios, debemos haber tenido una misma raíz”. Pues como las estrellas, y los cometas, y los planetas, y las lunas... todos vinieron de la misma explosión, ¿Es una necedad esperar que todos estos tenga rasgos comunes?
A continuación el lector podrá ver una fotografía compuesta y no a escala, que reúne múltiples de los planetas que forman nuestro sistema solar. El lector podrá notar que solamente falta Plutón en la fotografía.
Los planetas que se muestran son:
Mercurio, Venus, Tierra – con la luna a la derecha, Marte, Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno.
Note que contrario a toda lógica, fruto del modo de pensar basado en el evolucionismo, cada planeta es único. ¿Dónde están las similitudes que deberíamos esperar si todos proceden de la misma explosión?
Cuando ocurre una explosión, lo que resulta de ella es lo que había en el lugar que explotó. La materia que formó los planetas, si es cierto que ocurrió tal explosión, debe mostrar hoy algún tipo de similitud, pero es todo lo contrario. Cada planeta es único, exclusivo y con muy poco en común con el siguiente planeta.
De acuerdo con el dogma evolucionista, estudiando el campo magnético (o cualquier otra característica) de un planeta dado, podremos entender mejor la “evolución” del campo magnético de la tierra. Es por eso que cuando el Rover en Marte envía datos, los científicos alegan que “ello los ayudará a saber cómo ocurrió la evolución en la tierra”.
Pero... ¿Son los campos magnéticos, por ejemplo, similares en la tierra y en todos los demás planetas del Sistema Solar? ¡Por supuesto que no!
El razonamiento continúa: “Estudiando el planea hermano a la t
ierra, Venus, veremos cómo se formaron las placas tectónicas y cómo funcionan las capas tectónicas en la tierra...”
Pero... ¿Se ha comprobado que las placas tectónicas son similares en Venus y en la tierra? ¡Por supuesto que no! Las placas tectónicas ni ocurren en Venus. Y así por el estilo.
Si la evolución fuera un hecho comprobado como irresponsablemente afirma la prensa y religiosos científicos, no tuvieran que invertir miles de millones de dólares para probarlo. Las evidencias estarían por doquiera. Pero ¿cuál es la triste realidad?
Que como dijo recientemente Flew, el afamado ateo que se convirtió en creacionista: “Muchos no están dispuestos a seguir el principio de Sócrates: Sigue la evidencia, sin importar a dónde te lleve”.

por Lic. Dawlin A. Ureña, miembro de la Asociación Científica CRS - Creation Research Society

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LA BOMBA

Un hombre tiene un pozo de agua cerca de su casa, y una bomba espléndida colocada encima. Aunque la bomba en sí es un mecanismo perfecto, el hombre nunca ha podido sacar agua buena de aquel pozo. Antes al contrario, cuanto más trabaje con la bomba, peor está el agua que sube.
Un día este hombre tiene visita de alguien que resulta ser experto en estos asuntos. Y éste le explica que si perfora una gran roca que está cerca, sacará de abajo una amplia cantidad de agua pura. Desesperado, el hombre hace el experimento, y después de unos días de trabajo perfora la roca y halla el manantial esperado, resultando en una fuente de agua viva, pura y refrescante que sale con gran fuerza.
Ahora bien, ¿piensas que aquel hombre traerá ahora su bomba del pozo y la colocará sobre aquel manantial que chorrea agua buena?
¡Por supuesto que no! No es que tenga queja alguna de la bomba. Está tan buena como siempre. Pero ahora tiene aguas vivas de una fuente nueva, cual él nunca hubiera podido sacar del pozo con la bomba.
Ahora vamos a aplicar esta figura sencilla. “La ley no fue dada para el justo” (1 Ti. 1:9). En sí la ley es “santa, justa y buena”, pero cuando fue aplicada al ser humano en la carne, como la bomba que fue aplicada al pozo malo, sólo podía sacar lo que había allí.
¿Cuál entonces fue el requisito de la ley? Gálatas 5:14 nos dice: “Porque toda la ley en esta sola palabra se cumple: Amarás a tu prójimo como a ti mismo”. Sí, demandaba amor, pero salía odio perfecto, y no sólo esto, sino odio a Aquel que merecía sólo amor. “Me aborrecen sin causa” (Sal. 69:4). Entonces, se acabó lo del pozo viejo, y la bomba que sólo hacía su condición contaminada más y más obvia.
Ahora miremos al otro lado de la cuestión, ¡y qué contraste más refrescante es ir de lo viejo a lo nuevo!
Pero, puede preguntarse, ¿qué es este manantial nuevo? No es nada menos que el Espíritu de Dios —el Espíritu de vida en el alma del creyente (Jn. 4:14; 20:22; Gá. 5:22-25). El Señor Jesús dijo en Juan 7:38-39, “El que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva. Esto dijo del Espíritu que habían de recibir los que creyesen en él”.
¿Y qué sacamos de esta fuente nueva? Pues, el primer fruto producido por el Espíritu es justo la cosa que la Ley demandaba, pero no podía producir, esto es: amor (Gá. 5:14, 22).
George C. Cutting, traducido y adaptado de un artículo en la revista “Uplook”, febrero del 2007

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Una Gran Maravilla


En la Cena del Señor hemos cantado un himno que dice:
“Gran maravilla es que Jesús, el Hijo eterno del gran Dios,
Muriese en la afrentosa cruz, por un impío como yo”.
Y es en verdad una gran maravilla, que el Hijo de Dios muriese por pecadores como nosotros – como leemos en Isaías 53.
El versículo 7 dice: “Angustiado él, y afligido, no abrió su boca; como cordero fue llevado al matadero; y como oveja delante de sus trasquiladores, enmudeció, y no abrió su boca”. Qué ejemplo que el Hijo de Dios, angustiado por nosotros, siendo Él inocente y nosotros culpables, pero Él enmudece. No es así con nosotros, porque a penas llegan angustias a nuestra vida y nos quejamos, lamentamos y protestamos. ¡Maravilloso, noble silencio del Cordero de Dios!
El versículo 10 comienza así: “Con todo eso, Jehová quiso quebrantarlo, sujetándole a padecimiento”. Las palabras “con todo esto” se refieren a Sus perfecciones. Él era justo, impecable. No hizo engaño. No hizo pecado. Con todo eso, padeció y murió en nuestro lugar. ¡Qué maravilla, que Él muriese en la afrentosa cruz por un impío como yo!
En el versículo 11 leemos: “Verá el fruto de la aflicción de su alma, y quedará satisfecho”. De esta muerte angustiosa hay fruto, como el Señor Jesús dijo en Juan 12:24. “De cierto, de cierto os digo, que si el grano de trigo no cae en la tierra y muere, queda solo; pero si muere, lleva mucho fruto”. Este fruto lo somos nosotros. Hebreos 12:2 dice acerca que nuestro Señor, “por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz”. Habla del gozo que iba a venir de Su muerte redentora, porque mediante ella Él llevará muchos hijos a la gloria.
Cuán bueno es que vengamos aquí y con nuestro corazón y voz le glorifiquemos y le demos la alabanza y la gratitud de nuestros corazones, recordando toda esta maravilla que leemos en Isaías 53, que el Padre no le perdonó sino que quiso quebrantarlo por nosotros. ¡Gran maravilla! ¡Gran salvación! ¡Gran privilegio es el nuestro, de adorar así al gran Dios y Salvador!
de notas tomadas del pensamiento de J.A. después de la Cena del Señor, el 21 de septiembre, 2008

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¡CONSUMADO ES!

“He acabado la obra que me diste que hiciese” Juan 17:4

La muerte del Señor Jesús es la interpretación de la misma mente de Dios en medio de la historia humana. No cabe la posibilidad de considerar a Jesucristocomo un mero mártir. Su muerte no fue algo que le aconteció que Él podía haber evitado: Su muerte fue precisamente la razón por la que vino. Y acabó la obra de redención, ¡gloria a Él!

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sábado, 10 de enero de 2009

EN ESTO PENSAD -- ENERO 2009

SALID DE EN MEDIO DE ELLOS

“Por lo cual, salid de en medio de ellos, y apartaos, dice el Señor, y no toquéis lo inmundo; y yo os recibiré, y seré para vosotros por Padre, y vosotros me seréis hijos e hijas, dice el Señor Todopoderoso” (2 Corintios 6:17-18).

¿Qué debe hacer un cristiano cuando se encuentra en una iglesia que se ha tornado cada vez más liberal y modernista? Fue fundada por hombres que creían en la Biblia inerrante. También creían las doctrinas fundamentales de la fe. Tenía una gloriosa historia de fervor evangélico y de esfuerzo misionero. Muchos de sus ancianos eran eruditos bien conocidos y fieles predicadores de la Palabra. Pero los seminarios e institutos bíblicos los han sustituido por una nueva especie y ahora los pastores que salen de ellos predican un evangelio social. Todavía emplean fraseología bíblica, pero dan a entender algo completamente diferente con ella. Socaban las doctrinas más importantes de la Biblia, ofrecen explicaciones naturales para los milagros y hacen mofa de la moralidad bíblica. Salen al frente defendiendo la política radical y las causas subversivas. Hablan despectivamente de los fundamentalistas.
¿Qué debe hacer un cristiano? Quizás su familia ha estado relacionada con esa iglesia durante generaciones. Él mismo ha contribuido generosamente a través de los años. Sus amigos más íntimos están allí. Se pregunta qué les sucederá a los jóvenes de su iglesia, si él se va. ¿No debe permanecer en la iglesia y ser una voz de Dios mientras esto sea posible?
Sus argumentos le parecen plausibles. Sin embargo, su alma justa se aflige al ver que la gente acude a las reuniones de la iglesia en busca de pan semana tras semana, y no consigue sino piedras. Aprecia todo lo que le liga aún allí y se apena al oír que a su Salvador lo condenan con confusas alabanzas.
No hay duda acerca de lo que debe hacer. Debe dejar esa iglesia. Es el claro mandamiento de la Palabra de Dios. Si se deshace de ese yugo desigual, Dios se encargará de todas las consecuencias. Dios asumirá la responsabilidad por aquellos jóvenes y proveerá nuevas amistades. De hecho, Dios mismo promete serle un Padre con una intimidad que es conocida solamente por aquellos que son obedientes indiscutiblemente. “La bienaventuranza de la verdadera separación es nada menos que la gloriosa compañía del gran Dios”.
Willilam MacDonald, De Día en Día, CLIE, lectura para el 7 de septiembre.
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Además de lo que señaló el hermano MacDonald, en estos días conviene reflexionar y preguntar qué deben hacer los que se encuentran en alguna de "nuestras asambleas" (como se suele decir) que ha dejado de enseñar o de practicar la sana doctrina y la santidad como en tiempos pasados.
Hay asambleas donde ciertos hombres enseñando que la iglesia pasará por la Tribulación. Otros enseñan que Jesucristo podía haber pecado, aunque no pecó, lo cual es decir que tenía una naturaleza caída. Cada vez hay más que enseñan y emplean la psicología y psiquiatría, cosas que son la sabiduría del mundo, que proceden de fuentes inmundas. Hay "asambleas" donde enseñan involucrarse en movimientos políticos y obras sociales, aunque el Señor Jesucristo dijo: "Mi reino no es de este mundo".
Algunas "asambleas" reconocen y pagan salario a "un obrero" para que sea como el pastor y tenga casi todo el ministerio. En otras hombres titulados "los ancianos", pero claramente uno es como el pastor que dirige la iglesia, lo cual viene a ser en la práctica como las denominaciones con sus pastores.
Hay entre "nuestras asambleas" algunas, cada vez más, donde las mujeres no se cubren ni guardan silencio en la congregación. Una celebró una reunión congregacional para discutir el tema del velo y el silencio de la mujer creyente, dejando que se expresaran varias opiniones. Al final la conclusión fue que si alguna hermana quiere llevar el velo y guardar silencio en las reuniones, puede, pero no se le va a imponer esto a ninguna mujer.Como en los días de los jueces, no hay rey y cada uno hace lo que le parece.
Pero hay Rey, el Señor Jesucristo, aunque hay "asambleas " que no predican ni practican Su Señorío, ni creen que es necesario para la salvación, y lo dejan como algo opcional para la vida cristiana. Y se les nota la falta del señorío de Cristo en la vida de sus miembros. De hecho, cualquier asamblea que decide permitir cosas que el Señor y Sus apóstoles no permitieron, está en el error. No vale decir "no hay iglesias perfectas", aunque es cierto, porque no se habla aquí de perfecto, sino de obediente o no. La congregación de los santos no es un lugar para la desobediencia, la mundanalidad y la sabiduría carnal. Leamos 2 Corintios 6:14-7:1 y dejemos que la Palabra nos aconseje. Y recordemos que "nuestras asambleas" existen porque hubo un momento en la historia cuando ciertos creyentes reconocieron que había que salir de las denominaciones y congregarse en sencilla obediencia a la Palabra de Dios. Tales asambleas de los obedientes deben ser "las nuestras". Las demás, no sé quiénes realmente son.
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“Si alguien se separa de una enseñanza que es absolutamente falsa y no bíblica, no debemos reprenderle sino felicitarle. En tales casos la separación es una virtud y no un pecado”. J. C. Ryle

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LO QUE DIOS ABORRECE

Dt. 12:31 "No harás así a Jehová tu Dios; porque toda cosa abominable que Jehová aborrece, hicieron ellos a sus dioses; pues aun a sus hijos y a sus hijas quemaban en el fuego a sus dioses".

Dt. 16:22 "Ni te levantarás estatua, lo cual aborrece Jehová tu Dios".

Sal. 5:5 "Los insensatos no estarán delante de tus ojos. Aborreces a todos los que hacen iniquidad".


Sal. 11:5 "Jehová prueba al justo; pero al malo y al que ama la violencia, su alma los aborrece".

Sal. 78:59 "Lo oyó Dios y se enojó, y en gran manera aborreció a Israel".

Pr. 6:16-19 "Seis cosas aborrece Jehová, y aun siete abomina su alma: Los ojos altivos, la lengua mentirosa, las manos derramadoras de sangre inocente, el corazón que maquina pensamientos inicuos, los pies presurosos para correr al mal, el testigo falso que habla mentiras, y el que siembra discordia entre hermanos".

Pr. 8:13 "La soberbia y la arrogancia, el mal camino, y la boca perversa, aborrezco".

Isa. 61:8 "Porque yo Jehová soy amante del derecho, aborrecedor del latrocinio para holocausto; por tanto, afirmaré en verdad su obra, y haré con ellos pacto perpetuo".

Jer. 7:29 "Corta tu cabello, y arr
ójalo, y levanta llanto sobre las alturas; porque Jehová ha aborrecido y dejado la generación objeto de su ira".

Amós 5:21 "Aborrecí, abominé vuestras solemnidades, y no me complaceré en vuestras asambleas".

Mal. 2:16 "Porque Jehová Dios de Israel ha dicho que él aborrece el repudio, y al que cubre de iniquidad su vestido, dijo Jehová de los ejércitos. Guardaos, pues, en vuestro espíritu, y no seáis desleales".


He. 1:9 "Has amado la justicia, y aborrecido la maldad, por lo cual te ungió Dios, el Dios tuyo, con óleo de alegría más que a tus compañeros". (Sal. 45:7)

Ap. 2:6 "Pero tienes esto, que
aborreces las obras de los nicolaítas, las cuales yo también aborrezco".
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¿Qué es Mundano?

La mundanalidad es amar cosas pasajeras. Es todo aquello que arrastra y aleja a un creyente del Señor. Una persona mundana es aquella cuyos planes terminan en la tumba. Jowett supo poner los puntos sobre las íes cuando dijo: “La mundanalidad es un espíritu, un carácter. No es tanto un acto sino una actitud. Es una pose, una postura... La mundanalidad es toda actividad humana que mantiene fuera a Dios. La mundanalidad es una vida sin llamamiento celestial, sin ideales, sin alturas. La mundanalidad no reconoce nada en absoluto del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús. No tiene montes; es una vida plana, horizontal. La mundanalidad no tiene dimensión vertical. Tiene ambición, pero no tiene aspiración. Su lema es el éxito, no la santidad. Siempre dice: “adelante”, pero nunca dice: “asciende”. La persona mundana es la que nunca dice: ‘alzaré mis ojos a los montes’”.
En algunos círculos, la definición de mundanalidad se ha limitado principalmente a cuestiones de beber, fumar, apostar, bailar, jugar a las cartas, ir al cine y actividades similares. Pero abarca mucho más. El Dr. Dale escribió: “Ser mundano es abandonar la ley suprema a la que debemos lealtad, las glorias y terrores del universo invisible que se revela a la fe, y nuestra trascendente relación con el Padre de los espíritus por medio de Cristo Jesús nuestro Señor, para ser llevado por intereses inferiores”.
“Hermano, si dieras la vuelta para vivir una vida mundana, tendrás que volver a través de la tumba, pues ésta yace entre el cuerpo de Cristo, del cual tú formas parte, y el mundo que le rechazó. El mundo le echó fuera de sí, y nosotros hemos sido sepultados en Cristo por el mundo que aborrece a la iglesia”. 2
La paciencia divina tiene un límite para el que intenta obtener lo mejor de los dos mundos.

William MacDonald, de su libro Mundos Opuestos