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miércoles, 30 de junio de 2021

En Esto Pensad - julio 2021

 El Peligro del Intelectualismo
William MacDonald

“Pues ya que en la sabiduría de Dios, el mundo no conoció a Dios mediante la sabiduría, agradó a Dios salvar a los creyentes por la locura de la predicación” (1 Corintios 1:21).

En la iglesia de Corinto algunos trataban de que el evangelio fuera  intelectualmente respetable. Su preocupación con la sabiduría de este mundo les hizo sensibles a aquellos aspectos del mensaje cristiano que resultaban ofensivos a los oídos de los filósofos.
    No tenían la intención de abandonar la fe, sino de redefinirla para que fuera más sabrosa o aceptable a los eruditos.
    Pablo se enfureció por su intento de vincular la sabiduría del mundo con la de Dios. Sabía muy bien que lograr reconocimiento intelectual resultaría en una pérdida de poder espiritual.
    ¡Enfrentémoslo! Hay algo en el mensaje cristiano que es escandaloso a los judíos y una locura a los gentiles. Y no sólo eso, los cristianos en su mayoría no son los que el mundo llamaría sabios, poderosos o nobles. Tarde o temprano tenemos que darnos cuenta de que en lugar de pertenecer a la inteligencia, somos necios, débiles, viles y menospreciados, porque es así como el mundo nos considera.
    Pero lo maravilloso es que Dios utiliza este mensaje, que parece ser una locura, para salvar a los que creen. Dios se vale precisamente de personas como nosotros para realizar Sus propósitos. Al escoger instrumentos tan poco prometedores, evita toda la pompa y pretensión del mundo, elimina cualquier posibilidad de jactancia, y hace que Él solamente sea alabado.
    Esto no quiere decir que no hay lugar para la erudición. Por supuesto que lo hay. Pero a menos que la erudición se combine con una profunda espiritualidad, ésta nos embotará y llegará a ser un verdadero peligro.

    Cuando la erudición juzga a la Palabra de Dios, alegando, por ejemplo, que algunos escritores utilizaron fuentes más confiables que otras, esto representa un abandono de la verdad de Dios. Cuando buscamos el reconocimiento de eruditos como éstos, nos hacemos vulnerables a todas sus herejías.
    Pablo no llegó a los corintios con excelencia de palabras o de sabiduría. Determinó no saber nada entre ellos sino a Jesucristo y a éste crucificado. Sabía que el poder estaba en la presentación simple y franca del evangelio, y no en ocuparse con problemas espinosos e intrincados, teorías complejas e infructuosas que a nadie benefician, ni en rendir pleitesía al intelectualismo.

William MacDonald, De Día en Día, CLIE

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¿De Dónde Viene La Filosofía?

El predicador J. V. McGee dijo en su estilo inimitable que la filosofía es como un hombre ciego, en un cuarto oscuro, que busca un gato negro que no existe. En lugar de aceptar y guiarse por la revelación de Dios, los filósofos exaltan la mente humana y el raciocinio. Es verdad que Dios nos dotó de una mente, pero la hemos torcido. El uso correcto de la mente es para conocer y amar a Dios.  Jesucristo dijo: "Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. Éste es el primero y grande mandamiento" (Mt. 22:37-38).
    Pero bien pronto en la historia, aunque tenía altos conocimientos de la verdad de Dios, la raza humana con corazón, alma y mente dio la espalda a Dios. Romanos 1 relata la triste historia: "Pues habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias, sino que se envanecieron en sus razonamientos, y su necio corazón fue entenebrecido. Profesando ser sabios, se hicieron necios" (Ro. 1:21-22). De ahí vienen las religiones, las mitologías y supersticiones, y también la filosofía. Salen de seres humanos ingratos que no glorificaron a Dios. Salen de corazones entenebrecidos y mentes envanecidas y necias. Todo eso ofende a Dios, que tan clara y perfectamente había manifestado la verdad (Ro. 1:19-20). Por sus pecados, Dios los entregó a una mente reprobada (Ro. 1:28), y de ese pozo negro y maloliente sale la sabiduría del mundo, las filosofías, las teorías como la evolución, la psicología, y la religión variopinto.
    Dios no está en estas cosas ni las aprueba. No son caminos para llegar a conocer a Dios. La verdad no está en la filosofía, sino en la Palabra de Dios (Jn. 17:17). "El mundo no conoció a Dios mediante la sabiduría" (1 Co. 1:21). El que realmente es sabio, cree a Dios, “pero sin fe es imposible agradar a Dios” (He. 11:6). En Jesucristo “están escondidos todos los tesoros de la sabiduría y del conocimiento” (Col. 2:3).

Carlos

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 LA FILOSOFÍA: 

TRAMPA DE LA SERPIENTE

“Tened cuidado, que nadie estropee vuestra fe con intelectualismo o locuras grandilocuentes. ¡Éstas están fundadas en las ideas que tienen los hombres acerca de la naturaleza del mundo y no toman en cuenta a Cristo!” (Col. 2:8 parafraseado por Phillips).
 

La palabra griega que Phillips traduce: “intelectualismo” es la misma que se traduce: “filosofía”. Básicamente significa amor de la sabiduría (filos - amor, sofía - sabiduría), pero más tarde adquirió otro significado, es decir, la búsqueda de la realidad y el propósito de la vida.
    La mayoría de los filósofos se expresa en un lenguaje complicado y grandilocuente. Sus palabras, incomprensibles para una persona normal; apelan a aquellos que les gusta emplear su poder intelectual para revestir las especulaciones humanas con palabras difíciles de entender.
    Francamente, las filosofías humanas no sirven de mucho. Phillips se refiere a ellas como “intelectualismo y locuras grandilocuentes”. Están basadas en las ideas que tienen los hombres acerca de la naturaleza de las cosas, y ellos no hacen caso de Cristo. Se cita al famoso filósofo Bertrand Russell, que decía al final de su vida: “La filosofía ha demostrado ser un fracaso para mí”.
    Al cristiano sabio no se le puede engañar con las locuras grandilocuentes del seudo intelectualismo de este mundo. Se niega a inclinarse ante el altar de la sabiduría humana. Por el contrario, sabe bien que todos los tesoros de la sabiduría y del conocimiento se encuentran en Cristo. Así que, pone a prueba todas las filosofías humanas por medio de la Palabra de Dios y como resultado, las rechaza porque ve que se oponen a las Escrituras.
    El creyente no cambia de parecer cuando los filósofos salen en primera plana con algún nuevo ataque contra la fe cristiana. Es suficientemente maduro para juzgar y percatarse de que no puede esperar nada mejor de ellos.
    Tampoco se siente inferior por no poder conversar con los filósofos utilizando palabras de muchas sílabas o seguirles en sus razonamientos complicados. Se siente desconfiado ante la incapacidad de ellos para dar a conocer su mensaje con sencillez y se regocija de que el hombre común puede entender el evangelio, común, por ignorante que sea en otras cosas.
    Detecta en los filósofos la trampa de la serpiente: “...seréis como Dios” (Gn. 3:5). El hombre es tentado a exaltar su mente y sus poderes intelectuales por encima de la mente de Dios. Pero el cristiano sabio rechaza la mentira del diablo. Derriba argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios (2 Co. 10:5).

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 La Biblia tiene poder para:

    

1. Convencer de pecado      Hch. 2:37
2. Regenerar el corazón      1 P. 1:23
3. Estimular la fe                 Ro. 10:17
4. Limpiar la vida                Sal. 119:9; Jn. 15:3
5. Aconsejar y edificar al creyente    Sal. 119:24;                                                            Hch. 20:32
6. Renovar el entendimiento        Ro. 12:2
7. Discernir qué hay en el corazón       He. 4:12
8. Dar sabiduría                 Sal. 119:98-100
9. Equipar para servir        2 Ti. 3:17    

El Salmo 19:7-12 enseña las virtudes y los poderes de la Palabra de Dios:
                                            virtud            poder
v. 7    

ley de Jehová                      perfecta         convierte el alma
testimonio de Jehová          fiel                 hace sabio al sencillo
v. 8    

mandamientos de Jehová   rectos             alegran el corazón
precepto de Jehová             puro               alumbra los ojos
v. 9     

temor de Jehová                 limpio            permanece para siempre
juicios de Jehová                verdad           todos justos
 

además:
v. 10    son deseables más que el oro, y dulces más que miel
v. 11    amonestan al siervo de Dios, y hay galardón en guardarlos
v. 12    Su Palabra ayuda a librarnos de errores ocultos
v. 13    nos puede preservar de soberbias
            nos ayuda a ser íntegros, y libres de gran rebelión
v. 14    provee material para gratos dichos y meditaciones


además:
v. 10    son deseables más que el oro, y dulces más que miel
v. 11    amonestan al siervo de Dios, y hay galardón en guardarlos
v. 12    Su Palabra ayuda a librarnos de errores ocultos
v. 13    nos puede preservar de soberbias
            nos ayuda a ser íntegros, y libres de gran rebelión
v. 14    provee material para gratos dichos y meditaciones

"¡Oh, cuánto amo yo tu ley! Todo el día es ella mi meditación" 

Salmo 119:97.

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La Importancia de la Asamblea
y Nuestro Compromiso con Ella
parte 6

por David Rodgers


viene del número anterior

9. Columna y Baluarte de la Verdad (1 Timoteo 3:15)

“Esto te escribo, aunque tengo la esperanza de ir pronto a verte, para que si tardo, sepas cómo debes conducirte en la casa de Dios, que es la iglesia del Dios viviente, columna y baluarte de la verdad” (1 Ti. 3:14-15).

    Estas dos expresiones no son exactamente sinónimas. “Columna” (gr. “stulos”) significa un pilar que sostiene el peso de la estructura. Mantiene en alto el techo, por ejemplo. Además, se usaba para honrar a algún personaje, en este caso, el Señor Jesús. La asamblea ha de mantener la proclamación del evangelio en todo su poder doctrinal, centrado en la deidad de Cristo y en toda enseñanza doctrinal acerca de Su Persona y obra.
    “Baluarte” (gr. “hedraioma”) tiene la idea de algo macizo, bajo, como a nivel de fundamento, que resiste el embate de alguna tempestad de viento o inundación de agua – que resiste a que se remueva o desestabilice el edificio. Hay grandes ataques de enseñanza contraria a la verdad acerca de Cristo. La sana doctrina está siempre bajo ataque y toda “la fe que ha sido una vez dada a los santos” (Jud. 3) debe ser defendida, no modificada. Los vientos de cambios soplan, unos más fuertes que otros, y deben ser resistidos. La asamblea ha de resistir todo eso y contrarrestar de manera convincente frente al mundo confuso.
    Es interesante que el contexto no es solamente la preparación doctrinal académica para sostener en alto la verdad acerca de Cristo, ni para protegerla de los embates de la falsa religión. El contexto habla del comportamiento de los que así sostienen y defienden la verdad. Su comportamiento ejemplar agrega el peso convincente tanto a su proclamación como a su defensa de la verdad.
    Nuestra participación en la asamblea ha de proveer este testimonio. Requerirá diligente estudio y preparación a nivel personal, y además, el coraje y denuedo provisto por el Espíritu Santo. Para tal, se necesita andar en santidad de vida para no entristecer al Espíritu. También debemos presentarnos al Señor como instrumentos dispuestos (Ro. 6:13; 12:1).

10. Candelero de oro (Apocalipsis 1:12-13, 20)

“Y me volví para ver la voz que hablaba conmigo; y vuelto, vi siete candeleros de oro, y en medio de los siete candeleros, a uno semejante al Hijo del Hombre, vestido de una ropa que llegaba hasta los pies, y ceñido por el pecho con un cinto de oro” ... “El misterio de las siete estrellas que has visto en mi diestra, y de los siete candeleros de oro: las siete estrellas son los ángeles de las siete iglesias, y los siete candeleros que has visto, son las siete iglesias” (Ap. 1:12-13, 20).
 

   La palabra “candeleros” (gr. “luchnia”) es mejor traducida como lámpara o portalámpara. No se refiere al candelero del tabernáculo que tenía un tallo central y seis brazos laterales, tres en cada lado y siete lámparas en total. Ese candelero (Menorah) era de una sola pieza, cubierto de oro de un talento de peso, y una maravilla de artesanía (Éx. 37:17-24).
    Todo en el tabernáculo representaba de alguna manera la Persona u obra de Jesucristo. Pero ese candelero además ilustra cómo Israel había de manifestar la unidad en su testimonio. Eran unidos, hijos de un mismo padre, pero esa unidad luego se interrumpió con la división de las diez tribus bajo Jeroboam y las dos tribus bajo Roboam.
    Pero en Apocalipsis 1 son siete lámparas individuales. Cristo dice que son “las siete iglesias”. No están agrupadas ni conectadas sino separadas. De esta manera las lámparas representan la autonomía de las iglesias. Sin embargo, vemos al Señor mismo en medio de ellas. La existencia y función de la lámpara gira en torno a Él. Cristo constituye un factor de unión que es mucho más sustancial y duradero que cualquier lazo sanguíneo humano, asociación u organización federada.
    La lámpara nos habla también del testimonio de la iglesia, en el lugar oscuro que es este mundo (véase Fil. 2:15). La luz del testimonio alcanzará al mundo alrededor, en la fiel proclamación de la verdad acerca de Cristo. Además, el testimonio de la iglesia está dirigida al Señor, porque proclama y exhibe lo que ella piensa de Él. Esto se hace de dos maneras: en adoración (lo que pensamos y decimos acerca de Él), y en obediencia (lo que realmente hacemos con Su Palabra y voluntad expresada).
    Por lo que vemos en los capítulos 1-3 de Apocalipsis, el Señor observa y prueba la calidad del testimonio de cada asamblea. Revisa con cuidado cada iglesia, y aprueba o desaprueba. Aun reserva el derecho de quitar la lámpara (Ap. 2:5) a menos que haya arrepentimiento. Esto nos hace pensar en Su interés en el día de hoy en nosotros. También nos recuerda el día futuro de revisión en el Tribunal de Cristo.
    Me impresiona profundamente la verdad que Él está presente, observando todo lo que sucede en la asamblea. Su santidad requiere que haya santidad en nosotros. Su inteligencia y sensibilidad requieren realismo en nuestra adoración – “en espíritu y en verdad” (Jn. 4:23-24), no de labios sino de corazón (Is. 29:13).
    A Él no le agradan las oraciones repetitivas. Él sabe si siento enemistad contra otro hermano. Él sabe si realmente estamos conscientes y sensibles a Su presencia. Él sabe cuánto ofrendo y cuánto retengo para mí. Su interés y presencia de por sí hacen que la asamblea sea de suma importancia. ¿Acaso pienso yo que el interés del Señor esté mal enfocado? ¿Está equivocado Él en mirar con tanta atención a la asamblea? ¿Tengo yo el mismo grado de interés que Él?
    ¡Cuán importante es la asamblea, nuestra asamblea a la cual Él nos ha llamado a participar! La única conclusión a la que podemos llegar es lo que postulamos al comienzo. Repito:

    “La entidad corporativa de mayor importancia en el mundo
es la asamblea, la iglesia local”.

En resumen:
¿Realmente creo yo esto?
¿Cómo lo demuestra mi vida diaria, de semana en semana?
¿En qué habrá que reordenar mis prioridades?
¿Cuándo las voy a reordenar?
¿Desde cuándo conviene que haya un cambio en mí, y qué voy a hacer?

David Rodgers y su esposa Ruth Ann sirven al Señor en Chile

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¿Cuán Importante Es La Asamblea?

Muchos “cristianos evangélicos” consideran a la iglesia local como una opción en su vida. Uno decide asistir o no asistir. No es una necesidad. Se oye decir: “Puedo leer mi Biblia y orar en casa. Puedo adorar a Dios en el campo, en una caminata. Puedo escuchar a un predicador en la radio si lo deseo. No necesito a la iglesia en mi vida”.
    En contraste, la Biblia enfatiza la importancia de la iglesia local. Escribiendo a Timoteo, Pablo la describe como “la casa del Dios viviente, columna y baluarte de la verdad” (1 Ti. 3:15). Esta es una sublime descripción de la asamblea, y enfatiza su importancia. También es llamada “templo de Dios”, donde mora el Espíritu Santo (1 Co. 3:16-18). Es la casa de Dios. Es un templo y debe ser conocido por su pureza y santidad, como un lugar de adoración.
    Se les exhorta a los creyentes ser fieles en su asistencia a las reuniones para enseñanza, comunión, la cena del Señor y oración (Hch. 2:42; He. 10:25). Las cuatro actividades formaban parte de las reuniones semanales de la iglesia primitiva. Estas reuniones nutren a las personas para que crezcan y maduren. La asamblea es vital para el desarrollo de dones espirituales haciéndonos útiles a Dios. Los hombres piadosos pastorearán y guardarán a los santos para que no se deslicen de la verdad de Dios.
    Su lealtad a la asamblea reflejará su lealtad a Cristo. ¿Su vida está centrada en la obra de su iglesia local? ¿O hay otras cosas que vienen antes: el trabajo, la familia, los placeres, el deporte? ¿Hay prioridades que afecten con frecuencia su asistencia a las reuniones?
    Seamos leales y demos devoción de todo corazón a la familia de nuestra asamblea. Haciendo esto, seremos leales a Cristo mismo. Y entonces, las demás cosas se colocarán en su posición correcta en nuestra vida.

Donald Norbie, de la revista “Precious Seed” (Semilla Preciosa), mayo 2010

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La Fidelidad En Los Postreros Tiempos

Zach Oglesby

Texto: 2 Timoteo 3 y 4

En estos dos capítulos Pablo explica que en los postreros tiempos las cosas irán de mal en peor. En este sentido el creyente no es optimista, respecto al mundo, porque sabe que todo empeorará hasta que el Señor venga a reinar.
    En 2 Timoteo 3:4-5 vemos qué condiciones caracterizan los postreros tiempos. Los hombres tendrán apariencia de piedad. Pero el hábito no hace al monje. Obviamente no habla aquí de los que abiertamente son incrédulos, sino de los religiosos, aun de los evangélicos. “Apariencia” es lo que tendrán. Aparentan cristianos. Porque sólo es una apariencia, porque niegan la eficacia de la piedad, por eso pueden amar los placeres, etc. La instrucción que el apóstol da al respecto es: “a estos evita”, porque sólo dañan el testimonio y la vida del que quiere seguir al Señor. Así que, hay que tomar decisiones en los postreros tiempos acerca de con quién nos relacionamos.
    En los versículos 6 y 7 vemos que éstos se aprovechan de personas que buscan perdón de pecados, las engañan y las desvían de la verdad. “Siempre aprendiendo” les describe a las engañadas, porque aprenden, pero no la Palabra de Dios, sino enseñanzas no provechosas de los falsos maestros. Tristemente, nunca llegan a conocer la verdad, porque quienes les enseñan tampoco la conocen. Son ciegos guías de ciegos.
    El versículo 8 nos da el ejemplo de dos hombres cuyos nombres no aparecen en otra parte de la Biblia, pero parecen ser dos de los magos principales de Faraón. Lo importante es que resistieron a la verdad y quedaron juzgados. Hoy también hay falsificadores de milagros entre los pentecostales y carismáticos, que hacen a la gente pensar que Dios hace esto, y por supuesto sacando provecho económico de sus adeptos.
    El versículo 9 da la prognosis: “no irán más adelante”. Sus días y pasos están contados. Su insensatez será manifiesta a todos, como fue en el caso de Janes y Jambres. Tarde o temprano los falsos maestros son expuestos. Por ejemplo, todo el que pone fecha a la venida del Señor es falso, y será expuesto como erróneo, como los demás. Ahora por ejemplo (en 2010) muchos hablan del año 2012 porque los calendarios maya terminan allí. Pero Dios ha dicho que nadie sabe, y esto incluye a los maya. Lo cierto es que si alguien pone una fecha, ésta no es. Los adventistas y los testigos de Jehová también han puesto fechas, y todos han fallado. En la venida del Señor todo error será manifestado.
    En los versículos 10-12 Pablo cambia y habla de sí mismo y de Timoteo. Señala la diferencia entre ellos y los falsos maestros. El apóstol vivía en piedad y santidad, en sana doctrina, perseverando aunque perseguido, y Timoteo como discípulo estaba siguiendo no sólo las doctrinas sino también la vida de Pablo. No sólo ellos, (v. 12) sino también todo creyente piadoso sufrirá, porque vivimos en un mundo opuesto al Señor y el evangelio, y que va de mal en peor. Los que no sufren nada, tenemos que preguntar: ¿Por qué? ¿Es porque no viven en piedad sino que son mundanos? ¿Es porque aman al mundo? ¿Es porque andan con los del mundo y no con Dios? Recordemos que la Palabra de Dios afirma que la amistad con el mundo es enemistad contra Dios (Stg. 4:4) La persecución por causa de Cristo es dichosa, tiene propósito y razón.
    El versículo 13 nos da un contraste: el camino de los malos, desde los primeros tiempos de la iglesia. Sólo empeorará con tiempo – no mejorará – y ahora más de dos mil años después del apóstol Pablo, ¡qué maldad, y entre los que profesan piedad! El fundador de la secta llamada “cientología” dijo que sabía que era ficción inventada por él. Pero acabó creyendo su engaño, y otros muchos con él, incluso el conocido actor Tom Cruise – también un necio.
    Los versículos 14-17 son un llamado a persistir. ¿En qué? “En lo que has aprendido”, esto es, la doctrina apostólica (Hch. 2:42). El versículo 15 especifica: “las Escrituras”. ¡Cuán importante es la Palabra de Dios! Nos enseña la mente de Dios. Nos hace vernos como Dios nos ve. Sin ella estaríamos ignorantes y perdidos. Los versículos 16-17 afirman la inspiración e importancia de las Escrituras. No hay doctrinas no importantes. “Toda Escritura es inspirada por Dios, y útil...”  Es ella que nos prepara para toda buena obra (v. 17). Estúdiala, conócela. Si conocemos y seguimos la Palabra, seremos preservados de los errores que caracterizan los postreros tiempos.
    Siguiendo este pensamiento, en el capítulo 4 y los primeros dos versículos Pablo le encarga a Timoteo la predicación constante de la Palabra. No cabe la idea de que uno sea creyente sólo los domingos. Siempre hay que estar preparados y siempre hay necesidad: “a tiempo y fuera de tiempo”. La vida y el testimonio cristiano no son trabajos ocasionales o a media jornada.
    En los versículos 3 y 4 Pablo advierte que vendrá tiempo cuando no escucharán. La idea es, aprovecha ahora porque luego será más difícil. Hoy en día, dos mil años más tarde, el mundo no quiere oír lo que la Biblia dice, y lastimosamente en muchas iglesias evangélicas escuchan cosas que les hacen sentirse bien, en lugar de una fiel exposición de la Palabra de Dios.
    Ahora Pablo le exhorta en el versículo 5: “Pero tú”, y le da cuatro exhortaciones que debemos también seguir. En los versículos 6-8 se presenta como ejemplo de lo que ha estado exhortando a Timoteo. Pablo ama la venida del Señor y sabe que hay otros así que también serán premiados. Los que aman a Jesucristo aman Su venida. Pero para algunos llamados cristianos, Jesucristo es más un concepto que una Persona con quien tienen una relación viva. Él vive, y viene, y ¡qué alegría da al creyente saber esto!
    Hay muchas lecciones también importantes en los versículo 9-22 que sólo podemos repasar rápidamente. En el versículo 10 tenemos a Demas, un mal ejemplo a evitar. No seamos como él. Demas era infiel. Minusvaloró la confianza que Pablo había depositado en él. Servía con Pablo, pero cayó en amar al mundo y desamparó a Pablo. Más de un fiel siervo de Dios ha sido desamparado por “cristianos” que aman al mundo.
    En el versículo 11, por contrapartida, tenemos a Marcos, el que antes fracasó (Hch. 15:36-41). Marcos es ejemplo de uno que después de su error y fracaso, volvió a servir y ser útil. Hay contraste con Demas, porque Marcos seguía creciendo y aprendiendo y al final era útil. Pero Demas desaprovechó la posición que ocupaba, se fue para atrás y se hizo inútil. No es lo mismo estar cerca de un hombre piadoso que seguir su ejemplo y ser también piadoso.
    Tíquico aparece en el versículo 12; un fiel hermano enviado a Éfeso en servicio del apóstol y de la iglesia. Así tenemos buenos y malos ejemplos a considerar y hay lecciones para aprender en ambos.
    En el versículo 18 está la promesa de la fidelidad del Señor, a Pablo y también a nosotros. Él nos librará y nos preservará. Él es nuestra seguridad, y también la fuerza y guía para nuestra vida cotidiana. Andemos en comunión con Él, como Pablo y otros fieles siervos han hecho, y habrá también para nosotros corona al final. Que el Señor nos ayude a aplicar estas cosas a nuestras vidas, para Su gloria.

Zach Oglesby

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La Pregunta Más Importante

Hace siglos que un gobernador y juez romano llamado Poncio Pilato preguntó: “¿Qué, pues, haré de Jesús, llamado el Cristo?” (Mateo 27:22).
    ¿Se te ha ocurrido que tarde o temprano todos debemos contestar esta pregunta? Tendrás que contestarla, y yo también. Es la pregunta más importante para cada uno de nosotros, y Dios demanda una respuesta. Nuestro futuro depende de cómo respondemos. Yo no puedo contestar por ti, ni tú por mí. Tus padres y amigos no pueden contestar por ti. Solo tú, delante de Dios, responderás. Ya que Dios no envió a un ángel, sino a Su Hijo Jesucristo a este mundo, Él mira cómo actuamos ante la Persona y obra de Jesucristo. La futura felicidad o agonía de cada persona depende de qué hace con Jesús, llamado el Cristo.
    Le necesitamos como nuestro Salvador, “por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios” (Romanos 3:23). La raza humana dio la espalda a Dios, se rebeló contra él y rechazó la luz de Su revelación. Desde entonces “Dios los entregó”, es decir, soltó las riendas, para dejarnos hacer lo que nos parece y se nos ocurre, y ya ves qué mundo hemos hecho y qué personas somos, y la culpa es nuestra, no de Dios. Necesitamos un Salvador, porque somos “dignos de muerte” (Romanos 1:32).
    Pero a pesar de nuestra terrible y culpable condición, Dios ha actuado en gracia (favor) y amor, para darnos oportunidad de ser salvos. “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna” (Juan 3:16). El Señor Jesucristo, “herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados”, y Dios “cargó en él el pecado de todos nosotros” (Isaías 53:5-6). Cristo pagó por nuestros pecados y culpa cuando murió como Cordero de Dios. Ahora el perdón y la salvación quedan al alcance de todos los que confían en Él.
    Así que, volvemos a la pregunta: ¿Qué harás con Jesús, llamado el Cristo? No hay forma de evadir esta pregunta. Ignorarla implica que rechazas a Aquel que murió para ser tu Salvador. Tu única esperanza es que reconozcas tu condición de pecador culpable, y acudas a Jesucristo, confiando en Él, y confesándolo como tu Señor (Romanos 10:9-10). ¿Qué harás con Jesucristo?
 

jueves, 31 de marzo de 2016

EN ESTO PENSAD -- abril 2016

 LOS POBRES RICOS


“Hay quienes reparten, y les es añadido más; y hay quienes retienen más de lo que es justo, pero vienen a pobreza” (Pr. 11:24).
El Espíritu Santo nos revela aquí un delicioso secreto. Es opuesto a todo lo que esperaríamos, pero invariablemente cierto. El secreto es éste: Cuanto más das, más tienes; cuanto más atesoras, menos tienes. La generosidad hace que tus bienes se multipliquen. La tacañería engendra pobreza. “Lo que di, tengo; lo que gasté, tuve; lo que guardé, perdí”.
    Esto no significa que cosechas la misma cantidad que siembras, ni que el mayordomo fiel vendrá a ser rico materialmente. Puede sembrar pesetas y cosechar algo mejor: almas. Puede sembrar bondad y recoger amigos, sembrar compasión y cosechar amor.
    Significa que una persona generosa cosecha recompensas que otros no pueden. Al abrir su correo y descubrir que la ofrenda que envió suplió una necesidad crítica en el momento oportuno y en la cantidad exacta. Se regocija al ver que el libro que le compró a un joven creyente fue utilizado por Dios para cambiar toda la dirección de su vida. Se entiende que una bondad que mostró en el Nombre de Jesús fue un eslabón en la cadena de la salvación de esa persona. Es sobremanera feliz. Su gozo no conoce límites. Nunca cambiaría su lugar con aquellos que parecen tener más que él.
    El otro lado de la verdad es que atesorar conduce a la pobreza. No hay placer en el dinero guardado en el banco. Puede engañarnos con un falso sentido de seguridad, pero no puede proveer un disfrute verdadero y perdurable. Cualquier precario interés que el dinero puede ganar es como calderilla  comparado con la emoción de ver el dinero usado para la gloria de Cristo y la bendición que éste trae a nuestro prójimo. El hombre que retiene más de lo que es necesario puede tener una enorme cuenta bancaria, pero, sólo una pequeña cuenta de gozo en esta vida y una todavía más pequeña en el banco del cielo.
    El versículo de hoy tiene no solamente el propósito de mostrar un principio divino, sino también de lanzar un desafío divino. El Señor nos está diciendo: “Pruébalo por ti mismo. Pon a mi disposición tus panes y tus peces. Yo sé que los traías para almorzar, pero si los pones en mis manos, habrá en abundancia para el tuyo y para el de otros miles. Te sentirías incómodo almorzando mientras que los de tu alrededor están sentados solamente viéndote comer. Pero piensa en la satisfacción de saber que utilicé tu almuerzo para alimentar a una multitud”.
 
Perdemos lo que en nosotros gastamos, 
mas como tesoro sin fin tenemos,
Todo lo que a Ti, Señor, prestamos, quien todo lo diste. 
 
                                          - Charles Wordsworth
 
William MacDonald, de su libro DE DÍA EN DÍA (Ed. CLIE), lectura del 28 de octubre.
 
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LA SERPIENTE ENGAÑADORA

"La serpiente me engañó, y comí”. 
(Gn. 3:13)

Así es todavía. La serpiente es encantadora y persuasiva. El pecado puede parecernos tan agradable, tan aparentemente legítimo. ¿No quiere Dios nuestra felicidad? Y en el momento de la tentación Satanás nos promete la felicidad. Pero es el padre de mentiras, y debemos rechazar su voz seductora y asirnos de la Palabra de Dios. No te engañes; Dios no puede ser burlado. El pecado trae tristeza y destrucción a tu vida. Dios te ama, claro, pero no por eso consiente el pecado. Él desea lo mejor para ti. Obedécelo.
 
Donald Norbie, traducido del calendario “Choice Gleanings”  
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EL LEGALISMO

¿Mandamientos? ¿En el Nuevo Testamento? Al escuchar la palabra: “mandamiento”, muchos evangélicos inmediatamente piensan: “legalismo”. Pero los dos términos no son sinónimos. Nadie habló de mandamientos más que el Señor Jesucristo, pero tampoco hay nadie menos legalista que Él.
    ¿Qué es legalismo? Aunque la palabra no está en el Nuevo Testamento, describe lo que en el hombre son sus esfuerzos incesantes para ganar o merecer el favor de Dios. Básicamente significa el intento de ganar justificación o santificación a través de guardar la Ley. Esto es su verdadero significado. Pero hoy en día la palabra es empleado en un sentido más amplio, para describir lo que uno piensa que son normas morales y rígidos. Cualquiera que intenta clasificar ciertas prácticas como tabú es etiquetado: “legalista”. De hecho, ahora emplean la palabra “legalista” como un mazo o palo para atacar casi toda y cualquiera restricción del comportamiento cristiano, o en contra de cualquier enseñanza “negativa”.  
           Cómo, entonces, debe un cristiano pensar, para evitar el peligro asociado con el “legalismo”? En primer lugar, es verdad que los cristianos estamos libres de la Ley, pero es importante añadir rápidamente que no estamos sin ley. Estamos bajo la ley de Cristo. No debemos hacer lo que nos plazca, sino lo que le place a Cristo.
    Segundo, debe recordarse que el Nuevo Testamento está lleno de mandamientos, incluso un buen número de negativas. La diferencia está en que estos mandamientos no son dados como Ley, es decir, no conllevan pena (no son punibles). Son dados como instrucción en justicia para el pueblo de Dios.
    Además de esto, hay cosas que pueden ser lícitas para el cristiano, pero que no le convienen. Puede que no sean cosas “ilegales” en ese sentido de ley, pero que esclavizan y por eso deben evitarse (1 Co. 6:12). Es posible que un creyente tenga libertad para hacer algo, pero por otra parte, si ejerce su libertad, podría ser culpable de escandalizar, herir o tropezar a otra persona. En ese caso, aunque está en su derecho, y es “legal”, no debe hacerse.
    El hecho de que alguien llame a una prohibición: “legalista”, no quiere decir que esté mal. La gente emplea la palabra “puritano” de forma despectiva, para describir ciertas normas de conducta, pero el comportamiento de los puritanos honraba a Cristo más que muchos de los que les critican.
    A menudo, cuando los cristianos castigan ciertos patrones de comportamiento piadoso como “legalista”, esto puede ser una indicación de que ellos mismos se están volviendo más permisivos, y deslizándose moralmente. Ingenuos, se imaginan que cuando atacan y critican a los llamados “legalistas” o “puritanos”, hacen que ellos mismos salgan con mejor apariencia, o que así encomiendan su propia posición y comportamiento a los demás.
    Nuestra seguridad está en quedarnos lo más cerca posible a las enseñanzas de las Escrituras, no en intentar ver cuán cerca del precipicio podemos llegar sin caer.

William MacDonald, traducido de la revista "Uplook"
 
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 ¿No Oran Vuestras Mujeres 
En Las Reuniones?

    Los que preguntan así a veces la expresan como una acusación: “No dejaís a las mujeres orar en las reuniones, ¿verdad?” Pero de cualquier modo, se equivocan. Aparentemente se creen que si no oyes a alguien orar, entonces no ora. Sin embargo, es Dios quien debe oir la oración.
    La Bibila da el ejemplo de una mujer piadosa que oraba en público pero nadie le oía. En 1 Samuel 1:12-13 leemos acerca de Ana, la madre de Samuel: “Mientras ella oraba largamente delante de Jehová, Elí estaba observando la boca de ella. Pero Ana hablaba en su corazón, y solamente se movían sus labios, y su voz no se oía; y Elí la tuvo por ebria”. Ana era una mujer creyente, y practicaba la oración. Su hijo Samuel fue una respuesta de oración – un poderoso varón de Dios. Pero oraba en silencio, y porque su voz no se oía, Elí sacó una conclusión erronea. De modo similar, hoy en día los que no oyen la voz de las hermanas en las reuniones suponen que ellas no participan. Los demás no oyen al que ora en silencio, pero Dios sí. A fin de cuentas por eso oramos – para que Dios nos oiga y conteste.
    Si una hermana no ora en una reunión de oración, hace mal, porque no se congrega sólo para hacer acto de presencia. Y si una hermana no adora, no da gracias, no alaba al Señor durante la Cena del Señor, ¿qué hace? Su corazón debe expresarse delante del Señor, y no hace falta voz alta para esto. Cuando las hermanas participan así en silencio, contribuyen al espíritu de intercesión o de adoración en una asamblea, y realizan su función sacerdotal. Hermana, el Señor te escucha cuando los hombres no pueden. 
            

    Carlos  
 
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"Vuestro atavío
no sea el externo de peinados
ostentosos, de adornos de oro o de vestidos
lujosos, sino el interno, el del corazón, en el
incorruptible ornato de un espíritu afable y apacible,
que es de grande estima delante de Dios. Porque así también se ataviaban en otro tiempo aquellas santas
mujeres que esperaban en Dios, estando
sujetas a sus maridos"
1 P. 3:3-5
 
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Tengamos consideración y no hagamos esperar al Señor ni a nuestros hermanos. No lleguemos ni tarde ni justo a la hora, sino antes. ¡Conquistemos las malas costumbres, la indisciplina, la pereza y el egoísmo! 
 
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EL LIBRO DEL MES:   "Yo Soy", 
por Carlos Tomás Knott
En Éxodo 3:14 Dios se reveló a Moisés diciendo: "Yo soy". Nadie más toma ese nombre. Cuando Jesucristo declaró: "yo soy", en el evangelio según Juan, se separó de todo otro ser. Él es único, Dios hecho hombre, y no tiene igual ni semejante en todo el mundo. Buda no es el "yo soy", ni lo es Mahoma, ni ningún santo católico. La única esperanza de la humanidad es el Señor y Salvador Jesucristo, el "yo soy".
precio: 4 euros
 
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DOS GRANDES DESCUBRIMIENTOS

1. La Convicción Ante Dios
    Amigo, ¿Has descubierto que eres un pecador culpable ante Dios? Puede que seas una persona moral, amable y religiosa ante los hombres, y en tu propia estimación inocente en la vida. Pero ante los ojos del Dios Santo y Justo, eres un pecador. No te ofendas, sino considera cabalmente lo que la Palabra de Dios dice: “Por cuanto todos pecaron y están destituidos de la gloria de Dios”  Romanos 3:23. “Ciertamente no hay hombre justo en la tierra, que haga el bien y nunca peque” Ecclesiastés 7:20.
    Leemos de algunos que reconocieron esa verdad, y así es cómo se expresaron:
· el apóstol Pedro: “Soy hombre pecador” Lucas 5:8
· el patriarca Job: “He aquí que yo soy vil” Job 40:4
· el profeta Isaías: “¡Ay de mí! que soy muerto...siendo hombre inmundo de labios” Isaías 6:5
· el apóstol Pablo: “...los pecadores, de los cuales yo soy el primero” 1 Timoteo 1:15
    ¿Te has visto así convicto de tu pecado ante Dios? ¿Lo has reconocido en Su presencia? Si es así, también puedes conocer el camino de limpieza del pecado. Pero si no lo has reconocido, debes ser hallado un día convicto y sin palabras (Mateo 22:12) ante el trono del juicio divino.

2. La Limpieza del Pecado
    Muchos tampoco han descubierto cómo realmente ser limpios de sus pecados. Hay una manera en que cualquier pecador puede ser totalmente perdonado y limpiado, y así hecho apto para estar en Su santísima presencia. No es por sinceridad, ni obras de justicia, ni por ocupación en las cosas de religión como por ejemplo los rezos, los sacramentos o la devoción a los santos.
“Hay generación limpia en su propia opinión, Si bien no se ha limpiado de su inmundicia” Proverbios 30:12.  Sólo hay un camino y medio por el cual el pecador puede ser limpio ante Dios, y es éste: La sangre de Jesucristo:
· “y de Jesucristo el testigo fiel, el primogénito de los muertos...que nos amó, y nos lavó de nuestros pecados con su sangre”   Apocalipsis 1:5
· “...la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado”     1 Juan 1:7
· “Ya vosotros estáis limpios por la palabra que os he hablado”  Juan 15:3
   
    El pecador que reconoce su pecado ante Dios (Salmo 32:5) y confía en la sangre de Jesucristo que fue derramada por sus pecados, y cree la Palabra de Dios, el Evangelio, recibe perdón y limpieza de Dios, como Cristo dijo: “está todo limpio” Juan 13:10.
Nunca en el infierno estará alma que no tuvo oportunidad,
Sea pagano, o de hogar cristiano, cada cual tiene responsabilidad.
 
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 Los Profetas: Verdaderos Y Falsos
Parte II

No siempre entendieron los profetas todo lo que dijeron (Dn. 7:28; 8:15-27; 10:7-15; 1 P. 1:10-12; Ap. 7:13-14; 17:6). En particular su dificultad fue en cuanto al Mesías. Cuando profetizaron en el mismo momento sobre los sufrimientos del Mesías y sobre Su gloria, les fue difícil de entender. No podían entender cómo el Cristo podría experimentar las dos cosas, porque no veían lo que nosotros desde nuestra posición y perspectiva en la historia vemos: las dos venidas del Señor Jesucristo - una en humildad y otra en gloria. Y junto con esas dobles referencias en cuanto al Mesías, hay que reconocer que existe y obra este principio de doble referencia en las predicciones de los profetas. Hay profecías que tienen un cumplimiento inmediato y parcial, seguido después por otro cumplimiento pleno y final. Por ejemplo, la profecía de Joel 2:28-31: “Y después de esto derramaré mi Espíritu sobre toda carne, y profetizarán vuestros hijos y vuestras hijas... y daré prodigios en el cielo y en la tierra... el sol se convertirá en tinieblas y la luna en sangre, antes que venga el día grande y espantoso de Jehová...”. Hay un cumplimiento parcial de esta profecía el día de Pentecostés, cuando Pedro la cita para explicar el milagro de la venida del Espíritu y la predicación de los apóstoles en lenguas (Hch. 2:7-21). Fue parcial, por cierto, por cuanto no hubo prodigios en el cielo y en la tierra, el sol no se convirtió en tinieblas ni la luna en sangre. Pedro explicó que ellos hablaron así porque Dios les había derramado Su Espíritu como Joel dice, y no porque había venido el día de Jehová. Después, en la segunda venida de Cristo, con todas las señales y los prodigios que vemos en el libro de Apocalipsis, vendrá el Señor como Joel profetizó y se cumplirá plena y finalmente esta profecía. Otro ejemplo es Isaías 7:10-16 cuando Isaías da en los versículos 14-16 la profecía acerca del nacimiento virginal del Mesías: “He aquí que la virgen concebirá, y dará a luz un hijo, y llamará su nombre Emanuel. Comerá mantequilla y miel, hasta que sepa desechar lo malo y escoger lo bueno. Porque antes que el niño sepa desechar lo malo y escoger lo bueno, la tierra de los dos reyes que tú temes será abandonada”. Esta profecía tenía un cumplimiento inmediato en los días de Acaz, con un niño que nació y fue llamado Emanuel. Antes de que creciera mucho ese niño, la alianza del norte, entre Siria e Israel, fue desecha y Acaz no tenía nada que temer de ellos. Pero este versículo también tuvo su cumplimiento pleno y final siglos después, cuando la virgen María concibió y dio a luz a “Emanuel, que traducido es Dios con nosotros”, el Señor Jesucristo (Mt. 1:23).
    En los libros de los profetas, la palabra “Israel” normalmente significa el reino del norte, es decir, el reino que Jeroboam estableció con las 10 tribus exceptuando a Judá y Benjamín. Hay ocasiones cuando la palabra es usada en su sentido más amplio, más general, para hacer referencia a Israel como todos los descendientes de Abraham, Isaac y Jacob.  El contexto indica cuál es el sentido en cada caso. “Judá” significa las dos tribus del sur, el reino cuya capital era Jerusalén y cuyos reyes eran descendientes de David. “Efraín” es empleada no tanto para hablar de la tribu de Efraín, sino del reino del norte donde esta tribu tanto figuraba y controlaba. Esta palabra tanto como “la casa de José” se nota especialmente en la profecía de Oseas. “Samaria” se refiere a la capital del reino del norte, y en sentido figurado a todo el reino del norte. Otras capitales importantes en los libros proféticos son: Jerusalén de Judá, Nínive de Asiria, Damasco de Siria, y Babilonia de Babilonia.
    Entre los temas tratados por los profetas del Antiguo Testamento están los siguientes:

    1. La santidad y justicia de Dios y lo que Él opina acerca del pecado.
    2. El pecado y el fracaso del pueblo escogido por Dios.
    3. Un llamado al arrepentimiento y sus frutos.
    4. El juicio de Dios que vendría sobre los judíos obstinados: destrucción.
    5. El juicio de Dios sobre las naciones de los gentiles.
    6. La vuelta de la nación de Israel del cautiverio.
    7. La venida del Mesías, Su rechazo por Israel, Sus sufrimientos,                 muerte y resurrección.
    8. La venida del Mesías en poder y gloria para reinar.
    9. La restauración futura de Israel.
    10. El reino universal de Cristo.

    También es importante reconocer que la Iglesia no es el tema de las profecías del Antiguo Testamento, porque ellas hablan de Israel y el Mesías, de juicios divinos sobre las naciones, y aun cuando hablan de la conversión de gentiles no hablan de la Iglesia, su gobierno, su misión, etc. sino de que la gracia de Dios será extendida a los gentiles. Según Efesios 3:4-6 la Iglesia es un misterio que fue escondido en tiempos pasados, y revelado en el Nuevo Testamento.

El Coste de Ser Fiel

    Los profetas, porque fueron fieles a Dios, no fueron populares con la nación. Al pueblo de Dios no le gusta ser reprendido y corregido, aún en nuestros tiempos. Considera los sufrimientos de los profetas:

· El rey Amasías (2 Cr. 25:16) amenazó al profeta que Dios le envió, diciendo: “¿Te han puesto a ti por consejero del rey?  Déjate de eso. ¿Por qué quieres que te maten?”
· 2 Cr. 36:15-16 “ellos hacían escarnio de los mensajeros de Dios, y menospreciaban sus palabras, burlándose de sus profetas...”
· Los judíos dijeron a Jeremías: “No profetices en nombre de Jehová, para que no mueras a nuestras manos” (Jer.11:21).
· El sacerdote Pasur azotó y encarceló a Jeremías por profetizar contra Jerusalén (Jer. 20:1-2).
· Jeremías fue detenido, azotado y encarcelado porque intentó salir (Jer. 37:12-15)
· Los príncipes echaron a Jeremías en la cisterna por sus profecías (Jer. 38:4-6)
· El remanente acusó a Jeremías: “Mentira dices; no te ha enviado Jehová nuestro Dios para decir: No vayáis a Egipto...” (43:2).
· Dios advirtió a Ezequiel de la dureza del pueblo: “...te envío a hijos de duro rostro y de empedernido corazón; y les dirás: Así ha dicho Jehová el Señor. Acaso ellos escuchen; pero si no escucharen, porque son una casa rebelde, siempre conocerán que hubo profeta entre ellos” (Ez. 2:4-5).
· El pueblo venía y escuchaba, pero se mofaba de Ezequiel (Ez. 33:30-33) y no ponía por obra sus palabras. Como muchos que asisten hoy a conferencias.
· Daniel 9:6 “No hemos obedecido a tus siervos los profetas...”
· Amós 5:10 “Ellos aborrecieron al reprensor en la puerta de la ciudad, y al que hablaba lo recto abominaron”.
· El sacerdote Amasías ahuyenta a Amós: “vidente, vete, huye a la tierra de Judá... y no profetices más en Bet-el, porque es santuario del rey, y capital del reino” (Am. 7:12-13).
· Miqueas cita cómo el pueblo trataba de poner mordaza a los profetas: “No profeticéis, dicen a los que profetizan...” (Miq. 2:6).
· Juan el Bautista fue prendido y encadenado en la cárcel por reprender a Herodes acerca de su matrimonio ilícito (Mt. 14:3-5) y Herodías le odió y consiguió matarlo (Lc. 3:19-20)
· Mt. 5:11-12 Cristo dijo: “...os vituperen...persigan, y digan toda clase de mal contra vosotros...porque así persiguieron a los profetas...” (Lc. 6:23, 26)
· Mt. 13:57 El mismo Señor sufrió: “Y se escandalizaban de él. Pero Jesús les dijo: No hay profeta sin honra, sino en su propia tierra y en su casa” (repetido en Mr. 6:4; Lc. 4:24; Jn. 4:44).
· Mt. 23:29-37 Cristo llamó a los fariseos, escribas "hipócritas" e hijos de los que mataron a los profetas (Compara con Lc. 11:47-51; Lc. 13:34)  
· Lc. 6:22-23 El Señor nuevamente señaló el maltrato de Sus profetas como típico de Israel: "porque así hacían sus padres con los profetas”.
· Ro. 11:3 cita la queja de Elías: “Señor, a tus profetas han dado muerte”.
· Hch. 7:52  Esteban, lleno del Espíritu Santo, acusó a Israel: “¿cuál de los profetas no persiguieron vuestros padres? Y mataron a los que anunciaron de antemano la venida del Justo”. Por eso le mataron también a él.
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· Gá. 1:10 El apóstol Pablo tenía claro cuál debe ser su actitud y manera de proceder: “Pues, ¿busco ahora el favor de los hombres, o el de Dios? ¿O trato de agradar a los hombres? Pues si todavía agradara a los hombres, no sería siervo de Cristo”.
· Gá. 4:16 Sentía lo mismo que los profetas: el rechazo y la enemistad de la gente: “¿Me he hecho, pues, vuestro enemigo, por deciros la verdad?”
· 2 Ti. 2:8-12 A su discípulo Timoteo le animó a ser fiel pese a todo: “Acuérdate de Jesucristo... si sufrimos, también reinaremos”.
· He. 13:6 La esperanza del siervo fiel: “El Señor es mi ayudador, no temeré lo que me pueda hacer el hombre”.

En Marcos 9:4 los tres discípulos vieron a Moisés y Elías con Cristo en el monte de transfiguración. Pero un día nosotros estaremos en el cielo con el Señor, y veremos a todos los profetas del Señor, estaremos con ellos y tendremos comunión con ellos. ¿Cómo será nuestra conversación con ellos? ¿Qué testimonio dan nuestras vidas? Amados hermanos, aunque suframos por ello, seamos ahora fieles al Señor como ellos lo fueron.
Carlos Tomás Knott