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martes, 26 de marzo de 2013

EN ESTO PENSAD -- abril 2013


La Historia de los Cincuenta

No necesariamente tienen que ser dólares. También podrían ser euros, libras, yen, lira, escudos, pesos,  etc. Cualquiera de ellos puede servir para la gloria de Dios.Piensa un momento en un creyente que determina agradar al Señor.
1. Dios suple sus necesidades y él da gracias. Dios es glorificado.
2. Pone aparte algo del dinero recibido, y además dando como sacrificio lo que realmente necesitaba para sí. A Dios esto le recuerda Su Hijo, quien se dio como el gran sacrificio. Dios se agrada.
3. El domingo ofrenda lo que había puesto aparte, 1 Corintios 16:2. Dios es honrado. O lo da o lo envía personalmente a un siervo del Señor.
4. Ora por el uso del dinero, y obedece al Espíritu Santo. Dios es glorificado.
5. El que recibe el dinero estaba confiando en Dios para sus necesidades. Dios es glorificado.
6. Recibe esta ofrenda y alaba al Señor. Dios es glorificado.
7. Emplea el dinero en la obra del Señor, difundiendo el evangelio. Dios se agrada.
8. Hay almas salvadas y bendecidas, y muchas darán gloria a Dios.
9. Se unen a los demás en lo de proclamar las Buenas Nuevas, y así continúa en círculos crecientes. Hay mucha gloria para Dios.
10. Dios reserva recompensas para todos ellos, Su futuro placer.
¡Quién iba a pensar que una ofrenda dada en sacrificio podría redundar en tanta gloria para Dios! Por supuesto que muchos ofrendan generosamente de su superabundancia. Esto tiene el mismo efecto, aunque la recompensa personal es necesariamente menos significante.
Ahora bien, los sacrificios del Nuevo Testamento no son bueyes ni machos cabríos. Hay otras formas de sacrificio para cristianos consagrados.

1. Nuestros cuerpos, sacrificios vivos, santos, de día en día, de momento en momento. Esto es aceptable a Dios y debe ir en primer lugar.
2. Sacrificios espirituales, hechos por piedras vivas en la casa espiritual, como santos sacerdotes, también diariamente y cada hora.
3.  Sacrificios de dinero, como la contribución de los filipenses a Pablo, son marcados por el Espíritu Santo como aceptables y gratos a Dios.

Éstos últimos dos van juntos en Hebreos 13: sacrificios espirituales continuamente, y buenas obras o ayuda mutua (“tener comunión” viene de la misma palabra). De ambos se agrada Dios. 
La palabra sacrificio es empleada en la Biblia  para un sacrificio de animales, y para una ofrenda que cuesta, que duele. El Espíritu también se refiere al mamón, que viene de la palabra "confiar". Y en una sociedad materialista siempre pensamos en seguridad en términos económicos. Nuestro Señor no dijo que no debiéramos servir a Dios y al mamón, sino que dijo dos veces que es imposible hacerlo. Nuestra tendencia es alternar entre los dos.
El dólar estadounidense lleva la inscripción: “EN DIOS CONFIAMOS”. Puesto que viene todo en mayúsculas no sabemos si se refiere a Dios o a un dios. Algunos piensan que falta la palabra “este” (“EN ESTE DIOS CONFIAMOS). Indudablemente los fundadores quisieron decir lo primero: Dios, pero acerca de los de nuestro tiempo uno tiene sus dudas.
En Mateo 6:24 es “riquezas” literalmente “mamonas”, del arameo: aquello en que se puede confiar. Es empleado para personificar la confianza en las riquezas, como si fuese un dios o un demonio. Pero no toda riqueza es “mamonas” . Podemos usar el dinero como un amigo, o para ganar amigos. Para hacer el segundo uso, tenemos que emplear el dinero en la obra del Señor para ayudar a difundir el evangelio. El Señor añadió que Él no cometería verdaderas riquezas a aquellos que fueran infieles en su uso del dinero.
Lo que dejamos atrás en la vida al irnos de este mundo puede ser designado de antemano para el Señor o para la familia. Pero al morir, no es nuestro y no tenemos crédito por su uso. Cuando suceda el rapto y nos vayamos todos al cielo, el dinero dejado atrás lo tomará el gobierno del hombre del pecado.
“Cuando vuelva, te recompensaré”. 
Según una encuesta realizada recientemente, los doce países más ricos del mundo tienen una riqueza combinada de 227 trillones de dólares, que es $553.000 per cápita. Cantamos con sinceridad que toda la naturaleza, el planeta tierra, sería una ofrenda demasiada pequeña. Después de cantar así, ¿sólo vamos a echar en la ofrenda un poquito?

R. E. Harlow, de la revista MISSIONS, Vo. 24, No. 11, diciembre 1995. 
Traducido y adaptado
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Motivos De Ánimo Para 
El Creyente En Tiempos Difíciles

1. Porque tiene un Padre en el cielo que le ama, le cuida y le ha bendecido con toda bendición espiritual en lugares celestiales en Cristo (Jn. 16:27; Lc. 12:22-28; Ef. 1:3).
2. Porque tiene un gran Sumo Sacerdote en el cielo que simpatiza con él, le socorre, le apoya y le enseña a disfrutar las cosas celestiales (He. 2:17-18; 4: 14-16; 8:1-6).
3. Porque tiene un gran y buen Pastor para guiarle, cuidarle, protegerle y sostenerle hasta que el Señor venga para llevarle a la gloria (Sal. 23; He. 13:20-21).
4. Porque tiene un Abogado con el Padre, Cristo Jesús el Justo, que le representa, intercede por él y siempre prevalece (1 Jn. 1:8-10; 2:1).
5. Porque tiene un Consejero divino al cual acudir para consejo en todo tiempo, y que le dará entendimiento y le guiará en el camino correcto (Is. 9:6; Pr. 3:5-6).
6. Porque tiene un Consolador constante (el Espíritu Santo) para guiarle en la comprensión de la Palabra de Dios, enseñarle verdades espirituales y que tomará de las cosas de Cristo y se las enseñará (Jn. 14:16-17; 16:13-14).
7. Porque tiene un trono de la gracia a donde acudir en todo momento, para hallar misericordia y obtener el oportuno socorro (He. 4:14-16; 1 Jn. 5:14-15; Fil. 4:6-7).
8. Porque tiene las Sagradas Escrituras para escudriñar y estudiar, las cuales testifican de los sufrimientos de Cristo y la gloria venidera. También le fortalecen y la transforman en la imagen de Cristo (1 P. 1:6-11; 1 Ts. 2:13; 2 P. 1:4-8).
9. Porque los ángeles le ministran en respuesta al mandamiento de su Padre celestial, puesto que es heredero de la salvación (He. 1:14; Sal. 103:17-21).
10. Porque le espera una herencia incorruptible, incontaminada e inmarcesible, reservada en los cielos, y porque es guardado por el poder de Dios hasta que llegue a tomar esta herencia (1 P. 1:3-5).
11. Porque tiene los intereses de Cristo y la obra a la cual ha sido llamado, para ocuparle hasta que el Señor venga (Ef. 6:18-20; 1 Co. 11:23-26; 1 Ti. 2:1-6).
12. Porque tiene delante suyo la esperanza bienaventurada de la venida inminente del Señor para arrebatar a Sus santos, y ella le consuela en tiempos de dificultad (Tit. 2:13; 1 Jn. 3:2; 1 Ts. 4:13-18; 5:9-11).

EN EL SEÑOR JESUCRISTO TENEMOS:
Amor insondable.
Vida indestructible.
Unión inseparable.
Justicia intachable.
Paz inmedible.
Gozo inapagable.
Esperanza infatigable.
Gloria inefable.


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¡CUIDADO CON LO QUE DICES DE DIOS!

¿Conocías estos hechos?  Casi seguro que no hasta ahora. ¡La muerte es cierta, pero la Biblia habla sobre la muerte repentina! Haz una reflexión personal sobre esto. La Biblia dice (Gálatas 6:7): “No os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará”.   Pero aquí están algunos hombres y mujeres que se burlaron de Dios:
· John Lennon (cantante): Algunos años antes, durante su entrevista con una revista norteamericana, él dijo: “El cristianismo acabará, desaperecerá. No tengo que discutir sobre esto. Estoy seguro. Jesús era ok, pero sus asuntos eran demasiado simples. Hoy nosotros somos más famosos que él” (1966). A Lennon, después de decir que los Beatles eran más famosos que Jesucristo, le dispararon seis veces.
· Tancredo Neves (Presidente de Brasil): Durante la campaña presidencial él dijo que si consiguiera 500.000 votos, ni Dios lo quitaría de la Presidencia. Efectivamente consiguió los votos, pero se enfermó un día antes de instalarse como presidente, y murió.
· Cazuza (compositor brasileño bi-sexual, cantante y poeta): Durante un espectáculo en Canecio (Río de Janeiro), mientras fumaba su cigarro, resopló fuerte y dijo: “Dios, esto es para ti”. Murió a la edad de 32 años de SIDA, de una manera horrible.
· Thomas Andrews, el diseñador del Titanic: después de la construcción del Titanic, un reportero le preguntó cuán seguro sería. Con tono irónico respondió: “Ni Dios puede hundirlo”. El resultado: Todos saben lo que pasó al Titanic.
· Marilyn Monroe (actriz): Billy Graham la visitó durante una presentación de un show. Él dijo que el Espíritu de Dios le había enviado a predicarle a ella. Después de oír lo que el predicador tenía que decir, ella respondió: “Yo no necesito a su Jesús”. Una semana después, murió en su apartamento.
· Cristine Hewitt (periodista jamaiquina) dijo: “La Biblia fue el peor libro escrito en la vida”. En junio del 2006 ella murió quemada en su vehículo, tanto que no podían reconocerla.
· Bon Scott (cantante): El ex-vocalista del AC/DC. En una de sus canciones en 1979 él cantó: “No me detenga, estoy bajando todo el camino, bajando por la carretera al infierno”. El 19 de febrero de 1980 le encontraron a Bon Scott ahogado en su propio vómito.
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“El hombe bueno, del buen tesoro de su corazón saca buenas cosas; y el hombre malo, del mal tesoro saca malas cosas. Más yo os digo que de toda palabra ociosa que hablen los hombres, de ella darán cuenta en el día del juicio” (Mateo 12:35-36).

tomado del artículo: http://sammanjac.wordpress.com/2008/05/07/death-is-certain-to-those-who-mock-god-jesus-christ/http://listas.20minutos.es/lista/las-personas-que-se-han-burlado-de-dios-79510/

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¿PIENSA COMPRAR UNA BIBLIA?

Domingo Fernández

La fe del cristiano descansa en tres grandes columnas:
1. Creemos en un Dios que ha creado y sostiene el universo.
2. Creemos en un Señor Jesucristo que ha muerto en la cruz para salvamos.
3. Creemos que la Biblia es la Palabra de Dios; única fuente inspirada de la verdad religiosa.
Si usted va a comprar una Biblia, tenga mucho cuidado con lo que le venden. Hasta 1940 se encontraban a la venta solamente tres versiones de la Biblia: La Versión de Torres Amat. La de Reina-Valera. Y la Versión Moderna, traducida por Pratt. Pero en la actualidad existen cerca de 20 versiones (traducciones) e interpretaciones de la Biblia. La Iglesia Católica ha publicado en los últimos 40 años ocho o más versiones de la Biblia. Y en la esfera evangélica se encuentran en circulación varias versiones. Dicen que lo que abunda no daña, pero esta profusión de traducciones está creando un problema, está confundiendo a los que no están versados en la materia.

LA BIBLIA AL DÍA
Supongamos que una persona hace profesión de fe, desea leer la Biblia, va a la sección de Biblias de una librería y allí se encuentra con el siguiente título: LA BIBLIA AL DÍA. La persona en cuestión quiere una Biblia, y tiene delante un ejemplar que dice ser la Biblia y que está al día. El interesado puede que piense lo siguiente: Esta es la Biblia que me conviene. Y nosotros le decimos: ¡Cuidado! No te conviene. Ese ejemplar o volumen ni siquiera tiene derecho a llamarse Biblia, porque no es una traducción fiel de los originales hebreo y griego; es simplemente una paráfrasis de los textos originales.
Paráfrasis quiere decir explicación libre amplificada o reducida de los textos originales. El autor de la paráfrasis interpreta el sentido del texto original de acuerdo con su criterio, pero no lo traduce propiamente dicho. Una paráfrasis de la Biblia tiene mérito y valor cuando el autor reúne las condiciones que se requieren para ser fiel intérprete de la Palabra de Dios. Pero tal paráfrasis no es recomendable para el que está dando los primeros pasos en la senda de la fe; para el que, en la esfera religiosa, no ha adquirido la capacidad espiritual de distinguir entre una traducción y una interpretación por la libre. No nos parece correcto que a una paráfrasis de la Biblia se le llame LA BIBLIA AL DÍA. Debiera llamarse lo que es, una paráfrasis de la Biblia, para no confundir a nadie.

LA BIBLIA para Latinoamérica
Imaginémonos a una persona que va a una librería con el propósito de comprar una Biblia versión católica (traducida por católicos), y que el librero le vende un ejemplar que dice en la portada: "LA BIBLIA para Latinoamérica". Esta versión de la Biblia fue traducida y arreglada por un equipo o grupo de sacerdotes de la América del Sur que apoyan el sistema comunista. En esta Biblia aparece una serie de fotografías que tienen por finalidad el destacar la desigualdad social que impera en los pueblos de América Latina. Presentan al rojo arzobispo brasileño Elder Cámara como "el más conocido profeta y portavoz del tercer mundo".
Con el propósito de desalentar y confundir al lector, introducen artículos ajenos al texto bíblico; por ejemplo: La primera mitad del versículo 10 del capitulo 25 del libro de Isaías aparece en la página 511. En la página 512 aparece un articulo titulado: "Un Pueblo de Profetas”. Y en la página 513 aparece otro articulo que tiene por finalidad ensalzar lo que el autor llama el trabajo creador o productivo. Y en la página 514 aparece la segunda mitad del versículo citado.
Al que quiere comprar una Biblia católica le recomendamos la versión de Nácar-Colunga.

DIOS HABLA HOY
Las Sociedades Bíblicas y el Vaticano se han asociado para publicar una versión de la Biblia de carácter ecuménico (para evangélicos y católicos), traducida por católicos y evangélicos. La publican con los Libros Apócrifos y sin ellos. Esta nueva versión lleva por nombre: DIOS HABLA HOY. Tiene alrededor de 500 muñequitos, figuras y cuadros. No es una versión digna de confianza. En realidad tiene más carácter de paráfrasis que de traducción- Los componedores de esta versión se han arrogado la facultad de cambiar a medida de sus deseos el sentido, las palabras, los nombres y expresiones de los textos originales de la Biblia.
Las palabras SEOL y HADES las traducen "sepulcro", "muerte", "tumba", "abismo", "el fondo de la tierra", y "las profundidades de la tierra". Y la realidad es que no significan nada de esto. Antes de la muerte y resurrección de Cristo las almas de todos los que se morían iban al SEOL. Desde que Cristo ascendió al cielo, van al SEOL las almas de los que mueren en sus pecados, y permanecerán allí hasta el día del juicio final. HADES (en griego) y SEOL (en hebreo) no tienen relación alguna con el sepulcro, la tumba, el abismo o la muerte en sí. Parece que los traductores de la versión ecuménica están confundidos y que pueden confundir a otros.
El nombre SATÁN aparece 18 veces en el A.T. Pero en la versión ecuménica no aparece ni una vez. Han eliminado o substituido palabras de gran significación y que están profundamente enraizadas en la teología y la enseñanza de la doctrina cristiana. En la nueva versión no aparecen las palabras JUSTIFICACIÓN, REDENCIÓN, Y GRACIA. ¿Se imaginan ustedes una Biblia en la que no aparezca la palabra GRACIA?
La palabra "gracia" resulta insubstituible. Es uno de los términos más ricos en contenido de todas las palabras de la Biblia. Cantamos un himno que dice: 
"Maravillosa gracia,  
De Cristo rico don; 
Que para describirla 
Palabras vanas son".
Estamos en la dispensación de la GRACIA. El apóstol Pablo contrasta en varias de sus Epístolas, la Ley y la Gracia. Los componedores de la versión ecuménica substituyen el término "gracia" por "bondad", "amor", "bendiciones". En el lenguaje bíblico las palabras bondad y amor se refieren al carácter de Dios. Pero la palabra "gracia" abarca otros aspectos: los dones, las virtudes, y los poderes. La gracia capacita a los cristianos para el ejercicio de las tareas que el Señor les encomienda. La gracia imparte confianza, fortaleza, consuelo y paciencia para afrontar las pruebas de esta vida. La gracia es la fuente de donde emana todo lo que el ser humano necesita para conocer la verdad, perseverar en la fe, servir al Señor y vencer las tentaciones. Dios nos ama, y porque nos ama nos imparte los dones y virtudes que necesitamos.

A continuación expondremos algunos pasajes tal como aparecen en la versión Reina-Valera (RV60), y la nueva versión Dios Habla Hoy (DHH).

RV60:
Jn 1:17 "La ley por Moisés fue dada. pero la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo".
DHH:
Jn.1:17 "la ley fue dada por medio de Moisés; el amor y la verdad se han hecho realidad por medio de Jesucristo".

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RV60:
Ro. 6:14 "No estáis bajo la ley sino bajo la gracia".
DHH:
Ro. 6:14 "No estamos sujetos a la ley sino a la bondad de Dios .
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RV60:
2 Co. 12:9 "Bástate mi gracia".
DHH:
2 Co 12:9 "Mi amor es todo lo que necesitas".
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RV60:
Gá. 5:4 "De Cristo os desligasteis, los que por la ley os justificáis; de la gracia habéis caído".
DHH:
Gá. 5:4. "Los que buscan quedar libres de culpa cumpliendo la ley, se han apartado de Cristo; se han separado del amor de Dios".
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RV60:
Ef. 2:8-9 "Por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe".
DHH:
Ef. 2:8-9 "Por la bondad de Dios han recibido ustedes la salvación por medio de la fe. No es esto algo que ustedes mismos hayan conseguido, sino que les ha sido dado por Dios".
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RV60:
He. 4:16 "Acerquémonos... al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro".
DHH:
He. 4:16 "Acerquémonos... con confianza al trono de nuestro Dios amoroso, para que él tenga misericordia de nosotros y en su bondad nos ayude en la hora de necesidad".
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OTROS EJEMPLOS:

RV60:
Is. 7:14 "El Señor mismo os dará señal: He aquí que la VIRGEN CONCEBIRÁ, y dará a luz un hijo, y llamará su nombre Emanuel".
DHH:
Is. 7:14 "El Señor mismo les va a dar una señal: la JOVEN ESTÁ ENCINTA y va a tener un hijo, al que pondrán por nombre Emanuel".
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RV60:
Miq. 5:2 "Belén Efrata... de ti saldrá el que será Señor en Israel; y sus salidas son... desde los días de la eternidad".
DHH:
Miq. 5:2 "Belén Efrata... de ti saldrá un gobernante de Israel que desciende de una antigua familia".
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RV60:
Lc. 1:30-32 "El ángel le dijo: ...concebirás... y darás a luz un hijo ...Este será grande...".
DHH:
Lc. 1:30-32 "El ángel le dijo: ...vas a quedar en cinta: tendrás un hijo... Será un gran hombre'.
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RV60:
Hch. 2:27 "No dejarás mi alma en el Hades".
DHH:
Hch. 2:27 "No me dejarás en el sepulcro".
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RV60:
Col. 1:14 "En quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados".
DHH:
Col. 1:14 "Por quien nos salvó y nos perdonó nuestros pecados".
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RV60:
1 Ti. 2:5 "Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre".
DHH:
1 Ti. 2:5 "Porque no hay más que un Dios; y no hay más que un hombre que puede llevar a todos los hombres a la unión con Dios: Jesucristo".
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RV60:
1 Ti. 3:16 "Dios fue manifestado en carne".
DHH:
1 Ti. 3:16 "Cristo se manifestó en su condición de hombre”.
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RV60:
Tit. 3:5 "Nos salvó... por su misericordia, por el lavamiento de la regeneración y por la renovación del Espíritu Santo".
DHH:
Tit. 3:5. "Nos salvó... Por medio del agua del bautismo nos ha hecho nacer de nuevo; y por medio del Espíritu Santo nos ha dado nueva vida".

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continuará, d.v., en el número siguiente, con:  "Breve análisis de las comparaciones que hemos expuesto".

Domingo Fernández Suárez, nacido en España, fue enviado a Cuba a los 14 años de edad para trabajar para un tío. Allí se convirtío a los 20 años de edad, sin influencia humana, mediante la lectura de la Biblia. Servía fiel e incansablemente a su Señor, en Cuba, España y Miami (EE.UU.) el resto de su vida. 






viernes, 1 de marzo de 2013

EN ESTO PENSAD -- marzo 2013

 
LOS FRACASOS PROFÉTICOS

Texto: Mateo 24:35-42




Según el calendario de los maya, el mundo debía terminar el 21 de diciembre del 2012, pero todavía estamos aquí. ¡Otra profecía fracasada!  Desde la edad de los apóstoles hasta ahora ha habido más de 200 profecías falladas acerca de la venida de Cristo o el fin del mundo. ¡Cuándo aceptarán la verdad de las palabras de Cristo, que de aquel día y hora no sabe nadie sino solamente el Padre! Pero todos quieren llevarse el gato al agua, así que siguen tratando de adivinar la fecha, o descubrir la clave o fórmula secreta para acertar. Y siempre fallan. Pero la Palabra de Dios no falla. “El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán” (Mt. 24:35).
    Cerca del año 55 d.C. algunos creyentes en Tesalónica fueron engañados e inquietados por las palabras de los que decían que el tiempo de la Tribulación ya había llegado (2 Ts. 2:1-2), y el apóstol Pablo escribió para corregir ese error y enseñarles más acerca del fin de la edad de la iglesia. Pero como fiel siervo de Jesucristo, no puso fecha. En el siglo II un sacerdote romano dijo que Cristo vendría en el año 500 d.C. Pero no vino. Hubo muchas profecías falsas justo antes del año 1000 cuando pensaron que sin duda el mundo terminaría después de mil años. Otros indicaron que el año sería 1033 porque se cumplirían mil años después de la crucifixión de Cristo. En 1086 la “Carta de Toledo” instaba a la gente a esconderse porque el mundo sería destruido y pocos se salvarían. Y así por el estilo, a lo largo de la historia nunca han faltado atrevidos para poner fechas a lo que Dios dijo que no se puede.
    En 1809, Mary Bateman, una adivina especialista tuvo una gallina que puso huevos con mensajes en el interior que anunciaban que Cristo regresaría. Se creó un caos increíble. Descubrieron que ella introducía huevos por el oviducto de la gallina. En 1814 una espiritista llamada Joanna Southcott hizo reclamos increíbles de que ella por el Espíritu Santo, concebiría un Segundo Jesucristo. ¡Murió después de un embarazo falso! 
Los "Testigos de Jehová" probaron y fracasaron poniendo fechas repetidas veces: 1914, 1918, 1925, 1957, 1975 y 1995. Russell, su fundador, salió de los Adventistas del Séptimo Día, ya que él antes seguía las enseñanzas y confiaba en las profecías de William Miller que dijo que Cristo vendría entre 1843 y 1844. Cuando fracasó, se encerró para orar y estudiar, y luego anunció otra fecha, demostrando que todavía no había aprendido su lección. Después del segundo fracaso, Russell salió y posteriormente formó la Sociedad Internacional de Estudiantes de la Biblia, y en 1881, la “Sociedad de Biblias y Tratados: La Vigía”. Vinieron a ser llamados “Testigos de Jehová” en 1931. Pero ni los “testigos” ni los “adventistas” se libran del error de la falsa profecía acerca de la venida de Cristo.  Edgar Whisenant, ex-ingeniero de NASA y estudioso de la Biblia, predijo que Cristo vendría para arrebatar a los creyentes en 1988. Editó y envió 300.000 ejemplares de su libro gratuitamente, y se vendieron 4,5 millones de ejemplares en librerías. Algunos evangélicos serios se dejaron llevar por esa predicción, incluso algunos en las asambleas, pero Whisenant se equivocó y Cristo no vino. Harold Camping, empresario norteamericano y predicador autodesignado de la cadena de emisoras “Family Radio”, también predijo falsamente el fin en 1994, y por su puesto falló. Muchos dijeron que el año 2000 sería el fin de la civilización.  Los líderes de “Yoruba”, una secta afro-caribeña, arraigada en Cuba, falsamente profetizaron la venida de Cristo en 2002. Harold Camping, después de su fracaso en 1994, volvió a la carga, demostrando que no había aprendido nada, y predijo nuevamente el fin del mundo para el 21 de mayo del 2011, y al fallar, dijo que definitivamente vendría el 21 de octubre del 2011. Los adventistas dijeron nuevamente que el 15 de octubre del 2011. Pero todos estos fallaron, y cualquiera que haga como ellos fallará. ¿Por qué no dan credibilidad a las palabras de Cristo diciendo que nadie sabe, y las de un apóstol que dijo que el día del Señor vendría como ladrón en la noche? ¡Es asombroso que gente que profesa ser creyente no crea lo que la Biblia dice!
    Y todo esto tiene el efecto en el mundo de los incrédulos de aumentar la incredulidad, la desconfianza y la burla. Pedro predijo que vendrían burladores diciendo “¿Dónde está la promesa de su advenimiento?” (2 P. 3:4), y parece que estos falsos profetas agravan el problema y dan motivos de burla.
    Pero cierto es que Jesucristo vendrá, que llevará a los creyentes al cielo, que mandará terribles juicios sobre el mundo durante siete años llamados la Tribulación, y que al final de esos años el Señor vendrá literal, física y visiblemente al mundo para retomar el planeta, establecer Su reino y poner fin a la rebelión de pecadores. Enoc, el séptimo desde Adán, fue el primero en profetizar la venida del Señor para juzgar a los impíos (Jud. 14), sin fijar fecha. Los profetas Isaías, Daniel y Zacarías profetizaron la venida y el reino del Señor y el fin de los imperios de este mundo, sin dar fecha. El Señor mismo habló claramente de Su venida en pasajes como Mateo 24 y declaró claramente que nadie sino el Padre sabe el día y la hora. El apóstol Juan habló con gran detalle de la venida y el reino del Señor, en Apocalipsis, pero como fue guiado e inspirado por el Espíritu Santo, no puso fecha. El apóstol Pedro escribió acerca de los postreros tiempos, el día del Señor y la desaparición de la creación con gran estruendo, pero no puso fecha (2 P. 2-3). El apóstol Pablo habló del arrebatamiento y la Tribulación en 1 y 2 Tesalonicenses, pero no puso fecha. ¿No nos debería llamar la atención que el Espíritu Santo no guió a nadie, ni a profetas ni a apóstoles, a decir la fecha de la venida de Cristo? ¿Qué clase de personas creen que saben más que los profetas, los apóstoles y el Señor mismo? Es difícil de entender esa mentalidad, que parece determinado a estrellarse contra la declaración clara de Jesucristo: “nadie sabe” (Mt. 24:36; Mr. 13:32).
    Dicho todo esto, no perdamos de vista la otra declaración del Señor en Mateo 24, “El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán” (v. 35). Las predicciones de los hombres fallan, pero esto en nada afecta la realidad y certidumbre de la venida del Señor Jesucristo y el fin de este mundo pecaminoso. El versículo 42 dice: “Velad, pues, porque no sabéis a qué hora ha de venir vuestro Señor”.  No sabemos cuándo, ni es necesario saberlo. Sabemos que Él vendrá, y que el tiempo es corto, así que debemos predicar el evangelio, ser sobrios y velar en oración (1 P. 4:7), redimir el tiempo (Ef. 5:16), no quejarnos unos contra otros (Stg. 5:9), purificarnos así como Él es puro (1 Jn. 3:1-3) y estar preparados siempre. En este sentido la fecha siempre es “hoy”, porque en cualquier momento puede sonar la trompeta, ¡y ESA será la señal de la venida del Señor!

Carlos Tomás Knott
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Sólo Hay Una Fe
T. E. Wilson

En la gran epístola doctrinal de Pablo a los Efesios, el apóstol apunta las siete unidades del cristianismo. Una de ellas es “una fe” (4:5). ¿Qué es esa fe? El ecumenismo moderno evita una clara definición de la fe cristiana, no queriendo introducir nada que estorbe a la gente. Pero una fe no definida resulta en un paraíso frágil y tembloroso, cuya paz y tranquilidad son superficiales, un refugio de herejes que sólo ofrece una paz basada en la venta de la verdad. La unidad del Espíritu se basa firmemente sobre la unidad de la fe. Los esfuerzos modernos para producir la unidad organizacional se basan en la transigencia y la debilitación de la definición de la fe. Hay un mundo de diferencia entre la uniformidad de organización y la unidad orgánica. Una es hecha por los hombres, pero la otra es divina...
    El gran objetivo de Pablo en sus exhortaciones en las epístolas pastorales es que no sólo debemos conocer y enseñar la doctrina, sino también guardarla y defenderla. Judas añade su testimonio en el versículo 3 de su epístola: “me ha sido necesario escribiros exhortándoos que contendáis ardientemente por la fe que ha sido una vez dada a los santos”. Durante su vida de servicio Pablo tuvo que contender con el legalismo en Galacia, en antinomianismo en Corinto, y el comienzo de las enseñanzas gnósticas en Colose. Esas viejas herejías han resurgido con otros nombres en nuestros tiempos, pero básicamente son las mismas. Unas predican la salvación por las obras de la ley. En el extremo opuesto otras enseñan que si somos salvos por la gracia, entonces la conducta no importa. Todo se desarrolla en un ataque contra la Persona de nuestro glorioso Señor. El recurso del creyente es el amor nacido de corazón limpio (1 Ti. 1:5), amor a Cristo y a Su pueblo. Entonces viene el mantenimiento de una conciencia buena; no la cauterizada e insensible del apóstata. Luego viene la fe no fingida, la de mujeres como Loida y Eunice, de hombres como Pablo y Timoteo – una confianza en el Dios que hace todas las cosas según el designio de Su voluntad (Ef. 1:11).
    Bien debemos orar para ser guardados sanos en la fe, teniendo una conciencia limpia, y peleando la buena batalla de la fe. Así podremos decir al final como Pablo: “¡He guardado la fe!”

T. E. Wilson, de su libro: Mystery Doctrines of the New Testament (“Doctrinas y Misterios del Nuevo Testamento”), págs. 16, 18, traducido por Carlos Tomás Knott
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“Compra la verdad, y no la vendas; la sabiduría, la enseñanza y la inteligencia” (Pr. 23:23).

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CON CRISTO, LO CUAL ES MUCHÍSIMO MEJOR:
El 22 de febrero recibimos la noticia del fallecimiento de nuestro amado hermano Benedicto L. Alonso Díez en Valencia, fiel siervo de Cristo que ahora está felizmente reunido con su Señor. Acompañamos en el sentimiento a su amada esposa y consierva dña. Demetria.
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Probablemente nadie en España olvidará los sucesos trágicos en Madrid el 11 de marzo del año 2004. Muchos saben exactamente dónde estaban cuando oyeron por primera vez la asombrosa noticia. Recuerdan que estaban en el trabajo, en casa mirando la tele, o viajando en coche o autobús.
    Muchos escuchábamos la radio o mirábamos las imágenes con horror e incredulidad. ¿Realmente estaban sucediendo estas cosas? Pero, ¡sí, sucedieron! Y sentimos profunda compasión por todos los que perdieron amigos y seres queridos en este día de dolor nacional. Me impactó el pensamiento de que tantas personas como tú y yo estaban vivas y sanas en un momento, y en el siguiente momento estaban en la eternidad. ¡No sabían que en un segundo de tiempo se les iba a quitar la vida y que serían lanzadas a la eternidad en un momento de violencia inimaginable!
    De alguna manera vamos por la vida sabiendo que no durará para siempre, pero pensamos que el fin está todavía lejano. Pensamos que tenemos bastante tiempo, cuando en realidad sólo hay un latido de corazón o una respiración entre nosotros y la muerte. ¿Has pensado en dónde irás cuando mueras? ¿Te has preguntado dónde estarás cuando los vivos estén observando tu funeral? ¿Dónde estarás tú un segundo después de la muerte?
    Muchos piensan que irán al cielo porque han sido religiosos o sinceros, o porque han tratado de ser buenos, pero un segundo después de la muerte descubrirán que estaban equivocados. Muchos esperan ir al cielo y les gustaría ir allí, por supuesto, pero ellos también estarán tristemente sorprendidos un segundo después de la muerte. Otros dicen que el cielo no existe, y que es un cuento inventado por la religión. Pero el cuento es lo que éstos creen, que no hay cielo, y un segundo después de la muerte se darán cuenta. Y lo peor es que entonces, ¡será demasiado tarde!
    Amigo, ¿es posible que nunca hayas abierto la Biblia para ver con toda certeza lo que Dios dice acerca de a dónde irás cuando termine tu vida terrenal? ¿Por qué no abrirla ahora y ver con tus propios ojos lo que tiene que decir, mientras haya tiempo? Quizá no sabes dónde comenzar, ya que la Biblia es un libro grande. Sugerimos que comiences a leer en los Evangelios (S. Mateo, S. Marcos, S. Lucas y S. Juan), porque cuentan de la vida, muerte y resurrección de Jesucristo. Lee la Biblia y busca en ella las respuestas a estas preguntas: ¿Por qué vino Jesucristo al mundo?” y “¿Cómo podemos ser salvos de nuestros pecados?” Mejor comenzar lo antes posible, porque no sabes cuándo te tocará morir, y hoy por hoy no estás preparado.
    A continuación citamos algunos textos bíblicos para ayudarte a comenzar. Por favor, leelos con cuidado y toma el tiempo para pensar en ellos.

   “Entrad por la puerta estrecha; porque ancha es la puerta, y espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos son los que entran por ella; porque estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan” (S. Mateo 7:13-14).
   “¿Qué aprovechará al hombre si ganare todo el mundo, y perdiere su alma? ¿O qué recompensa dará el hombre por su alma?” (S. Marcos 8:36-37).
   “...el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido” (S. Lucas 19:10).
   “Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí” (S. Juan 14:6)

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RETORNO AL PAGANISMO
 Domingo Fernández


NO SE HA ENCONTRADO en el mundo un pueblo o nación sin religión. La historia nos enseña que cuando el hombre desconoce a Dios, al Dios vivo y verdadero, inventa un dios o una constelación de dioses y diosas, y crea un sistema de culto o forma de adoración. A estas religiones inventadas por el hombre se les ha dado el nombre de mitología o paganismo.
    La palabra mitología viene de mito que significa fábula o invención. Los pueblos que componían el Imperio Romano adoraban numerosos dioses y semidioses o dioses de diferentes categorías. Dioses que se caracterizaban por padecer de los mismos vicios y pasiones que sus inventores. Los griegos personificaban los elementos de la naturaleza: El aire, el agua, el trueno, el fuego y otros elementos. El término “paganismo” fue dado por los primeros cristianos a todos los adoradores de ídolos o dioses inventados por el hombre. De modo que el término "paganismo" es sinónimo de ignorancia, idolatría, superstición, falsedad, error y mentira.
    El paganismo religioso fue creado por hombres inspirados por el príncipe de las tinieblas. San Pablo se refiere al paganismo y a los paganos, diciendo: “Profesando ser sabios, se hicieron necios, y cambiaron la gloria del Dios incorruptible en semejanza de imagen de hombre corruptible, de aves, de cuadrúpedos y de reptiles. Por lo cual también Dios los entregó a la inmundicia...ya que cambiaron la verdad de Dios por la mentira, honrando y dando culto a las criaturas antes que al Creador” (Ro. 1:22-25).
    La últimas palabras del Señor Jesús a Sus discípulos, antes de ascender al cielo, fueron las siguientes: “Me seréis testigos en Jerusalén, en Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra” (Hch. 1:8). “Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura. El que creyere... será salvo; mas el que no creyere, será condenado” (Mr. 16:15-16).
    Cuando el Señor dio esta orden a Sus discípulos cada pueblo o nación del mundo tenía su religión, sus dioses, y su sistema de adoración. Jesucristo estampó a todos los sistemas religiosos del mundo con el calificativo de mito, mentira, invención humana. El evangelio de Cristo es la única verdad religiosa debajo del cielo. El que quiera salvarse debe creer al evangelio y renunciar a todo otro sistema doctrinal de fabricación humana.
    Obedientes a la orden recibida, los discípulos del Salvador irrumpieron en la esfera del paganismo con impulso incontenible. Iban por todas partes predicando, enseñando y hablando del evangelio de Cristo. Habían visto al Salvador resucitado, vencedor de la muerte y del sepulcro, y habían oído el anuncio que Él vendría otra vez.
    El evangelio, como mensaje de salvación, estaba respaldado por un poder sobrenatural: Una virtud iluminadora, vivificadora, regeneradora y transformadora que impartía nueva vida a los paganos que abrían su corazón a la gracia de Dios.
    Con el correr de los años las autoridades del paganismo se alarmaron. Sus templos se estaban quedando vacíos. Y como los gobernantes eran paganos apelaron a la persecución, a la intimidación, a la tortura, a las fieras del circo, a la decapitación y al fuego, tratando de ahogar y matar el avance del cristianismo.
    Por aquel tiempo un destacado apologista del cristianismo dijo a los paganos: “La sangre de los mártires es la sementera del cristianismo”. Cuantos más mataban más surgían por todas partes. Y después de 300 años de oposición a sangre y fuego las autoridades paganas del Imperio Romano se dieron cuenta de que el cristianismo era invencible, y se rindieron.
    Para el año 500 de la era actual los cristianos pensaron que habían llegado a la meta que les había fijado el Salvador. Pudieron decir que habían llevado el mensaje de la cruz hasta el último rincón de Europa y Asia Occidental. Y que todas las provincias o naciones que habían integrado el extenso Imperio Romano se consideraban nominalmente cristianas.
    De allí en adelante perdieron el interés y el celo misionero que había animado a las generaciones anteriores. No se lanzaron a nuevas empresas misioneras. Y por espacio de mil años se limitaron a mantener el territorio conquistado. Con la pérdida del interés misionero perdieron también la visión espiritual. Y se olvidaron de alimentar el alma con el pan de la Palabra de Dios. El cristianismo abrió las puertas a muchos errores procedentes del paganismo, y cayó en un ritualismo y ceremonialismo formalista y frío que no impartía vida espiritual a sus profesantes.
    Con el renacimiento de las letras y la invención de la imprenta en el siglo XV surgió también un despertar espiritual que culminó en la llamada Reforma Religiosa del siglo XVI. Aquella reforma sacó a muchas almas de las tinieblas a la luz, y de la muerte espiritual a la vida en Cristo. Y surgió de nuevo en el ánimo de las almas regeneradas la necesidad de dar testimonio de Cristo y predicar el evangelio. Pero aquel despertar misionero se limitó a los ámbitos que permanecían bajo la bandera del Vaticano.
    A fines del siglo XVIII algunos cristianos evangélicos sintieron que pesaba sobre ellos el deber y la responsabilidad de ir a predicar el evangelio en aquellas regiones del mundo que permanecían sumidas en las tinieblas de la ignorancia, la superstición y el error. Y se inició una corriente de abnegados y valientes misioneros que partiendo de algunas naciones europeas y de Norte América se internaron en los diferentes países de Asia, África, y América Latina. Dios sabe cuántos sufrimientos tuvieron que afrontar aquellos pioneros de la obra misionera evangélica. La labor misionera se mantiene en todos los países donde se cree necesaria y es permitida.
    El paganismo se ha limitado siempre a los países donde se ha originado. En el pasado no han mostrado interés en paganizar a los llamados países cristianos. No han enviado misioneros a otros países. Pero ahora, por primera vez en la historia, el paganismo africano, asiático, y del Medio Oriente está invadiendo, con sus predicadores y agentes, a los países considerados nominalmente cristianos. ¿No constituye este fenómeno una señal de los tiempos?
    Vivimos en una ciudad que está siendo invadida por el más rústico paganismo africano. Hombres y mujeres que han nacido en un país llamado cristiano cierran sus ojos a la luz del cielo, desprecian el evangelio de Jesucristo, vuelven la espalda al Dios verdadero, y en lugar de buscar la verdad en las páginas de la Sagrada Escritura prefieren consultar a unos caracoles. Y en lugar de poner su confianza en el Dios vivo y verdadero que ha creado los cielos y la tierra, prefieren encomendarse a alguna de las llamadas “siete potencias africanas”: o a un coco o una piedra.
    La religión musulmana, que siempre se ha limitado a defender, por medio de la espada, los países conquistados hace siglos; ahora se ha lanzado a la conquista de adeptos fuera de sus fronteras naturales. Y pretende persuadirnos a que sustituyamos la Biblia por el Corán de Mahoma. No vienen a adaptarse, sino a conquistar. Actualmente levantan mezquitas en España y muchos otros países, que cuestan millones de euros, en terrenos a menudo regalados por los ayuntamientos.
    Los agentes de diferentes cultos hindúes y budistas se han lanzado a una activa labor proselitista en Europa y Norteamérica. Anunciando sus actos y prácticas (por ejemplo, meditación y yoga) por todos los medios de difusión que les brindan los modernos métodos de comunicación.
    El espiritismo, como arma del Diablo, se conoce desde hace miles de años. Pero la Historia de las Religiones toma el año 1848 como el punto de partida del moderno movimiento espiritista.
    La teosofía, prima hermana del espiritismo, constituye un sistema filosófico-espiritista de fabricación oriental o asiática. Surgió en 1875. Fue fundada por una mujer rusa llamada Elena Petrona de Blavatsky, que había ejercido durante varios años como médium espiritista. Al principio dijo que la teosofía era el mismo espiritismo pero con otro nombre.
    El movimiento Rosacruz o Rosacrucianismo, que en la práctica es pariente muy cercano de la teosofía y del espiritismo, fue creado en el siglo XVII. Pero hizo su entrada en el Continente Americano a mediados del siglo XIX (1842).
    En la primera mitad del Siglo XVIII nació la llamada Iglesia de Cristo que suena cristiana pero está bajo anatema porque predica y practica otro evangelio: la regeneración bautismal – dicen que sin bautizarse uno no es salvo.
    La organización llamada mormones o Santos de los Últimos Días fue fundada por José Smith en 1830. Esta organización, aunque de reciente invención, se presenta como la única agencia de Dios en la tierra. Como la organización que pretende tener en sus manos las llaves del cielo.
    El movimiento adventista del séptimo día, que tiene a una mujer (Elena White) como su profetisa, teóloga y legisladora, entró en la esfera religiosa en 1831.
    Charles Russell fundó en 1872 la organización conocida como “Testigos de Jehová”, y pocos saben que antes había estado con los adventistas. “La Sociedad Atalaya” a pesar de sus errores garrafales, las predicciones fallidas, y las contradicciones manifiestas, profesa ser profeta de Jehová, y pretende poseer el monopolio exclusivo de la interpretación de la Biblia. Pocas son las puertas no visitadas por sus agentes que venden sus revistas: “Atalaya” y “Despertad”.
    Otra secta que hizo su aparición por la misma fecha —1875— es la llamada Ciencia Cristiana, fundada por una mujer: Mary Baker Eddy. El aspecto fundamental de esta “ciencia” consiste en negar la realidad de la materia, la enfermedad y el dolor. Expone el aspecto panteísta de que Dios es el conjunto de todos los seres que existen en el mundo. De manera que, según ellos, Dios y el hombre no son seres de existencia independiente, sino una misma cosa. La Ciencia Cristiana ni es cristiana, ni es ciencia.
    Otra organización de reciente creación es la llamada UNITY, rama desgajada de la llamada “Ciencia Cristiana”. El énfasis de este grupo estriba en la meditación o en concentrar la mente humana en lo que llaman la mente universal.
    A mediados del siglo XIX surgió en Persia un falso mesías llamado Baha Ullah, quien por supuesto fundó su propia religión:  Bahai. Tienen un templo en Haifa, Israel. Sus discípulos, poco conocidos, también intentan ganar adeptos en todos lados.
    También surgió en Norteamérica un movimiento que se caracteriza por sus extravagancias negativas y heréticas. La Iglesia de Dios Universal, gira en torno a la figura de un hombre, Herbert W. Armstrong, e inunda al mundo con ríos de literatura que distribuye gratis. El título más conocido de sus publicaciones es la revista “La Pura Verdad”, que es la verdad de su director, no la verdad de Dios.
    Y hay mucho más, pero por último, mencionamos el movimiento pagano que ha experimentado mayor crecimiento en los últimos años; movimiento que crece como la espuma; que cuenta con el respaldo publicitario gratuito de miles de periódicos y emisoras de radio. Nos referimos a la astrología, que no pasa de ser una farsa, una invención humana sin fundamento alguno, un engaño que está apartando a millones de la confianza en Dios e induciéndoles a poner su fe en objetos inanimados e insensibles.
    El paganismo está reviviendo y se está lanzando a la conquista del mundo. En los últimos 150 años han surgido numerosas organizaciones de fondo pagano. El paganismo de este siglo constituye un reto para el cristianismo. ¿Qué estamos haciendo los que creemos que el evangelio de Cristo es la verdad? Sí, ¿qué estamos haciendo? Es hora de despertar del letargo, de la modorra que nos enerva, mientras el paganismo avanza. Este resurgir del paganismo constituye una señal de los tiempos, una evidencia de que la venida del Señor se acerca.
 adaptado

Domingo Fernández Suárez, nacido en España, fue enviado a Cuba a los 14 años de edad para trabajar para un tío. Allí se convirtío a los 20 años de edad, sin influencia humana, mediante la lectura de la Biblia. Servía fiel e incansablemente a su Señor, en Cuba, España y Miami (EE.UU.) el resto de su vida. Su libro: A LOS CATÓLICOS QUE AMAN LA VERDAD, está disponible a través de nuestra asamblea, y en Editorial Berea: www.librosberea.blogspot.com   (en C.A. Apartado #78, Estelí, Nicaragua)

sábado, 2 de febrero de 2013

EN ESTO PENSAD -- febrero 2013


¿AFICIONADOS  O  FANÁTICOS?

En nuestra cultura 'cristiana' se acepta fácilmente que los jóvenes aspiren a alcanzar fama en el mundo del deporte. Hay un atractivo especial en un tipo atlético que forma parte del equipo y alcanza gloria para su club.
En algunos deportes al menos existen riesgos intrínsecos. Puede ser que nuestro querido joven creyente termine la temporada con un ligamento desgarrado, una vértebra fracturada, o tal o cual miembro dislocado. ¡Magnífico! De hecho, las escayolas sirven para estampar firmas, y las muletas dan cierto aire de gloria. Hemos aprendido a adoptar una actuación filosófica ante el hecho de que el deporte también cause víctimas.
Pero ahora seamos honestos: ¿Nos gozamos del mismo modo en nuestros jóvenes héroes que salen a la "buena batalla de la fe", la "guerra cristiana" para alcanzar la gloria para el Salvador del mundo?
¿Aplicamos la misma filosofía cuando son lapidados por dar testimonio de Cristo? ¿Nos sentimos igual de orgullosos de verlos predicar en las calles de Bombay como de verlos en un campo de fútbol?
¡Ahí está la diferencia entre los aficionados y los fanáticos! Pueden vocear: "¡Te arrancaré la cabeza!" en el terreno de juego, o gritar: "¡Mátalo!", "¡Acaba con él!", desde la banda, y nosotros los llamamos: "aficionados". Pero si pasan largas noches en cultos de oración, o si hablan del Señor a todo el que encuentra (avergonzando a sus hermanos más sofisticados), entonces los llamamos: "fanáticos".
Estamos muy equivocados al establecer nuestra escala de valores así... ¡pero muy equivocados!    
William MacDonald, de su libro EN POS DE SOMBRAS

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El Ecumenismo – Movimiento Contrario 
A Unidad y Santificación (4)

por D. Ernesto Moore, Chile

III. La Finalidad del Ecumenismo
1. La Iglesia Católica Romana...; 2) Las Organizaciones Protestantes... - ver Año 2005 #1
3. El Deslizamiento de Asambleas – la renuncia a la senda de separación.
(1) Evangelio Popular (y Adornado); (2) Cosas Novedosas – Ver Año 2005 #2
(3) Formación de Grupos (según el sexo y la edad); (4) Organizar comités y departamentos dentro de la iglesia local; (5) Lazos con las denominaciones, misiones evangélicas y otros grupos parecidos – Ver “Congregados...”, Año 2005 #3.

(6) Relajo de la vigilancia espiritual, promoviendo los “retiros espirituales” y campamentos cristianos, junto con actividades recreativas (y deportivas), etc.
A  nuestro juicio, ningún creyente negará la importancia de un ministerio agresivo en la extensión del Evangelio. Esta debe ser la ocupación de cada creyente, buscando en todo tiempo la honra y la gloria del señor Jesucristo. Pero si hemos de ver fruto que perdura, es importante volver al “modelo” (He. 8:5) establecido por el Señor, sin entretenernos en algo novedoso y popular. En las Escrituras, la obra de evangelizar, aun en los lugares remotos, lejos de los testimonios ya establecidos, está siempre vinculada con alguna asamblea (léase 1 Ts. 1:8, etc.). Si dejamos de evangelizar, en obediencia al mandamiento del Señor en la Gran Comisión, habrá que llenar el vacío con actividades cuestionables.
Algunos alegan que ciertas actividades extras (copiadas de las denominaciones), como retiros espirituales para ancianos, etc., campamentos cristianos y actividades recreativas organizadas, también se deben utilizar en las asambleas, tomando en cuenta lo agitado e inicuo de este mundo moderno. Para fortalecer sus argumentos a favor, presentan estadísticas del número de adolescentes convertidos, etc. No podemos descontar la obra genuina del espíritu Santo, quien puede obrar en cualquier lugar donde es anunciado el Evangelio. Pero creemos firmemente que el Señor no sólo escudriña nuestro mensaje, sino también los métodos utilizados (y los motivos). Y nada debe reemplazar la predicación del Evangelio, sin agregados que quizás apelen a la mente carnal y mundana.
Al principio, los “retiros espirituales”, campamentos cristianos, etc. parecen ser actividades sanas entre los creyentes, y según sus promotores, su fin sería el fortalecernos para “vivir la vida cristiana”. Pero ahí se radican los primeros conflictos. Al separar a los hermanos en distintos grupos, según la edad, etc. se están dando pasos contrarios a la unidad. A nuestro criterio, el lugar donde se desarrollan las actividades es “artificial” (un lugar campestre, y con hermanos), y no el ambiente de la vida diaria, donde hay que luchar constantemente contra la carne y el mundo. Además, se precisa de un director o comité para planificar las actividades, procurando equilibrar las horas disponibles entre temas bíblicos y actividades recreativas y deportivas. Ya sabe el lector cuál tendrá mayor importancia. Puesto que en todos nosotros la parte carnal quiere florecer, las actividades que apelan a la carne ocuparán primer plano, a expensas de lo espiritual. En la práctica, las dos cosas no pueden combinarse para provecho. Y las “novedades” (vestimenta, adorno, lenguaje, etc.) que aparecen allí se introducirán de a poco en la iglesia local.
De buena fuente (de hace 50 años y más), y desde otros países (de habla inglesa), se opina que los campamentos cristianos no han contribuido a la espiritualidad de los hermanos en general. La euforia que se genera al estar juntos con otros jóvenes no se traduce en una estabilidad ni constancia espiritual en sus respectivas asambleas. Lamentablemente, muchos de los entusiastas de las actividades juveniles (de hace tantos años)se encuentran actualmente fuera de todo contacto con asambleas; integrados a las sectas evangélicas y protestantes, o “apagados”.

(7) Establecer institutos, escuelas profesionales u otras organizaciones para enseñar la Biblia y formar obreros (misioneros, etc.).
Hay quienes quieren introducir en las asambleas novedades para “mejorar” las predicaciones, por ejemplo el establecimiento de institutos bíblicos para formar predicadores. Sin duda, todos necesitamos leer y estudiar más las Escrituras, y meditar sobre su contenido. Así estaremos mejor preparados para obedecer el consejo apostólico: “Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado...” (2 Ti. 2:15). Pero...aunque puede haber razones aparentemente válidas para establecer un instituto bíblico, creemos que las desventajas son mayores.
En primer lugar, éstos no tienen ninguna base bíblica (ni siquiera apelando a 1 Samuel 19:20 o 2 Reyes 2:15 y 6:1). Por ejemplo, el sacerdote Esdras había preparado su corazón “...para enseñar” (Esd. 7:10), aunque sin organizar una escuela formal. Es en el ambiente de la asamblea donde se debe recibir la enseñanza sana de las Escrituras (ver Hch. 2:42; 2 Ti. 2:2; Tit. 1:9, etc.), y donde ciertos hermanos (llamados por el Espíritu Santo) son preparados y enviados como obreros (ver Hch. 13:2). No podemos contar con la bendición del Señor si procuramos introducir algo no contemplado en el “modelo” (He. 8:5).
En realidad, los institutos bíblicos son una imitación refinada de las instituciones para entrenar al clero. La asamblea ha llegado a ser demasiada pequeña para las aspiraciones de algunos hermanos, así que tienen que imitar al mundo cristiano alrededor. Frecuentemente ciertos líderes sectarios son invitados a dar clases. Aunque tal vez tengan mayor conocimiento académico de las Escrituras, no aprecian el “lugar de Su Nombre”. Apoyarán el concepto pastor/laíco y el salario del pastor, y enseñarán a sus alumnos a pensar igual. Además, hay una advertencia contra las “fábricas de pastores” – ver Santiago 3:1. Y luego, ¿qué se hará con los egresados que muestren sus diplomas, creyéndose capacitados para ocupar el púlpito, y exigen que la asamblea les reconozca y les apoye con un salario? Conforme a la sana doctrina, es importante reconocer a los hermanos, aprobados por su ministerio, que trabajan abnegadamente entre los santos (léase 1 Ts. 5:12-13, etc.). Pero un verdadero siervo del Señor no pedirá ayuda monetaria, ni menos un sueldo, como “asalariado” (Jn. 10:12).

del hno. Ernesto Moore, en la revista “CONGREGADOS EN MI NOMBRE”, Año 2006 #1 
favor dirigir su correspondencia a: D. Ernesto Moore C., Casilla 338, Osorno, Chile

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PEDID POR LA PAZ DE JERUSALÉN
Salmo 122: 6-9

"Pedid por la paz de Jerusalén; sean prosperados los que te aman. Sea la paz dentro de tus muros, y el descanso dentro de tus palacios.
Por amor de mis hermanos y mis compañeros diré yo: La paz sea contigo. Por amor a la casa de Jehová nuestro Dios buscaré tu bien".


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JESUCRISTO, EL ÚNICO SALVADOR

Querido amigo, el hombre tiene muchos caminos por los cuales cree que puede salvarse. Cree que todos los caminos conducen a Dios. Pero se equivoca, porque Dios dice en la Biblia: "Hay camino que al hombre le parece derecho, pero su fin es camino de muerte" (Proverbios 14:12). Entre estos caminos que parecen derechos están la religión, la moralidad, las obras, los mandamientos, las ordenanzas o los sacramentos, y la Biblia demuestra que son falsos. Volvamos ahora al camino de la salvación de Dios.
Solamente hay uno en todo el universo que puede salvar, y este es el Señor Jesucristo. Él declaró: "Yo soy el camino... nadie viene al Padre, sino por mí" (Juan 14:6).
"YO", Jesucristo. No hay otro. Ni la religión, ni la moralidad, ni las buenas obras. Cristo el Hijo de Dios es el único y suficiente Salvador. Él es "el Camino"; no el que indica el camino ni "uno de los caminos". Nadie puede ir a Dios, sino por Él. Ni por Moisés, ni por Buda, ni por Mahoma, ni por Confucio, ni por los santos. Ni por el sacerdote, ni por un ministro, ni por el papa. Solamente por Cristo. ¿Quieres creer a Dios antes que a los hombres? ¿Quieres dejarle salvarte?
"Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos" (Hechos 4:12). ¡Qué versículo! No hay otra afirmación más clara en la Biblia, y fijémonos que salió de la boca de Pedro, a quien algunos aclaman como Papa pero evidentemente no hacen caso de lo que dijo.
La salvación no está en ningún otro, ni en otra iglesia, ni en otro individuo. ¿Quieres creerlo? No hay otro nombre—catolicorromano, ortodoxo griego, copto, protestante, luterano, presbiteriano, anglicano, metodista, bautista, pentecostal—no hay otro nombre. "Llamarás su nombre Jesús, porque Él salvará..." ¿Quieres, pues, volverte de todos los demás y confiar en Él y sólo en Él? Únicamente el Señor Jesucristo puede salvarte y guiar tu vida para bien.
¿Quieres que te salve? "Al que a mí viene, no le echo fuera" son Sus propias palabras. Él podría despedirte o recibirte. Dice que no te echará fuera. Entonces, ¿qué hará? Si te arrepientes de tus pecados y vienes a Él en fe, confiando en Él, entregándote a Él para que te perdone y salve, te recibirá. Gracias a Dios por tal Señor y Salvador.
adaptado del libro NO HAY OTRA SALIDA, por Oswald J. Smith, págs. 18-19

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La Necesidad De Disciplina 
En La Educación De Nuestros Hijos

parte IV

6. La Disciplina Enseña Obediencia Inmediata A Toda Autoridad Correctamente Constituida

En la Biblia leemos: “Por otra parte, tuvimos a nuestros padres terrenales que nos disciplinaban, y los venerábamos. ¿Por qué no obedeceremos mucho mejor al Padre de los espíritus, y viviremos?”  (He.12:9). Este texto procede de lo inferior a lo superior en su razonamiento. Es decir que lo inferior es que los hijos obedezcan a sus padres, y lo superior es que obedezcamos a Dios. En el medio, entre estos dos puntos, colocamos la obediencia al gobierno de Dios en la iglesia local, y la obediencia a las autoridades civiles, porque Dios dice en Su Palabra que Él espera eso de nosotros. 
¿Pero dónde podemos aprender esa lección y adquirir ese rasgo de carácter piadoso? ¡Los educadores modernos no enseñan estas cosas, porque se han enrollado con el amor propio y la auto-realización, que son manifestaciones del egoísmo!  Esa obediencia piadosa es algo que debe ser aprendida primeramente en el hogar, de padres piadosos que insisten en que “la obediencia significa ahora”. Si un niño no aprende a obedecer con prontitud a sus padres a quienes él puede ver, ¿cómo obedecerá al gobierno, y a Dios que no puede ver?  Que los padres permisivos reflexionen sobre este punto.
La base y el lugar fundamental donde se debe aprender actitudes correctas hacia la autoridad, es el hogar cristiano, y a través de la relación entre los hijos y los padres. Los padres no solamente deben administrar con justicia la vara de corrección, sino deben también instruir, reprender y corregir usando la Palabra de Dios. Esto quiere decir que deben citar las Sagradas Escrituras, abrir la Biblia y que los hijos les vean leer, o a veces hacer a los hijos leer en voz alta el texto indicado para la situación. Dios bendice Su Palabra, no nuestra lógica. Si un padre descubre que uno de los hijos ha faltado al respeto a su madre, porque hablaba con ella de forma que no haría con su padre, entonces debe aplicar la vara de la corrección, y citar o hacer al hijo leer la Escritura: “Honra a tu padre y a tu madre” (Ef. 6:2). Recuérdale, que si nunca hablaría a su padre de aquella manera, tampoco debe hablar así a su madre, y esto Dios lo manda en Su Palabra, es un mandamiento. Muchos hijos hacen esto con sus madres, las deshonran, se escapan sin ser corregidos debidamente, y esto es muy lamentable. Las mismas madres deben corregirlo cuando suceda, y no esperar que llegue “papá” para tratar el caso. Esto evitaría que la llegada de papá a casa fuera como un verdugo, en el corazón de los hijos. Las madres deben armarse de valor  para considerar: ¿mi hijo hablaría a su padre como me habla a mí, y con este tono de voz, o reaccionaría ante su padre como reacciona delante de mí? Si la respuesta es “no”, hay algo que corregir, y citando la Palabra de Dios, Deuteronomio 6:6-9 nos indica que las Escrituras deben entrar en nuestra conversación en la vida cotidiana, y la disciplina es la correctora.

7. La Disciplina Trae Descanso Y Alegría A Los Padres

No es así en el mismo momento de aplicar la disciplina, porque a corto plazo es un trabajo difícil, y produce tristeza, como Hebreos 12:11 dice. Y en cuanto a dar descanso y gozo a los padres, a primera vista puede parecernos un tanto egoísta y cruel, pero no es así. Proverbios 29:17 dice: “Corrige a tu hijo, y te dará descanso, y dará alegría a tu alma”. Para facilitar nuestra comprensión de este texto, vamos a decir lo contrario: “No corrijas a tu hijo, y él no te dará descanso, y dará tristeza a tu alma”. Una de las buenas obras que podemos hacer en esta vida, la podemos hacer en casa, corrigiendo a nuestros hijos. Si ellos viven de una forma piadosa y obediente, eso contribuirá a un hogar tranquilo y contento, será una bendición para los demás, y dará gloria a Dios. Esta clase de educación de los hijos ha sido descuidada mucho; los padres mandan a los hijos a clases de música, gimnasia, idiomas, o lo que sea, durante el curso, y en el verano, a toda clase de campamento y excursión, con el propósito de sacarlos de casa, y tener un poco de paz y descanso, y después viene el resultado. Pero podemos tener paz y descanso con los hijos en casa, si obedecemos a la Palabra de Dios. Además de los beneficios en esta vida, está la recompensa para los padres fieles, que será dada ante el Tribunal de Cristo (1 Co. 3:14). Muchos padres fallan en la educación de sus hijos, porque se cansan en la lucha de corregir e instruir en justicia, porque cuesta trabajo. La necesidad cotidiana de instruir, vigilar y corregir es algo que consume el tiempo y las fuerzas de los padres. En el caso del padre cansado después del trabajo, o la madre cansada después de estar al pie del cañón todo el día, sería fácil razonar que el problema de la disciplina, podría hacernos pensar que, si no insistimos tanto en ella, ambos se pueden relajar y evitar la tensión en base a estar siempre corrigiendo. De hecho, algunos lo analizan así, pero se equivocan, porque se dejan tentar por la astucia del diablo, cuando sugiere: “Déjalo correr, no pasa nada. A fin de cuentas son niños, y es normal que sean así; cuando sean más mayores se tranquilizarán”. Como dicen vulgarmente: “tranqui, tranqui, no te pongas nervi”. Bien, que no nos pongamos nerviosos, pero si no corregimos a los hijos, más nerviosos y cansados vamos a estar, ¡y se puede llegar a quebrantar la familia entera!  Los hijos disciplinados bíblicamente dan descanso y alegría a sus padres, tanto ahora, poco a poco a medida que vayan aprendiendo, como después, en el futuro. Pero los padres tienen que hacer el esfuerzo, contando con la gracia de Dios, para asegurar que sus hijos sean criados en la disciplina y amonestación del Señor. Es trabajoso, pero vale la pena, y después de la siembra viene la cosecha.
¡Qué descanso y que alegría de alma tienen los padres que corrigen diligentemente a sus hijos!  Aunque lleguen al final del día cansados, aunque pasen momentos o tiempos de desánimo porque el fruto tarda en venir, si son fieles y perseveran en obediencia al Señor, tendrán su recompensa. Considera esta instrucción y promesa de Proverbios 23:13-15, que dice:

“No rehúses corregir al muchacho; porque si lo castigas con vara, no morirá. Lo castigarás con vara, y librarás su alma del Seol. Hijo mío, si tu corazón fuere sabio, también a mí se me alegrará el corazón”.

Pero, una vez más vemos que la clave del problema está en los padres. Los niños serán corregidos cuando los padres no rehusen. Cuando los padres obedezcan a Dios, confiando que Él sabe mejor que ellos cómo educar a los hijos, entonces, pueden esperar los resultados que Dios promete. Pero no de ninguna otra manera.
Cualquier libro, por popular que sea, que enseña otra cosa que lo que Dios dice con llaneza en Su Palabra, se equivoca y enseña error. Cualquier maestro por títulos y conocimientos que tenga, si contradice lo que el Creador dice en Su Palabra, yerra. Y cualquier "consejero" u otro con títulos y licencias, pero cuya enseñanza tiene el efecto neto de no corregir a los hijos como la Biblia dice, va en contra de la Palabra de Dios. Ningún hombre sabe más o mejor que Dios. Todo esto se paga caro en la vida y luego ante el tribunal de Cristo.

8. La Disciplina Obedece y Así Agrada a Dios.

Sobre esto no debe ser necesario decir mucho. Después de todo, Dios es quien nos da los hijos, y nos manda criarlos en disciplina y amonestación del Señor (Sal.127:3-5; Ef. 6:1-4). No vienen de la ciencia, la medicina, el gobierno, ni otros, sino de Dios. Él procede así: "El Señor, al que ama, disciplina" (He. 12:6). ¿Qué? ¿Somos mejores o más sabios que el Señor? ¡De ninguna manera! Si confiamos en Él y deseamos agradarle y hacer bien a nuestros hijos, ya sabemos lo que hay que hacer. 

Carlos Tomás Knott, del libro DISCIPULADO EN EL HOGAR




martes, 1 de enero de 2013

EN ESTO PENSAD -- enero 2013



“Estos son los nombres de los valientes que tuvo David”.   2 Samuel 23:8

De todos los reyes del pueblo de Israel, David es el único vinculado estrechamente con nuestro Señor Jesucristo hasta el final de la Biblia (ver Ap. 22:16). La historia de David comienza con su sencilla ocupación como pastor de ovejas, pero termina con su reputación cual “hombre de guerra” (1 Cr. 28:3), con su ejército formidable encabezado por varios hombres valientes. Podemos apreciar algunas características y cualidades de muchos de sus guerreros en la lista que se encuentra en 1 Crónicas 12, notando a la vez que estas características representan cualidades indispensables del creyente piadoso de hoy. Algunos de ellos son: “listos para la guerra” (v. 23), “valientes y esforzados” (v. 25), “entendidos en los tiempos” (v. 32), “sin doblez de corazón” (v. 33) y “con corazón perfecto” (v. 38). 
Se destacan los nombres y algunas hazañas de los hombres valientes en dos listas paralelas que aparecen en 2 Samuel 23:8-39 y 1 Crónicas 11:10-47. Los nombres pueden ser agrupados de la siguiente manera:
1) Los valientes: 30 nombres figuran en 2 Samuel 23:24-39 y 46 nombres en 1 Crónicas 11:26-47.
2) Los muy valientes: 2 hombres figuran – Abisai y Benaía
3) Los más valientes, o primeros: 3 hombres figuran – Adino, Eleazar y Sama.
Con el fin de sacar lecciones espirituales, queremos examinar las hazañas de los tres hombres más valientes que figuran en 2 Samuel 23:8-17 y 1 Crónicas 11:10-19. El primero, Adino eznita (Adino significa: “delgado, como una lanza”), utilizó una lanza para matar a 800 hombres en una ocasión. La lanza, arma ofensiva utilizada en el combate desde lejos, nos ilustra el arma que es indispensable en nuestra lucha espiritual – la oración. En la lista de la armadura de Dios que debe usar el creyente en Efesios 6, se alude a esta arma en el versículo 18, “orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu, y velando en ellos con toda perseverancia y súplica por todos los santos”. Necesitamos reconocer más y más el valor de la oración, y ocuparnos en este ministerio agresivo con el propósito de desalojar a las potestades de las tinieblas de la posición estratégica que ellas ocupan. “La oración eficaz del justo puede mucho” (Stg. 5.16).
El segundo de los hombres más valientes, llamado Eleazar hijo de Dodo (Eleazar significa: “al que Dios socorre”) utilizó su espada, sin flaquear durante muchas horas de combate sostenido contra los filisteos. La espada, arma de combate ofensiva en la lucha mano a mano contra el enemigo, nos recuerda que la “espada del Espíritu” es la Palabra de Dios (ver Ef. 6:17). Como Eleazar de antaño, podemos tener “una gran victoria” (2 S. 23:10) a la medida que conozcamos bien la Palabra de Dios, y sepamos usarla con discernimiento. Para eso, es indispensable tener la mano “pegada” (ver 2 S. 23:10) a la espada del Espíritu, es decir, a la lectura, estudio y meditación sobre el Libro (ver 1 Ti. 4:13; 2 Ti. 2:15; He. 5:14). Por supuesto, es indispensable practicar, de buena voluntad, las enseñanzas recibidas del estudio personal de la Palabra de Dios.
El tercero, Sama hijo de Age ararita (Sama significa: “desolación”) defendió un pequeño terreno lleno de lentejas. No se especifica el arma que utilizó, pero sí, se destaca su determinación. ¿Valía la pena defender un pequeño terreno, sembrado de lentejas, un grano muy inferior al trigo? Aparentemente los demás no asignaron mucho valor al terreno, puesto que “el pueblo había huido” (2 S. 23:11). Se concluye que Sama estimó de gran valor aquel terreno al recordar que pertenecia a la heredad que Jehová había dado a Su pueblo.
¿Apreciamos nuestra herencia espiritual? ¿Estamos dispuestos a defenderla, tanto de hecho como de palabra? Hemos recibido una herencia de valor incalculable, la “sana doctrina” de la Palabra de Dios. Sabemos mucho de la doctrina, pero lamentablemente, es evidente la poca disposición de muchos creyentes de practicarla en su vida diaria.
El Señor Jesús dijo: “Si sabéis estas cosas, bienaventurados seréis si las hiciereis” (Jn. 13:17). En estos postreros días nos corresponde defender la herencia espiritual, no sólo de palabra sino también de hecho. Se verá afectada nuestra vida en todo sentido, tanto en nuestra actitud interna como en lo externo, sea esto con respecto a nuestra apariencia o respecto a nuestra actuar. Las cosas pequeñas, muchas veces descuidades u olvidadas, asumirán mayor importancia. Quizás se oirá con menos frecuencia el dicho popular, sobre todo entre algunas hermanas: “No importa lo del exterior; lo que importa es el corazón de uno”. Prestemos oído de nuevo a la voz del Señor Jesús: “El que es fiel en lo muy poco, también en lo más es fiel” (Lc. 16:10).
Ernesto Moore, Osorno, Chile, de la revista EL LUGAR DE SU NOMBRE, 1995 nº 3.


 ¿ACEPTAR, o ARREPENTIRSE Y CREER?

Hablando con un joven adulto le pedí su testimonio de conversión. Respondió: “Oh, pues, siempre he sido acepto”. No sabía qué significaba esta frase, así que él me explicó que desde que era pequeño siempre había ido con sus padres a la sala evangélica—la escuela dominical, el grupo de jóvenes, etc. Se había criado en este ambiente y siempre había “aceptado”. 
Entrevistando algunos niños en una escuela cristiana, y preguntándoles acerca de su condición espiritual, no pocos dijeron que “habían aceptado”, “hicieron la oración” o "levantaron la mano" y que por eso eran cristianos. Esperaban bautizarse para poder sentarse con los demás y tomar la comunión. Pero no entendían el evangelio, pues ni podían explicérmelo sencillamente.
Otro hombre, casado, dijo que siempre había creído y había siempre estado en las asambleas. Había sido bautizado como joven con 16 años de edad. Pero su presente situación era distinta. Se había ido de su país ilegalmente para vivir y trabajar en otro, ganando más dinero. Había dejado a su esposa. Se había juntado con una mujer que no era su esposa y que era católica romana. Después de vivir un tiempo en pecado, se casaron y comenzaron a asistir a una asamblea en ese otro país. Al presentarse allí los hermanos preguntaron si eran creyentes bautizados. Él respondió que él sí, pero su esposa era creyente aunque todavía no bautizada. Entonces los hermanos, sin preguntar más y sin saber su historial ni su situación, los recibieron a la comunión (¡a los dos!). Más tarde ella se bautizó, pero un año después de bautizarse abandonó a su esposo y desapareció.
En otra asamblea uno de los ancianos animaba a un pariente suyo a “hacerse miembro” de la iglesia, sin examinar ni preocuparse por su condición espiritual. Meses después, otra persona le presentó el evangelio a ese pariente y se convirtió, confesando que nunca antes lo había entendido.
Estos casos son simplemente el punto del iceberg. Hay muchos más. Hay un gran problema en las asambleas con esto de “aceptar”. Parece que nos hemos desviado en la obra personal y pública de evangelizar, rebajando las demandas del Señor. Juan el Bautista vino predicando: “Arrepentiós” (Mt. 3:2). El Señor Jesucristo vino predicando: “Arrepentíos y creed en el evangelio” (Mr. 1:15). Los discípulos enviados por el Señor predicaban que los hombres se arrepintiesen (Mr. 6:12). En Hechos 3:19 Pedro predicaba: “arrepentíos y convertíos”. No decía: “acepte el mensaje”, ni “acepte a Jesús”. El apóstol Pablo anunciaba a todos “que se arrepentiesen y se convirtiesen a Dios, haciendo obras dignas de arrepentimiento” (Hch. 20:21; 26:20). 1 Tesalonicenses 1:9 habla de la conversión, no de “aceptar”.
Nuestro descuido del evangelio, adulterándolo, debilitándolo, rebajándolo para hacerlo más fácil, ha producido en las iglesias personas que “aceptan”, según ellas, pero no saben mucho más. No es misteriosa la mundanalidad y carnalidad que hay entre evangélicos en muchos lugares, pues si llenamos las salas con personas que sólo “aceptan” unos conceptos o datos históricos, sin tener aquella convicción de pecado que es obra del Espíritu Santo. Entran en la comunión de las iglesias sin humillarse ante Dios, sin ver la gravedad de su pecado y la necesidad de arrepentirse, sin temor que les induce a huir de la ira venidera y refugiarse en Cristo buscando perdón, limpieza y vida nueva, ¿qué más vamos a tener? La cizaña en algo se parece al trigo, pero no lo es. La cizaña no da fruto, ni puede.             
   Carlos

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El Consejo de Lord Beaverbrook, o William M. Aitken (1879-1964) – famoso ministro del gobierno británico en el siglo XX. "Si hoy día yo pudiera inflluir en la vida de algún joven sincero, le diría que es mucho mejor escoger ser evangelista que hacerse ministro de gobierno o millonario. Cuando yo era niño, le tenía lástima a mi padre, un humilde evangelista. Ahora que soy mayor, le tengo envidia por su vida y carrera. A mi juicio, ser evangelista produce la satisfacción mayor de la vida". 

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Guión  Sencillo Para Leer Los Salmos En Un Mes:

  Día           Salmos a leer:
☐  1       1-5
☐  2 6-10
☐  3 11-15
☐  4 16-20
☐  5 21-25
☐  6 26-30
☐  7 31-35
☐  8 36-40
☐  9 41-45
☐  10 46-50
☐  11 51-55
☐  12 56-60
☐  13 61-65
☐  14 66-70
☐  15 71-75
☐  16 76-80
☐  17 81-85
☐  18 86-90
☐  19 91-95
☐  20 96-100
☐  21 101-105
☐  22 106-110
☐  23 111-115
☐  24 116-118
☐  25 119-120
☐  26 121-125
☐  27 126-130
☐  28 131-135
☐  29 136-140
☐  30 141-145
☐  31 146-150

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¿PUEDE LA RELIGIÓN SALVARTE?

Hay gente que piensa que su religión puede salvarle. Un noble inglés hizo la siguiente pregunta a la señora Cherkoff, de Rusia:
—Señora, ¿cuál es la situación de su alma?
—Caballero—contestó la condesa, indignada—éste es un secreto entre el ministro de mi iglesia y Dios.
¿No era ella miembro de una iglesia? ¿No daba grandes cantidades de dinero para su sostenimiento? ¿No creía y practicaba todas sus doctrinas? ¿No era fiel en la asistencia a los servicios religiosos? Entonces, ¿por qué había de inquietarse? Sin embargo pensaba que la situación de su alma no era asunto de su incumbencia, sino de la incumbencia de su iglesia.
Quizás tú, querido amigo, también estés confiando en tu iglesia. Pero tengo que decirte que la religión no te puede salvar. Solamente Jesucristo puede hacerlo.
Puedes pertenecer a tantas iglesias como quieras, y sin embargo, estar perdido. La membresía en una iglesia no puede salvar. No hay salvación—perdón de pecados y vida eterna— por pertenecer a una iglesia. La salvación está en Cristo Jesús.
"Llamarás su nombre Jesús, porque Él salvará" (S. Mateo 1:21). "Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos" (Hechos de los Apóstoles 4:12).
Si has de ser salvo, debes serlo por el Señor Jesucristo. No hay otro. Él es el único y solo Salvador.
Una religión no puede impartir vida, y tú debes recibir una nueva vida para ser salvo y vivir en comunión con Dios. "Es necesario nacer de nuevo" (S. Juan 3:7). 
Nicodemo era religioso, pero no salvo. Por eso le dijo Jesús: "Es necesario nacer de nuevo" (S. Juan 3:7). El fariseo de Lucas 7:36-50 era religioso, pero no salvo. Cornelio era muy religioso, temeroso de Dios, daba limosnas, oraba, ayudaba, gozaba de buen testimonio en su nación, y sin embargo, estaba perdido y necesitaba ser salvado (Hechos de los Apóstoles capítulo 10).
Pablo (Saulo) fue quizás el hombre más religioso de su tiempo. Su religión le venía desde la infancia. Hablaba de sí mismo como celoso de Dios. Había sido circuncidado y había guardado cabalmente la ley. Sin embargo, era un pecador a los ojos de Dios, estaba perdido, aunque no lo supiera. Él también necesitaba ser salvado. Era religioso, desde luego, pero sólo un pecador religioso.
Ahora bien, querido amigo, si la religión no pudo salvarle a Pablo, ni a Cornelio, ni a Nicodemo, ni al fariseo, ¿cómo ha de salvarte a ti? ¿Dependes de tu vida religiosa para alcanzar la salvación? Si así es, estás unido a una falsa esperanza y todavía no conoces al Señor Jesucristo.
Si la religión pudiera salvar, ¿por qué murió Cristo? El Calvario no hubiese sido necesario, pues había y hay mucha y fervorosa religión en el mundo. No, amigo, no hay más que un Salvador, y no es la religión, sino Cristo.

adaptado del libro NO HAY OTRA SALIDA, por Oswald J. Smith, págs 6-8
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La Necesidad De Disciplina 
En La Educación De Nuestros Hijos

parte III


4. La Disciplina Instruye En Justicia

Dios dice que la vara y la corrección tienen eficacia y dan resultados que la educación universitaria no puede. “La vara y la corrección dan sabiduría...” (Pr. 29:15). Este texto expresa el orden correcto. 
No intentes instruir a un niño desobediente antes de corregirle con la vara, porque él sólo piensa en el castigo físico en ese momento. Por eso se va a presentar como “señor agradable”, o “señorita arrepentida y contristada”. Te asegurará que fue sin querer, o algo así, y te prometerá que jamás lo volverá a hacer. Claro, si ve posibilidad de platicar y así escaparse de la vara, te dirá algo como esto: “Papi, déjame explicarme, es que...”, acompañado de voz temblorosa, tristona, suspiros, expresiones de cara que piden misericordia, frotándose las manos, y quizás soltará anticipadamente alguna lágrima. ¿Qué desea? ¡Evitar la corrección! Si no tienes claro en tu propia mente lo que debes hacer, probablemente te dejarás influir y decepcionar por tus propias emociones, y no aplicarás la disciplina. El niño tal vez dice que lo siente, pero ¿qué siente?  Siente que va a ser castigado y corregido; siente anticipadamente los dolores que la vara produce, y los quiere evitar. 
Los padres que usan esas tácticas como adultos en sus relaciones con otras personas, tienden a dejarse manipular por esas cosas porque ellos mismos las emplean. Quizás sin querer o sin darse cuenta, algunos padres han enseñado a sus hijos a ser así por medio de su propio ejemplo. Pero con o sin ejemplo previo, la carne, la antigua naturaleza, es así y es totalmente capaz de inventarse tácticas como estas para evitar la vara y la corrección. No debes actuar guiado por las emociones en situaciones así, sino basarte en tu conocimiento de la naturaleza humana, y tu memoria y fe en lo que dice la Palabra de Dios. Dios NO dice que la vara y la corrección dan sabiduría excepto en los casos cuando el niño dice que lo siente o tiene una explicación por lo que pasó. Dios NO dice que corrijas a tu hijo a menos que llore antes de sentir la vara y prometa sinceramente no hacerlo más. Hay quienes dicen estas cosas, pero ellos no son Dios. Y los psicólogos tienen muchas teorías y consejos, pero no bíblicos, así que dejemos a un lado todo eso. ¡Y por supuesto que muchos niños desearían que la Biblia dijera semejantes cosas!  Pero nosotros como padres y como discípulos del Señor, debemos permanecer en Su Palabra. Debemos amar al Señor más que a nuestra familia, más que a nuestros hijos e hijas, más que nuestra propia vida. La responsabilidad del discípulo del Señor es poner al Señor en primer lugar en la disciplina de sus hijos, y esto significa usar la vara y la corrección cuando haya desobediencia. Primero la vara, y después las palabras de corrección e instrucción en justicia. Habla después, no antes, porque es cuando tendrás la atención del niño, y si hiciste bien el trabajo de aplicar la vara hasta ver el efecto deseado, tendrás delante tuyo un niño contrito,  más receptivo a la instrucción, y menos inclinado a justificarse o dar explicaciones. 
Acuérdate, no es bueno permitir a los niños implorarte con voz quejumbrosa que no les corrijas, chillar, llorar, manifestar rabietas, etc. Cosas semejantes son evidencia de un espíritu no quebrantado, y de que tienes por delante un buen trabajo, si en lugar de cumplir mecánicamente con la corrección, en verdad quieres ver el “fruto apacible de justicia” (He. 12:11). La tristeza anticipada de un niño a punto de ser corregido, a menudo es auto-compasión, o miedo y rechazo de la corrección, que son síntomas de necedad. Si hay manifestaciones de ira y resentimiento, chillando o luchando con el padre, o si justo después de corregir con la vara se le nota una cara de enfado o una actitud todavía obstinada, hay que volver a aplicar la vara con más sinceridad y fervor (no con enojo) para que tenga su buen efecto. Cosas así suceden con más frecuencia en los casos de padres cuyo uso de la vara produce más ruido que calor. ¡Algunas madres muestran más fervor batiendo huevos que corrigiendo a sus hijos!  Al batir huevos, miran bien para ver si están bien batidos y tienen la consistencia que desean.  Si no la tienen, siguen batiéndolos. Pero al corregir a sus hijos no miran bien para ver si están bien corregidos y tienen la disposición deseada. Si un niño chilla o lucha físicamente, retorciéndose durante la corrección con vara, debe estar claro que todavía no está quebrantado. Por supuesto, los padres no deben excitarse por la actitud rebelde o violenta del niño, sino mantener el dominio propio de sus emociones, como de sus manos y la vara. 
Pero lo que está claro, es que si la vara y la corrección están bien aplicadas, Dios dice que esto alejará la necedad del hijo. La vara en sí no tiene poder para hacerlo, pues sólo es una vara. Para ser eficaz, debe ser como la Palabra de Dios indica: con “la vara de la corrección” (Pr. 22:15), no con cualquier vara, ni de cualquier manera o actitud. Ésta, la de la corrección piadosa, en amor, y bíblica, es la que funciona. Está bien comprobado por padres fieles, y además, como creyentes debemos saber que la Biblia tiene la razón. Dios no puede mentir; así que si hay algo que no funciona, seremos nosotros y no la Biblia. Si seguimos el consejo divino, tendremos el resultado que Dios promete: “Es verdad que ninguna disciplina al presente parece ser causa de gozo, sino de tristeza; pero después da fruto apacible de justicia a los que en ella han sido ejercitados” (He. 12:11).

5. La Disciplina Quebranta La Voluntad

El quebrantamiento es lo que hace a una persona ser útil en las manos de Dios y para los demás. Nunca debemos pensar que la voluntad propia o la obstinación sean cosas graciosas, ni excusarlas en un niño como una mera fase de crecimiento. El egoísmo manifestado en una voluntad no quebrantada es un rasgo principal de la carne, es pecaminoso y conducirá a la destrucción si no se corrige. William Kelly definió la carne así: “el principio de la voluntad propia, o preferir nuestro camino antes que el de Dios. Esto es pecado, y lo que la Escritura designa como pecado, el deseo fuerte e incansable que sentimos cuando deseamos salirnos con la nuestra, contra la voluntad de Dios”. ¿Y qué es el quebrantamiento?  Es aquel punto al que llegamos, unas veces con más trauma que otras, donde abandonamos nuestra propia voluntad, ideas, opiniones, preferencias, planes, etc., según el caso, y nos sujetamos a la voluntad de otro, pero no a regañadientes. Por supuesto, hay padres en este mundo que nunca se han quebrantado, y por supuesto, ¡es natural que ellos reaccionen con horror a lo que acabo de escribir, porque lo verán como una amenaza a su propia vida!  Es natural que la carne rehuya el quebrantamiento como algo desagradable, porque es así, para la carne. Por eso algunos adultos, cuando han hecho mal, en lugar de quebrantarse y reconocerlo, huyen de la disciplina eclesial. Son capaces de salir,  hacerse la víctima, e ir a otra congregación o bien formar una nueva, a gusto suyo, simplemente porque no aceptan la corrección. Es otra vez el retrato del necio. Son niños malcriados, pero con cuerpos de adultos. Pero volviendo a la corrección de los hijos, en algunos casos, antes de que un niño pueda recibir la disciplina que él necesita para ser quebrantado, obediente y feliz, sus propios padres tendrán que quebrantarse y aceptar la voluntad divina acerca de la corrección de los hijos que Dios les ha dado.
La persona espiritual, que es discípula del Señor Jesucristo, tarde o temprano llegará a reconocer que el quebrantamiento es algo hermoso y necesario. Observamos en los Salmos 32 y 51 cómo Dios quebrantó a David, cuando leemos: “Porque de día y de noche se agravó sobre mí tu mano” (Sal. 32:4), y: “Los sacrificios de Dios son el espíritu quebrantado; al corazón contrito y humillado no despreciarás tú, oh Dios” (Sal. 51:17). Un caballo quebrantado es útil, pero uno que no ha sido quebrantado no es apto. Así es con nosotros; y hablo de útil en el sentido de la posibilidad de servir y glorificar a Dios. Los padres que aman de verdad a sus hijos no descuidarán ninguna faceta de su educación, y esto incluye la disciplina con “la vara de la corrección”.  Una vez más, considera el testimonio de Susana Wesley acerca de cómo criar a los hijos para Dios:

“Cuando un niño sea corregido, se le debe conquistar; y esto no será difícil de hacer, si el niño no ha llegado a ser cabezón debido a padres indulgentes... La voluntad propia es la raíz de todo pecado y miseria... el gran y singular impedimento para nuestra felicidad eterna; la voluntad, y ninguna indulgencia puede resultar trivial. El cielo y el infierno dependen de este asunto. De manera que el padre o la madre que estudia para conquistar y ver sujeta la voluntad de sus hijos, estará colaborando con Dios en renovar y salvar almas. El padre que consiente a su hijo hace el trabajo del diablo, hace inútil la religión, inalcanzable la salvación y hace todo lo que hay en su poder para condenar eternamente a su hijo en alma y cuerpo” (The Journals Of John Wesley, Perry Parker: John Wesley, Moody Press, Chicago, 1979, págs. 105-106, énfasis añadido)

continuará, d.v., en el siguiente número, 
Carlos Tomás Knott, del libro DISCIPULADO EN EL HOGAR