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miércoles, 30 de junio de 2021

En Esto Pensad - julio 2021

 El Peligro del Intelectualismo
William MacDonald

“Pues ya que en la sabiduría de Dios, el mundo no conoció a Dios mediante la sabiduría, agradó a Dios salvar a los creyentes por la locura de la predicación” (1 Corintios 1:21).

En la iglesia de Corinto algunos trataban de que el evangelio fuera  intelectualmente respetable. Su preocupación con la sabiduría de este mundo les hizo sensibles a aquellos aspectos del mensaje cristiano que resultaban ofensivos a los oídos de los filósofos.
    No tenían la intención de abandonar la fe, sino de redefinirla para que fuera más sabrosa o aceptable a los eruditos.
    Pablo se enfureció por su intento de vincular la sabiduría del mundo con la de Dios. Sabía muy bien que lograr reconocimiento intelectual resultaría en una pérdida de poder espiritual.
    ¡Enfrentémoslo! Hay algo en el mensaje cristiano que es escandaloso a los judíos y una locura a los gentiles. Y no sólo eso, los cristianos en su mayoría no son los que el mundo llamaría sabios, poderosos o nobles. Tarde o temprano tenemos que darnos cuenta de que en lugar de pertenecer a la inteligencia, somos necios, débiles, viles y menospreciados, porque es así como el mundo nos considera.
    Pero lo maravilloso es que Dios utiliza este mensaje, que parece ser una locura, para salvar a los que creen. Dios se vale precisamente de personas como nosotros para realizar Sus propósitos. Al escoger instrumentos tan poco prometedores, evita toda la pompa y pretensión del mundo, elimina cualquier posibilidad de jactancia, y hace que Él solamente sea alabado.
    Esto no quiere decir que no hay lugar para la erudición. Por supuesto que lo hay. Pero a menos que la erudición se combine con una profunda espiritualidad, ésta nos embotará y llegará a ser un verdadero peligro.

    Cuando la erudición juzga a la Palabra de Dios, alegando, por ejemplo, que algunos escritores utilizaron fuentes más confiables que otras, esto representa un abandono de la verdad de Dios. Cuando buscamos el reconocimiento de eruditos como éstos, nos hacemos vulnerables a todas sus herejías.
    Pablo no llegó a los corintios con excelencia de palabras o de sabiduría. Determinó no saber nada entre ellos sino a Jesucristo y a éste crucificado. Sabía que el poder estaba en la presentación simple y franca del evangelio, y no en ocuparse con problemas espinosos e intrincados, teorías complejas e infructuosas que a nadie benefician, ni en rendir pleitesía al intelectualismo.

William MacDonald, De Día en Día, CLIE

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¿De Dónde Viene La Filosofía?

El predicador J. V. McGee dijo en su estilo inimitable que la filosofía es como un hombre ciego, en un cuarto oscuro, que busca un gato negro que no existe. En lugar de aceptar y guiarse por la revelación de Dios, los filósofos exaltan la mente humana y el raciocinio. Es verdad que Dios nos dotó de una mente, pero la hemos torcido. El uso correcto de la mente es para conocer y amar a Dios.  Jesucristo dijo: "Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. Éste es el primero y grande mandamiento" (Mt. 22:37-38).
    Pero bien pronto en la historia, aunque tenía altos conocimientos de la verdad de Dios, la raza humana con corazón, alma y mente dio la espalda a Dios. Romanos 1 relata la triste historia: "Pues habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias, sino que se envanecieron en sus razonamientos, y su necio corazón fue entenebrecido. Profesando ser sabios, se hicieron necios" (Ro. 1:21-22). De ahí vienen las religiones, las mitologías y supersticiones, y también la filosofía. Salen de seres humanos ingratos que no glorificaron a Dios. Salen de corazones entenebrecidos y mentes envanecidas y necias. Todo eso ofende a Dios, que tan clara y perfectamente había manifestado la verdad (Ro. 1:19-20). Por sus pecados, Dios los entregó a una mente reprobada (Ro. 1:28), y de ese pozo negro y maloliente sale la sabiduría del mundo, las filosofías, las teorías como la evolución, la psicología, y la religión variopinto.
    Dios no está en estas cosas ni las aprueba. No son caminos para llegar a conocer a Dios. La verdad no está en la filosofía, sino en la Palabra de Dios (Jn. 17:17). "El mundo no conoció a Dios mediante la sabiduría" (1 Co. 1:21). El que realmente es sabio, cree a Dios, “pero sin fe es imposible agradar a Dios” (He. 11:6). En Jesucristo “están escondidos todos los tesoros de la sabiduría y del conocimiento” (Col. 2:3).

Carlos

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 LA FILOSOFÍA: 

TRAMPA DE LA SERPIENTE

“Tened cuidado, que nadie estropee vuestra fe con intelectualismo o locuras grandilocuentes. ¡Éstas están fundadas en las ideas que tienen los hombres acerca de la naturaleza del mundo y no toman en cuenta a Cristo!” (Col. 2:8 parafraseado por Phillips).
 

La palabra griega que Phillips traduce: “intelectualismo” es la misma que se traduce: “filosofía”. Básicamente significa amor de la sabiduría (filos - amor, sofía - sabiduría), pero más tarde adquirió otro significado, es decir, la búsqueda de la realidad y el propósito de la vida.
    La mayoría de los filósofos se expresa en un lenguaje complicado y grandilocuente. Sus palabras, incomprensibles para una persona normal; apelan a aquellos que les gusta emplear su poder intelectual para revestir las especulaciones humanas con palabras difíciles de entender.
    Francamente, las filosofías humanas no sirven de mucho. Phillips se refiere a ellas como “intelectualismo y locuras grandilocuentes”. Están basadas en las ideas que tienen los hombres acerca de la naturaleza de las cosas, y ellos no hacen caso de Cristo. Se cita al famoso filósofo Bertrand Russell, que decía al final de su vida: “La filosofía ha demostrado ser un fracaso para mí”.
    Al cristiano sabio no se le puede engañar con las locuras grandilocuentes del seudo intelectualismo de este mundo. Se niega a inclinarse ante el altar de la sabiduría humana. Por el contrario, sabe bien que todos los tesoros de la sabiduría y del conocimiento se encuentran en Cristo. Así que, pone a prueba todas las filosofías humanas por medio de la Palabra de Dios y como resultado, las rechaza porque ve que se oponen a las Escrituras.
    El creyente no cambia de parecer cuando los filósofos salen en primera plana con algún nuevo ataque contra la fe cristiana. Es suficientemente maduro para juzgar y percatarse de que no puede esperar nada mejor de ellos.
    Tampoco se siente inferior por no poder conversar con los filósofos utilizando palabras de muchas sílabas o seguirles en sus razonamientos complicados. Se siente desconfiado ante la incapacidad de ellos para dar a conocer su mensaje con sencillez y se regocija de que el hombre común puede entender el evangelio, común, por ignorante que sea en otras cosas.
    Detecta en los filósofos la trampa de la serpiente: “...seréis como Dios” (Gn. 3:5). El hombre es tentado a exaltar su mente y sus poderes intelectuales por encima de la mente de Dios. Pero el cristiano sabio rechaza la mentira del diablo. Derriba argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios (2 Co. 10:5).

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 La Biblia tiene poder para:

    

1. Convencer de pecado      Hch. 2:37
2. Regenerar el corazón      1 P. 1:23
3. Estimular la fe                 Ro. 10:17
4. Limpiar la vida                Sal. 119:9; Jn. 15:3
5. Aconsejar y edificar al creyente    Sal. 119:24;                                                            Hch. 20:32
6. Renovar el entendimiento        Ro. 12:2
7. Discernir qué hay en el corazón       He. 4:12
8. Dar sabiduría                 Sal. 119:98-100
9. Equipar para servir        2 Ti. 3:17    

El Salmo 19:7-12 enseña las virtudes y los poderes de la Palabra de Dios:
                                            virtud            poder
v. 7    

ley de Jehová                      perfecta         convierte el alma
testimonio de Jehová          fiel                 hace sabio al sencillo
v. 8    

mandamientos de Jehová   rectos             alegran el corazón
precepto de Jehová             puro               alumbra los ojos
v. 9     

temor de Jehová                 limpio            permanece para siempre
juicios de Jehová                verdad           todos justos
 

además:
v. 10    son deseables más que el oro, y dulces más que miel
v. 11    amonestan al siervo de Dios, y hay galardón en guardarlos
v. 12    Su Palabra ayuda a librarnos de errores ocultos
v. 13    nos puede preservar de soberbias
            nos ayuda a ser íntegros, y libres de gran rebelión
v. 14    provee material para gratos dichos y meditaciones


además:
v. 10    son deseables más que el oro, y dulces más que miel
v. 11    amonestan al siervo de Dios, y hay galardón en guardarlos
v. 12    Su Palabra ayuda a librarnos de errores ocultos
v. 13    nos puede preservar de soberbias
            nos ayuda a ser íntegros, y libres de gran rebelión
v. 14    provee material para gratos dichos y meditaciones

"¡Oh, cuánto amo yo tu ley! Todo el día es ella mi meditación" 

Salmo 119:97.

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La Importancia de la Asamblea
y Nuestro Compromiso con Ella
parte 6

por David Rodgers


viene del número anterior

9. Columna y Baluarte de la Verdad (1 Timoteo 3:15)

“Esto te escribo, aunque tengo la esperanza de ir pronto a verte, para que si tardo, sepas cómo debes conducirte en la casa de Dios, que es la iglesia del Dios viviente, columna y baluarte de la verdad” (1 Ti. 3:14-15).

    Estas dos expresiones no son exactamente sinónimas. “Columna” (gr. “stulos”) significa un pilar que sostiene el peso de la estructura. Mantiene en alto el techo, por ejemplo. Además, se usaba para honrar a algún personaje, en este caso, el Señor Jesús. La asamblea ha de mantener la proclamación del evangelio en todo su poder doctrinal, centrado en la deidad de Cristo y en toda enseñanza doctrinal acerca de Su Persona y obra.
    “Baluarte” (gr. “hedraioma”) tiene la idea de algo macizo, bajo, como a nivel de fundamento, que resiste el embate de alguna tempestad de viento o inundación de agua – que resiste a que se remueva o desestabilice el edificio. Hay grandes ataques de enseñanza contraria a la verdad acerca de Cristo. La sana doctrina está siempre bajo ataque y toda “la fe que ha sido una vez dada a los santos” (Jud. 3) debe ser defendida, no modificada. Los vientos de cambios soplan, unos más fuertes que otros, y deben ser resistidos. La asamblea ha de resistir todo eso y contrarrestar de manera convincente frente al mundo confuso.
    Es interesante que el contexto no es solamente la preparación doctrinal académica para sostener en alto la verdad acerca de Cristo, ni para protegerla de los embates de la falsa religión. El contexto habla del comportamiento de los que así sostienen y defienden la verdad. Su comportamiento ejemplar agrega el peso convincente tanto a su proclamación como a su defensa de la verdad.
    Nuestra participación en la asamblea ha de proveer este testimonio. Requerirá diligente estudio y preparación a nivel personal, y además, el coraje y denuedo provisto por el Espíritu Santo. Para tal, se necesita andar en santidad de vida para no entristecer al Espíritu. También debemos presentarnos al Señor como instrumentos dispuestos (Ro. 6:13; 12:1).

10. Candelero de oro (Apocalipsis 1:12-13, 20)

“Y me volví para ver la voz que hablaba conmigo; y vuelto, vi siete candeleros de oro, y en medio de los siete candeleros, a uno semejante al Hijo del Hombre, vestido de una ropa que llegaba hasta los pies, y ceñido por el pecho con un cinto de oro” ... “El misterio de las siete estrellas que has visto en mi diestra, y de los siete candeleros de oro: las siete estrellas son los ángeles de las siete iglesias, y los siete candeleros que has visto, son las siete iglesias” (Ap. 1:12-13, 20).
 

   La palabra “candeleros” (gr. “luchnia”) es mejor traducida como lámpara o portalámpara. No se refiere al candelero del tabernáculo que tenía un tallo central y seis brazos laterales, tres en cada lado y siete lámparas en total. Ese candelero (Menorah) era de una sola pieza, cubierto de oro de un talento de peso, y una maravilla de artesanía (Éx. 37:17-24).
    Todo en el tabernáculo representaba de alguna manera la Persona u obra de Jesucristo. Pero ese candelero además ilustra cómo Israel había de manifestar la unidad en su testimonio. Eran unidos, hijos de un mismo padre, pero esa unidad luego se interrumpió con la división de las diez tribus bajo Jeroboam y las dos tribus bajo Roboam.
    Pero en Apocalipsis 1 son siete lámparas individuales. Cristo dice que son “las siete iglesias”. No están agrupadas ni conectadas sino separadas. De esta manera las lámparas representan la autonomía de las iglesias. Sin embargo, vemos al Señor mismo en medio de ellas. La existencia y función de la lámpara gira en torno a Él. Cristo constituye un factor de unión que es mucho más sustancial y duradero que cualquier lazo sanguíneo humano, asociación u organización federada.
    La lámpara nos habla también del testimonio de la iglesia, en el lugar oscuro que es este mundo (véase Fil. 2:15). La luz del testimonio alcanzará al mundo alrededor, en la fiel proclamación de la verdad acerca de Cristo. Además, el testimonio de la iglesia está dirigida al Señor, porque proclama y exhibe lo que ella piensa de Él. Esto se hace de dos maneras: en adoración (lo que pensamos y decimos acerca de Él), y en obediencia (lo que realmente hacemos con Su Palabra y voluntad expresada).
    Por lo que vemos en los capítulos 1-3 de Apocalipsis, el Señor observa y prueba la calidad del testimonio de cada asamblea. Revisa con cuidado cada iglesia, y aprueba o desaprueba. Aun reserva el derecho de quitar la lámpara (Ap. 2:5) a menos que haya arrepentimiento. Esto nos hace pensar en Su interés en el día de hoy en nosotros. También nos recuerda el día futuro de revisión en el Tribunal de Cristo.
    Me impresiona profundamente la verdad que Él está presente, observando todo lo que sucede en la asamblea. Su santidad requiere que haya santidad en nosotros. Su inteligencia y sensibilidad requieren realismo en nuestra adoración – “en espíritu y en verdad” (Jn. 4:23-24), no de labios sino de corazón (Is. 29:13).
    A Él no le agradan las oraciones repetitivas. Él sabe si siento enemistad contra otro hermano. Él sabe si realmente estamos conscientes y sensibles a Su presencia. Él sabe cuánto ofrendo y cuánto retengo para mí. Su interés y presencia de por sí hacen que la asamblea sea de suma importancia. ¿Acaso pienso yo que el interés del Señor esté mal enfocado? ¿Está equivocado Él en mirar con tanta atención a la asamblea? ¿Tengo yo el mismo grado de interés que Él?
    ¡Cuán importante es la asamblea, nuestra asamblea a la cual Él nos ha llamado a participar! La única conclusión a la que podemos llegar es lo que postulamos al comienzo. Repito:

    “La entidad corporativa de mayor importancia en el mundo
es la asamblea, la iglesia local”.

En resumen:
¿Realmente creo yo esto?
¿Cómo lo demuestra mi vida diaria, de semana en semana?
¿En qué habrá que reordenar mis prioridades?
¿Cuándo las voy a reordenar?
¿Desde cuándo conviene que haya un cambio en mí, y qué voy a hacer?

David Rodgers y su esposa Ruth Ann sirven al Señor en Chile

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¿Cuán Importante Es La Asamblea?

Muchos “cristianos evangélicos” consideran a la iglesia local como una opción en su vida. Uno decide asistir o no asistir. No es una necesidad. Se oye decir: “Puedo leer mi Biblia y orar en casa. Puedo adorar a Dios en el campo, en una caminata. Puedo escuchar a un predicador en la radio si lo deseo. No necesito a la iglesia en mi vida”.
    En contraste, la Biblia enfatiza la importancia de la iglesia local. Escribiendo a Timoteo, Pablo la describe como “la casa del Dios viviente, columna y baluarte de la verdad” (1 Ti. 3:15). Esta es una sublime descripción de la asamblea, y enfatiza su importancia. También es llamada “templo de Dios”, donde mora el Espíritu Santo (1 Co. 3:16-18). Es la casa de Dios. Es un templo y debe ser conocido por su pureza y santidad, como un lugar de adoración.
    Se les exhorta a los creyentes ser fieles en su asistencia a las reuniones para enseñanza, comunión, la cena del Señor y oración (Hch. 2:42; He. 10:25). Las cuatro actividades formaban parte de las reuniones semanales de la iglesia primitiva. Estas reuniones nutren a las personas para que crezcan y maduren. La asamblea es vital para el desarrollo de dones espirituales haciéndonos útiles a Dios. Los hombres piadosos pastorearán y guardarán a los santos para que no se deslicen de la verdad de Dios.
    Su lealtad a la asamblea reflejará su lealtad a Cristo. ¿Su vida está centrada en la obra de su iglesia local? ¿O hay otras cosas que vienen antes: el trabajo, la familia, los placeres, el deporte? ¿Hay prioridades que afecten con frecuencia su asistencia a las reuniones?
    Seamos leales y demos devoción de todo corazón a la familia de nuestra asamblea. Haciendo esto, seremos leales a Cristo mismo. Y entonces, las demás cosas se colocarán en su posición correcta en nuestra vida.

Donald Norbie, de la revista “Precious Seed” (Semilla Preciosa), mayo 2010

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La Fidelidad En Los Postreros Tiempos

Zach Oglesby

Texto: 2 Timoteo 3 y 4

En estos dos capítulos Pablo explica que en los postreros tiempos las cosas irán de mal en peor. En este sentido el creyente no es optimista, respecto al mundo, porque sabe que todo empeorará hasta que el Señor venga a reinar.
    En 2 Timoteo 3:4-5 vemos qué condiciones caracterizan los postreros tiempos. Los hombres tendrán apariencia de piedad. Pero el hábito no hace al monje. Obviamente no habla aquí de los que abiertamente son incrédulos, sino de los religiosos, aun de los evangélicos. “Apariencia” es lo que tendrán. Aparentan cristianos. Porque sólo es una apariencia, porque niegan la eficacia de la piedad, por eso pueden amar los placeres, etc. La instrucción que el apóstol da al respecto es: “a estos evita”, porque sólo dañan el testimonio y la vida del que quiere seguir al Señor. Así que, hay que tomar decisiones en los postreros tiempos acerca de con quién nos relacionamos.
    En los versículos 6 y 7 vemos que éstos se aprovechan de personas que buscan perdón de pecados, las engañan y las desvían de la verdad. “Siempre aprendiendo” les describe a las engañadas, porque aprenden, pero no la Palabra de Dios, sino enseñanzas no provechosas de los falsos maestros. Tristemente, nunca llegan a conocer la verdad, porque quienes les enseñan tampoco la conocen. Son ciegos guías de ciegos.
    El versículo 8 nos da el ejemplo de dos hombres cuyos nombres no aparecen en otra parte de la Biblia, pero parecen ser dos de los magos principales de Faraón. Lo importante es que resistieron a la verdad y quedaron juzgados. Hoy también hay falsificadores de milagros entre los pentecostales y carismáticos, que hacen a la gente pensar que Dios hace esto, y por supuesto sacando provecho económico de sus adeptos.
    El versículo 9 da la prognosis: “no irán más adelante”. Sus días y pasos están contados. Su insensatez será manifiesta a todos, como fue en el caso de Janes y Jambres. Tarde o temprano los falsos maestros son expuestos. Por ejemplo, todo el que pone fecha a la venida del Señor es falso, y será expuesto como erróneo, como los demás. Ahora por ejemplo (en 2010) muchos hablan del año 2012 porque los calendarios maya terminan allí. Pero Dios ha dicho que nadie sabe, y esto incluye a los maya. Lo cierto es que si alguien pone una fecha, ésta no es. Los adventistas y los testigos de Jehová también han puesto fechas, y todos han fallado. En la venida del Señor todo error será manifestado.
    En los versículos 10-12 Pablo cambia y habla de sí mismo y de Timoteo. Señala la diferencia entre ellos y los falsos maestros. El apóstol vivía en piedad y santidad, en sana doctrina, perseverando aunque perseguido, y Timoteo como discípulo estaba siguiendo no sólo las doctrinas sino también la vida de Pablo. No sólo ellos, (v. 12) sino también todo creyente piadoso sufrirá, porque vivimos en un mundo opuesto al Señor y el evangelio, y que va de mal en peor. Los que no sufren nada, tenemos que preguntar: ¿Por qué? ¿Es porque no viven en piedad sino que son mundanos? ¿Es porque aman al mundo? ¿Es porque andan con los del mundo y no con Dios? Recordemos que la Palabra de Dios afirma que la amistad con el mundo es enemistad contra Dios (Stg. 4:4) La persecución por causa de Cristo es dichosa, tiene propósito y razón.
    El versículo 13 nos da un contraste: el camino de los malos, desde los primeros tiempos de la iglesia. Sólo empeorará con tiempo – no mejorará – y ahora más de dos mil años después del apóstol Pablo, ¡qué maldad, y entre los que profesan piedad! El fundador de la secta llamada “cientología” dijo que sabía que era ficción inventada por él. Pero acabó creyendo su engaño, y otros muchos con él, incluso el conocido actor Tom Cruise – también un necio.
    Los versículos 14-17 son un llamado a persistir. ¿En qué? “En lo que has aprendido”, esto es, la doctrina apostólica (Hch. 2:42). El versículo 15 especifica: “las Escrituras”. ¡Cuán importante es la Palabra de Dios! Nos enseña la mente de Dios. Nos hace vernos como Dios nos ve. Sin ella estaríamos ignorantes y perdidos. Los versículos 16-17 afirman la inspiración e importancia de las Escrituras. No hay doctrinas no importantes. “Toda Escritura es inspirada por Dios, y útil...”  Es ella que nos prepara para toda buena obra (v. 17). Estúdiala, conócela. Si conocemos y seguimos la Palabra, seremos preservados de los errores que caracterizan los postreros tiempos.
    Siguiendo este pensamiento, en el capítulo 4 y los primeros dos versículos Pablo le encarga a Timoteo la predicación constante de la Palabra. No cabe la idea de que uno sea creyente sólo los domingos. Siempre hay que estar preparados y siempre hay necesidad: “a tiempo y fuera de tiempo”. La vida y el testimonio cristiano no son trabajos ocasionales o a media jornada.
    En los versículos 3 y 4 Pablo advierte que vendrá tiempo cuando no escucharán. La idea es, aprovecha ahora porque luego será más difícil. Hoy en día, dos mil años más tarde, el mundo no quiere oír lo que la Biblia dice, y lastimosamente en muchas iglesias evangélicas escuchan cosas que les hacen sentirse bien, en lugar de una fiel exposición de la Palabra de Dios.
    Ahora Pablo le exhorta en el versículo 5: “Pero tú”, y le da cuatro exhortaciones que debemos también seguir. En los versículos 6-8 se presenta como ejemplo de lo que ha estado exhortando a Timoteo. Pablo ama la venida del Señor y sabe que hay otros así que también serán premiados. Los que aman a Jesucristo aman Su venida. Pero para algunos llamados cristianos, Jesucristo es más un concepto que una Persona con quien tienen una relación viva. Él vive, y viene, y ¡qué alegría da al creyente saber esto!
    Hay muchas lecciones también importantes en los versículo 9-22 que sólo podemos repasar rápidamente. En el versículo 10 tenemos a Demas, un mal ejemplo a evitar. No seamos como él. Demas era infiel. Minusvaloró la confianza que Pablo había depositado en él. Servía con Pablo, pero cayó en amar al mundo y desamparó a Pablo. Más de un fiel siervo de Dios ha sido desamparado por “cristianos” que aman al mundo.
    En el versículo 11, por contrapartida, tenemos a Marcos, el que antes fracasó (Hch. 15:36-41). Marcos es ejemplo de uno que después de su error y fracaso, volvió a servir y ser útil. Hay contraste con Demas, porque Marcos seguía creciendo y aprendiendo y al final era útil. Pero Demas desaprovechó la posición que ocupaba, se fue para atrás y se hizo inútil. No es lo mismo estar cerca de un hombre piadoso que seguir su ejemplo y ser también piadoso.
    Tíquico aparece en el versículo 12; un fiel hermano enviado a Éfeso en servicio del apóstol y de la iglesia. Así tenemos buenos y malos ejemplos a considerar y hay lecciones para aprender en ambos.
    En el versículo 18 está la promesa de la fidelidad del Señor, a Pablo y también a nosotros. Él nos librará y nos preservará. Él es nuestra seguridad, y también la fuerza y guía para nuestra vida cotidiana. Andemos en comunión con Él, como Pablo y otros fieles siervos han hecho, y habrá también para nosotros corona al final. Que el Señor nos ayude a aplicar estas cosas a nuestras vidas, para Su gloria.

Zach Oglesby

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La Pregunta Más Importante

Hace siglos que un gobernador y juez romano llamado Poncio Pilato preguntó: “¿Qué, pues, haré de Jesús, llamado el Cristo?” (Mateo 27:22).
    ¿Se te ha ocurrido que tarde o temprano todos debemos contestar esta pregunta? Tendrás que contestarla, y yo también. Es la pregunta más importante para cada uno de nosotros, y Dios demanda una respuesta. Nuestro futuro depende de cómo respondemos. Yo no puedo contestar por ti, ni tú por mí. Tus padres y amigos no pueden contestar por ti. Solo tú, delante de Dios, responderás. Ya que Dios no envió a un ángel, sino a Su Hijo Jesucristo a este mundo, Él mira cómo actuamos ante la Persona y obra de Jesucristo. La futura felicidad o agonía de cada persona depende de qué hace con Jesús, llamado el Cristo.
    Le necesitamos como nuestro Salvador, “por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios” (Romanos 3:23). La raza humana dio la espalda a Dios, se rebeló contra él y rechazó la luz de Su revelación. Desde entonces “Dios los entregó”, es decir, soltó las riendas, para dejarnos hacer lo que nos parece y se nos ocurre, y ya ves qué mundo hemos hecho y qué personas somos, y la culpa es nuestra, no de Dios. Necesitamos un Salvador, porque somos “dignos de muerte” (Romanos 1:32).
    Pero a pesar de nuestra terrible y culpable condición, Dios ha actuado en gracia (favor) y amor, para darnos oportunidad de ser salvos. “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna” (Juan 3:16). El Señor Jesucristo, “herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados”, y Dios “cargó en él el pecado de todos nosotros” (Isaías 53:5-6). Cristo pagó por nuestros pecados y culpa cuando murió como Cordero de Dios. Ahora el perdón y la salvación quedan al alcance de todos los que confían en Él.
    Así que, volvemos a la pregunta: ¿Qué harás con Jesús, llamado el Cristo? No hay forma de evadir esta pregunta. Ignorarla implica que rechazas a Aquel que murió para ser tu Salvador. Tu única esperanza es que reconozcas tu condición de pecador culpable, y acudas a Jesucristo, confiando en Él, y confesándolo como tu Señor (Romanos 10:9-10). ¿Qué harás con Jesucristo?
 

lunes, 31 de mayo de 2021

EN ESTO PENSAD - junio 2021

 GLORIA E IMPERIO
parte 2
Carlos Knott

viene del número anterior

 



1 Pedro 5:11     “A él sea la gloria y el imperio por los siglos de los siglos. Amén”.

    Pedro vuelve a la carga en este texto. En el versículo 10 nos recuerda que somos llamados por Dios “a su gloria eterna en Jesucristo” – algo que está delante nuestro como esperanza – no en esta vida. En eso también vemos la gracia de Dios, que Él que no dará Su gloria a otro (Is. 42:8), compartirá con nosotros la gloria de Su Hijo. ¡Así de íntima y segura es nuestra identificación con Cristo! “Cuando Cristo, vuestra vida, se manifieste, entonces vosotros también seréis manifestados con él en gloria” (Col. 3:4).

Judas 1:25 “al único y sabio Dios, nuestro Salvador, sea gloria  y majestad, imperio y potencia, ahora y por todos los siglos. Amén”.

    ¡Cuán indebidamente intentan los hombres tener gloria e imperio! Muchos en el mundo han intentado y fallado. Los cuerpos de ellos vuelven al polvo de donde venían, y sus obras son visitadas en museos. Pero peor es que en las iglesias haya cristianos intentando gloriarse, buscando poder, renombre, control, dinero, y autoridad, cuando el apóstol inspirado dijo tan claramente: “lejos esté de mi gloriarme”. Cometen el error de Diótrefes, al cual le gustaba tener el primer lugar entre los de la iglesia (3 Jn. 9). De ese género todavía hay entre nosotros. Quieren tener un pequeño imperio temporal en lugar de servir humildemente al que tiene el reino, el poder y la gloria. Pero todos esos un día mirarán el rostro glorioso del Señor y reconocerán su error.
    Pablo dijo: “Si es necesario gloriarse, me gloriaré en lo que es mi debilidad” (2 Co. 11:30). Añadió: “pero de mí mismo en nada me gloriaré, sino en mis debilidades” (2 Co. 12:5). Y “de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo” (2 Co. 12:9). Aunque se dedicaba a predicar, dijo: “si anuncio el evangelio, no tengo por qué gloriarme; porque me es impuesta necesidad; y ¡ay de mí si no anunciare el evangelio!” (1 Co. 9:16). Su “gloria”, dijo con ironía, era que el primero de los pecadores (1 Ti. 1:15) fue salvo por la gracia de Dios y convertido en evangelista. Era el más pequeño de los apóstoles e indigno de ser llamado apóstol, porque persiguió a la iglesia (1 Co. 15:9). Fue convertido en mensajero de la gloria de Cristo, y sufrió por Él y el evangelio.
    Cuando haya perecido este mundo, sus obras y toda su vanagloria, y haya desaparecido todo pecado y vanidad de espíritus y seres humanos, en aquel reino eterno de Dios estaremos nosotros los redimidos, con nuestro Señor, mirando Su faz y adorándole. Suya es la gloria. Veremos Su gloria eterna. Suya la majestad. Veremos Su hermosa majestad y nos gozaremos.  Suyo el imperio. Veremos Su imperio y con amor le serviremos. Suya la potencia. Veremos Su potencia, la que creó el universo y también nos redimió, y le adoraremos gozosos por la eternidad. Él murió por nosotros, pero he aquí, vive en el poder de una vida indestructible, por los siglos de los siglos (Ap. 1:18).
    Pablo concluye así: “Así que, ninguno se gloríe en los hombres; porque todo es vuestro... y vosotros de Cristo, y Cristo de Dios” (1 Co. 3:21, 23). Y el profeta Jeremías aconseja: “Así dijo Jehová: No se alabe el sabio en su sabiduría, ni en su valentía se alabe el valiente, ni el rico se alabe en sus riquezas. Mas alábese en esto el que se hubiere de alabar: en entenderme y conocerme, que yo soy Jehová, que hago misericordia, juicio y justicia en la tierra; porque estas cosas quiero, dice Jehová” (Jer. 9:23-24).

    Juan vio y oyó lo que dicen en el cielo: “Y miré, y oí la voz de muchos ángeles alrededor del trono, y de los seres vivientes, y de los ancianos; y su número era millones de millones, que decían a gran voz: El Cordero que fue inmolado es digno de tomar el poder, las riquezas, la sabiduría, la fortaleza, la honra, la gloria y la alabanza. Y a todo lo creado que está en el cielo, y sobre la tierra, y debajo de la tierra, y en el mar, y a todas las cosas que en ellos hay, oí decir: Al que está sentado en el trono, y al Cordero, sea la alabanza, la honra, la gloria y el poder, por los siglos de los siglos. Los cuatro seres vivientes decían: Amén; y los veinticuatro ancianos se postraron sobre sus rostros y adoraron al que vive por los siglos de los siglos” (Ap. 5:11-14). ¡Esto, sí, es gloria!

Carlos

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La Fe De Elías Y La De La Viuda de Sarepta
Lucas Batalla

"No temas; ve, haz como has dicho, pero primero hazme una pequeña torta de eso y tráemela; después harás para ti y para tu hijo. Porque así dice el SEÑOR, Dios de Israel: 'No se acabará la harina en la tinaja ni se agotará el aceite en la vasija, hasta el día en que el SEÑOR mande lluvia sobre la faz de la tierra'".  

1 Reyes 17:13-14

En 1 Reyes 17 Dios usó a Elías para anunciar el juicio de la sequía, y al profeta le vino la prueba con el arroyo de Querít. Luego le envió a depender de una viuda gentil de Sarepta, fuera de Israel, donde nadie le conocía. Dice el versículo 10 que él se levantó y se fue a Sarepta. No puso quejas ni le cuestionó a Dios diciendo: “¿Cómo puede una viuda sostenerme?” (porque las viudas eran personas desamparadas). No perdía el tiempo tratando de ver cómo iba a funcionar todo. Tampoco nosotros tenemos que saber el cómo y el porqué para confiar en Dios. Así que, llegado a Sarepta, primero a la viuda le pidió un vaso de agua. Entonces en el versículo 11 le pidió pan y se antepuso a ella y su hijo, porque actuaba como representante de Dios, y confiaba en lo que le había dicho. Tenemos nosotros también que tener en cuenta al Señor y lo que nos ha dicho, y acutar de acuerdo. El promete ayudarnos y dice que no nos afanemos. En nuestros tiempos de crisis, las faltas, escaseces y dificultades son oportunidades porque son pruebas de fe. La prueba del hambre y la necesidad física/económica son cosas que nos duelen, nos preocupan y aprietan las tuercas. Pero en lugar de actuar como los del mundo, pidamos y confiemos en nuestro Padre celestial, y busquemos Su provisión. Él nos puede dar trabajo y los recursos que necesitamos. La gente del Antiguo Testamento no tenía la Biblia para leer y saber esas lecciones y promesas, pero nosotros sí.
    La mujer respondió en el versículo 12 que sólo tenía un poquito para ella y su hijo, y pensaba que moriría de hambre después de comer aquellos últimos bocados. Es como si le dijera a Elías que no había suficiente y si sigue así iban a morirse los tres.
    Pero en los versículos 13 y 14 Elías respondió y retó su fe, diciendo en efecto: “Ponga a Dios primero”, y le dio promesa en Palabra de Dios, que a ella no le faltaría comida. La mujer no tenía nada, pero respondió con fe y obedeció a la palabra del profeta (v. 15), y el resultado fue que Dios (v. 16) cumplió Su Palabra y Su promesa. Dios nunca falla. Así es que vemos en el versículo 15 que comió él, ella y su casa muchos días. Así actúa Dios. Las pruebas son oportunidad para confiar en Él y obedecerle. ¡Dios es fiel!

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El Peligro de Acomodarnos

William MacDonald

“Quieto estuvo Moab desde su juventud, y sobre su sedimento ha estado reposado, y no fue vaciado de vasija en vasija, ni nunca estuvo en cautiverio; por tanto, quedó su sabor en él y su olor no se ha cambiado”  (Jeremías 48:11).

Jeremías ilustra su dicho valiéndose del arte de hacer vinos para enseñarnos que una vida de comodidad no produce fortaleza de carácter.
    Siempre que el vino se fermenta en toneles o tinajas, los posos o restos se van al fondo. Si el vino se deja tranquilo, se vuelve desagradable al gusto. El vinatero debe vaciar el vino de vasija en vasija para eliminar los restos y las impurezas. Sólo así el vino desarrolla fuerza, aroma, color y sabor.
    Moab había vivido siempre en la tranquilidad. Jamás había sufrido las incomodidades de la cautividad. Se había aislado de los problemas, las penas y las privaciones. El resultado fue que su vida era monótona e insípida. Carecía de fragancia y sazón.
    Lo que se dice del vino también se puede decir de nosotros. Necesitamos los obstáculos, la oposición, las dificultades y las molestias para deshacernos de las impurezas y desarrollar las virtudes de una vida llena de Cristo.
    Nuestra tendencia natural es protegernos incesantemente de cualquier cosa que nos perturbe. Pero la voluntad de Dios para nosotros es que vivamos en medio de una crisis continua que nos lleve a depender de Él. Nuestro Señor siempre estará agitando el nido.
    En la biografía de Hudson Taylor, la esposa de Howard Taylor escribió: “Esta vida que estaba destinada a ser una bendición para todo el mundo debía pasar a través de un proceso muy variado (esto es, nunca se le permitió estancarse en sus impurezas), que incluyó mucho de ese vaciar y volver a vaciar ‘de vasija en vasija’, tan doloroso para nuestra naturaleza más baja, de la que estamos siendo refinados”.
    Cuando nos percatamos de lo que el Divino Vinatero está buscando realizar en nuestra vida, dejamos nuestra rebelión y aprendemos a someternos y a depender de Él. Entonces podemos decir:

Deja a su soberano dominio, escoger y disponer;
Así te asombrarás de Su camino, qué sabia, qué fuerte es Su mano.
Muy lejos de tu pensamiento, su consejo aparecerá,
Cuando veas  la obra que forja, tu temor se disipará.

William MacDonald, De Día en Día, CLIE

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   ¡Ay de los reposados en Sion, y de los confiados en el monte de Samaria, los notables y principales entre las naciones, a los cuales acude la casa de Israel!  ... Duermen en camas de marfil, y reposan sobre sus lechos; y comen los corderos del rebaño, y los novillos de en medio del engordadero; gorjean al son de la flauta, e inventan instrumentos musicales, como David; beben vino en tazones, y se ungen con los ungüentos más preciosos; y no se afligen por el quebrantamiento de José.  

Amos 6:1, 4-6

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La Importancia de la Asamblea
y Nuestro Compromiso con Ella

parte 5

por David Rodgers


viene del número anterior
  

7. Rebaño, grey de Dios (Hechos 20:28; 1 Pedro 5:2-3)

“Por tanto, mirad por vosotros, y por todo el rebaño en que el Espíritu Santo os ha puesto por obispos, para apacentar la iglesia del Señor, la cual él ganó por su propia sangre” (Hch. 20:28).

“Apacentad la grey de Dios que está entre vosotros, cuidando de ella, no por fuerza, sino voluntariamente; no por ganancia deshonesta, sino con ánimo pronto; no como teniendo señorío sobre los que están a vuestro cuidado, sino siendo ejemplos de la grey” (1 P. 5:2-3).

   Vimos brevemente en la introducción este tema de suma importancia. Conviene ahora destacar un aspecto, desde el punto de vista del rebaño, que nos ayudará a orientarnos en nuestros pensamientos. Consideraremos a la asamblea como un rebaño.
    Sin duda, sobresale aquí nuestra naturaleza, pues somos como las ovejas indefensas, torpes y poco previstas, y como ellas dependemos cien por ciento de la protección e inteligencia del pastor para nuestra supervivencia. Esta figura nos habla de la seguridad que hay para los creyentes en la comunión de la asamblea. Es el lugar de especial resguardo del Señor, y seguro para nosotros. El Señor es nuestro Pastor, y garantiza nuestra seguridad; pero nosotros a menudo no nos permitimos ser pastoreados ni por el Señor, ni por los pastores que Él pone en los rebaños. Es como si en lugar de entenderse como ovejas, un hermano o una hermana se transforma en otra criatura, más capaz, más inteligente, más fuerte, más independiente. A saber ¿qué otro animal podría ser? ¿Un temible león? ¿Un caballo hermoso y veloz? ¿Un chivo independiente? ¿No sería más bien un burro? Como tal se cree con capacidad de autosustentarse, sin la guía, nutrición, corrección, etc. que el pastor ha de proporcionar.
    Nosotros como individuos y como asambleas, ¿realmente entendemos que el Señor nos clasifica de ovejas, y un rebaño de ovejas? ¿Nos damos cuenta de nuestra simpleza, necedad, falta de fuerzas y sabiduría? ¿Sentimos nuestra hambre, sed y falta de sabiduría? A causa de que nos creemos otra cosa, algo mejor, “otro animal”, sufrimos grandemente y provocamos sufrimiento en otros. El resultado siempre es triste. Hay menosprecio y rebelión contra el Pastor y contra los pastores. La comunión y paz se interrumpen, y a menudo la “oveja” (que no quiere ser oveja) termina fuera del rebaño, en el mundo – la esfera de Satanás – expuesta a los cuidados crueles del enemigo. ¡Cuán necesaria y qué bien nos viene la exhortación del escritor de la epístola a los Hebreos!

“Obedeced a vuestros pastores, y sujetaos a ellos; porque ellos velan por vuestras almas, como quienes han de dar cuenta; para que lo hagan con alegría, y no quejándose, porque esto no os es provechoso” (He. 13:17).

8. Casa de Dios (1 Timoteo 3:15)

“Esto te escribo, aunque tengo la esperanza de ir pronto a verte, para que si tardo, sepas cómo debes conducirte en la casa de Dios, que es la iglesia del Dios viviente” (1 Ti. 3:14-15).

    ¿Qué imagen viene a nuestra mente? ¿Verdad que la de un padre de familia, a la cabeza de la mesa, presidiendo la familia? El hogar presidido por un padre consecuente será un hogar con orden, paz, rutina, seguridad, principios, estabilidad y provisión. En la casa de Dios, la asamblea, ha de primar el sentir de Su presencia y gobierno como Padre. Esta figura preciosa nos enseña que debemos cultivar este sentido de Su presencia, provisión y gobierno, y nosotros como hijos en la familia – la casa de Dios.
    En las instrucciones a Timoteo con respecto al servicio, vemos todo lo que conduce a la piedad. ¿Qué es la piedad, sino la reproducción de las características de Dios en Su pueblo? En una familia es normal que las características del padre, sus valores, costumbres, expresiones, etc., se reproducen en los hijos. Aquello es el tema declarado en el párrafo, y es fácil ver cómo es tan deseable que trasmite a los hijos el carácter, los hábitos y la manera de pensar del Padre de esta casa. La asamblea, como “casa de Dios”, es el lugar donde estamos expuestos a las palabras y el sentir de nuestro Padre celestial. Él desea que seamos “hijos obedientes” (1 P. 1:14), y que seamos santos como Aquel que nos llamó es santo. Dios no es Dios de confusión (1 Co. 14:33). Así que, es lógico que en Su casa haya instrucciones, normas de comportamiento y cumplimiento de responsabilidades además de los privilegios gozados por los hijos.
    Hermanos, es de vital importancia que entendamos a la asamblea como “casa de Dios”, para ayudarnos en nuestra actitud con respecto a ella, y sentirnos como familia. Es así que habrá calor, comprensión y el goce de la seguridad que Dios nuestro Padre desea proveernos.


 
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  AISLARSE ES PERJUDICIAL

"Pierden algo esencial los que meramente mantienen su tiempo devocional diario y que flotan casualmente de iglesia en iglesia, 'tapeando' y 'degustando' a capricho suyo, sin integrarse ni involucrarse en ninguna congregación. Nunca se desarrollarán ni madurarán correctamente como creyentes. Están faltando en áreas esenciales de comunicación y relación con sus hermanos cristianos... Debemos reconocer que si Dios nos ha engendrado, entonces hemos nacido en una familia nueva, la familia de Dios. No hay ningún futuro para el cristiano individual que está aislado de la iglesia”.

Michael Griffiths, God’s Forgetful Pilgrims (“Cinderela con Amnesia”)

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¿Dónde Adoramos?
Norman Crawford


La adoración espiritual y colectiva es de gran importancia a Dios. Es la presentación de un sacerdocio santo que ofrece “sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo” (1 P. 2:5). Nuestro lugar de adoración no está en la tierra. No podemos señalar un templo, tabernáculo, santuario, “iglesia”, capilla, sala o casita en la tierra y decir: “Éste es nuestro lugar de adoración”.  No podemos dar un nombre a un edificio que lo convierta en santuario para adoración. En tiempos pasados la convicción acerca de esta gran verdad guió a hombres a tener cuidado de no llamar un edificio nada que indicaría que hicieran un santuario en la tierra. “Capilla” – usado por muchos creyentes bien intencionados, significa un santuario terrenal. En el Reino Unido y Europa se suele dar este nombre a los edificios que los católicos usan para sus actividades religiosas, donde tienen sus altares, sacerdocio, imágenes y velas. Podrías decir que esto es un tecnicismo, pero lo único que distingue el lugar donde se reúne la asamblea es nuestro testimonio ante Dios y el mundo. No podemos tener demasiado cuidado de conformar nuestro testimonio a la Palabra de Dios. Si de cualquier manera nos volvemos a las sombras, nos alejamos de la gran Realidad, eso es, de Aquel que es la sustancia. No volvámonos a las sombras. El llamado
ministerio de música” que juega un papel tan grande en la “adoración” moderna es una de esas sombras.

del capítulo 6 de Congregados A Su Nombre, proximamente disponible de Libros Berea

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La Herramienta Predilecta Del Diablo

     Imaginemos cómo sería si el diablo anunciara que el cierre de su “empresa” y la venta de sus herramientas. La tarde de la gran venta llega, y todo esta expuesto al público. ¡Qué colección más fea de herramientas diabólicas habría para examinar! Había malicia, odio, envidia, celos, sensualidad, engaño, y todas las demás herramientas de maldad estarían a la vista, cada una con su precio marcado. Aparte de todo ese gran lote de herramientas, habría otra herramienta, vieja y con señales de mucho uso, cuya forma sería como una cuña de albañil. Su precio sería mucho más que las demás herramientas.

    Sigamos imaginando que alguien preguntara al diablo cómo se llama esa herramienta. “El desánimo”, viene la respuesta. Entonces le pregunta por qué marca tanto, y dice el diablo: “Porque me ha sido más útil que todas las demás herramientas. Puedo forzar la entrada en una pequeña apertura y entrar en la mente de un hombre cuando de otra manera no me puedo acercar a él con las demás herramientas. Y una vez dentro, puedo hacer con él lo que me dé la gana. Las señales de uso son por eso, precisamente, porque es algo que he empleado con éxito con casi todos, y pocos son los que saben que proviene de mí”. Tan caro es este “desánimo” que el diablo nunca lo vendería. Todavía es suyo y lo emplea. Esta última frase no es imaginación, ¿verdad?
    Nuestro adversario el diablo es un engañador y mentiroso. Es capaz de hacer que las cosas aparezcan mejor que lo que son, dando falsa confianza y una sensación engañadora de que todo va bien. Pero como íbamos diciendo, él es el maestro del desánimo, y de hacer surgir contiendas y conflictos entre hermanos de una iglesia que ceden al desánimo, o en las parejas de los matrimonios mediante el desánimo de uno de ellos. El ha secado y arruinado más de una vida, más de una obra y más de un matrimonio cuando el primero paso para debilitar y abrir brecha para las demás artimañas suyas fue el desánimo.
    Hermano, hermana, si el diablo quisiera arruinarte a ti, ¿con qué podría desanimarte para empezar su obra? Nuestra mejor defensa contra el desánimo, sea  diabólico o de nuestra propia carne, es la Palabra de Dios. Sencillamente debemos creer la Palabra de Dios y las promesas preciosas contenidas en ella para nosotros. 2 Tesalonicenses 3:3 dice: “Pero fiel es el Señor, que os afirmará y guardará del mal”. No des cobijo a los pensamientos malos y desanimadores, mas fija tu mente y tu corazón en el Señor. Acuérdate de Isaías 26:3, donde leemos: “Tú guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en ti persevera; porque en ti ha confiado”.
    “Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús” (1 Ts. 5:18). Un corazón agradecido y confiado, lleno del Espíritu de Dios y ocupado con el Señor Jesucristo no tendrá tiempo para el desánimo. Gálatas 6:9 dice: “No nos cansemos, pues, de hacer bien; porque a su tiempo segaremos, si no desmayamos”. Esto aparentemente es lo que le pasó a Elías el profeta. En 1 Reyes 18 él tuvo una confrontación en el monte Carmelo, y una gran victoria sobre las fuerzas de maldad en Israel. Pero el diablo contraatacó en seguida, mandándole amenazas de parte de Jezabel, y huyendo de ella el profeta cayó en el desánimo y desmayó en su espíritu. Parece que el diablo no se desanima y no tira la toalla, sin embargo, él sabe que nosotros sí que la tiraríamos dadas las condiciones correctas. También sabe que segaremos si no desmayamos, y precisamente por eso él quiere hacernos desmayar, para que no sembremos más y para que no estemos cuando llegue la siega. ¡No le demos el placer! Hebreos 12:2-3 nos aconseja contra toda clase de desánimo, y el consejo no es “buscar otra iglesia”, “ir a otra ciudad”, “cambiar tus circunstancias”, o “ser más positivo” como los psicólogos y otros consejeros recetan, sino: “Puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios. Considerad a aquel que sufrió tal contradicción de pecadores contra sí mismo, para que vuestro ánimo no se canse hasta desmayar”.

autor desconocido

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La Cartera Bautizada


Un hombre todavía tenía la cartera en el bolsillo cuando se iba a bautizar, y otro le avisó: “Hermano, cuidado, tienes la cartera allí y se va a mojar”. Él respondió: “Gracias, hermano, soy consciente de ello. Quiero que mi cartera se bautice conmigo”.
    Parece que muchos tienen una cartera no bautizada, pues realmente no honran al Señor con ella. Cuando viene el momento de ofrendar, echan unas moneditas en la ofrenda, porque hay que dar algo, pues si no, queda mal. Es en secreto, así que nadie sabe cuánto echaron. Pero los hermanos que cuentan la ofrenda después ven lo que hay.
    Ahora bien, si sólo tienes dos blancas como la viuda en Marcos 12:42, ofréndalas y no te dé vergüenza, pues el Señor sabe tu situación y Él te bendecirá.
    Pero el problema es que muchos tienen más, pero ofrendan de lo que les sobra, de lo que no les cuesta nada. Su cartera no ha sido bautizada, esto es, que no está consagrada al Señor. Recordemos hermanos que la ofrenda debe ser como cada uno se propuso en su corazón – no algo que haya pillado en el bolsillo por casualidad en el momento de la ofrenda. ¿Qué propósito tienen nuestras ofrendas?

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Si Hablaran Los Billetes


    Dos billetes se encontraron en la bolsa de la ofrenda en medio de unas monedas. El de $10 dijo al de $100, “¡Hola billete del mundo! ¿Dónde has estado? Hace tiempo que no te he visto”.
    El de $100 respondió: “¡Hola billete cristiano! Es verdad, pues no he venido porque me han llevado con otros amigos de $100 a restaurantes, al cine, al estadio, a los centros comerciales, y me llevan de vacaciones, y cosas así. Mi vida es bastante divertida. Hace tiempo que no he estado en la ofrenda. ¿Y cómo va todo aquí?”  
    El de $10 contestó: “Pues, ya ves, aquí estoy solito. Veo a otros billetes durante la semana. Es como tú dices, salen en las restaurantes y los centros comerciales. Alguna vez me dejan salir como propina en algún lugar, pero todos los domingos voy a la reunión, y me quedo aquí como ves, entre las mismas monedas de siempre”.
    Las denominaciones del dinero cambian de país en país, pero la historia es la misma.


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EL PREDICADOR INELUDIBLE


Muchos predicadores están dejando a un lado las ideas antiguas de la caída y ruina moral y espiritual del ser humano. Ya no dicen que somos pecadores culpables ante un Dios santo. Este cambio alegra a muchos, pero es un grave error.
    Sin embargo, hay un predicador de la vieja escuela que todavía habla sin temor. No es muy popular, pero predica a todo el mundo. Usa el mismo lenguaje en todos los lugares. Visita a los pobres como a los ricos, y las habla del mismo modo. No favorece ni respecta la persona de nadie. Predica a los religiosos y aun a los ateos.
    Su tema es el mismo y muy elocuente; a menudo mueve sentimientos que ningún otro predicador podría alcanzar, y trae lágrimas a los ojos de los que casi nunca lloran. Se dirige siempre a la conciencia y al corazón. Nadie refuta sus argumentos; ni hay corazón que no se conmueva con la fuerza de su predicación. La mayoría de la gente lo odia, y tiembla a su presencia, pero él siempre se hace oír.
    No es elegante ni cortés. A menudo interrumpe los actos públicos y se entremete en los goces privados de la vida. Llega a la tienda, la oficina y la fábrica. Se introduce entre gente de alto rango y gran poder. Ocupa lugar en los periodícos. Las casas funerarias y los cementerios le sirven de púlpito. Se llama: ¡la muerte! Algún día muy pronto, amigo, tú le servirás de texto y predicará al lado de tu sepulcro. Debes prepararte, porque no sabes cuándo vendrá. Solo por la fe en el Señor Jesucristo, que murió por ti, podrás triunfar sobre la muerte y tener vida eterna. La muerte se acerca, y también serás tema de su predicación. ¿Qué dirá, que creíste en el Señor, o te perdiste? 

"está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio"

Hebreos 9:27