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jueves, 30 de noviembre de 2017

EN ESTO PENSAD - diciembre 2017


MI RESPUESTA FRENTE A SU VENIDA
escribe John Bramhall

    Aquí hay cuatro textos, y cada uno dicho por nuestro Señor Jesucristo refiriéndose a Su segunda venida, que deben producir en nosotros una reacción como una respuesta personal a Sus palabras. 

1.  La Respuesta De Mis Pies: En Mateo 25:6 el Señor Jesús dijo: "¡Aquí viene el esposo; salid a recibirle!" ¿Hago yo esto? ¿Salgo a recibirle? Esto tiene que ver con mi caminar, que debe ser un caminar espiritual.  Pablo lo describe: "Y andad en amor, como también Cristo nos amó" (Ef. 5:2).  "Andad como hijos de luz" (Ef. 5:8). "Mirad, pues, con diligencia cómo andéis, no como necios sino como sabios" (Ef. 5:15). "Para que andéis como es digno del Señor, agradándole en todo, llevando fruto en toda buena obra" (Col.1:10). Esto es como debemos andar, nosotros los que salimos de este mundo para recibir al Señor Jesucristo.

2.  La Respuesta De Mis Ojos: En Marcos 13:35-37 el Señor Jesús dijo: "Velad, pues, porque no sabéis cuándo vendrá el señor de la casa... y lo que a vosotros digo, a todos lo digo: Velad". La expresión "velad" habla de nuestros ojos espirituales, "los ojos de vuestro entendimiento" (Ef. 1:18). Es así, en nuestros pensamientos y en nuestro espíritu que debemos estar mirando y anticipando Su venida.  Hebreos 12:2 dice: "puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe".  "Aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo"  (Tit. 2:13). Es una mirada dirigida al cielo, "de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo" (Fil. 3:20). Nuestra actitud y nuestro enfoque en la vida debe mostrar que como los tesalonicenses hemos sido convertidos para "esperar de los cielos a su Hijo" (1 Ts. 1:10). Hermano, hermana, ¿estás mirando al cielo con anticipación?

3. La Respuesta De Mis Manos: En Lucas 19:13 el Señor Jesús dijo: "Negociad entre tanto que vengo".  Esto es nuestro trabajo hasta que Él venga, lo que hacemos con nuestras manos. Él espera que yo esté sirviéndole, teniendo mis manos ocupadas en servicio de devoción a Cristo. "Todo lo que te viniere a la mano para hacer, hazlo según tus fuerzas" (Ecl. 9:10). En Levítico 8, la palabra "consagrar" significa literalmente "llenar las manos", y así habla de servicio consagrado. "Porque a Cristo el Señor servís" (Col. 3:24).  Somos salvados "para que sirváis al Dios vivo" (He. 9:14). El Señor viene para evaluar nuestro servicio (2 Co. 5:10; 1 Co. 3:9-15). ¿Cuál será Su análisis de lo que yo he hecho y de lo que no he hecho, y cuál será mi recompensa? (1 Co.  9:17-18). Hermanos, ¡sirvamos al Señor para Su gloria!

4.  La Respuesta De Mi Corazón: En Juan 14:3 el Señor Jesús dijo: "vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis". Esto habla a mi corazón, porque Él me dice que quiere que esté con Él en la casa del Padre, y que vendrá y me tomará a sí mismo.  Si en Su gran corazón de amor el Salvador me quiere allí con Él, ciertamente mi corazón ha de responder: "Amén; sí, ven, Señor Jesús" (Ap. 22:20).  Él no se dará por satisfecho hasta que me vea allí (Is. 53:11).  Yo tampoco estaré satisfecho hasta que llegue a Su presencia  (Sal. 17:15). Mis pies, ojos y manos pueden estar cansados en este peregrinaje, pero hermano, mi corazón dice: "VEN, SEÑOR JESÚS".  Como aquella sulamita, mi corazón dice al Señor: "Mi amado es mío, y yo suya...Vuélvete, amado mío" (Cnt. 2:16-17). "Apresúrate, amado mío" (Cnt. 8:14).
John W. Bramhall (1899-2001)
 
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“Nada nos ayuda más a entender la Biblia que el propósito de obedecerla...Nada despeja la mente como la obediencia; nada entenebrece la mente como la desobediencia. Al obedecer una verdad que ves, te preparas para obedecer otras verdades. Si desobedeces solamente una verdad que ves, entenebreces tu mente a todas las demás verdades”.                                                            R. A. Torrey
 
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¿Está mal acumular dinero?

escribe William MacDonald

En todo el Nuevo Testamento la respuesta enfática es Sí. La Biblia no condena a nadie por ser rico. Una persona puede recibir una herencia y hacerse rico de la noche a la mañana. Pero la Biblia sí que tiene mucho que decirnos acerca de lo que hacemos con nuestras riquezas. Aquí tenemos lo que enseña la Biblia:        1. Primero, que somos mayordomos de Dios (1 Co. 4:1, 2). Lo cual quiere decir que todo lo que tenemos le pertenece a Él, y no a nosotros mismos. Nuestra responsabilidad es usar Su dinero para Su gloria. La idea de que un 90% es para que lo gastemos nosotros, mientras que el 10% restante es la porción del Señor, es un concepto erróneo de la mayordomía del Nuevo Testamento. Todo le pertenece al Señor.
    2. El segundo punto es que debemos estar contentos con sustento y abrigo. “Así que, teniendo sustento y abrigo, estemos contentos con esto” (1 Ti. 6:8). Aquí la palabra "abrigo" significa una cubierta, o un techo. Puede referirse a cualquier tipo de abrigo o ropa. Entonces, el versículo dice que debemos estar satisfechos con las necesidades de la vida: comida, vestido y casa. Y al dejarnos estar bajo un techo, el Señor nos permite tener más de lo que Él tuvo cuando estuvo aquí; Él no tenía dónde recostar Su cabeza (Mt. 8:20).
    El cristiano que tiene un negocio necesitará, por supuesto, un capital fijo y un capital operativo para seguir adelante. Debe tener suficiente para conseguir materias primas, pagar a sus empleados, y abastecer las demás demandas financieras que le salgan al paso día a día. La Biblia no prohibe al cristiano que tiene un negocio el tener los fondos necesarios para operar.
    3. Lo siguiente es que debemos vivir frugalmente, evitando derrochar y malgastar los recursos que Dios nos da.  Después de que el Señor Jesús hubo alimentado a los cinco mil, les dijo a Sus discípulos que recogiesen la comida que había sobrado (Jn. 6:12). Su ejemplo nos enseña a conservar las cosas siempre que sea posible.
    Compramos muchas cosas innecesarias. Especialmente en la época de Navidad, muchos gastan una pequeña fortuna en regalos sin valor que pronto encuentran sitio en el altillo o en el trastero, donde no sirven de nada a nadie.
    Compramos cosas caras cuando otras más baratas nos servirían para lo mismo. (No siempre es verdad que el producto más barato es el mejor que comprar. Debemos sopesar el precio, la calidad, el tiempo ahorrado, etc.).
    Resistamos la tentación de comprar todo lo que queremos. Y debemos desarrollar el hábito de vivir sencilla y frugalmente por causa del Hijo del Hombre.
    4. Todo lo que sobrepase nuestra necesidades debe dedicarse a la obra del Señor (1 Ti. 6:8). ¡Recuerda! Todo le pertenece a Él. Nosotros somos Sus mayordomos. Nuestra meta es hacer avanzar Su causa en la tierra dentro de nuestras posibilidades.
    Inmediatamente aparecerá la objeción de que invertir todo aparte de la comida, la ropa y la casa para la obra del Señor es algo temerario, corto de vista, y un derroche.
    Bueno, tenemos la historia de una persona que sí que lo hizo. Era una viuda, y echó sus dos blancas en el tesoro del templo. Jesús no le reprochó. Él dijo: “En verdad os digo, que esta viuda pobre echó más que todos (los ricos). Porque todos aquéllos echaron para las ofrendas de Dios de lo que les sobra; más ésta, de su pobreza echó todo el sustento que tenía” (Lc. 21:3-4). Pero la mayoría de nosotros vamos toda la vida sin jamás ofrendar todo el sustento que tenemos.
    5. Se nos prohibe hacernos tesoros en la tierra. Las palabras de la Escritura son claras e inequívocas.
    “No os hagáis tesoros en la tierra, donde la polilla y el orín corrompen, y donde ladrones minan y hurtan; sino haceos tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el orín corrompen, y donde ladrones no minan ni hurtan. Porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón” (Mt. 6:19-21).
    Para la mayoría de nosotros, parece que estos versículos ni siquiera están en la Biblia. Creemos que el Señor Jesús los dijo, y que son divinamente inspirados. Pero no pensamos que se apliquen a nosotros. No los obedecemos. Así que, en cuanto a nosotros, es como si el Señor nunca lo hubiese dicho.
    Pero la verdad sigue diciendo que es PECADO hacer tesoros en la tierra. Es algo directamente contrario a la Palabra de Dios. Lo que nosotros llamamos prudencia e inversión, realmente es rebelión e iniquidad.
    Y es verdad que donde esté nuestro tesoro, allí es donde también estará nuestro corazón. Una vez llevaron al Dr. Johnson a un “tour” de una casa delujo. Recorrió la mansión y el terreno bien cuidado. Entonces se volvió hacia sus amigos y dijo: “Con cosas así, sería difícil tener que morirse”.
    6. Finalmente, debemos confiar en Dios en cuanto al futuro. Dios llama a Su pueblo a una vida de fe, dependiendo de Él. Nos enseña a orar: “El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy” (Mt. 6:11). Por medio de la historia del maná, nos enseña a tener nuestros ojos hacia Él día a día para suplir nuestras necesidades (Éx. 16:14-22). Él mismo es nuestra seguridad; no debemos apoyarnos en las cañas rotas de este mundo. Confiemos en Él, hoy y mañana.
 
 
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¡Me Gusta Salir De Copas!
 
“¡AY DE LOS QUE SE LEVANTAN DE MAÑANA PARA SEGUIR LA EMBRIAGUEZ; QUE SE ESTÁN HASTA LA NOCHE, HASTA QUE EL VINO LOS ENCIENDE! Y EN SUS BANQUETES HAY ARPAS, VIHUELAS, TAMBORILES, FLAUTAS Y VINO, Y NO MIRAN LA OBRA DEL SEÑOR. POR ESO ENSANCHÓ SU INTERIOR EL SEOL, Y SIN MEDIDA EXTENDIÓ SU BOCA; Y ALLÁ DESCENDERÁ LA GLORIA DE ELLOS, Y SU MULTITUD, Y SU FAUSTO, Y EL QUE EN ÉL SE REGOCIJABA”.
                        Sagrada Biblia, Isaías 5:11-14

Los borrachos no heredarán el reino de los cielos (1 Corintios 6:10). Amigo, si deseas saber más de la Palabra de Dios, deja la juerga y busca a Dios. Levántate de mañana para leer la Biblia, y los domingos congrégate donde ella es expuesta y estudiada. En ella hallarás el camino de vida.
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LA PEREZA (II)
LA NATURALEZA DE UN PEREZOSO

El perezoso es un mamífero que mide menos de un metro de longitud. Vive en las copas de los árboles de la selva trópica de Centro y Sudamérica.

¿Por qué se le llama al perezoso "atsluwth"?
    Cuando los exploradores europeos descubrieron a ese animal, le pusieron ese nombre por la característica de esta palabra en hebreo, atsluwth, lo cual significa ser ocioso.

¿Cómo hace el perezoso honor a su nombre?
    Es la encarnación del ocio y la holgazanería. Puede gastar toda su vida en un sólo árbol. Por lo despacio que se mueve, parece que le sobra el tiempo.

¿Qué puede ganar al perezoso en una carrera del más lento?
    Nada en la familia de los mamíferos. Es el más lento de todos. En una carrera de sesenta segundos sólo avanzaría unos pocos metros. Un científico observó qué, relativamente hablando, van más rápidos los líquidos celulares de protozoo unicelular, que un perezoso tratando de escaparse de una pitón.
    Un perezoso aventurero, fue observado cierta vez, ¡e hizo un viaje de 6,4 kilómetros en sólo cuarenta y ocho días!

¿Pasaría el perezoso el examen de sueño de Dios?
    No. Dios le advierte al perezoso que salga de la cama y vaya a trabajar. Normalmente, el perezoso duerme unas quince o más horas al día. Esto incluye todo el día y casi toda la noche.

¿Qué es lo que toma ventaja sobre un perezoso dormilón?
    Polillas y algas. El pelo basto del perezoso "inmóvil" se llena de polillas. El cuerpo de la palometa “pyralid” es plano como el de la pulga, así, se mueve libremente por el pelo del perezoso. Pequeñas fisuras en cada pelo proveen un lugar de cobijo para varias especies de algas. Las algas pueden hacerse tan gruesas que el perezoso acaba teniendo la apariencia de un color azul-verdoso y desprende olor a humedad. El perezoso ignora completamente las algas.
¿Cuál es la ocupación principal del perezoso?
    Comer. El perezoso suele ser rechoncho y bien alimentado. La única razón por la que gastaría energías y se cambiaría de árbol sería por encontrar comida. Comiendo poco a poco las hojas de la selva, avanza, abriéndose así el camino.
   
¿Cómo mata la pereza al perezoso?
    Cuando la comida comienza a escasear, el perezoso tiene hambre. Se mueve lentamente y no está acostumbrado a cazar su comida. Por eso, es muy sensible a las sequías, incendios, e invasiones de insectos que destruyen sus recursos de alimentos.
    El perezoso muere de hambre si no tiene la comida a mano. Cuando el asunto consiste en proveer comida, las maneras del perezoso contrastan mucho con las de la hormiga.

¿Por qué es difícil detectar a un perezoso?
    La defensa primaria del perezoso contra los animales de rapiña es el engaño. Esto requiere horas de inmovilidad, y entonces pasa desapercibido con las hojas secas del árbol.

¿Le retarda el frío al perezoso?
    Al contrario de los demás mamíferos, la temperatura del cuerpo del perezoso varía con las temperaturas de alrededor. Puede variar más de veinticinco grados. Si la temperatura del ambiente se enfría, el perezoso se hace un ovillo para prevenir la pérdida del calor del cuerpo.

¿Cómo ven el mundo los perezosos?
    Del revés. El perezoso tiene más vértebras en el cuello que cualquier otro mamífero y puede mover la cabeza hasta ciento ochenta grados en cualquier dirección.

¿Es brillante el futuro de un perezoso?
    El archivo de los fósiles muestra que hay 10 veces más especies extintas de perezosos que especies vivas. Sólo dos de ellas son comunes hoy.
CÓMO CONQUISTAR LA PEREZA

Hay esperanza para el perezoso, basada en el hecho de que Dios le da instrucciones a él y acerca de él. También hay otros principios de la Escritura que se relacionan directamente con la pereza, desde la juventud hasta que se es adulto.

1. CONTRARRESTA LA PEREZA CON EL HAMBRE
    La cura principal que Dios usa para la pereza es el hambre. "Si alguno no quiere trabajar, tampoco coma" (2 Ts. 3:10).
    Esto es consecuente con la necesidad que Dios estableció después que Adán y Eva pecaron. "Con el sudor de tu rostro comerás el pan hasta que vuelvas a la tierra..." (Gn. 3:19).
    Tiene valor el dejar a cada persona experimentar el verdadero hambre, especialmente cuando uno tiende a ser perezoso. Un punto de comienzo para conquistar la pereza sería hacer un ayuno de tres días, con el propósito de estudiar los principios de Dios y ejemplos de diligencia. (Ver Mt. 6:16-18).

2. APRENDE LOS PRINCIPIOS DE LA DILIGENCIA
    La última meta de una persona perezosa sería la diligencia. Esta es precisamente la instrucción de Dios. "Vé a la hormiga, oh perezoso; mira sus caminos y sé sabio" (Pr. 6:6).
    La hormiga ilustra las características básicas que le faltan a la persona perezosa - iniciativa, autodirección, respeto a las estaciones, habilidad de terminar tareas y la previsión necesaria en planear para el futuro.
    Después de estudiar a la hormiga, sería bueno leer las biografías de grandes cristianos para aprender cómo su diligencia se desarrollaba por su obediencia a la Palabra de Dios.

3. RECONOCE QUE LA PEREZA SE DESARROLLA EN  

   ETAPAS
    La pereza no está confinada a sólo unas cuantas o a un cierto tipo de personas. Cualquiera puede convertirse en su víctima. Es un desarrollo gradual que comienza sin ser advertido; y si no se le refrena, la pereza incapacitará a aquellos que le obedecen.

    • La Pereza Latente
    La pereza latente es la tendencia a rechazar en lo íntimo el requisito que Dios nos da de trabajar diligentemente. Esta tendencia requiere una obediencia instantánea a la guía del Espíritu Santo.

    • La Pereza Inicial
    La pereza inicial toma las decisiones más cómodas en la vida cotidiana. Este tipo de pereza hace necesario que otros vayan detrás tuyo recordándote, preguntándote y acuchándote para que termines los trabajos. Además de sus propias responsabilidades, tienen que gastar tiempo recordándote las tuyas.

    • La Pereza Incapacitante
    La pereza incapacitante permite pequeñas rendiciones cada día, hasta que llegan a ser su estilo de vida habitual. Esta pereza requiere estar sin comer para aclarar las metas y alcanzar objetivos.

4. APRENDER LA DISCIPLINA DE MADRUGAR
    La definición de la palabra hebrea diligentemente es “madrugar para hacer una tarea”.
    Esta disciplina ataca al corazón de cada perezoso. "Perezoso, ¿Hasta cuándo has de dormir? ¿Cuándo te levantarás de tu sueño?" (Pr. 6:9).
    Si es necesario, sé responsable de levantarte a una hora determinada para llamar y despertar a otros. Resiste la tentación de quedarte sólo un poco más en la cama. Ni aun aprendas cómo parar la alarma del despertador. Cuando te despiertes, ¡saca los pies fuera de la cama y levántate!
    Un modo práctico de establecer la responsabilidad de levantarse pronto es tener a alguien que te llame por teléfono, o que quedes con alguien para llamarle cuando te levantes, o planeas encontrarte con alguien para tener un tiempo devocional.

5.APRENDE A RESPETAR EL TIEMPO
    La vida es una carrera en contra del tiempo. Sólo podemos ganar la carrera si nos damos cuenta de lo siguiente:
    •
El tiempo es limitado.
    • La muerte es cierta.
    • La segunda venida de Cristo es aun más cierta.
    • El número de años productivos está establecido por Dios.
     "Los días de nuestra edad son setenta años; y si en los más robustos son ochenta años, con todo, su fortaleza es molestia y trabajo, porque pronto pasan, y volamos" (Sal. 90:10).
    • Los días deben ser contados.
        "Enséñanos de tal modo a contar nuestros días, que traigamos             al corazón sabiduría" (Sal. 90:12).
    • El tiempo requiere responsabilidad.   
    • El tiempo se nos ha confiado para la obra de Dios.
         "...La noche viene, cuando nadie puede trabajar" (Jn. 9:4).
    • El tiempo es irrecuperable, es un recurso no renovable. Una vez gastada una hora, nunca volverá.
    • El tiempo no respeta a las personas. Nadie recibe más horas.
    • No se recupera el tiempo. Toda hora malgastada se pierde para siempre. 
   
 
 

martes, 31 de octubre de 2017

EN ESTO PENSAD - noviembre 2017

LA POBREZA DE CRISTO
por Andrew Murray

La pobreza de Cristo fue una de las marcas de Su entera separación del mundo, la prueba de que Él era de otro mundo y otro espíritu. Y así como el pecado entró en el mundo por medio de un fruto bueno para comer y agradable a la vista, así el gran poder de este mundo sobre los hombres está en los cuidados y posesiones y el disfrutar de esta vida. Jesús vino para vencer al mundo y echar de él a su príncipe, para recobrarlo para Dios. Lo consiguió rechazando toda tentación a que aceptara sus dones y buscara su ayuda. De esta protesta contra el espíritu mundanal, sus placeres y su confianza en lo visible, la pobreza de Cristo fue uno de los elementos principales. Cristo venció al mundo primero en las tencaciones por medio de las cuales su príncipe intentaba hacerle caer en una trampa y luego, a través de éste, ejercer su poder sobre nosotros. La pobreza de Cristo no fue, pues, un mero accidente o circunstancia externa. Fue un elemento esencial de Su vida perfecta y santa; un gran secreto de Su poder para vencer y salvar; Su camino a la gloria de Dios.
    Queremos saber cuál es nuestra parte en la pobreza de Cristo, hasta dónde tenemos que seguirle el ejemplo. Estudiemos, pues, lo que enseñó Cristo a Sus discípulos: “Seguidme". "Venid en pos de Mí y Yo os haré pescadores de hombres”. Los llamó para que particaparan con Él en Su vida pobre y sin hogar, en un estado de dependencia en el cuidado de Dios y la bondad de los hombres. Usó expresiones fuertes más de una vez, tales como hay que abandonarlo todo, renunciar a todo, perderlo todo. Y que ellos le entendieron es bien manifiesto, por el hecho que dejaron sus redes y costumbres, y le dijeron a través de Pedro: “Nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido”.

Andrew Murray, del capítulo 4 de su libro, El Dinero, CLIE

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El Conflicto Entre Las Riquezas Y La Fe
por William MacDonald

La acumulación de riquezas hace que la vida de fe sea prácticamente imposible. ¿Por qué? Porque es casi imposible tener riquezas y no confiar en ellas. El hombre que tiene dinero no sabe cuánto está dependiendo de él. “Las riquezas del rico son su ciudad fortificada, y como un muro alto en su imaginación” (Pr. 18:11).
    Depende del dinero para resolver todos sus problemas, para darse disfrute presente y seguridad futura. Si lo perdiese todo repentinamente, se quedaría sin apoyo y sin muletas, y en un estado de pánico.
    La verdad es que preferimos confiar en el saldo de una cuenta bancaria que podemos ver, que en un Dios que no podemos ver. El mero pensamiento de no tener a nadie o nada más que a Dios en quien confiar basta para producir un colapso nervioso.
    “Dejados en Sus manos, no creemos estar seguros; mientras que si tuviésemos nuestra fortuna en nuestras propias manos, y estuviésemos asegurados en contra de riesgos y cambios por unos pocos seguros cómodos, nos sentiríamos bastante seguros. Este sentimiento es, sin duda, muy general; todos nosotros estamos en peligro de caer en esta forma de inquieta desconfianza en la providencia paternal de Dios”. —Samuel Cox.
    La voluntad de Dios es que nuestras vidas sean “una crisis perpetua de dependencia en Él”. Cuando nos hacemos tesoros en la tierra, frustramos Su voluntad en nuestras vidas.
    La vida de fe es la única que agrada a Dios; sin fe es imposible agradarle (He. 11:6).
    La vida de fe es la única que tiene verdadera seguridad. “...Es por fe...a fin de que la promesa sea firme” (Ro. 4:16).
    Y porque no hay nada tan seguro como la promesa de Dios, sigue que la vida de fe es una vida libre de preocupaciones. Los altibajos nerviosos y emocionales surgen del materialismo y del egoísmo, no de estar andando con Dios por la fe.
    La vida de fe es la única que da toda la gloria a Dios. Cuando andamos por vista, glorificamos la perspicacia y sabiduría humana.
    La vida de fe habla con poder a los incrédulos y a otros cristianos. Da testimonio a todos de que hay un Dios en el cielo Quien responde la oración.
    La fe es lo contrario de la vista; cuando ves, no puedes confiar. Acumular riqueza hace que la vida de fe sea imposible.
    La vida de fe no sigue automáticamente cuando una persona se convierte. Requiere acción deliberada de su parte. Y esto es verdad especialmente en una sociedad de consumo. El creyente debe colocarse en una posición que le lleva a confiar en Dios. Esto puede hacerlo vendiendo todo lo que tiene y dándolo a los pobres. Sólo cuando se deshaga de sus reservas y otros falsos apoyos podrá verdaderamente lanzarse a la profundidad, como dijo el Señor: “Boga mar adentro...” (Lc. 5:4).
de su libro: ¿Dónde Está Tu Tesoro?
 
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El Dolor No Salvará A Nadie


 
“Fue el primero, y derramó su copa sobre la tierra, y vino una úlcera maligna y pestilente sobre los hombres que tenían la marca de la bestia, y que adoraban su imagen.  El segundo ángel derramó su copa sobre el mar, y éste se convirtió en sangre como de muerto; y murió todo ser vivo que había en el mar. El tercer ángel derramó su copa sobre los ríos, y sobre las fuentes de las aguas, y se convirtieron en sangre... El cuarto ángel derramó su copa sobre el sol, al cual fue dado quemar a los hombres con fuego. Y los hombres se quemaron con el gran calor, y blasfemaron el nombre de Dios, que tiene poder sobre estas plagas, y no se arrepintieron para darle gloria” (Ap. 16:2-9).

  
Pensaríamos que semejante sucesión de males traería aun al más infatuado a sus cabales, y que saldría de todo el mundo un gran clamor arrepentido, pidiendo misericordia a Dios. Parece imposible que seres humanos que tienen alma puedan seguir resistiendo ante tales exhibiciones de la ira del Todopoderoso. Pero, no es así, sino que sólo blasfeman el Nombre de Dios, Quien tiene control de estas plagas, y no se arrepienten para darle gloria. Todos ellos se han vendido al infierno, y han recibido el sacramento y sello del mismo en sus cuerpos, así que sólo van a seguir pecando para su propia condenación.
    Muchos están esperando que los tiempos de aflicción y muerte les conduzcan al arrepentimiento y la salvación, pero los que pecan voluntariamente, desperdiciando el día bueno, cuentan en vano con algo en los juicios futuros que ablande y remedie su condición, ya que han despreciado e irritado a Su Hacedor. El sol puede quemarles y sacar todavía más blasfemias de ellos, pero no puede cambiar su corazón obstinado, ni pueden sus quemaduras grabar en estos el temor piadoso y el amor de Dios. El pecado es un cáncer que, si es dejado correr demasiado tiempo, ya no puede ser curado jamás. Así que, los juicios de Dios descenderán como plagas, pero no salvarán a nadie. Sólo sacarán de ellos lo que hay en su corazón, la maldad, y sólo servirán de castigo y de manifestación de la desaprobación y el disgusto divino.

Traducido y adaptado de The Apocalypse (“Apocalipsis”), por J. A. Seiss, pág. 373
 
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¿REALMENTE CREEMOS 
QUE ÉL VIENE PRONTO?

    “Y ahora, hijitos, permaneced en él, para que cuando se manifieste, tengamos confianza, para que en su venida no nos alejemos de él avergonzados” (1 Jn. 2:28).
     La fecha de esa venida nos es ocultada. Ningún hombre puede decir cuándo Él vendrá. Vela y estate siempre preparado, para que no seas avergonzado en Su venida. ¿Debe el cristiano entrar en la compañía y las diversiones mundanas? ¿No estaría avergonzado si viniera su Señor y le hallara entre los enemigos de la cruz? No debo ir a donde me daría vergüenza ser hallado cuando venga repentinamente mi Señor”.
     C. H. Spurgeon, 12 Sermons On The Second Coming of Christ (“12 Sermones Sobre La Segunda Venida de Cristo”), Baker Book House, pág. 134.
 
     “La venida inminente de Cristo debe tener un gran efecto práctico en la vida de todo cristiano, y también la iglesia. El hecho de que el glorificado y santo Hijo de Dios podría venir por la puerta del cielo en cualquier momento, debería motivarnos fuerte e incesantemente a vivir en santidad y servirle agresivamente (incluso misiones, evangelización e instrucción bíblica). También debería ser gran remedio para la letargia y apatía. Debería hacer una gran diferencia en los valores, las prioridades y las metas de todo cristiano”.
Renald Showers, págs. 255-6 del libro, Maranatha, Our Lord Come! 
(“Maranata, ¡Ven Señor Nuestro!”)
 
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LOS IMPÍOS DIFUNTOS

“El que es injusto, sea injusto todavía; y el que es inmundo, sea inmundo todavía” (Apocalipsis 22:11). Esas palabras son un decreto divino. Los religiosos suelen hablar de los "santos difuntos", pero amigo, morir no le hace santo a nadie. Le hace muerto, pero no cambia su condición espiritual.
    Los que eran impíos en la vida, lo serán también en la muerte.  Eso sí, que ya no serán ateos ni agnósticos en la ultratumba, porque todos, grandes y pequeños, verán a Dios (Apocalipsis 20:11-15).  Entonces será tarde para salvarse. En la muerte pasarán el punto de no retorno. Los que mueran incrédulos, inconversos,  así serán por toda la eternidad.  Jesucristo advirtió: “En vuestro pecado moriréis; a donde yo voy, vosotros no podéis venir” (Juan 8:21).  Esta vida es la única oportunidad que tenemos para arrepentirnos, creer en Jesucristo y ser salvos. “Si no creéis que yo soy, en vuestros pecados moriréis” (Juan 8:24). Serán pecadores, pero no ateos, porque comparecerán ante el gran trono blanco de Dios (Apocalipsis 20:11-15). Pero si eran necios en la vida, lo serán en la muerte, porque morirán en su pecado. Morir no absuelve a nadie de sus pecados. La muerte física pone fin a las oportunidades para ser perdonado y convertido por Dios, y traslada a la persona a la cámara de detención, el Hades (no el purgaturio porque no existe), donde en tormentos se acordará de sus pecados y de las oportunidades perdidas: “Hijo, acuérdate” (Lucas 16:25). Aunque sus familiares y amigos digan: “está con Dios” o “ahora descansa” o “ya no sufre”, la realidad es otra: “en el Hades alzó sus ojos, estando en tormentos” (Lucas 16:23).
    Los sacerdotes recogen dinero y dicen misas por los difuntos, hablando dulcemente de ellos e invocando la misericordia de Dios, pero es falsa esperanza. La misericordia se obtiene durante la vida, al arrepentirse y creer el evangelio. El dinero, las oraciones y los ritos sacramentales no los sacarán del Hades, porque es el lugar terrible de detención de los condenados. “El que es injusto, sea injusto todavía”.
    Amigo, ¿quieres ser salvo, tener perdón y vida eterna? Hay una muerte que vale para hacerte santo, es la del Señor Jesucristo cuando Él murió llevando tus pecados en Su cuerpo sobre el madero. Resucitó y vive para siempre. Te perdonará, te salvará y te cambiará si arrepentido confías en Él.  Pero no pierdas más tiempo. Ahora es tu única oportunidad. Si mueres impío, injusto, inmundo, lo serás por toda la eternidad.
 
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LA PEREZA

 
 
 
"El alma del perezoso desea, y nada alcanza; Mas el alma de los diligentes será prosperada".  Proverbios 13:4 
Pablo escribió a los corintios: "Así que, hermanos míos amados, estad firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es en vano" (1 Co. 15:58). Las palabras "vuestro trabajo" indican que nadie en el pueblo de Dios debe ser perezoso. Vivimos en  tiempos de diversión y ocio, de mucho hablar, o cantar, y poco hacer. Dios busca a personas esforzadas, trabajadoras y obedientes. "Sed hacedores de la Palabra" es el mandamiento, y un hacedor no puede ser perezoso. No es necesario estar dotado de gran inteligencia, talento o recursos. Simplemente necesitamos ser obedientes para que Dios pueda mostrar Su poder a través de nosotros. Para la mayoría de las personas, el enemigo de la obediencia no es tanto la rebelión deliberada, sino la pereza, la indolencia que paraliza. Paraliza astutamente, porque normalmente los perezosos no reconocen los síntomas y creen que todo está bien.
    La persona perezosa oye la Palabra de Dios, pero nada más. No le falta información, sino acción. Después de oír, o leer, se da media vuelta. No busca al Señor con todo su corazón, ni examina diligentemente su vida, ni graba consistentemente la Palabra en su alma, ni comparte de una manera seria la verdad con otros. Al contrario, olvida "cómo era”, engañándose de esta manera a sí mismo (véase Stg. 1:22-24).
    Detectemos y conquistemos cada síntoma de pereza en nuestras vidas, familias e iglesias; porque cuando recuperemos todas las responsabilidades que Dios nos ha dado, entonces podremos ser obreros que no tienen de qué avergonzarse. Seremos útiles para servir, para levantar el estandarte de la verdad de Dios en estos tiempos de gran necesidad.

Siete Síntomas Que Manifiesta La Persona Perezosa

1. No se considera perezosa
    La pereza puede manifestarse paulatinamente y sin anunciarse. Cuesta reconocerla, porque pocos se proponen la meta de ser perezosos. Además, a los ojos del perezoso, su condición le parece completamente normal y lógica. Así, la persona perezosa no suele aceptar que se le clasifique como tal.
    Te asegurará que estaría muy deseoso de trabajar si hubiera menos obstáculos en su camino. Es que le falta fuerza, o le duele el cuerpo, o no encuentra condiciones favorables [léase "ideales"] de trabajo. Mientras tanto, piensa en las razones por las que no puede trabajar. A veces tiene proyectos que ya debería haber terminado, pero todavía está "esperando" comenzarlos.
    Entre esas razones incluirá que el mucho trabajar perjudica la salud, o que hay una manera más fácil de hacer las cosas y que está listo si sólo la encuentra. Se recuerda a sí mismo a menudo de los peligros de la sobrecarga y de la posibilidad de "embotar" su estilo de vida por hacer labores innecesarias. Tal persona es muy rápida en exponer sus excusas a cualquiera que le pregunte por qué no estaba trabajando en ese momento. "En su propia opinión el perezoso es más sabio que siete que sepan aconsejar" (Pr. 26:16).

2. Toma pequeñas y cómodas decisiones en la vida
    La pereza suele desarrollarse gradualmente. Esto les sucede a personas normales que comienzan a rendirse poco a poco ante las dificultades cotidianas. O tal vez se cansan de hacer bien (Gá. 6:9).
    Estas pequeñas rendiciones parecen totalmente inofensivas,  quedarse en la cama sólo unos minutos más, descansar un poquito más durante el día, esperar unos cuantos minutos para empezar un proyecto, o emplear un poco más de tiempo charlando ociosamente. "Un poco de sueño, un poco de dormitar, y cruzar por un poco las manos para reposo; así vendrá tu necesidad como caminante, y tu pobreza como hombre armado" (Pr. 6:10 y 11).
    Esos pequeños fallos diarios vienen porque toman decisiones cómodas en la vida. Buscan la senda más fácil, de menos resistencia. Se niegan a trabajar en condiciones adversas, porque no quieren perjudicar su salud. Se disculpan y dejan a otros hacer el trabajo. "El perezoso no ara a causa del invierno; pedirá, pues, en la siega, y no hallará" (Pr. 20:4).
    Muy pronto esas pequeñas decisiones cuidadosamente razonadas, se convierten en un hábito de por vida. "La pereza hace caer en profundo sueño, y el alma negligente padecerá hambre" (Pr. 19:15).

3. No valora el tiempo ni las oportunidades
    El perezoso no es conocido por su iniciativa. Para él un día es tan bueno como otro. "Mañana" y "no hay prisas" son sus lemas. Lo que no hace hoy, puede hacerlo mañana fácilmente, o tal vez si espera, otro hará el trabajo y él se librará.
    El perezoso no comprende el valor del tiempo ni aprovecha las oportunidades. Desperdicia el tiempo, y desaprovecha las oportunidades. Su filosofía básica es vivir para el momento presente, no preocuparse, y dejar que el futuro siga su curso.
    La persona perezosa no considera que un día tendrá que dar cuentas a Dios por la manera en que ha usado su tiempo. Ve la caída de la noche como una razón justificable para dormir, no para examinar lo que ha hecho y ganado durante ese día.
    Considera el invierno como un intruso en su vida, no como una época en la cual puede disfrutar del fruto de sus labores durante el verano. No considera que si no siembra no podrá cosechar. Además, el perezoso pierde la libertad de tomar sus propias decisiones, y se convierte en esclavo del diligente, que por su industria le conservará la vida. "La mano de los diligentes señoreará; mas la negligencia será tributaria" (Pr. 12:24).

4. No termina sus tareas
    Una persona perezosa es letárgica en todo lo que hace. Cada trabajo se le presenta como una gran montaña, no como una puerta de oportunidad. Suele decir cosas como: "no puedo", o "cuán difícil" o "es imposible". Si bien logra comenzar un trabajo, le cuesta perseverar y terminarlo.
    Si por casualidad alguna vez tiene éxito en algo, no lo reconoce ni lo valora, porque lo único que esto le significa es más trabajo. De esa manera, deja pasar de largo las oportunidades y permite que los trabajos a medio hacer echen a perderse. "El indolente ni aun asará lo que ha cazado; pero haber precioso del hombre es la diligencia" (Pr. 12:27).
    Aun las reparaciones y el mantenimiento de sus propias cosas le resulta pesado. "Por la pereza se cae la techumbre, y por la flojedad de las manos se llueve la casa" (Ecl. 10:18). "Pasé junto al campo del hombre perezoso...y he aquí que por toda ella habían crecido los espinos, ortigas habían cubierto ya su faz, y su cerca de piedra estaba ya destruida" (Pr. 24:30-31).

5. Vive en un mundo de sueños
    Aun cuando no duerme, la persona perezosa sueña – desea hacer y desea tener cosas, pero sólo son sueños. Y sueña que otros vengan a hacer por él o a darle las cosas que quiere. La tensión entre su mente cansada y su cuerpo inactivo produce grandes frustraciones. "El deseo del perezoso le mata, porque sus manos no quieren trabajar. Hay quien todo el día codicia..." (Pr. 21:25-26). Muchos de sus deseos se ocupan de placeres sensuales. "El perezoso mete su mano en el plato, y ni aun a su boca la llevará" (Pr. 19:24). "Como la puerta gira sobre sus quicios, así el perezoso se vuelve en su cama" (Pr. 26:14).

6. Trae penosos perjuicios a sus compañeros y patrones
    Un empleado perezoso no sólo es improductivo, sino destructivo. Su presencia en el trabajo es peor que su ausencia. Su falta de iniciativa y constancia incomoda y frustra a los que cuentan con él. "También el que es negligente en su trabajo es hermano del hombre disipador" (Pr. 18:9).
    Quizás en lugar de despedirle, su patrón intente adaptarse al problema, transfiriéndole a posiciones menos estratégicas. Pero el problema está en él, no en el trabajo. Se queja de que el patrón espera demasiado o es impaciente, y no reconoce su pereza. "Como el vinagre a los dientes, y como el humo a los ojos, así es el perezoso a los que lo envían" (Pr. 10:26).

7. Es manipulado por temores autoprovocados
    La pereza conduce a temores, que son reforzados por más pereza. Esos temores se basan en que el perezoso es realista. Sabe que necesita algo para alimentarse. Pero en vez de buscar la comida, anuncia su necesidad a los demás y espera que le den algo. Espera ser servido y teme la escasez porque no lleva intencicón de afrontar su situación y trabajar. "Dice el perezoso: El león está fuera; seré muerto en la calle" (Pr. 22:13). Como una manera de escapar de sus temores, el perezoso recurre al descanso que estima imprescindible: duerme más.
 
continuará, d.v.