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jueves, 3 de noviembre de 2011

EN ESTO PENSAD -- NOVIEMBRE 2011

El Amor Al Dinero


El amor al dinero es la raíz de todos los males. Por ejemplo, es la raíz de las mentiras. J. H. Jowett cuenta que le pidió ayuda a un hombre acaudalado en Nueva York a favor de una cause extremadamente digna.

"Su expresión cambió inmediatamente ante mi apleción, y habló como quien está al borde de la miseria: 'En realidad no puedo darte dinero. Con todo lo que está sucediendo no sé en qué vamos a terminar'. Pocas semanas después murió y en su testamento había más de 60 millones de dólares. Me pregunto si al final de su útlimo día escuchó al mensajero del Señor diciéndole: 'Necio, esta noche viene a pedirte tu alma; y lo que has provisto, ¿de quién será?"

El amor al dinero conduce al fraude, al robo e incluso al homicidio. Arruina matrimonios y a los hijos. Causa trastornos nerviosas y emocionales, y ha llegado a desembocar en el suicidio. Las personas acaudaladas viven en el temor del robo, el secuestro y la extorsión. Les preocupa la inflación y el colapso mercantil. Sufren de estrés, aburrimiento, insatisfacción y envidia. A veces caen en la prisión y en la desgracia. Debido a que las Escrituras condenan todo ese estilo de vida, se apartan de la fe en lugar de lograr un verdadero cambio. Tergiversan, cambian y reescriben la Biblia para justificar su opulencia. No sólo eso, sino que son traspasados con muchos dolores. Cuando Howard Hughes murió, dejó un estimativo de unos 2.300 millones de dólares. Sin embargo, una revista informó:

"A pesar de todo su poder, llevó una vida sombría, sin alegría y medio lunática ... Un recluso emparedado por sus propios temores y debilidades paralizantes. En otro tiempo un personaje dinámico y vibrante, descuidó su aspecto y su salud durante los últimos quince años de su vida, hasta convertirse en un espectro patético ... Hughes era drogadicto ... Su apariencia física era terrible ... Si bien cuatro médicos rotaban para cuidarle, su condición era espantosa ... Su principal diversión era ver películas ... Aunque vivía semana tras semana a base de una dieta que un empleado de una tienda de "todo a 10 centavos" hubiese desdeñado, era tan melindroso en cuanto a su preparación como un cliente del Maxim's ... Tomaba una o dos cucharadas [de sopa], [y] se volvía a enfrascar en la película ... En ocasiones llegaba a calentarle la misma lata de sopa diez o doce veces." 
http://www.time.com/time/magazine/article/0,9171,918526-1,00.html
http://www.time.com/time/magazine/article/0,9171,918527-1,00.html

...¿Qué concluimos? Ronald Sider nos lo dice en su libro: Rich Christians in an Age of Hunger ("Cristianos Ricos en una Época de Hambre"):

"El rico necio es el epítome de la persona codiciosa. Él tiene la compulsión avara de adquirir más y más posesiones a pesar de no necesitarlas. Y ese éxito fenomenal de amontonar más y más posesiones conduce a la conclusión blasfema que las posesiones pueden satisfacer sus necesidades. Pero desde la perspectiva divina, esta actitud es una tremenda locura. Él no es más que un necio".
William MacDonald, de su libro El Manual del Discípulo,  págs. 79-80, traducción corregida.

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Tuyo Es el Reino, y el Poder, y la Gloria

En Mateo 6:9-11 el Señor enseñó a Sus discípulos cómo orar correctamente, no como los hipócritas que oran para ser vistos por los hombres, ni como los paganos con su vana palabrería. El Padrenuestro es bueno. Es un patrón para la oración de los discípulos, los creyentes, porque comienza con "Padre". Si uno no ha nacido de nuevo Dios no es su Padre y no tiene derecho al Padrenuestro. Esta corta pero elegante oración comienza con Dios, Su nombre, reino y voluntad. Pasa de ahí a presentar nuestras peticiones, y termina diciendo: "porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén".
Notemos en particular esta palabra "porque". Es una conjunción que indica una explicación o razón. Viene al final y explica por qué podemos y debemos hacer tales peticiones. ¡El máximo gobernador del universo, el todopoderoso y eternamente glorioso es nuestro Padre! Tenemos el privilego del acceso familiar. Nuestro Padre tiene reino, poder y gloria. ¿Quién como Él? Los reyes, presidentes y dictadores de este mundo no son como Él ni duran como Él. ¿Para qué vamos a confiar en un gobierno u otros hombres, por ricos y poderosos que sean a plazo corto? ¡No son como nuestro Padre! Los creyentes tenemos un gran privilegio, el de orar al Dios eterno, nuestro Padre. Suyo es todo, para siempre. ¡Animo, y acerquémonos a Él en oración!
Carlos

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UNA CABAÑA EN MELONAR

"Y queda la hija de Sion como enramada en viña, y como cabaña en melonar, como ciudad asolada" (Is. 1:8).

Puede parecernos bonita la idea de "enramada en viña", pero aquí es diferente. El dueño hacía la enramada para el tiempo de la vendimia, algo temporal, en el melonar u otro campo. Pero al terminar la cosecha, estas son abandonadas. Terminan derrumbándose y presentan una escena triste. Si no estamos alertas nuestro testimonio puede colapsar bajo los rigores de la vida cotidiana, el trabajo y las diversiones. Tengamos cuidado, hermanos, de no descuidar la vida espiritual porque es frágil como una enramada. Mantengámonos cerca del Señor, en comunión con Él, leyendo y meditando en Su Palabra, orando siempre y buscando la comunión de los santos.
Roy Hill, del calendario devocional "Choice Gleanings"

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Píldoras antipentecostales
H. W. Graham; adaptado de La Sana Doctrina, número 51, 1967

"Habla lo que está de acuerdo con la sana doctrina" (la 
doctrina sanadora), Tito 2.1

Píldoras para combatir la confusión sobre el Día de Pentecostés
· El Espíritu Santo fue enviado por el ruego del Señor y no por la oración de los creyentes; Juan 14.16 
· La Escritura no dice que los discípulos pasaron diez días en el aposento alto orando por el Espíritu; Hechos 2.1, Lucas 24.51 al 53 
· Cuando vino el Espíritu no hubo viento ni fuego. La experiencia fue “como” viento y fuego; Hechos 2.1 al 4. Quedan por verse varios detalles mencionados en Joel capítulo 2, cuando en el futuro esa profecía reciba su cumplimiento pleno.
· El bautismo de fuego es de juicio, y no de bendición; Mateo 3.10 al 12 
· Las señales que acompañaron la venida del Espíritu Santo no se repiten continuamente, como tampoco se repiten las que acompañaron la venida del Señor Jesús; Lucas 2.9 al 14 
· Las señales de Pentecostés fueron repetidas en la casa de Cornelio para convencer a los hermanos judíos que los creyentes gentiles efectivamente habían recibido al Espíritu igual que ellos; Hechos 10.45, 11.12 al 18 
· Estas señales se repitieron también en Efeso para convencer a los discípulos de Juan el Bautista que Cristo y el Espíritu Santo ya habían venido tal como Pedro les anunció; Hechos 19.1 al 7 

Píldoras para combatir ideas erróneas sobre el antiguo don de lenguas
· Solamente los apóstoles estuvieron juntos en Pentecostés y hablaron lenguas; Hechos 1.26, 2.1,7,14 
· Pedro no predicó en lenguas. Los tres mil recibieron al Espíritu sin hablar en lenguas. Las lenguas oídas en Pentecostés eran idiomas vivos y propios de los oyentes; Hechos 2.6,7,11,14,38 
· En ninguna parte de las Escrituras consta que una mujer haya hablado en lenguas. 
· La iglesia menos espiritual, la que había en Corinto, es la única que recibió una epístola que hablara de lenguas. La exhortación es de buscar los mejores dones, y no dice que el de las lenguas es uno de ellos; 1 Corintios 12.31;14.39 
· Cuando existía el don de lenguas se permitía que hablasen solamente dos o tres hermanos en cada reunión, uno a la vez, ninguna mujer, y sólo con intérprete; 1 Corintios 14.27, 28, 34 
continuará, d.v., en el siguiente número


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Las Etiquetas

La rosa, si es llamada otra cosa,
Todavía huele bien, es verdad.
Pero si de “rosa” etiquetamos,
A petunias y geranios,
Siguen siendo lo que son,
La etiqueta nada cambia.

     Nos gustan las etiquetas, porque nos ahorran el trabajo de pensar. Muchos se llaman socialistas o demócratas o republicanos sin saber qué significa la etiqueta. Uno puede llevar la etiqueta de “éxito” si ha ganado mucho dinero, aunque su vida personal sea un fracaso colosal. 
Una etiqueta popular pero poco precisa es la de “cristiano”. Mucha gente, si se le pregunta: “¿es usted cristiano?” diría que sí. Esto es porque la etiqueta incluye a tales como:
1. Cristianos Hereditarios. Personas cuyos padres eran cristianos y por lo tanto ellas piensan que también lo son. Puede que asistan ocasionalmente a una iglesia, o quizá van con regularidad, especialmente a la iglesia de sus padres.
2. Cristianos Éticos. Personas que son buenas. Viven vidas decentes y quieren que los demás también vivan así. Son ciudadanos respetuosos, buenos vecinos, buena gente. Les gusta la Regla de Oro que enseñó Jesús. Piensan que si uno hace lo mejor que puede, eso es todo lo que se le puede pedir.
3. Cristianos Culturales. Personas que viven en una comunidad o nación que se llama “cristiana”, donde predomina una religión “cristiana”. Les gustan la música y las ceremonias, especialmente para bautizos, bodas y entierros.
4. Cristianos Sociales. Personas que les gusta encontrar a sus amigos en los cultos de la iglesia. Les gusta que sus hijos hagan buenas y sanas amistades allí, y disfrutan las actividades sociales. Los hombres de negocio encuentran que asociarse con una iglesia va bien para el negocio.
5. Cristianos Verdaderos. Personas que creen que Jesucristo es el Hijo de Dios que murió en la cruz para obtener el perdón de sus pecados. Creen como dijo uno: “yo soy el pecador por quien Cristo murió en la cruz”. Los cristianos verdaderos han reconocido que son pecadores, se han arrepentido y le han aceptado como su Señor y Salvador.
Puede que este último grupo también tenga padres cristianos, intenten vivir vidas decentes, asistan a los cultos de una iglesia y disfruten actividades culturales y sociales cristianas. Pero reconocen que ninguna de estas cosas les constituye “cristianos”. Un cristiano, un creyente de verdad, ha experimentado un cambio tan radical y completo que es llamado “nacer de nuevo”. ¿Es así contigo, amigo lector?
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¿ES BÍBLICO EL SISTEMA UNIPASTORAL?
(Parte III)

Algunas Objeciones Contestadas (continuación)

Objeción 5: Y ¿qué me dice del papel de liderazgo de Jacobo en Jerusalén (Hch.12:17), Epafras en Colosas (Col. 4:12), y Epafrodito en Filipos (Fil. 2:25)?

Respuesta: Esta objeción, la cual he oído en defensa del sistema unipastoral, es un ejemplo patente de estar leyendo la Palabra de Dios a través de las lentes distorsionadas de la tradición. Jacobo, el hermano del Señor, era un varón piadoso junto con los apóstoles (Gá.1:19), no el pastor de la iglesia. Epafras era un evangelista, el “consiervo amado” de Pablo, quien llevó el evangelio a los colosenses (Col. 1:7). ¡Es extraño que él fuera “pastor” de la iglesia de Colosas, ya que nunca se le ve presente allí, sino siempre con Pablo, como en Colosenses 4:12 y  Filemón 23!  Epafrodito es descrito simplemente como uno de los colaboradores de Pablo, que fue enviado por la iglesia de Filipos para ministrar a sus necesidades. ¿Es todo esto evidencia para el sistema unipastoral?

Objeción 6: ¿No se refieren los “ángeles” de las iglesias en Apocalipsis 2-3 a los pastores (“Escribe al ángel de la iglesia en Éfeso...” etc.), y sólo hay uno por iglesia?

Respuesta: Nadie que leyera el Nuevo Testamento, a menos que lo hiciera con  nociones preconcebidas, se imaginaría jamás que los “ángeles” de Apocalipsis 2-3 hacen referencia a pastores. Aunque la palabra griega angelos puede traducirse como “mensajero”, todas las demás veces que aparece esta palabra en Apocalipsis, ¡y ocurre 76 veces! – incuestionablemente hacen referencia a ángeles literales. Si significa “mensajero” en Apocalipsis 2-3, aun podría llegar a abarcar con dificultad el significado de “pastor”. En todos los casos que el Nuevo Testamento usa la frase “mensajero de...” (“mensajero de Satanás,” “mensajeros de Juan”, etc.), siempre describe por quién ha sido enviado el mensajero, y nunca a quién. En otras palabras, “el mensajero de la iglesia en Éfeso” probablemente no significaría un mensajero enviado a la iglesia, sino un mensajero enviado por la iglesia, quizá como parte de una delegación para ministrar al apóstol en su exilio en Patmos y para recibir sus instrucciones.

Objeción 7: Quizá las muchas referencias que el Nuevo Testamento hace a ancianos múltiples se deben a que, mientras que cada iglesia tenía un solo anciano o sobreveedor, cada ciudad tenía varias iglesias diferentes. Por ejemplo, cuando Pablo escribe a: “los santos en Cristo Jesús que están en Filipos, con los obispos y diáconos” (Fil.1:1), puede que hubiera unas cuantas congregaciones en Filipos, cada una con su propio sobreveedor.

Respuesta: Este razonamiento puede parecer ser la respuesta a ciertos pasajes, pero desde luego falla en vista de otros, como Hechos 14:23 (“Constituyeron ancianos en cada iglesia...”), Santiago 5:14 (“Llame a los ancianos de la iglesia”), etc.

Objeción 8: Incluso si se pudiera demostrar que las iglesias del Nuevo Testamento tenían varios ancianos, no tendría por qué ser normativo en la iglesia actual. A fin de cuentas, todos estamos de acuerdo en que los creyentes en la iglesia de Jerusalén vendieron sus bienes y tenían todas las cosas en común, pero nadie sugere que sigamos ese modelo hoy.

Respuesta: Decir que el modelo de la iglesia del Nuevo Testamento no es normativo para las iglesias actuales es equivalente a decir que Dios nos ha dejado completamente sin modelo. ¡Doloroso pensamiento! ¿Nos ha dejado realmente Dios a la merced de la inventiva humana en decidir cómo debe conducirse el ministerio de Su iglesia? Al contrario, digamos con el salmista: “estimé rectos todos tus mandamientos sobre todas las cosas” (Sal. 119:128). En cuanto al sistema comunal de la iglesia de Jerusalén, está claro que no era el modelo de todas las demás iglesias del Nuevo Testamento. Las acciones de los primeros creyentes de Jerusalén fueron mandadas por circunstancias específicas que no se repitieron, que sepamos nosotros, en ninguna otra asamblea del Nuevo Testamento, (se supone que incluso en Jerusalén el sistema no tardó mucho en interrumpirse). Este ejemplo no puede utilizarse para justificar el haber fallado en conformarse al modelo del Nuevo Testamento cuando está tan claramente revelado.
Objeción 9: No puede negar que a través de los años Dios ha bendecido poderosamente a muchos pastores e iglesias que han usado el sistema unipastoral, y aún continúa haciéndolo hoy.

Respuesta: A nadie se le ocurriría negar tal cosa. Aun así, los problemas mencionados antes tampoco pueden ser negados razonablemente. Y ¿quién diría que el fruto y utilidad de la iglesia en conjunto están cerca del nivel divinamente deseado? Además, es un error pensar que porque Dios en su gracia esté bendiciendo a alguien que opera bajo ciertas creencias o prácticas, Él las aprueba. Dios ha usado grandemente, por ejemplo, a algunos predicadores, maestros, y misioneros que mantenían la doctrina que los creyentes pueden perder la salvación. Pero ¿quién de nosotros sugeriría  que esta idea tiene la aprobación de Dios, o que no es importante sostener la doctrina bíblica de la salvación? Gracias a Dios, Él no requiere que seamos perfectos en nuestra interpretación de la Escritura antes de usarnos. De ser así, ¿quién podría esperar ser usado? Pero conforme vamos recibiendo más luz, es nuestro deber y gozo cambiar para conformar nuestras creencias y prácticas a la Palabra de Dios.

Objeción 10: Un sistema de varios ancianos puede resolver algunos problemas, pero a la vez crea otros.

Respuesta: Lo reconozco de buena voluntad. De todas maneras, cuando se actúa conforme al modelo bíblico los problemas que surgen son bíblicos. Es decir, son problemas ya anticipados por la Escritura, y en ella encontramos orientación para afrontarlos. Además, no olvidemos que muy al margen de la cuestión de los problemas que pudieran resolverse o crearse, debemos seguir el modelo del  Nuevo Testamento simplemente porque es el modelo del Nuevo Testamento. Nos conformamos a la autoridad de la Escritura como cuestión de principios, no por razones pragmáticas. Pero cuando lo hacemos, encontramos invariablemente que el camino de Dios es el mejor.

Objeción 11: No piensará que todos los problemas mencionados desaparecerían con tal de que nuestras iglesias cambiesen su modelo de liderazgo.

Respuesta: Desafortunadamente, no. Al menos, no de la noche a la mañana, particularmente donde la mentalidad del clero/laico ha estado firmemente arraigada durante décadas. Pero incluso en esos casos, un regreso al modelo nuevotestamentario, adoptado sin reservas por la iglesia local, tendría un efecto espectacular. Por lo menos se podrían empezar a resolver las actitudes no bíblicas y los numerosos problemas cultivados por la falsa distincción entre el clero y el laico. En otras situaciones, donde fuese posible un nuevo comienzo (como en el campo misionero, en iglesias nuevas, o con nuevos convertidos), estos problemas pueden evitarse completamente. 

¿Qué diremos entonces? El pastoreo de un solo hombre, lejos de tener la sanción de la Escritura, es esencialmente una repetición “protestantizada” del sistema sacerdotal Católico Romano. Para los que proclamamos la Biblia – no la tradición – como nuestra autoridad, es hora de escudriñar fervientemente las Escrituras para ver si estas cosas son así (Hch. 17:11).
Quisiera que cada lector de este librito compartiese la bendición que yo encontré cuando “volví mis pies a tus testimonios” (Sal.119:59), y escogí reunirme en comunión con los que se congregan en la sencillez y el orden del Nuevo Testamento.
      Mark Frees

Observación del editor:
Algunas iglesias, aunque en teoría tienen un consejo de ancianos, en la práctica funcionan como si tuviesen un pastor. Uno de los ancianos ejerce su influencia y toma las decisiones casi sin consultar a los demás. Todos deben consultarle a él, pero él no consulta casi a nadie. En vez de trabajar como equipo, ese anciano actúa como el pastor y el otro o los otros como sus pastores asistentes. Quizás porque él empezó la obra, o porque es el más viejo, o  es quien compró o edificó el local, o porque es el más rico y quien más contribuye, o porque pertenece a cierta familia. Pero ninguna de esas excusas le hará salir aprobado delante de Dios porque no debe haber un sólo hombre gobernando en una iglesia, ni en título ni en la práctica. El Señor dice: "ancianos en cada iglesia", y nadie tiene derecho a modificarlo. 

jueves, 22 de octubre de 2009

EN ESTO PENSAD -- OCTUBRE 2009


ASPECTOS DE LA GLORIA DE CRISTO (Parte II)

William MacDonald

Sus Glorias Adquiridas

Si nuestro Señor se hubiera quedado en el cielo, nunca habría podido ser nuestro Salvador. Pero al ir a la cruz y luego resucitar de la tumba, Él vino a ser perfecto como Salvador. Así es que leemos:

“Porque convenía a aquel por cuya causa son todas las cosas, y por quien todas las cosas subsisten, que habiendo de llevar muchos hijos a la gloria, perfeccionase por aflicciones al autor de la salvación de ellos” (He. 2:10).

“y habiendo sido perfeccionado, vino a ser autor de eterna salvación para todos los que le obedecen” (He. 5:9).

Claramente Él no podía ser perfeccionado en cuanto a Su Persona. Siempre ha sido perfecto en este respecto. Pero podía venir a ser el perfecto Salvador.
El Señor aludió a esta gloria adquirida cuando, anticipando el Calvario, dijo: “Ha llegado la hora para que el Hijo del Hombre sea glorificado” (Jn. 12:23b).
Además de Su gloria adquirida como Salvador perfecto, el Señor Jesús ganó otros honores mediante Su encarnación y obra de sacrificio. Sin la encarnación, nunca hubiera llegado a ser Mesías, porque el Cristo debía ser descendiente de David. Sin el Calvario, nunca hubiera sido Sumo Sacerdote, Abogado, Mediador, Intercesor, Redentor, Buen Pastor, Heredero de todo, Juez o Cabeza de la Iglesia. Nunca hubiera tenido el Nombre que es sobre todo nombre, ni hubiera sido el Primogénito de entre los muertos. Todos los títulos que son fruto de Su encarnación, muerte, sepultura y resurrección son glorias adquiridas.
Él hace referencia a otra instancia de Su gloria adquirida en Juan 17:10,

“y todo lo mío es tuyo, y lo tuyo mío; y he sido glorificado en ellos”.

El hecho de que Él sea glorificado en Sus santos es algo que sólo puede ser como resultado de Su obra en el Calvario.
En 2 Tesalonicenses 1:10a, Pablo relaciona esto de manera especial con la segunda venida del Señor:

“cuando venga en aquel día para ser glorificado en sus santos y ser admirado en todos los que creyeron”.

La Gloria De Su Resurrección Y Ascensión

De nuevo en Juan 17:1, nuestro Señor habla como si lo del Calvario ya hubiese sucedido. Ora pidiendo que el Padre le glorifique, esto es, levantándolo de los muertos, para que el Hijo entonces glorificase al Padre.
Tenemos un pasaje similar en Juan 13:31-32,

“Entonces, cuando hubo salido, dijo Jesús: Ahora es glorificado el Hijo del Hombre, y Dios es glorificado en él. Si Dios es glorificado en él, Dios también le glorificará en sí mismo, y en seguida le glorificará”.

Hablaba de Su muerte como la forma en que sería glorificado, y por la cual traería gran gloria al Padre. Parafraseando el versículo 32, podríamos decir: “Ya que Dios es glorificado por la obra de Cristo en la cruz, Dios le glorificará, esto es, levantándolo de los muertos, y lo hará pronto”. Esto es exactamente lo que sucedió: le resucitó el tercer día.
Aquí hay versículos adicionales que hablan de la gloria de Su resurrección y ascensión:

“¿No era necesario que el Cristo padeciera estas cosas, y que entrara en su gloria?” (Lc. 24:26)

“Esto dijo del Espíritu que habían de recibir los que creyesen en él; pues aún no había venido el Espíritu Santo, porque Jesús no había sido aún glorificado” (Jn. 7:39).
“Estas cosas no las entendieron sus discípulos al principio; pero cuando Jesús fue glorificado, entonces se acordaron de que estas cosas estaban escritas acerca de él, y de que se las habían hecho” (Jn. 12:16).

“El Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, el Dios de nuestros padres, ha glorificado a su Hijo Jesús, a quien vosotros entregasteis y negasteis delante de Pilato, cuando éste había resuelto ponerle en libertad” (Hch. 3:13).

“...recibido arriba en gloria” (1 Ti. 3:16)

“Y mediante el cual creéis en Dios, quien le resucitó de los muertos y le ha dado gloria, para que vuestra fe y esperanza sean en Dios” (1 P. 1:21).

La gloria de Su resurrección y ascensión empalma con Su eterna gloria en el cielo. Son inseparables.
continuará, d.v., en el siguiente número

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¿Es nuestra música adecuada
para fines espirituales?

El Nuevo Testamento nos invita utilizar canciones, o sea, música para la adoración a Dios y la edificación de los creyentes. Pero el énfasis está en que deben ser canciones espirituales (comp. Ef. 5:19; Col. 3:16). Con respecto al texto, el criterio para evaluar lo que es espiritual y bueno para Dios y los creyentes, debe ser el contenido espiritual fundado en la Biblia. La melodía y la realización musical de los cánticos espirituales deberían apoyar al texto, conformándose a él, y contribuir a la edificación espiritual de los creyentes.
La música espiritual debe estar en consonancia con la naturaleza de Dios y la obra de Su Espíritu. A éstas pertenecen armonía, paz, afabilidad, pureza y claridad, dignidad y decencia (comp. entre otros Fil. 4:9; 1 Co. 14:33; Col. 1:10; 1 Ts. 2:12). Las canciones espirituales deben producir efectos espirituales edificantes en el oyente, tanto en lo que se refiere al texto como a la interpretación musical. El texto, que es lo principal de la música espiritual apropiada, debe ser subrayado discretamente y no cubierto con bullicio. Que no estorbe la obra del verdadero Espíritu Santo. El texto no debe discrepar de la Palabra de Dios. Las canciones espirituales deben fomentar en los oyentes las buenas cualidades espirituales mencionadas en la Biblia; no deben ser contraproducentes para este fin:

· Humildad y la negación de sí mismo en lugar de un “yo” hinchado (1 P. 5:5-6; Gá. 2:20; Ro. 12:3).
· La disposición a someterse, en lugar de rebeldía y el hecho de imponerse (Ef. 5:21).
· Paz y unanimidad en lugar de contiendas y divisiones (Gá. 5:22; Ro. 14:19; Fil. 2:2).
· Disciplina y templanza en lugar de éxtasis y excitación del “yo” (2 Ti 1:7; Tit. 2:11-12).
· Discernimiento, sobriedad y vigilancia en lugar de trance y despertar toda clase de sentimientos (1 P. 5:8; Tit. 2: 2 y 6; 2 Ti. 2:26; 1 Ts. 5:6)
· Apartarse del mundo y negación de los deseos mundanos (1 Jn 2:15-17; Stg. 1:27; Gá. 6:14; Tit. 2:12; Ro. 12:1-2)
· Quietud delante de Dios (Hab. 2:20; Zac. 2:13; 1 P. 3:4)
· Simplicidad y sencillez (2 Co. 1:12; 2 Co. 2:17; 2 Co. 11:3)

Las canciones espirituales no deben satisfacer la carne de los creyentes con sus melodías, ni tampoco excitarla (“no proveáis para los deseos de la carne”, Ro. 13:14). De manera muy especial tenemos que tener cuidado de que no despierten deseos sensuales o sexuales, fomentando la fornicación, como ocurre con la música pop y rock (1 Ts. 4:3; 1 Co. 6:18; Col. 3:5). Tampoco deben incitar a la rebelión y autorealización, a satisfacer las propias apetencias (1 Ti. 1:9; 2 Ti. 3:2; 2:22; 1 P. 2:11). No deben restringir los sentidos (“sobriedad”) y el autocontrol (1 P 5:8; 1 Ts 5:6; Tit 1:8). No deben embriagar emocionalmente al oyente (Ef 5:18) o influenciarle inconscientemente, ni tampoco distraer del contenido espiritual de las canciones.

Rudolf Ebertshäuser, págs. 21-23 de su libro, La "alabanza" carismática y la adoración bíblica en Espíritu y en verdad. Ediciones Cristianas Bibliques

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un mensaje urgente acerca del suicidio

"No Te Hagas Ningún Mal"

"Despertando el carcelero, y viendo abiertas las puertas de la cárcel, sacó la espada y se iba a matar, pensando que los presos habían huido. Mas Pablo clamó a gran voz, diciendo: No te hagas ningún mal..." Los Hechos de los Apóstoles 16:27-28

No es muy difícil entender lo que le pasó a aquel hombre. Acabó de atestiguar la ruina de su carrera, y la pérdida de todo por una circunstancia inesperada. Repentinamente vino el terremoto, y todo se derrumbó ante sus ojos. En pocos minutos experimentó pánico, miedo y desesperación. El texto dice que: "Se iba a matar". No vio ninguna salida, y decidió matarse con su propia espada. Quizá pensaba: "mejor morir que seguir así". ¿Conoces su situación o sentimiento? Muchos, si son honestos, tendrían que decir que "sí", porque saben lo que es sentir la tentación a suicidarse. Frustrados, enojados, desengañados o deprimidos, descienden en el remolino de la depresión y la única salida que ven es ésa.
Pero el suicidio no es ninguna salida; es hacer mal. El apóstol gritó: "no te hagas ningún mal". Sí, el suicidio es un mal. Es pecado: "no matarás". Es el colmo del egoísmo. El carcelero pensaba que todo estaba mal, pero ignoraba dos cosas muy importantes, que quizá tú también ignoras:
1. Todo iba a ser mucho peor si él se matara.
2. Todo podía llegar a ser mucho mejor, para siempre, si a través de aquella situación él aceptara por fin la solución de Dios, que es la salvación en el Señor Jesucristo.
Amigo, amiga, lo mismo te digo. "No te hagas ningún mal". Por mala, negra y desesperada que sea tu situación, ten en cuenta dos cosas:
1. Si te matas, será tu pecado final, y no solucionarás nada, sino que irás de mal en peor. Saltarás de la sartén al fuego. Te harás mal. No lo deseo y más cierto es que Dios no lo desea. Recuerda: No es la solución.
2. ¡Hay esperanza! Todo podría llegar a ser mucho mejor, para siempre, si por fin, aunque sea a través de esta situación, tu depresión, humillación o desesperación, tú aceptaras por fin la solución de Dios, que es la salvación en el Señor Jesucristo.
Dios no quiere hacerte mal, sino mucho bien. Pero, ¡qué difícil es hacerte escuchar! Aquel carcelero no escuchó hasta llegar a ese punto tan extremo en su vida. Y quizá para esto mismo tú hayas tenido que sufrir un "terremoto" , quebrantos o pérdidas, y quizá aún llegar al lugar donde contemplas lo impensable, para que por fin estés dispuesto a escuchar y aceptar la ayuda que Dios tanto quiere darte. ¿No ves que tu religión, filosofía y sociedad no tienen la respuesta? Entonces, permíteme presentarte con la verdadera buena noticia, el Evangelio: borrón completo, vida nueva y eternidad feliz. ¿Estás interesado? Espero que sí. Espero tu respuesta, pero mientras tanto, como amigo te ruego: "no te hagas ningún mal".

escrito por Juan Soldado Medina y Carlos Tomás Knott

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