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viernes, 30 de noviembre de 2018

EN ESTO PENSAD - diciembre 2018


ANUNCIAMOS LA MUERTE
DEL SEÑOR JESUCRISTO


"Así, pues, todas las veces que comiereis este pan, y bebiereis esta copa, la muerte del Señor anunciáis hasta que él venga". 
 1 Corintios 11:26 

escribe A. B. BRUCE

El mero hecho de que la Cena del Señor conmemora especialmente la muerte del Señor, implica que esa muerte debía ser un suceso de carácter muy importante. Al instituir un rito simbólico con tal propósito, el Señor Jesús dijo en efecto a Sus discípulos y a nosotros: "Fijad vuestros ojos en el Calvario y observad lo que sucede allí. Este es el gran evento de mi historia terrenal. A otros hombres les hacen monumentos por algo memorable que hicieron durante su vida. Pero yo deseo un monumento porque he muerto; sin olvidar por supuesto mi vida, pero recordando especialmente mi muerte. Quiero que sea conmemorada por su propio valor, no sólo porque ella terminó con mi vida. La memoria de otros hombres es apreciada mediante la celebración del aniversio de su nacimiento; pero en mi caso, mejor es el día de mi muerte que el día de mi nacimiento para una celebración conmemorativa. Mi nacimiento en este mundo fue maravilloso y transcendental; pero todavía más maravillosa y transcendental fue mi salida del mundo mediante la crucifixión. De mi muerte no es necesaria ninguna conmemoración festiva. Pero guardad viva la memoria de mi muerte mediante la Santa Cena, hasta que yo venga. Haciendo memoria de mi muerte, recordaréis toda mi historia terrenal, porque de toda ella mi muerte es el secreto, la consumación y la corona.
del libro: The Training Of The Twelve ("Tres Años Con Jesús"), pág. 358

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Principios Para La Educación De Los Hijos

Andrés Murray

Puede ser útil, especialmente para madres jóvenes, un resumen breve de los principios fundamentales de toda educación. Mediten cuidadosamente y con oración sobre lo que implica la educación, y encontrarán que es una obra que no puede hacerse sin premeditación y propósito sincero. Sólo cuando la reflexión les da entendimiento del trabajo santo de moldear y dar forma a un espíritu inmortal, clamarán a Dios con fervor y fe, en base a Su promesa: “Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada” (Stg. 1:5).

1. Educar es más que enseñar. Enseñar a un niño le hace saber lo que debe hacer. La educación le influye y se encarga de que lo haga. La enseñanza trata con la mente; la educación trata con la voluntad. (Pr. 22:6)

2. Prevenir es mejor que curar. Educar en la verdad no es observar y corregir errores, sino observar y prevenirlos. La meta de la verdadera educación es conducir al niño a saber que puede obedecer y hacer bien, que lo puede hacer fácilmente y con éxito.

3. Los hábitos deben preceder los principios. Los hábitos influyen a una persona dándole ciertas tendencias y dirección, y facilitan ciertos hechos haciéndolos naturales. Esto prepara el camino para obedecer en base a principios (1 P. 1:14-16).

4. La cultivación de los sentimientos precede la cultivación del juicio. Los años tempranos de la niñez destacan la viveza de las emociones y la susceptibilidad a las impresiones. Los padres buscan crear un sentimiento favorable respecto a lo bueno, haciéndolo atractivo y deseable. Sin esto, los hábitos tendrán poco valor. Con esto, tendrá un enlace constante por el cual entrar y crecer en la voluntad. (Fil. 4:8).

5. El ejemplo es mejor que el precepto. El poder para educar no está tanto en lo que decimos y enseñamos, sino en lo que somos y hacemos. Los educamos no como pensamos que sería ideal, sino como vivimos. No son nuestros deseos ni teorías, sino nuestra voluntad y práctica que realmente los educan. Viviendo la vida de Cristo demostramos a ellos que la amamos y la tenemos, y esto influirá la mente joven a amarla y tenerla también (Ef. 5:1).

6. El amor que atrae es más que el amor que demanda. Educar a los hijos demanda una vida del sacrificio de uno mismo, de amor que no busca lo suyo, sino que se da por su objeto. Para esto Dios ha dado el maravilloso amor de la madre, que sólo necesita ser canalizada correctamente como criada del amor redentor de Dios. La ley sola siempre trabaja con pecado e ira. El amor se da para infundir su vida fuerte en una que es débil. El amor inspira y es la inspiración que es el secreto de la educación.

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POR QUÉ DEBES LEER TODA LA BIBLIA

La Biblia contiene la mente de Dios, el estado del hombre, el camino de salvación, la condenación de los pecadores y la felicidad de los creyentes. Sus doctrinas son santas, sus preceptos son comprometedoras, sus historias son verdaderas y sus decisiones son inmutables.
    Léala para ser sabio, créala para ser salvo y practíquela para ser santo. Contiene luz para guiarle, alimento para sostenerlo y consuelo para alentarlo a usted.
    Es el mapa del viajero, el cayado del peregrino, la brújula del piloto, la espada del soldado y el itinerario del cristiano. Aquí se restablece el Paraíso y las puertas del infierno son reveladas. Cristo es su gran tema, nuestro bien su diseño y la gloria de Dios su finalidad.
    Debe llenar la memoria, gobernar el corazón y guiar los pies.
Leála lentamente, frecuentemente y en oración. Es una mina de riqueza, un paraíso de gloria y un río de placer.
    Es dada a usted en vida, será abierta en el juicio y recordada para siempre. Ella encierra la responsabilidad más alta, recompensa la labor más grande y condenará a todos los que menosprecian su contenido sagrado.

En sus años de creyente, ¿ha leído la Biblia alguna vez de principio al final? ¿La lee todos los años? Si lee sólo 4 capítulos diarios, comenzando en enero, terminará en noviembre, dándo días extras para recuperar si ha faltado algún día. ¡Comprométase a leer, conocer y estudiar toda la Palabra de Dios! Y recuerda que Dios manda: "sed hacedores de la Palabra" (Stg. 1:22).  

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Los Errores de A. W. Pink

Una vez preguntaron al Dr. A. C. Gaebelein, uno de los editores de la Biblia anotada por Scofield en 1909, su opinión del libro calvinista: La Soberanía de Dios, por A. W. Pink. Él respondió:

    “El sr. Pink era antes contribuidor a nuestra revista. Sus artículos sobre Génesis son buenos, y los imprimimos en formato de libro. Pero cuando él empezó a enseñar sus horrorosas doctrinas que hacen un monstruo del amor de Dios, rompimos la comunión con él. Ese libro no es bíblico de ningún modo. Se acerca a la blasfemia. Presenta a Dios como un Ser injusto y difama Su carácter santo. Niega que nuestro bendito Señor murió por los impíos. Según las perversiones de Pink, Cristo murió sólo por los escogidos. Ésa es la clase de enseñanza que produce ateos”.

David Dunlap, Limitando La Omnipotencia, capítulo 2, Editorial Berea
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¿Títeres o Seres Responsables?

“El calvinismo le constituye a Dios como autor del pecado y reduce al hombre a un mero títere del destino. Roba al cristianismo de toda moralidad y priva al cielo de santidad. Anula la culpa del pecado y quita de los corazones de los hombres su responsabilidad respecto al infierno, depositándola a los pies de Dios. Según este punto de vista, la mayoría de la humanidad está muerta—muerta y condenada, y no por culpa suya. Nunca tuvieron oportunidad. Eran culpables antes de pecar. Nunca tendrán oportunidad. Es inútil predicarles el evangelio, y además, es cruel. Ofrecerles el Pan de Vida es un insulto a los espiritualmente muertos, una burla que ofrece el Pan de Vida a los labios inertes que no pueden responder. Recordad, vosotros que sois llamados a ser ‘guardianes de la fe’, que casi todo lo heterodoxo, y la mitad de la infidelidad que existen hoy, son reacciones de mentes, conciencias y corazones humanos a enseñanzas como ésta”.

Robert McClurkin, Election (“Elección”), Ontario: Clarion Press, 1978), pág. 2
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EL LIBRO DEL DÍA, DEL MES, DEL AÑO, 
DEL SIGLO, DE LA VIDA 
Y DE LA ETERNIDAD


"Para siempre, oh Jehová, permanece tu palabra en los cielos" (Sal. 119:89).
Si no puedes decir lo mismo de la tele, ¿para qué sigues mirándola? No te prepara ni para esta vida ni mucho menos para la eternidad.

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 Una Invitación Divina

“Venid luego, dice Jehová, y estemos a cuenta: si vuestros pecados fueren como la grana, como la nieve serán emblanquecidos; si fueren rojos como el carmesí, vendrán a ser como blanca lana”.  Isaías 1:18

He aquí tu invitación de parte de Dios. Observa lo que dice:
 
1. Dios es accesible.  “Venid luego, dice Jehová”.  Él ha tomado la iniciativa. Mateo 18:11 declara: “El Hijo del Hombre ha venido para salvar lo que se había perdido”. Estás perdido en el pecado, pero Dios está a tu alcance, amigo. En Mateo 11:28 el Señor Jesucristo dice: “Venid a mí”. No se burla de ti. Puedes responder a la iniciativa divina. Puedes venir al Dios que se ha hecho accesible en Cristo.

2. Dios es razonable. “Estemos a cuenta”. Nos dio una mente y una conciencia, no para filosofar, sino para saber la verdad que Él ha revelado, y responder. Los cielos declaran la gloria de Dios (Salmo 19:1). Lo invisible de Él puede saberse por medio de lo visible, lo creado. No tienes excusa (Romanos 1:19-20). El Señor Jesucristo es Dios hecho hombre, el Verbo hecho carne, Dios manifiesto en carne (1 Timoteo 3:16). Dios se ha revelado en la creación, en Su Palabra y en la Persona de Jesucristo. Él quiere estar a cuenta contigo, pero tienes que poner de tu parte. Sé razonable y responde.

3. Dios es misericordioso. “Si vuestros pecados fueren como la grana”. Su invitación es a pesar de nuestra condición pecaminosa. Lo que nos separa de Dios es nuestro pecado. No tenemos cómo quitarlo o anular su efecto. Dios ama la verdad y aborrece la injusticia. Deberíamos escondernos y sentir pavor. Pero Dios en Su misericordia y amor se ha acercado, y ha provisto para liberarnos del pecado, su culpa y condena. No importa lo que hayas hecho, Él quiere y puede salvarte. La duda no está en Su voluntad, sino en la tuya. 

4. Dios es poderoso. “Como la nieve serán emblanquecidos”. ¡Hermosa promesa! Sólo Dios puede perdonar pecado. Sólo Él puede hacernos nuevas criaturas, y cambiar nuestro corazón. En Mateo 28:18 Cristo declara: “Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra”. Nadie más tiene este poder. “El Hijo del Hombre tiene potestad en la tierra para perdonar pecados” (Mateo 9:6). Por eso te invita a venir a Él. El evangelio es “poder de Dios para salvación a todo aquel que cree” (Romanos 1:16). Dios tiene poder, no lo dudes. La cuestión es si vendrás y confiarás en Él, o no. Dios ya te extendió la invitación: "Venid". No se burla de ti. Sabe bien que puedes venir, por eso te lo dice. Ahora, te toca responder, y de tu respuesta depende tu eternidad.


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El Tiempo Diario Con Dios,
Y La Vida De Devoción


El señor L. S. Chafer dijo: “Pasar 30 segundos fuera de comunión con Dios es demasiado”. ¿Nos parece exagerado, fanático? No lo es, porque para el verdadero creyente vivir separado del Señor sería como un pez que está fuera del agua. ¡Qué fanático! ¿verdad?, decir al pez que tiene que quedarse en el agua! ¿Y cuánto tiempo puede estar bien fuera del agua? No procura estar en agua 10 o 15 minutos cada día, sino vive allí. Extrañamente, hay muchos que se llaman cristianos pero no tienen concepto de qué es una vida devocional, ni disfrutan la comunión diaria con el Señor. Si han oído hablar de eso, piensan que es algo para pastores y misioneros, o tal vez alguna manía de gente legalista. Pero, ¿cuántos peces necesitan el agua?
    Hay quienes saben algo de la vida devocional, pero no disfrutan una comunión así con Dios. Tal vez dirían que no es necesario para ir al cielo, y es cierto que no podemos observar una clase de “ejercicios espirituales” como algo de mérito para ganarnos el cielo. Pero, habiendo reconocido esto, habría que reconocer también que si alguien ha sido salvado y transformado por la gracia de Dios, de manera que tiene la esperanza viva y segura de ir al cielo un día, ¿cómo no va a ser devoto del Señor Jesucristo ahora mismo, amarle y desear la comunión con Él? 1 Pedro 1:8 dice “a quien amáis sin haberle visto”. ¿Quién de nosotros no sabe qué hacer o cómo proceder para desarrollar una relación amistosa con una persona cuando le interesa? Eso requiere una inversión de tiempo para estar con la persona con la que queremos esta relación. Se trata de estar juntos, de hablar, de escuchar, de compartir, de llegar a conocerse mejor. Solo tienes que pensar en los novios para tener una ilustración de eso de “desarrollar una relación”. ¿Y tú estás desarrollando tu relación, tu comunión con el Señor Jesucristo a quien amas sin haberle visto?
    Hay otras personas que reconocen que la vida devocional es importante y necesario, y quieren hacerlo, pero parece que aun así ellas no logran lo que desearían. Puede ser por falta de disciplina (dominio propio), por un enfriamiento de su amor hacia el Señor debido a la mundanalidad, la desobediencia o el pecado consentido en su vida en algún punto, etc. Puede ser debido a malas prioridades, a ocuparse demasiado con otras cosas, a despistarse con tantos quehaceres y dejar correr el tema de la vida devocional. Esto causa un distanciamiento en la comunión con el Señor y un enfriamiento del corazón del creyente, que en su turno le conduce a una condición peor. Habría que recordar las palabras del Señor Jesucristo: “Yo soy la vid, vosotros los pámpanos... separados de mí nada podéis hacer” (Jn. 15:5).   
    Pero también hay quienes mantienen y disfrutan de alguna manera la vida devocional con el Señor, y si eres uno de ellos, ¡bendito eres! Sigue en lo bueno que haces: “así abundéis más y más.” (1 Ts. 4:1). Lee, medita lo que lees, ora, y si quieres, usa un himnario para cantar al Señor.
    Dichosa y útil para Dios es la persona que puede decir: “Vive Jehová Dios de Israel, en cuya presencia estoy...”. Esa tendría que ser la vida cristiana normal. El salmista nos da buen ejemplo al expresar su deseo: “Dios, Dios mío eres tú; de madrugada te buscaré: mi alma tiene sed de ti, mi carne te anhela, en tierra seca y árida donde no hay aguas” (Sal. 63:1). ¿Qué buscaba el salmista? ¿Acaso buscaba cumplir un tiempo devocional? ¡No! ¡Buscaba a Dios! Vuelve a leer el versículo y verás:

            “Dios mío eres tú”
            “te buscaré”
            “Mi alma tiene sed de ti”
            “Mi carne te anhela”


    Mucho depende de cómo actuamos en nuestra búsqueda de Dios. Podríamos leer Su Palabra y orar mecánica y rápidamente, y cumplir sin realmente gozarnos de la Palabra y presencia de Dios. Hay quienes "cumplen" escuchando rápidamente un "pensamiento diario" en una app de su teléfono, o tienen una lecturita rapidita de 2 minutos, y ya está, ¡listos! No es malo en sí, pero tiende a la superficialidad. No es lo mismo que tomar tiempo sin prisas para leer, meditar y orar. No hay atajos en la vida espiritual, y no debemos dejar que las prisas y demandas de la vida nos quiten nuestro tiempo con Dios.
    Nadie hay en el mundo que haya sido útil y bendecido por Dios sin  conocer y practicar la comunión con el Señor y la devoción a Él. Desde el principio de la creación Dios es un Dios que sale al encuentro del hombre, porque, y cosa maravillosa es, ¡el Creador desea comunión con Sus criaturas!
    En Génesis 3:8 vemos como Adán y Eva tenían oportunidad para pasear con Dios en el huerto, y cómo ese Dios Creador no les abandonó allí sino quería estar con ellos.
    En Génesis 5:22 y Hebreos 11:5 vemos como Enoc, el séptimo desde Adán, caminaba con Dios y agradaba a Dios. Después, un día ese Enoc fue trasladado para estar eternamente en la presencia del Dios con quien él quería estar tanto.
    Génesis 19:27 nos enseña cómo Abraham, el amigo de Dios, subió al lugar donde había estado antes con Dios. No dice “al lugar donde oraba", aunque sobreentendemos que oraba allí. Pero el texto indica que para Abraham eso era parte de su comunión con Dios.
    Luego, en 1 Reyes 17:1 y 18:15 vemos esta frase que empleaba Elías: “Jehová Dios de Israel, en cuya presencia estoy”, con la que vemos algo importante acerca de la vida de Elías, siervo de Jehová. Él vivía en la presencia del Señor y estaba consciente de estar en ella, y seguro que eso gobernaba todos los aspectos de su vida.
    El Salmo 1, que contiene la primera bienaventuranza de los Salmos, la pronuncia sobre el hombre que se aparta del mal y que encuentra su delicia en la ley de Jehová, meditando en ella de día y de noche. Sus pensamientos son guiados por la Palabra de Dios, porque la ama y la busca en todo momento.
    El profeta Jeremías denuncia así la superficialidad de los falsos profetas: "Porque ¿quién estuvo en el secreto de Jehová, y vio, y oyó su palabra? ¿Quién estuvo atento a su palabra, y la oyó?" (Jer. 23:18). Para eso hay que dedicar tiempo y no seguir el rumbo de los demás.
    Daniel 6:10 explica cómo el profeta Daniel no se dejó desviar de su tiempo de especial comunión por medio de la oración, aunque sus enemigos habían conseguido prohibírselo.
    Tal vez lo más sorprendente sea lo de Marcos 1:35, donde vemos al Señor Jesucristo dejando atrás las distracciones y el clamor de la multitud, incluso la mucha obra que le esperaba, para buscar estar a solas con el Padre en oración. De verdad Él podía decir como el salmista en el Salmo 42:1-2, que dice: “Como el ciervo brama por las corrientes de las aguas, así clama por ti, oh Dios, el alma mía. Mi alma tiene sed de Dios, del Dios vivo: ¿Cuándo vendré, y me presentaré delante de Dios?” Y si nuestro Señor en toda Su perfección necesitaba y buscaba esta comunión íntima con el Padre, ¿cómo vamos nosotros Sus discípulos a necesitarlo o buscarlo menos? Selah.
    Podrías decir: “Soy madre y tengo mucho que hacer en casa, cuidando niños, limpiando la casa, la ropa, cocinando”, etc. Pero estimada hermana, ¿amas al Señor, ¿verdad? Claro que sí, porque Él pagó todo por salvarte a ti, y desea tu comunión. ¿Crees que Él te guió a casarte y te dio hijos y casa para que no tengas tiempo para Él? Eso no debe ser así. Tu familia te necesita, claro, pero tú necesitas al Señor, y tu familia necesita que estés con el Señor.
    Podrías decir: “Soy marido y tengo que trabajar, y luego hacer cosas en casa, y con todas mis responsabilidades a veces no tengo tiempo”. ¿No tienes tiempo? ¿Para qué no tienes tiempo, o mejor dicho, para quién no tienes tiempo? El Señor te ama, te quiere, y Él es la vid y tú el pámpano. Separado de Él nada podrás hacer, ni trabajar bien, ni educar una familia bien, ni llevar tu pareja bien, ni servir bien en la iglesia. Tú necesitas al Señor como el pez necesita el agua.
    Puedes decir: “Soy joven y tengo muchos estudios para preparar mi carrera, y después quiero estar con mis amigos...” pero te pregunto: ¿Y no es el Señor tu mejor Amigo? ¿No vale Él más que ellos? Jesucristo dijo: “Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos” (Jn 15:13), y Él lo hizo por ti, así que cuenta si deberías tener una amistad muy grande con Él. Pero ¿cómo vas a desarrollar una relación con el Señor si no inviertes tiempo y no te separas de las distracciones para hacerlo? ¿Tiempo para juegos de ordenador, internet, tu teléfono, pero no tiempo para Cristo? ¿Qué escala de valores es éste?
    ¡Qué miopes somos a veces! Claro que hay tiempo para Cristo, si queremos. Reconozcamos que el problema está en la voluntad, el querer. Si  has dejado este primer amor, vuélvete. El Señor se acuerda de ti, como dijo a Israel: "Así dice Jehová: Me he acordado de ti, de la fidelidad de tu juventud, del amor de tu desposorio, cuando andabas en pos de mí..." (Jer. 2:2). Él se acuerda, y dice: “Recuerda, por tanto de dónde has caído, y arrepiéntete, y haz las primeras obras...” (Ap. 2:5). Haz memoria del amor del Señor, de la cruz del Calvario, y vuélvete en espíritu a ese lugar donde el Hijo del Altísimo derrama Su poder.
    El Señor te espera cada día, y quiere ver tu rostro y oír tu voz. "Muéstrame tu rostro, hazme oír tu voz; porque dulce es la voz tuya, y hermoso tu aspecto" (Cnt. 2:14).

Carlos Tomás Knott 

viernes, 1 de mayo de 2015

EN ESTO PENSAD -- mayo 2015

PREPARA A LOS HERMANOS 

William MacDonald 

“A fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio” (Efesios 4:12).


Aquí tenemos una perspectiva revolucionaria del futuro. Los dones  que se mencionan en Efesios 4 son dados para perfeccionar a los santos para la obra del ministerio. Tan pronto como los santos puedan ejercerlo, el don podía avanzar.
    Esto quiere decir que el éxito en la obra cristiana consiste en realizar el trabajo en el tiempo más corto posible. Después hay que buscar nuevos mundos por conquistar.
    Así lo hizo Pablo. Por ejemplo, fue a Tesalónica, predicó a los judíos por tres sábados y dejó tras sí una congregación funcionando. Pablo rompió el récord en lo que respecta a la velocidad con la que estableció esta obra y no cabe duda  de que se trató de una excepción. El tiempo más largo que Pablo pasó predicando en un lugar, al parecer, fue de dos años; esto sucedió en Éfeso.
    Dios no ha dispuesto que Sus santos dependan perpetuamente de cualquiera de los dones mencionados. Los dones son prescindibles. Si los santos pasaran el tiempo escuchando sermones solamente, nunca se  comprometerían en la obra del servicio ni se desarrollarían espiritualmente lo suficiente y el mundo no podría ser evangelizado de la manera en que Dios se lo ha propuesto.
    William Dillon decía que un misionero extranjero de éxito jamás tiene un sucesor extranjero. Esto es verdad también en lo que respecta a los obreros en su tierra natal, cuando la tarea de un obrero llega a su fin, los santos deben tomar su lugar y no comenzar a buscar a otro predicador.
    Con mucha frecuencia los predicadores vemos nuestro cargo y función como algo para toda la vida. Pensamos que nadie podría hacer la obra tan bien como nosotros. Justificamos nuestra permanencia porque imaginamos que si nos marcháramos la comunidad se desalentaría y vendría a menos. Nos quejamos de que otros no pueden hacer las cosas como se debe y que no son de fiar. Pero el hecho es que deben aprender y para eso hay que darles la oportunidad. Tenemos que entrenarles, delegar responsabilidades y después evaluar el progreso.
    Cuando los santos llegan al punto donde creen que pueden continuar sin la ayuda de un predicador especial o maestro, no hay razón para estar malhumorados o guardar resentimiento. Más bien debe ser motivo de celebración. El obrero queda en libertad para ir a donde más se le necesita.
    No está bien que la obra de Dios se construya y dependa permanentemente de un hombre, no importa cuán dotado esté para el ministerio. Su meta principal debe ser multiplicar su eficacia edificando a los santos hasta donde ya no necesitan de él. En un mundo como el nuestro donde hay tantos lugares en los que su presencia es importante, es imperativo que continúe trabajando en la obra del Señor y para Su gloria.

de su libro DE DÍA EN DÍA, (CLIE) lectura para el 22 de febrero
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¡Qué Desperdicio!
"Bueno le es al hombre llevar el yugo desde su juventud" (Lam. 3:27).

Es triste ver en algunas iglesias la poca visión para el futuro que tienen los hermanos responsables. Es demasiado común la idea de que los jóvenes sólo deben  asistir fielmente a las reuniones, y esperar hasta que fallezcan los ancianos para luego tener oportunidad para servir. Pero, si pasan los años así, cuando llegue la oportunidad habrán echado a perder los años de jóven adulto que son tan útiles para servir. Habrán dado sus fuerzas y talentos a otras cosas. Parece que todo el mundo reconoce la importancia de entrenar y adiestrar a los jóvenes para servir, excepto en iglesias donde algunos se ocupan de mantenerlos sentados sin hacer nada. Es una gran pérdida de un recurso que Dios ha dado, y seguramente el Señor juzgará ese desperdicio de recursos y oportunidades en el tribunal de Cristo. Pablo tuvo a hombres jóvenes como Timoteo y Tito a su lado y aprendieron a servir. En su juventud esos hombres llevaron más responsabilidad e hicieron más trabajo que algunos con dos o tres veces más años. Si no estás discipulando a un joven, estás desperdiciando un gran recurso, ¡una vida! El mundo quiere a los jóvenes. La mili los quiere, las escuelas los quiere, las impresas los quiere, y algo van a hacer más que sentarse toda la vida observando a otros. ¡Sin más demora, acojamos a los hermanos jóvenes para enseñarles personalmente y permitémosles servir al Señor. A nuestro lado, y con supervisión e instrucción, de acuerdo, ¡pero que aprendan y trabajen ya!       
                                              
Carlos
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“Conquista la Voluntad del Niño”
Consejos de Susanna Wesley a su hijo Juan Wesley

Para formar la mente de los niños, la primera cosa que hacer es conquistar su voluntad y traerlos a una disposición obediente. Informar el entendimiento es un trabajo que requiere su tiempo, y con niños debe proceder lenta y gradualmente según puedan soportarlo.  Pero la sujeción de la voluntad es algo que debe hacerse en seguida, y cuanto antes, mejor. Porque si descuidamos la corrección a tiempo, ellos contraerán una terquedad y obstinación que después a penas serán conquistadas, y nunca sin usar tal severidad que sería tan dolorosa a mí como al niño. En la estimación del mundo pasan por benignos e indulgentes aquellos a quienes yo llamo padres crueles, que permiten que sus hijos formen hábitos los cuales ellos saben que después tendrán que ser quebrantados. Además, algunos son tan neciamente dispuestos como para enseñar en broma a sus hijos a hacer cosas que más tarde los castigarán severamente si los hacen.
    Cuando un niño es corregido, debe ser conquistado; y esto no será muy difícil si no se ha vuelto cabezón debido a demasiada permisividad. Y cuando la voluntad del niño es totalmente sojuzgada, y traída a reverenciar y respetar a sus padres, entonces puede evitarse muchas de sus tonterías e inadvertencias. Algunas inocentadas deberían ser pasadas por alto sin echarles cuenta, otros comportamientos incorrectos reprendidos suavemente, pero ninguna transgresión voluntariosa debe serles perdonado a los niños sin castigo, más o menos según la naturaleza y circunstancias de la ofensa.
    Insisto en esto: hay que conquistar siempre la voluntad de los niños, porque es el único fundamento fuerte y razonable de una educación religiosa, y sin esto tanto precepto como ejemplo serán ineficaces.  Pero cuando sea bien hecho, entonces el niño es capaz de ser gobernado por la razón y piedad de sus padres, hasta que su propia comprensión llegue a la madurez y los principios de la religión se arraiguen en su mente.
    Aún no puedo despedir este tema. Debido a que la voluntad propia es la raíz de todo pecado y miseria, cualquier cosa que favorezca o nutra esta voluntad en los niños asegura su mal estar y falta de piedad en el futuro. Lo que sirva para parar y hacer morir la voluntad propia también promueve su futura alegría y piedad. Esto está todavía más claro si consideramos además que la religión no es otra cosa que hacer la voluntad de Dios y no la nuestra.  El gran impedimento singular a nuestra felicidad temporal y eterna es esta voluntad propia, así que ninguna indulgencia de ella puede ser trivial, y ninguna negación de ella carece de beneficio. El cielo y el infierno dependen sólo de esto. Por esto, el padre o la madre que estudia sojuzgarla en sus hijos, colabora con Dios en la renovación y salvación de un alma. Los padres que tratan con permisividad e indulgencia a sus hijos hace el trabajo del diablo, hacen impracticable la religión, inaccesible la salvación, y hacen todo lo posible para condenar para siempre a sus hijos, alma y cuerpo.
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Susanna Wesley tuvo 19 hijos, de los cuales son Juan y Carlos a quienes conocemos como predicadores del evangelio y compositores de himnos. Ella escribió estas y muchas otras instrucciones a su hijo Juan, las cuales aparecen en el libro The Journal of John Wesley (“El Diario de John Wesley”), Moody Press. 
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"El que detiene el castigo, a su hijo aborrece; mas el que lo ama, desde temprano lo corrige" (Pr. 13:24). "Corrige a tu hijo, y te dará descanso, y dará alegría a tu alma" (Pr. 29:17). 
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El Consejo de María
En el Evangelio según S. Juan leemos de la fiesta de boda en Caná de Galilea. Allí María enfatizó la importancia de Jesús, su Hijo, y de Sus palabras. Observando que se había acabado el vino, y que ella misma no podía hacer nada, lo dijo a Jesús, al único que podía hacer algo. María, entonces, dio a los siervos un consejo, o bien podríamos decir, un mandamiento que todos debemos considerar. “Su madre dijo a los que servían: Haced todo lo que os dijere” (S. Juan 2:5).
    Es la única vez en la Biblia que María da un consejo o mandamiento, y ciertamente todo católico romano, y sobre todo el que es devoto de María, debe hacer caso de sus palabras: “Haced todo lo que os dijere”. Puesto que todo buen católico romano tiene como meta y esperanza el ir al cielo, vamos a mirar en la Biblia para seguir el consejo de María: ver lo que Jesucristo dice, y hacerlo.

JESUCRISTO DIJO que Él es el único que puede ser nuestro Salvador, esto es, el único camino al cielo. “Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí” (S. Juan 14:6).
NO DIJO que confiáramos en santos, el Papa, la iglesia, ni siquiera en Su madre, María, para nuestra salvación. Como declaró el apóstol Pedro: “Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos” (Hechos de los Apóstoles 4:12).
 
JESUCRISTO DIJO que la fe en Él es la única clase de fe que nos puede salvar, esto es, que nos puede dar vida eterna. “El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que rehúsa creer en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él” (S. Juan 3:36).
NO DIJO que sacrificios especiales, sacramentos o buenas obras sean necesarias para salvarnos. Como afirmó el apóstol Pablo: “Mas al que no obra, sino cree en aquel que justifica al impío, su fe le es contada por justicia” (Romanos 4:5).
 
JESUCRISTO DIJO que vida eterna es la clase de vida que Él da. “De cierto, de cierto os digo: El que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a vida” (S. Juan 5:24).
NO DIJO que fuera una vida temporal o condicional, que dependiera de nuestro comportamiento para no perderla. Al contrario, afirmó: “Y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano” (S. Juan 10:28)
 
JESUCRISTO DIJO que las palabras de Dios son la única autoridad que debemos seguir. “El que me rechaza, y no recibe mis palabras, tiene quien le juzgue; la palabra que he hablado, ella le juzgará en el día postrero” (S. Juan 12:48).
NO DIJO que las tradiciones o los mandamientos de los hombres fueran otra Palabra Suya, ni aprobó que los hombres enseñaran sus palabras como si fuesen las de Jesús. “Pues en vano me honran, enseñando como doctrinas mandamientos de hombres...invalidando la palabra de Dios con vuestra tradición que habéis transmitido” (S. Marcos 7:7, 13).

Amigo lector, si realmente respetas a María y confias en lo que ella dijo, haz caso de su consejo acerca del Señor Jesucristo: “Haced todo lo que os dijere”. 
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  La Mujer Piadosa y Discreta

Proverbios 11:22 dice: “Como anillo de oro en el hocico de un cerdo es la mujer hermosa que carece de discreción” (BAS). La palabra "discreta" se define así: “tener o mostrar discernimiento o buen juicio en la conducta, y especialmente en el habla”. Algunos sinónimos son:  prudente, sensata, y modesta.    
     La mujer piadosa debe ser prudente y sensible en su manera de hablar. Hay casadas que no sólo influyen para mal a sus maridos (manipulándolos con comentarios en privado), sino que también arruinan iglesias porque no guardan sus lenguas. Alguien dijo: “Cuidado con la lengua –  es un lugar resbaladizo donde es fácil caerse”. Es un buen consejo para todos. La discreción nos lleva a pensar en lo que es o no es apropiado decir, y somete nuestra lengua al control del Espíritu Santo. La mujer discreta debe desechar todo chismorreo, incluso lo que se suele compartir “para orar”– una excusa favorita. Es mejor guardar silencio que pecar con los labios. El Salmo 141:3-4 debe ser una oración diaria: “Pon guarda a mi boca, oh Jehová; guarda la puerta de mis labios. No dejes que se incline mi corazón a cosa mala, a hacer obras impías con los que hacen iniquidad; y no coma yo de sus deleites”. Es mejor guardar los labios que pintarlos.
    La mujer discreta no domina la conversación; no es liviana, irreverente ni insana en su hablar. No es malo tener un sentido de humor, pero no es una payasa ni coqueta, ni se comporta de ninguna manera que llame la atención sobre ella misma, especialmente con los hombres. Las solteras deben tener especial cuidado de no usar la conversación para coquetear ni para llamar o mantener la atención de los solteros. El mundo enseña lo contrario, pero la mujer piadosa no es del mundo. Si ocurre algo gracioso o humorístico, la mujer discreta sabe reírse sin cacarear haciendo que todas las miradas se dirijan a ella. Sabe guardar silencio prudentemente cuando conviene, y no necesita divulgar siempre sus opiniones y sentimientos. No es una habladora compulsiva. Ella recuerda que Dios estima el espíritu manso y apacible. Si es discreta reconoce qué conducta es apropiada para ella.
    Si es verdaderamente una discípula del Señor, acepta la enseñanza de 1 Timoteo 2:9-10 para su propia vida:

“Asimismo que las mujeres se atavíen de ropa decorosa, con pudor y modestia; no con peinado ostentoso, ni oro, ni perlas, ni vestidos costosos, sino con buenas obras, como corresponde a mujeres que profesan piedad”.

    Dios nos enseña también acerca de las “cosas externas”, como por ejemplo, la forma de vestir. Para la mujer que profesa piedad, no sirve cualquier cosa, ni se preocupa mucho por la moda. Claro que se preocupa por cosas como los peinados, la ropa, los adornos y el comportamiento, porque el Señor habla de todas estas cosas en Su Palabra. Dios informa que el cabello largo de una mujer es su gloria (1 Co. 11:15, gr. doxa). La mujer piadosa, por eso, rechaza los estilos modernos de pelo corto. El oro, las perlas, los vestidos costosos, y los peinados de moda no son para ella, pues sabe que todo esto viene del mundo que es enemigo de Dios, y no corresponde a una mujer que profesa piedad. Las joyas, el maquillaje, el tinte de pelo, y toda esta clase de adornos externos para aumentar la atracción física o visual en público, no son las preocupaciones de la mujer piadosa. Desafortunadamente la mundanalidad ha entrado en muchas congregaciones – es síntoma de los postreros tiempos. Oimos decir que todo esto es mera ocupación con lo externo, y suelen invocar la palabra: “legalismo”, pero es un error típico de la mente liberal. Parece que se les olvida que es Dios quien se tomó la molestia de dar esa clase de instrucciones en Su Palabra. El decoro, el pudor, la modestia y la sencillez en el porte y el vestir deben marcar la mujer que profesa ser creyente.
    La mujer discreta se da cuenta de ciertas cosas. Primero, reconoce que es inconsistente moral y espiritualmente que una mujer que profesa ser creyente se adorne con joyas, y con vestidos y peinados costosos y ostentosos, porque el Señor Jesucristo, siendo rico se hizo pobre (2 Co. 8:9). Segundo, ya que quiere ser modesta y discreta, no desea que los hombres se recreen mirándola y pensando en lo atractiva que es externamente. Aparte de la belleza natural dada por Dios, lo que el hombre espiritual aprecia es el carácter piadoso de la mujer, y su espiritualidad, que es lo que enfatiza el Señor. Tercero, ella quiere ser honesta consigo misma y con los demás – no quiere vivir de fachada. Por ejemplo, si su pelo no es  rubio, ¿por qué teñirlo y hacerse pasar por rubia? Si por la edad tiene canas, no se vuelve vanidosa intentando ocultarlas, pues la honra de los ancianos es sus canas (Pr. 20:29 BAS). ¿Por qué estar insatisfecha con el color que Dios ha elegido? Si no tiene los ojos azules, ¿por qué llevar lentes de contacto de color para cambiarlos? Si no tiene las pestañas largas, ni las uñas brillantes, ¿por qué pintarlas y hacer que parezcan algo que realmente no son? ¿No es esto ser falsa? Debería preguntarse si es allí donde quiere que los demás se fijen, y si quiere que la gente  piense que ella es alguien que realmente no es. La Biblia dice que la piedad acompañada de contentamiento es gran ganancia.
    La mujer discreta y sabia reconoce que la ropa modesta le conviene. No anda liada con la última moda. El mundo considera anticuado el vestido o falda, y promueve el uso de pantalones, como los hombres, y el estilo unisex. Pero la mujer piadosa se deja guiar por Dios, no por el mundo ni su propia carne. No teme ser diferente para agradar a Dios. En cuanto a las solteras creyentes, hermanas, la discreción no es sólo para las casadas. No hay licencia de usar el modo de vestir para exponer el cuerpo ni llamar la atención a vosotras mismas ni agradar el ojo de los chicos. Recordad que Dios dio la ropa a los seres humanos para cubrir el cuerpo. Pensad: ¿Qué clase de hombre queréis, carnal o espiritual? ¿Queréis hacer que los hombres, al veros, os codicien  más fácilmente? Esto no es el proceder de la mujer piadosa. ¿Les invitas a mirarte y pensar en tu cuerpo? Así es el propósito muchas veces de la mujer del mundo, pero eso no agrada al Señor. Por ejemplo, las faldas cortas que no cubre las rodillas cuando estás sentada, y cortes de blusas que exponen en lugar de cubrir,  son cosas que una mujer piadosa y discreta desea evitar. La discreción le ayuda a rehusar la ropa muy ajustada que acentúa el cuerpo, y los estilos llamativos, porque desea ser casta y modesta para agradar a Dios. Su intención no es que su cuerpo sea el punto de atracción. Su apariencia y comportamiento son importantes a Dios. Son parte de la piedad y le separan de las mujeres del mundo. Y si Dios le ha dado hijas, la mujer piadosa y discreta se esfuerza para enseñarles la sencillez, la modestia y la discreción en la ropa y en el comportamiento, y no es indulgente ni permisiva porque las cría para Dios, no para el mundo.
    El mundo enseña que hay que dejar a los jóvenes hacer lo que les parece. Bueno, así piensa y habla el mundo, y el príncipe del mundo: el diablo. Pero en la Biblia Dios nos enseña de otra manera. La discreción y la piedad son de gran valor ante Dios, y deben ser practicadas y enseñadas en el hogar y en la iglesia. “Cuando la sabiduría entrare en tu corazón...la discreción te guardará” (Pr. 2:110-12).   

Carlos Tomás Knott 
A DIOS LO EXTERNO 
TAMBIÉN LE IMPORTA:

Dt. 22:5   “No vestirá la mujer traje de hombre, ni el hombre vestirá ropa de mujer, porque abominación es a Jehová tu Dios...”
  
Ro. 6:12-13    “No reine, pues, el pecado en vuestro cuerpo mortal, de modo que lo obedezcáis en sus concupiscencias;  ni tampoco presentéis vuestros miembros al pecado como instrumentos de iniquidad...”

Ro. 12:1    “...que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios...”

1 Co. 6:19-20    “¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo... glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo...”
1 Co. 7:34    “...La doncella tiene cuidado de las cosas del Señor, para ser santa así en cuerpo como en espíritu”

Fil. 1:20    “...será magnificado Cristo en mi cuerpo...”

1 Ti. 2:9-10    “Asimismo que las mujeres se atavíen de ropa decorosa, con pudor y modestia; no con peinado ostentoso, ni oro, ni perlas, ni vestidos costosos, sino con buenas obras, como corresponde a mujeres que profesan piedad”.

1 P. 3:3    “Vuestro atavío no sea el externo de peinados ostentosos, de adornos de oro o de vestidos lujosos”

Considera también:
    2 Reyes 9:30; Proverbios 7:10; Isaías 3:18-23;
    Jeremías 2:32-33, 4:30;  Ezequiel 23:40

martes, 4 de agosto de 2009

EN ESTO PENSAD -- AGOSTO 2009

La Expiación: Antes y Ahora (Parte II)

William MacDonald

Una Excepción A La Norma

Hay al menos un lugar en el Antiguo Testamento donde la palabra "expiar" puede significar claramente quitar el pecado:

“Setenta semanas están determinadas sobre tu pueblo y sobre tu santa ciudad, para terminar la prevaricación, y poner fin al pecado, y expiar la iniquidad, para traer la justicia perdurable, y sellar la visión y la profecía, y ungir al Santo de los santos” (Dn. 9:24).

En este versículo “expiar la iniquidad” es correctamente traducido en la Reina Valera, la Biblia de las Américas y la Nueva Versión Internacional. En algunas traducciones en otros idiomas, pone lo equivalente a “hacer reconciliación por el pecado”, que es la idea, pero “expiar” lo expresa más claramente.
El pasaje anticipa la segunda venida del Señor Jesús cuando la iniquidad de Su pueblo Israel por fin será solucionada. Realmente el sacrificio necesario fue ofrecido en el Calvario, pero Israel como entidad no entra en el bien de esto hasta que miren a Aquel que traspasaron, lloren y se aflijan por Él como uno se aflige por su unigénito (véanse Zac. 12:10; Jn. 19:37). Lo que la expiación cubrió en el Antiguo Testamento, Cristo quitó completamente y para siempre en la Cruz.

El Sentido Adquirido

“Expiación” no es una palabra neotestamentaria, y “expiar” sólo aparece en Hebreos 2:17 donde quizás sería mejor traducida “hacer propiciación”, “ser propicio” o “hacer reconciliación”. La idea de la expiación como en el Antiguo Testamento nunca se halla en el Nuevo Testamento. Nunca menciona nada hecho para cubrir ni a personas ni a cosas inanimadas.
En nuestros días la palabra expiación tiene un sentido adquirido. Hablamos de la expiación de Cristo, queriendo decir que mediante Su muerte, sepultura y resurrección hay satisfacción respecto al pecado. En sermones y canciones nos regocijamos en que mediante Su sangre expiatoria nuestros pecados han sido quitados de una vez por todas. Pero recordemos que este sentido es completamente poético, y que no tiene conexión alguna con el sentido usual de la palabra en el Antiguo Testamento.
Nos ahorrará mucha confusión y malentendidos si distinguimos entre el significado de expiación en el Antiguo Testamento y el significado que ha adquirido hoy en día por el uso que se da. No es incorrecto hablar de la obra expiatoria de Cristo, siempre que reconozcamos que Su obra fue perfecta, final e interna, mientras que la expiación en el Antiguo Testamento fue, salvo la excepción notada, imperfecta, repetida y externa.

La Expiación en el Reino

Ezequiel emplea la palabra en relación con los servicios en el futuro templo milenario (Ez. 43:21, 26; 45:15, 17, 20). Anticipando el reino, Ezequiel habla de expiar el altar, el pueblo, es decir, la casa de Israel, y el templo. Esto representa un problema para algunos, porque parece que contradice Hebreos 10:12, “pero Cristo, habiendo ofrecido una vez para siempre un solo sacrificio por los pecados, se ha sentado a la diestra de Dios”, y Hebreos 10:18, “Pues donde hay remisión de éstos, no hay más ofrenda por el pecado”.
El problema surge porque damos al término “expiar” su definición del diccionario moderno en lugar de su significado básico. No sugiere que los sacrificios en el templo milenario sean eficaces en quitar la culpa y la pena del pecado, como tampoco eran en la época del Antiguo Testamento. Simplemente formarán parte del rito del templo. Al cumplir las ceremonias, Israel redimido verá la debilidad de los ritos contrastada con la perfección de la obra de Cristo. Reconocerá que los sacrificios eran sombras, mientras que la realidad es Cristo. Como los sacrificios del Antiguo Testamento ilustraban anticipadamente la obra de Cristo, así los del milenio recordarán el sacrificio hecho en el Calvario, como hace la Cena del Señor en nuestro caso. Simplemente serán memoriales.
traducido por Carlos Tomás Knott
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HUDSON TAYLOR: LA OBEDIENCIA A LOS PADRES

"Nunca he conocido un caso de desobediencia a un mandamiento definitivo de un padre que no trajera retribución, aun en el caso de que ese padre estuviese equivocado. Conquista através del Señor. Él puede abrir cualquier puerta. En tal caso la responsabilidad es del padre, y es una responsabilidad grave. Cuando el hijo o la hija puede decir en toda sinceridad: “Estoy esperando, Señor, a que Tú abras el camino”; el asunto está en Sus manos y Él lo resolverá".

Hudson Taylor (1832-1905) fue misionero a China. Esta cita viene de su libro Hudson Taylor's Spiritual Secret (El Secreto Espiritual De Hudson Taylor).
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NO EXISTE LA MÚSICA "NEUTRAL

Según el testimonio de la Biblia hay una música que estáal servicio de Dios, para Su gloria, marcada y determinada por el Espíritu de Dios; y hay una música que está al servicio de Satanás y del hombre caído, marcada y determinada por el espíritu de este mundo. Por eso tenemos que distinguir muy bien la clase de música que permitimos en la Iglesia de Dios. En el antiguo pacto, era impensable utilizar la música de los pueblos paganos, dedicada a la idolatría y al desenfreno sensual, para la adoración del Señor.
La Biblia nos enseña que todo lo que sale del hombre pecador separado de Dios, pertenece a este mundo. Como este mundo está espiritualmente en tinieblas, y no en la luz, y bajo el dominio y la influencia del príncipe de este mundo, todas las expresiones culturales del hombre pecador, por consiguiente, están influenciadas en mayor o menor grado por el pecado y las tinieblas espirituales del corazón de los que las producen, ya la pintura, la literatura, el teatro o el cine, y, naturalmente, también la música (comp. Mt. 12:34-35; 15:18-20; Jn. 8:34-47; Ro. 3:9-18; 8:5-8; 1 Co. 2:6-16; Ef. 2:1-3; 4:17-19; 1 Jn. 2:15-17; 4:5).
La capacidad del hombre de componer y escuchar música es un don de Dios, y los elementos musicales básicos, en cierto sentido, se pueden calificar de "neutrales"; pero la música que el hombre produce utilizando estos elementos, ya no es neutral, pues es la expresión de su ser y pensamiento. Es corriente suponer que toda clase de música es un don de Dios y que cada estilo musical puede servir para las canciones espirituales de los hijos de Dios. Pero, como hemos visto, esto no tiene fundamento bíblico y abre una puerta peligrosa por la que puede introducirse la influencia del mundo en la Iglesia de Dios.

Rudolf Ebertshäuser, pág. 21 de su libro, La "alabanza" carismática y la adoración bíblica en Espíritu y en verdad. Ediciones Cristianas Bibliques
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Algunos Beneficios de Memorizar
Porciones de la Biblia

Muchos ni siquiera estudian la Biblia, pero entre los que sí lo hacen, los estudiantes livianos de la Biblia son olvidadizos. Pero los estudiantes cuidadosos memorizan las cosas que estudian y así recuerdan mejor las lecciones y sacan más provecho. He aquí algunos beneficios de memorizar versículos bíblicos.

Prevención de Pecado: El Salmo 119:11 dice: “En mi corazón he guardado tus dichos, para no pecar contra ti”. Como dice el refrán: “Más vale prevenir que curar”.

Victoria sobre Satanás: Efesios 6:17 nos llama a combatir con “la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios” (véase el ejemplo del Señor Jesús en Mateo 4:1-10).

Prosperidad Espiritual: Salmo 1:2-3 describe la bienaventuranza del que medita en la Palabra de Dios día y noche: “será como árbol plantado junto a corrientes de aguas, que da su fruto en su tiempo, y su hoja no cae; y todo lo que hace prosperará”.

Consejo Personal: Salmo 119:24 dice: “Tus testimonios son mis delicias y mis consejeros”. Isaías 25:1 declara: “Tus consejos antiguos son verdad y firmeza”.

Ayuda para Otros: En Proverbios 22:20-21 leemos: “¿No te he escrito tres veces en consejos y en ciencia, para hacerte saber la certidumbre de las palabras de verdad, a fin de que vuelvas a llevar palabras de verdad a los que te enviaron?”

Adaptado de Lorne Sanny, citado en el libro Turning Toward Integrity (“Volviendo a la Integridad”), por David Jeremiah, págs 53-54.

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LA MEJOR INVERSIÓN

Queremos ayudarle a invertir su dinero. No, no se preocupe. No le vamos a hablar de porcentajes, intereses u otros números. Sólo queremos orientarle citando unas palabras de uno de los hombres más ricos que han existido jamás. Era conocedor a fondo del mercado “exportar-importar” de su país y un sabio y hábil inversor, y dijo así: “El que ama el dinero no se saciará de dinero y el que ama el tener mucho no sacará beneficios; esto es frustración. Dulce es el sueño del obrero – coma mucho o poco –, pero al rico no le deja dormir la riqueza”. Luego continuó diciendo: “El hombre, tal como salió del vientre de su madre, (desnudo), así vuelve, yéndose tal como vino. Y nada saca de su trabajo para llevarse consigo. Esto es un gran mal; ¿de qué le aprovechó trabajar en vano?”. Evidentemente hay quien entiende muy bien de finanzas, y es la muerte. ¿Por qué digo la muerte? Porque ella se queda con todo lo que dejamos cuando volvemos –desnudos, como vinimos– al polvo. La muerte sabe que usted está invirtiendo a su cuenta durante toda su vida. Su negocio no falla.
Por último, ese hábil inversor dijo: “El fin de todo el discurso oído es éste, Teme a Dios y guarda sus mandamientos, porque esto es el todo del hombre, porque Dios traerá toda obra a juicio, juntamente con toda cosa encubierta, sea buena o sea mala”.
Este hombre, ya es hora que lo digamos, fue Salomón, rey de Israel y uno de los hombres más ricos, sabios y poderosos que jamás han existido.
Estas palabras están registradas en la Sagrada Biblia junto con muchos otros escritos que le pueden ayudar a invertir bien no sólo su dinero, sino también su tiempo, persona, en una palabra: su vida. Sólo tiene una vida, y pronto pasará. Y después, no le importará lo que haya acumulado en esta vida, porque lo dejará todo. Amigo, busca a Dios mientras haya tiempo, y déjele gobernar su vida. Será la mejor inversión que habrá hecho en la tierra y que seguirá proporcionando rentas por toda la eternidad.
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Una Oportunidad Única de Testificar al Mundo

D. M. Lloyd-Jones (1899-1981)

El apóstol nos recuerda que en las épocas de apostasía, en las épocas de gran impiedad e irreligiosidad, cuando los fundamentos mismos tiemblan, una de las manifestaciones más destacadas de desorden es ser “desobedientes a los padres” (2 Ti. 3:2)... ¿Cuándo aprenderán las autoridades civiles de que existe una conexión indisoluble entre la impiedad y la falta de moralidad y de conducta decente?... La tragedia es que las autoridades civiles – sea cual fuere el partido político que esté en el poder – parecen estar todas gobernadas por la psicología moderna en lugar de las Escrituras. Todos están convencidos que pueden solucionar directamente y solos la falta de justicia y de rectitud. Pero eso es imposible.
La falta de justicia y rectitud es siempre el resultado de la impiedad, y la única esperanza de volver a tener alguna medida de justicia y rectitud en la vida es tener un avivamiento de la piedad. Eso es precisamente lo que les está diciendo el apóstol a los efesios y nos está diciendo a nosotros (Ef. 6:14). Los mejores y más morales periodos en la historia de este país, y de cualquier otro país, siempre han sido esos periodos después de poderosos avivamientos religiosos. Este problema de anarquismo y falta de disciplina, el problema de niños y jóvenes, no existía hace cincuenta años como existe ahora. ¿Por qué? Porque todavía operaba la gran tradición del avivamiento evangélico del Siglo XVIII. Pero como ya ha desaparecido, estos terribles problemas morales y sociales están volviendo, como nos enseña el apóstol, y como siempre han vuelto a lo largo de los siglos.
Por lo tanto, las condiciones presentes demandan que observemos la declaración del apóstol. Yo creo que los padres e hijos cristianos y las familias cristianas tienen una oportunidad única de testificar al mundo en la actualidad siendo simplemente distintos. Podemos ser verdaderos evangelistas al mostrar esta disciplina, esta ley y este orden, esta relación auténtica entre padres e hijos. Podríamos ser los medios, bajo la mano de Dios, de lleva a muchos al conocimiento de la Verdad. Por lo tanto, creamos que así es.

Tomado de Life in the Spirit in Marriage, Home & Work: An Exposition of Ephesians 5:18-6:9. Artículo publicado en Portavoz de la Gracia, nº 204s

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