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lunes, 14 de abril de 2014

EN ESTO PENSAD -- abril 2014

LA RESURRECCIÓN DE JESUCRISTO      NO FUE UN FRAUDE
Samuel Vila


     
(viene del nº 134)
Otros, interesados en negar la resurrección, han dicho que quizá los discípulos robaron el cuerpo para tramar la farse de la resurrección.
Pero esta hipótesis, además de la dificultad material de su realización a causa de la guardia romana (que ningún pescador galileo, por atrevido que fuese, se habría aventurado a desafiar), tiene otra dificultad insuperable. ¿Los primeros discípulos se habrían sacrificado por una mentira forjada sobre un cuerpo muerto? ¿Ninguno habría sido infiel ante el suplicio para descubrirla? El heroísmo por una fe sincera, sea de la clase que fuera, se comprende; pero el sacrificio de todas las comodidades materiales y aun de la propia vida por el solo empeño de sostener una mentira conocida, forjada por uno mismo, es un caso sin precedentes y un absurdo inimaginable para toda mente sensata.

Ni una muerte aparente


Otros, por fin, han pretendido que Jesús no murió en la cruz y que sus amigos lograron reanimarlo. A esto podemos responder, en primer lugar, que sus enemigos tomarían las medidas necesarias, como las tomaron en efecto, para que esto no sucediera. Y en segundo lugar que los amigos que le habrían ayudado y cuidado sabrían muy bien cómo le habían hecho volver en sí, y que no era resurrección lo que se había verificado, sino reanimación de un desmayo. Y, como hemos indicado, en el anterior supuesto de robo del cuerpo muerto, jamás habrían estado dispuestos a los sacrificios que les impuso la predicación del Cristo resucitado.
Es muy de presumir que tal resurrección aparente, aun cuando de momento les hubiese llenado de alegría, estaría destinada a terminar en un fracaso rotundo. Ninguno de sus discípulos habría estado dispuesto a dar la vida por un Cristo extenuado que hubiera necesitado de sus auxilios para volverle a su natural vigor. Aquella visión de dolor y flaqueza de un Cristo postrado sobre un lecho, habría constituido una pobre ayuda para su fe. Sólo la visión del "Hijo de Dios con potencia" podía llenar de un heroísmo hasta la muerte el corazón atribulado de los desalentados apóstoles.
Es interesante notar la eficacia que tuvo el testimonio apostólico acerca de la resurrección de Jesucristo, cuando en pocas semanas se convirtieron unas 10.000 personas en Jerusalén. El Sanedrín judío se veía impotente para detener el movimiento. La figura más alta de este supremo tribunal, según el historiador Josefo, el mismo Gamaliel, estaba en duda de si sería cosa de Dios o de los hombres cuando dijo: "No seamos tal vez hallados resistiendo a Dios".
De este modo triunfó el cristianismo, no sólo en Judea, sino en todo el mundo antiguo. ¿Pudo esto ocurrir sin basarse en una realidad objetiva?

de libro EVIDENCIAS DE FE PARA ESTUDIANES (CLIE), págs. 40-42

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LA CALAMIDAD DE TENER HIJOS IMPÍOS
Edward Lawrence (1623-1695)

(viene del número anterior)
      IRA: La ira es otra pasión que aflora en padres piadosos por la maldad de sus hijos. Y esto es problemático, porque al hombre no le faltan problemas cuando está airado. Y cuanto más se empecinan estos padres en que sus hijos sean piadosos, más los disgustan y exasperan los pecados de ellos. Sienten enojo cuando los ven que provocan a aquel Dios a quien ellos mismos tienen tanto cuidado en agradar, verlos destruir sus almas preciosas que ellos trabajan para salvar, y verlos despilfarrar con sus sucias lascivias esos bienes que han obtenido con su dedicación, trabajo y oraciones. No pueden menos que pensar en ellos con ira, hablar de ellos con ira y mirarlos con ira. Y así, sus hijos, que deberían ser motivo de gozo y placer, les son una cruz e irritación continua.
DOLOR: Se ven profundamente afectados por la congoja y el dolor que sienten por la maldad de sus hijos. Las gracias de los padres causan que se lamenten por los pecados de sus hijos. Su conocimiento de la salvación hace sangrarles el corazón al ver a sus hijos burlarse y despreciar la gloria que ellos ven en Dios y en Cristo. Y aunque ellos, por fe, se alimentan en Cristo, les duele ver a sus hijos alimentarse de los placeres inmundos del pecado. Su amor a Dios los hace gemir porque sus hijos aman el pecado y las peores maldades, y aborrecen a Dios, el mejor bien.
La enormidad de esta aflicción se ve en estos ocho factores que la empeoran: Primero, empeora su dolor recordar cuánto placer y delicia les daban estos hijos cuando eran chicos. Los atormenta ahora ver sus dulces y alegres sonrisas convertidas en miradas burlonas y despreciativas hacia sus padres, y sus lindas e inocentes palabras convertidas en blasfemias y mentiras y otras podredumbres. Los atormenta pensar que éstos, que se lanzaban hacia ellos para recibir un abrazo, para besarlos y para hacer lo que ellos pidieran, ahora los rechazan.
Segundo, empeora su dolor verse tan miserablemente decepcionados en las esperanzas que tenían para estos hijos. "La esperanza que se demora es tormento del corazón", dijo Salomón en Proverbios 13:12, pero verse frustrados y desilusionados en su esperanza en algo de tanta importancia que hasta les destroza el corazón. Cuando estos padres recuerdan qué agradable les resultaba oír a estos hijos contestar preguntas de la Biblia y hablar bien de Dios y Cristo, no pueden sentirse más que afligidos al ver que estos mismos hijos quienes, como Ana, presentaron al Señor, se venden al diablo.
Tercero, empeora su dolor ver a sus hijos quienes los amaban como padres, en compañía de mentirosos, borrachos, mujeriegos y ladrones cuya compañía les resulta más agradable que la de sus padres.
Cuarto, empeora su dolor ver a los hijos de otros que andan en los caminos del Señor y decir: “Esos hijos hacen felices a sus padres y a su madre mientras que los hijos de nuestro cuerpo y consejos y oraciones y promesas y lágrimas viven como si su padre fuera amorreo y su madre hetea”! (Ez. 16:3)
Quinto, empeora el dolor de los padres cuando sólo tienen un hijo, y éste es necio y desobediente. Hay muchos ejemplos de esto. La Biblia, para describir el tipo de dolor más triste lo compara con el dolor de un hijo único. Jeremías 6:26, "Ponte luto, como por hijo único, llanto de amarguras". Zacarías 12:10, "Llorarán como se llora por hijo unigénito". Sé que estos versículos se refieren a padres que lloran la muerte de un hijo único, pero no es tan triste seguir a un hijo único a la tumba como es ver a un hijo único vivir para deshonrar a Dios y ser una maldición para su generación destruyendo continuamente su alma preciosa. Es muy amargo cuando uno vuelca en un hijo tanto amor, bondad, cuidado, costo, esfuerzos, oraciones y ayunos tal como hacen otros padres con muchos hijos. Y, a pesar de todo esto, el hijo único resulta ser este monstruo de maldad, como si los pecados de muchos hijos impíos se concentraran en él.
Sexto, es peor cuando los ministros santos de Dios son padres de necios, lo cual... sucede con frecuencia. Y es muy lamentable porque éstos tienen las llaves del reino de los cielos, no obstante tienen que entregar a sus propios hijos a la ira de Dios. Los tales conocen los terrores del Señor y los tormentos del infierno más que los demás, y les afecta más creer que ahora eso es lo que les espera a sus propios hijos.
Séptimo, es peor para los padres cuando los hijos, a quienes dedicaron para servir a Dios en el ministerio del evangelio, resultan ser impíos. Esto es motivo de grandes lamentaciones, porque los padres tienen la intención de que ocupen los lugares más importantes en la iglesia, les dan una educación con miras a ello, y después estos chicos se hacen como la sal sin sabor, que no sirve para nada sino para tirar y ser pisoteada por los hombres.
Octavo, es peor cuando los hijos son un dolor para sus padres en su vejez, y, por decirlo así, tiran tierra sobre sus canas, que es su corona de gloria. El mandato de Dios en Proverbios 23:22 es: "Cuando tu madre envejeciere, no la menosprecies". Salomón dice que los días de la vejez son días malos (Ecl. 12), su edad es en sí como  una enfermedad problemática e incurable. Los ancianos son como la langosta: aun lo más liviano es para ellos una carga. Por lo tanto, es más problemático para ellos ser atormentados por hijos malos cuando habiendo sido hombres fuertes (según piensan algunos teólogos) se encorvan, y sus hijos que deberían ser un apoyo para ellos, les destrozan el corazón y causan que bajen con dolor a su tumba.

Tomado de Parents' Concerns for Their Unsaved Children ("Preocupaciones de los padres por sus hijos no salvos"), reimpreso por Soli Deo Gloria, una división de Reformation Heritage Books,     www.heritagebooks.org.

Edward Lawrence (1623-1695): Predicador inglés que no pertenecía a la Iglesia Anglicana; educado en Magdalene College, Cambridge; fue echado de su púlpito en 1662 por el Acto de Uniformidad; amado y respetado por otros puritanos como Matthew Henry y Nathanael Vincent; nacido en Moston, Shropshire, Inglaterra.

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No esperes a que te lleven a la iglesia


Pues si esperas . . .

1. Irás aunque llueva, truene, haga frío o calor.
2. Irás no importa cómo te sientas o si te opones.
3. Tendrás a tu deredor hermosas flores pero no las disfrutarás.
4. A pesar de la belleza de la música en el funeral, no la gozarás.
5. Aunque hable el predicador, no te hará ningún bien porque no le podrás oír.
6. Irás al altar, pero no podrás orar, ni te ayudará si otros oran por ti.
7. Te encontrarás en la mayor necesidad, pero nadie podrá socorrerte.
8. Estarán presentes tus familiares y amigos, pero no los verás ni podrás compartir con ellos.
9. Irás ese día a la iglesia no importando cuántos hipócritas estén presentes.
10. Ténlo por seguro, ésta será la última vez que asistirás a la iglesia.
11. Pero . . . ese día en realidad no irás, sólo llevarán tus restos.
12. Porque tú no estarás en el cuerpo, sin en la eternidad – habrás ido irremediablemente a tu encuentro con Dios, Juez de vivos y muertos. La Biblia declara que "está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto, el juicio" (Hebreos 9:27). Nada de lo que digan o hagan en el funeral te ayudará. Será demasiado tarde.


Así que, amigo, acude ahora al lugar de culto donde predican el evangelio.  ¡No esperes a que te lleven! Toma interés ahora en tu alma y tu destino eterno. Ahora que puedes ver, oír, sentir y decidir, preséntate y escucha bien. Busca a Dios mientras puede ser hallado. El predicador prefiere explicarte el evangelio ahora, en lugar de sólo tratar de consolar ese día a tu familia si mueres sin Cristo.

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LA SALVACIÓN ETERNA
Josué Knott



“Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen, y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano. Mi Padre que me las dio, es mayor que todos, y nadie las puede arrebatar de la mano de mi Padre”. – Juan 10:27-29

Este texto en Juan es un capítulo en el que Jesucristo se presenta como el pastor de las ovejas que ha venido a salvar. Es un capítulo hermoso que nos muestra la ternura y amor del Señor en Su papel de Salvador: Él pone Su vida por las ovejas… y la vuelve a tomar (v. 15, 18). Es una declaración del evangelio por el mismo Mesías en anticipación de su cercano cumplimiento. El Hijo de Dios, el Cristo, había venido al mundo para tomar sobre sí la carga y la culpa de los pecados de todo pecador que haya existido nunca y que existirá, para pagar, en una cruz romana, la condena justa y merecida que habían acarreado todos ellos y nosotros. En esa cruz, actuando como nuestro sustituto perfecto, el único Hombre Perfecto (Impecable), capacitado para tomar nuestro lugar,  cargaría sobre Su cuerpo el castigo físico y en Su espíritu el castigo espiritual, aún mayor y más terrible: la ira santa y justa de Dios, culminando en una agónica separación del Padre; inevitable consecuencia de nuestra rebelión. Allí consumaría el Señor Jesús la condena nuestra, borrando por fin con Su sangre divina el acta de los decretos que era contra nosotros (Col. 2:14). Así es que Cristo nos tiende la mano de perdón; la misma mano que fue traspasada por nuestras ofensas. Habiéndonos amado hasta la muerte, con una fuerza mayor que todas las fuerzas del mal que obraban en nosotros; con una magnitud que no somos capaces de comprender en su totalidad aún, nos invita a dejar nuestros pecados y acudir a Él para perdón y vida eterna. 
También es un capítulo que contiene grandes verdades, como por ejemplo la poderosa proclamación de la unidad de Dios Padre con el Hijo (v. 30) que hace Jesucristo, inmutado por la abierta hostilidad y ambiente amenazador de los fariseos que le rodean y que ocupan el lugar de líderes religiosos del pueblo de Dios. Pero además de esta grande verdad, el Señor nos manifiesta otra verdad inherente a Su condición de Hijo de Dios y Salvador del mundo. Es una verdad que llenará nuestras almas de paz y seguridad, que nos hará descansar en el Salvador y su poder, tal y como nos invita en Mateo 11:28, “Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar”. ¿Hay descanso mayor que saber que has sido perdonado y absuelto… para siempre? 
El versículo que encabeza es la expresión de esta verdad: aquellos a quienes Jesús el Buen Pastor ha salvado de sus pecados, no los puede arrebatar nadie. Los que han venido quebrantados ante la cruz de Cristo para asirse del perdón y de la salvación preciosa que Él ofrece a todo pecador arrepentido, tienen y tendrán para siempre esa perfecta salvación que el Señor Jesús compró con el inconcebible precio de Su sangre. “Nadie”, dice, “las arrebatará de mi mano”. Y recalca: “yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás”. Nadie. Jamás. Son términos absolutos. La vida eterna que nos ofrece el triunfante Salvador no puede ser extinguida ni arrebatada por nada ni nadie, ¡jamás! ¡Y qué menos íbamos a esperar del Hijo de Dios! ¿Acaso no es suficiente Su muerte en la cruz para lograr ofrecernos esa vida invenciblemente eterna? ¿Será posible que nuestros pecados puedan superar Su perdón, que nuestra culpa sea demasiado grande para que Él alcance a pagarlo todo?
Ciertamente sabemos que no es así, sino que el mismo Hijo de Dios; uno con el Padre, uno con Su poder total y deidad absoluta, eterna, santa y perfecta, fue más que capaz de liquidar hasta el último amargo pecado; la carga que acumulamos todas estas ovejas descarriadas a las que vino a buscar. Es con gozo en el corazón que podemos afirmar que Jesucristo salva con poder absoluto y para siempre. No en vano padeció en nuestro lugar, no en vano Su abandono por el Padre y Su angustia de soledad en la cruz del Calvario, consumando nuestras culpas… no en vano Su exclamación al expirar: “¡Consumado es!”. Consumado: llevar a cabo totalmente algo, ejecutar o dar cumplimiento a un contrato o a otro acto jurídico (Real Academia Española). La salvación de Jesucristo, es entonces, eterna. ¡Gracias a Dios que no depende de nosotros ni de nuestra capacidad de preservarla, ni mucho menos merecerla! 
Es por esto que hablamos de la obra completa del Señor: el plan divino de redención no tenía fallos ni desperfectos; era completo, comprensivo en absoluto. Por eso Pablo escribe en Efesios 1:13-14, “En él también vosotros, habiendo oído la palabra de verdad, el evangelio de vuestra salvación, y habiendo creído en él, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa, que es las arras de nuestra herencia hasta la redención de la posesión adquirida, para alabanza de su gloria”. Como Pablo manifiesta en estos versículos, una vez que oímos el evangelio y lo creemos para salvación, somos sellados. Somos guardados, asegurados por el Espíritu Santo hasta el día de la redención; hasta ser glorificados en el cielo al final del tiempo terrenal. Y esa es la promesa a la que hace referencia; la promesa de vida eterna, la promesa de Juan 10:28, “…y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano”. Por supuesto que todo esto es para la gloria de Dios, cosa que no olvida de decir el apóstol. ¿Qué otra respuesta puede haber por nuestra parte, siendo participes de tan maravillosa y generosa salvación? Deberíamos estar sobrevenidos por gratitud y llenos de alabanza a aquel quien venció el pecado y la muerte para siempre, tomando nuestro sitio en la cruz. 
Una última reflexión nos surge ante la verdad feliz y conmovedora de una salvación eterna. Es una reflexión que nace de una pregunta o duda: ¿Será posible que, una vez obtenida esta salvación eterna, nos entreguemos al pecado, aprovechando esa misma salvación eterna e irrevocable? Para esta pregunta hay una simple y contundente respuesta. El apóstol Pablo lo expresa inmejorablemente claro: “¿Qué, pues? ¿Pecaremos, porque no estamos bajo la ley, sino bajo la gracia? En ninguna manera. ¿No sabéis que si os sometéis a alguien como esclavos para obedecerle, sois esclavos de aquel a quien obedecéis, sea del pecado para muerte, o sea de la obediencia para justicia? Pero gracias a Dios, que aunque erais esclavos del pecado, habéis obedecido de corazón a aquella forma de doctrina a la cual fuisteis entregados; y libertados del pecado, vinisteis a ser siervos de la justicia” (Ro. 6:15-18). Y termina el apóstol exultante: “Mas ahora que habéis sido libertados del pecado y hechos siervos de Dios, tenéis por vuestro fruto la santificación, y como fin, la vida eterna. Porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro” (Ro. 6:22-23). Es difícil expresarlo mejor de lo que lo hace Pablo en estos versículos. La respuesta a la pregunta está claro: bajo ninguna circunstancia será posible semejante comportamiento de libertinaje. Ya no somos esclavos del pecado, por tanto, el pecado no tiene potestad sobre nosotros como antes para que nos entreguemos a tal vida, pretendiendo aprovecharnos de la salvación eterna. Fuimos salvados de nuestra condena y de nuestros pecados: ¡hemos sido libertados! Ahora somos siervos de la justicia, siervos de Dios y nuestras vidas muestran el fruto de la santificación. El quebrantamiento que nos trae a la cruz de Cristo, el perdón perfecto y el amor incomparable que Él nos da nos constriñen y Su poder transformador nos hace seres nuevos. Ya ni queremos esa vida de pecado, ni podemos vivirla como antes. 
La conclusión, entonces, es que la salvación que nos extiende Jesucristo es perfecta y eterna, en virtud de su perfección completa y Su condición de Hijo de Dios. No podemos perder una salvación tan perfecta y tan costosa como la que nos ofrece el Señor Jesús, habiendo consumado nuestros pecados y nuestras culpas sobre el madero. Ni tampoco nos es posible “aprovecharnos” de esa salvación en ningún modo. Remitámonos a las palabras de Jesucristo: “mas el que bebiere del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás; sino que el agua que yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna” (Jn. 4:14). 

Josué L. Knott,    agosto 2013
Josué estudia en Talca, Chile y se congrega 

con los hermanos de la asamblea en la Calle 3 Oriente.


lunes, 24 de febrero de 2014

EN ESTO PENSAD -- marzo 2014

LA CALAMIDAD DE TENER HIJOS IMPÍOS

Edward Lawrence (1623-1695)

"El hijo necio es pesadumbre de su padre, y amargura a la que le dio a luz".    — Proverbios 17:25


Es una gran calamidad para padres piadosos tener hijos malos e impíos. "El hijo necio [dice el texto de Proverbios] es pesadumbre de su padre, y amargura a la que lo dio a luz". Lo mismo expresa Proverbios 17:21, "El que engendra al insensato, para su tristeza lo engendra; y el padre del necio no se alegrará". El hijo necio le quita toda la alegría. Y Proverbios 19:13 dice: "Dolor es para su padre el hijo necio..."  Lo grande de este dolor, o calamidad, se manifiesta en los sentimientos que produce en los padres y los afectan. Daré sólo tres: temor, ira y tristeza.
TEMOR: Este es un sentimiento perturbador, y los padres píos nunca dejan de tenerlo por sus hijos impíos. Temen que cada uno que llama a la puerta, que cada mensaje y cada amigo que llegan les traerán malas noticias de sus hijos desobedientes. Ampliaré esto dando tres grandes males que causan gran temor en estos padres.
Tienen miedo de que sus hijos estén cometiendo pecados grandes. Este era el temor de Job por sus hijos cuando éstos se juntaban para realizar fiestas (Job 1:5). Job decía: "Quizá habrán pecado mis hijos, y habrán blasfemado contra Dios en sus corazones". Aunque quizá rara vez están sus hijos fuera de su vista, los padres buenos tienen este temor. Saben que sus hijos están siempre expuestos a las tentaciones del diablo, las trampas del mundo y la atracción de las malas compañías, de modo que sus corazones corruptos están predispuestos a caer en todo esto, y que pueden provocar a Dios a entregarlos a sus propias concupiscencias. Y por lo tanto, sienten un temor constante de que sus hijos estén mintiendo, blasfemando, andando con malas mujeres, o emborrachándose, corrompiéndose, destruyéndose a sí mismos y destruyendo a otros.
Temen que sus hijos caigan víctima del juicio severo de Dios en esta vida. David, cuando su hijo Absalón encabezaba una gran rebelión contra su padre y tenía que ir a batalla contra los rebeldes, temía que su hijo pereciera en sus pecados. Los padres como estos saben que sus pobres hijos se han apartado del camino de Dios, y que son como pájaros que se escapan del nido (Pr. 27:8) exponiéndose a toda clase de peligros. Saben las amenazas de la Palabra en su contra y qué ejemplos terribles hay de la venganza de Dios sobre los hijos desobedientes. Y por esta razón, temen que sus pecados les lleven a una muerte prematura y vergonzosa.
Temen la condenación eterna para ellos. Son sensibles al hecho de que sus hijos son hijos de ira y viven en los pecados por los cuales la ira de Dios se manifiesta a los hijos de desobediencia. Y estos padres creen en lo que es el infierno. Porque así como la fe en las promesas es la sustancia de las cosas que esperamos, la fe cree que las amenazas son la sustancia de las cosas que temen. Por eso, no pueden menos que temblar al pensar en que sus queridos corderos, a quienes alimentaron y cuidaron con ternura, a cada momento corren en peligro de ser arrojados al lago de fuego preparado para el diablo y los suyos.

continuará, d.v., en el número siguiente
Edward Lawrence (1623-1695), era un pastor inglés no afiliado con la iglesia estatal

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Un Nombre Distintivo

de UNA ASAMBLEA CRISTIANA, por Norman Crawford, viene del nº anterior

Mateo 18.20 es la verdad de una asamblea de la misma manera que Juan 3.16 es la verdad del evangelio. No dudamos que Juan 3.16 sea una maravillosa y amplia afirmación de verdad evangélica, pero nada dice directamente acerca del pecado, el arrepentimiento o la justificación. Así Mateo 18.20 no detalla toda faceta de la verdad tocante a una asamblea, pero es una afirmación hermosa y amplia que concuerda con todo lo que el Nuevo Testamento revela acerca de una asamblea.
En esta primera mención de una asamblea hay cuatro verdades preciosas acerca del Nombre único en el cual una asamblea se congrega:
· la autoridad deSu Nombre
· la unicidad de Su Nombre
· la atracción de Su Nombre
· la exclusión de todo otro nombre

Por cuanto el trasfondo de este gran versículo es una ofensa cometida y una cuestión de disciplina eclesial, conviene compararlo con precisamente ese tipo de reunión en la asamblea en Corinto. Pablo escribió: “En el nombre de nuestro Señor Jesucristo, reunidos vosotros y mi espíritu, con el poder de nuestro Señor Jesucristo, el tal sea…” (1 Co. 5:4). En ambos casos los elementos sobresalientes son:
· una asamblea congregada 
· en el Nombre del Señor Jesucristo
· la autoridad y presencia del Señor prometidas

Son características de toda reunión de una asamblea. Veamos Mateo 18:20 más de cerca:
“donde están dos o tres”
Se está realizando una reunión.
“congregados”
Es una reunión de una asamblea que constituye un testimonio permanente, llamado una iglesia, v. 17, que en alguna ocasión en el pasado había sido juntado por un poder ajeno de sus miembros. El participio pretérito perfecto significa que ellos no se juntaron. Se nos asegura que Dios (el Espíritu Santo) es el Congregador; Juan 4:23; Hechos 15:14, 1 Corintios 3:6.
“en mi nombre” 
El núcleo que reúne es el Señor Jesucristo. “En (“hacia”) su nombre” señala la atracción de Su persona y el reconocimiento de Su autoridad suprema en la congregación.
“allí estoy yo en medio de ellos” 
Se promete Su presencia continua. No son exactamente los mismos los dos vocablos traducidos “en”, pero están estrechamente vinculados. La única manera en que se puede estar asegurados de la segunda “en” es al haber experimentado la primera “en”. Si Dios no nos ha llamado a salir fuera de este mundo y sus sistemas y todo lo que es tan sólo hechura de hombre, y no hemos sido congregados hacia solamente el Nombre del Señor Jesucristo, no podemos pretender contar con Su presencia en medio de nosotros. 

Objeciones al uso de Mateo 18.20
· No encierra todas las verdades acerca de una asamblea.
· No existía ninguna asamblea cuando se pronunció esta verdad.
· No se trata de la comunión eclesial, sino de una ofensa personal.
· Se trata de un caso de disciplina.

Las primeras tres observaciones son acertadas, pero esto no resta de la importancia del versículo. No se expone toda la doctrina acerca de qué es una asamblea, pero se expresa en síntesis. Ninguna asamblea existía en aquel entonces, pero quienquiera que lea con cuidado el Evangelio según Mateo sabe que a partir del capítulo 11, donde el Rey está rechazado, el Señor Jesús expone verdades relevantes al tiempo de Su ausencia.
Nos humilla el hecho de que la primera enseñanza acerca de los principios de una asamblea se da contra el trasfondo del fracaso humano; en este pasaje un hermano ha dado motivo de ofensa a otro. Pero también nos anima saber que, no obstante el pecado y fracaso, Dios puede conservar y ha conservado testimonio a Su Nombre. La sola oveja que se extravió, v. 12, es buscada diligentemente por uno, por dos o por tres. Si logran su restauración, hay gran regocijo. Si el extraviado niega oírles, y también niega oir a la asamblea, hay gran tristeza.
En su comienzo esta ofensa era personal y ha podido ser arreglada entre las dos personas involucradas. No habiendo sido éste el caso, se procede a involucrar a los pastores. 
Fracasada esta iniciativa también, llegó a ser de la incumbencia de la iglesia, y cuando el ofensor ni siquiera hace caso a ella, se precisa de la medida disciplinaria. 
Se puede sostener que los dos o tres testigos del v. 16 son los mismos hermanos que oraron y se reunieron en el v. 20. Esto significa que el v. 20 trata de una reunión de los pastores de la asamblea, vv 12-14, la reunión más reducida en número de una iglesia local. Si esto es cierto, se puede afirmar a la vez que lo que es cierto en cuanto a la reunión más pequeña de la asamblea es cierto también de todas sus reuniones: a saber, que se congrega en el Nombre del Señor mismo y con Él en medio.
Norman Crawford

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Las Falsas Profecías de los“Testigos de Jehová”
Matt Slick

Los llamados “Testigos de Jehová” hacen muchas afirmaciones falsas en un intento para convertir a la gente a la fe de ellos. Ellos alegan que la Sociedad Watchtower (“Atalaya”) es única y verdadera iglesia cristiana, y ellos son los únicos y verdaderos representantes de Dios, que tienen la única enseñanza bíblica correcta y son los únicos anunciantes verdaderos del reino futuro de Jehová.
Pero si ellos son la única y verdadera iglesia y la única voz verdadera de la Palabra de Dios, entonces, lo que dicen debe tener pruebas de ser verdadero, especialmente en lo que se refiere a la profecía. Desafortunadamente, cuando se trata de predecir el futuro, la Organización Watchtower fracasa miserablemente, no una sola vez sino muchas y repetidas veces.
A continuación encontrará algunas de las falsas profecías hechas desde el mismo momento de creación de esa organización. Ahora bien, si Ud. le comenta esto a cualquier Testigo de Jehová, esté donde esté, probablemente le dirán cosas como: “Oh, esas fueron tomadas fuera del contexto”, “Ellos no pretendieron ser el profeta de Dios”, o, “La luz se hace más brillante y entendemos mejor la profecía bíblica ahora que antes”, o “Nadie es perfecto”, etc.  
Ud. podría intentar entregarles la lista de sus falsas profecías, pero no se extrañe si no la aceptan. Es porque han sido adoctrinados sólo para dar la literatura de ellos, no para recibir literatura o información de personas que no son de su organización. Pero simplemente son profecías que han sido tomadas directamente de las publicaciones de los Testigos.
Un texto bíblico que siempre hay que tener en cuenta es Deuteronomio 18:20-22: “El profeta que tuviere la presunción de hablar palabra en mi nombre, a quien yo no le haya mandado hablar, o que hablare en nombre de dioses ajenos, el tal profeta morirá. 21 Y si dijeres en tu corazón: ¿Cómo conoceremos la palabra que Jehová no ha hablado?; 22 si el profeta hablare en nombre de Jehová, y no se cumpliere lo que dijo, ni aconteciere, es palabra que Jehová no ha hablado; con presunción la habló el tal profeta; no tengas temor de él.”
Según este texto, si alguien hace una falsa profecía, afirmando reiteradamente y con frenesí que es un profeta enviado por Dios, el tal es simplemente un falso profeta. No tenga temor de él ni crea lo que dice. ¿Afirman los Testigos ser el profeta de Dios? Sí. Ellos lo afirman.
En el año de 1.972 la Organización Watchtower de los Testigos de Jehová, afirmó ser el profeta de Dios.

IDENTIFICANDO AL "PROFETA"

“Entonces, ¿tiene Jehová un profeta para ayudarlos a ellos, a advertirles de los peligros y a declararles las cosas venideras? Estas preguntas pueden ser respondidas afirmativamente. ¿Quién es este profeta?... Este 'profeta' no era un hombre, era un cuerpo de hombres y mujeres. Era el grupo pequeño de seguidores de los pasos de Jesucristo, conocidos en ese tiempo como los Estudiantes Internacionales de la Biblia. Hoy, son conocidos como los Testigos Cristianos de Jehová… Claro está, que es fácil decir que este grupo actúa como un ‘profeta’ de Dios. Otra cosa es probarlo,” (La Atalaya, 1 de abril 1.972, pág. 197). 

Después de leer esto, recuerde la cita de Deuteronomio 18:20-22.

Sus Falsas Profecías

1897: "Nuestro Señor, el Rey señalado, está ahora presente, desde octubre de 1874". (“Estudios de las Escrituras” [“Studies in the Scriptures”], volumen 4, pág., 621.)

1899: “La ‘batalla del gran día del Dios Todopoderoso’ (Apocalipsis 16:14), la cual terminará en 1914 con el total derrocamiento del gobierno presente de la tierra, ya ha comenzado." (“El tiempo está Cerca” [“The Time Is at Hand”], página 101, edición de 1908.)

1916: "La cronología bíblica aquí presentada, muestra que los seis grandes días de mil años que empezaron con Adán han terminado, y que el gran Día Séptimo, los mil años del reinado de Cristo, comenzó en 1873." (“El Tiempo Está Cerca” [“The Time Is at Hand”], Prefacio, página ii.)

1918: "Por lo tanto, podemos confiadamente esperar que 1925 marcará el retorno de Abraham, Isaac, Jacob y los profetas fieles de la antigüedad, particularmente los mencionados por el Apóstol en Hebreos 11, en una condición de perfección humana". (“Millones que ahora viven no morirán jamás” [“Millions Now Living Will Never Die”], página 89.)

1922: "La fecha de 1925 está revelada aun más claramente por las Escrituras que la fecha de 1914". (La Atalaya, 1 septiembre, 1922, página 262.)

1923: "Nuestro pensamiento es que 1925 está definitivamente establecido por las Escrituras. En cuanto a Noé, ahora los cristianos tienen mucho más para basar su fe que la que Noé tuvo para fundamentar su fe en un diluvio venidero". (La Atalaya, 1 de abril, 1923, página 106.)

1925: "El año de 1925 está aquí. Con gran expectativa los cristianos han esperado este año. Muchos han esperado confiadamente que todos los miembros del cuerpo de Cristo sean transformados a la gloria celestial durante este año. Puede que esto se consiga, o puede que no. A su debido tiempo. Dios llevará a cabo sus propósitos con relación a su pueblo. Los cristianos no debieran estar tan profundamente preocupados sobre lo que pueda ocurrir en este año". (La Atalaya, 1 enero, 1925, página 3.)

1925: "Es de esperarse que Satanás tratará de inyectar en las mentes de los consagrados, el pensamiento que 1925 deberá ver un fin a la obra". (La Atalaya,  septiembre 1925, página 262.)

1926: "Algunos anticiparon que la obra concluiría en 1925, pero el Señor no lo mencionó. La dificultad estuvo en que los amigos inflaron sus imaginaciones más allá de la razón, y cuando sus imaginaciones estallaron en dos, estuvieron dispuestos a descartar todo". (La Atalaya, página 232.)

1931: "Hubo un cierto grado de desconcierto por parte de los fieles de Jehová en la tierra con relación a los años 1917, 1918 y 1925, cuyo desconcierto duró por un tiempo... y también aprendieron a dejar de fijar fechas". (“Vindication”, página 338.)

1941: "Al recibir el don, los hijos que marchaban lo sujetaron a ellos, no como un juguete o entretenimiento para un vano placer, sino como el instrumento provisto por Dios para la obra más eficaz en los meses que restan hasta Armagedón". (La Atalaya, 15 de septiembre, 1941, página 288.)

1968: "Es cierto que en el pasado hubo quienes predijeron un ‘fin del mundo’, y hasta anunciaron una fecha específica. Sin embargo, nada sucedió. El ‘fin’ no llegó. Ellos fueron culpables de profetizar falsamente. ¿Por qué? ¿Qué faltó?... Ausentes de tales personas estuvieron las verdades de Dios y la evidencia que El estaba usando y guiándolos a ellos". (¡Despertad!, 8 de octubre 8, 1968.)

1968: "¿Por qué están mirando hacia 1975?" (La Atalaya, 15 de agosto, 1968, página 494.)

Ante sus muchos errores, los "Testigos" suelen dar la excusa común de que la Organización está todavía aprendiendo. Si esto es así, ¿cómo pueden entonces ellos creer lo que están enseñando ahora por la Organización? ¿Será que lo que han estado enseñando cambiará también? ¿Cómo puede Ud. confiar en una Organización tan cambiadizo? Un verdadero profeta de Dios no se equivocará al profetizar. Sólo un falso profeta lo hace. La Organización de los Testigos de Jehová, y que afirma llanamente ser un profeta de Dios, es realmente un falso profeta. El Señor Jesucristo ya nos advirtió acerca de los tales: “Guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros con vestidos de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces” (Mateo 7:15), y “Y muchos falsos profetas se levantarán, y engañarán a muchos” (Mateo 24:11).
El apóstol Pedro escribió otra advertencia clara en su segunda epístola: “Pero hubo también falsos profetas entre el pueblo, como habrá entre vosotros falsos maestros, que introducirán encubiertamente herejías destructoras, y aun negarán al Señor que los rescató, atrayendo sobre sí mismos destrucción repentina. Y muchos seguirán sus disoluciones, por causa de los cuales el camino de la verdad será blasfemado, y por avaricia harán mercadería de vosotros con palabras fingidas. Sobre los tales ya de largo tiempo la condenación no se tarda, y su perdición no se duerme” (2 Pedro 2:1-3).
Niegan el evangelio de la salvación por la gracia de Dios, por la fe, sin obras (Romanos 4:5; Efesios 2:8-10) y predican salvación por obras. Así incurren en la maldición que el apóstol Pablo da en Gálatas 1:8-9.
Además, el apóstol Juan dejó claras instrucciones acerca de cómo tratar a los que niegan la deidad de Jesucristo: “Si alguno viene a vosotros, y no trae esta doctrina, no lo recibáis en casa, ni le digáis: ¡Bienvenido! Porque el que le dice: ¡Bienvenido! participa en sus malas obras” (2 Juan 10-11).

adaptado de un artículo por Matt Slick:  wit.irr.org/es/falsas-profecias-de-los-testigos-de-jehova

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sábado, 8 de febrero de 2014

EN ESTO PENSAD -- febrero 2014

ADIÓS A LOS AMIGOS


     Quizás te preguntes por qué es todo un reto vivir para el Señor y hacer lo correcto. Tienes grandes intenciones de ser un seguidor devoto de Jesucristo. Realmente quieres ser un estudioso de la Biblia; de hecho, te gustaría conocer la Biblia de pasta a pasta. En lo profundo de tu ser quieres rendirle tu vida al Señor, quieres que sepa que lo amas, pero aquí estás leyendo esto y te sientes atrapado y derrotado.
Es hora de que hagas algo. Lo que tienes que hacer será doloroso: debes romper el compañerismo con aquellos que te están arrastrando a lo
incorrecto. 
Pertenecer a un grupo íntimo de amigos puede ser maravilloso. Te sientes seguro; es como estar anclado por el hecho de ser aceptado. La
verdad es que sí estás anclado. Un ancla es muy útil si estás en una tormenta o si no quieres ir a ningún lado; pero puede ser un verdadero estorbo si estás tratando de progresar. Es tiempo de levar anclas y navegar corriente arriba, en la dirección que sabes que debes dirigirte. 
El salmista quería vivir para el Señor y obedecer su Palabra, pero había algunas personas en su vida que estaban deteniendo su progreso. Esto es lo que él escribió:
“Apartaos de mí, malignos. Pues yo guardaré los mandamientos de mi Dios” (Sal. 119:115).
Si no eres lo suficientemente fuerte como para guiar a tu grupo de amigos a un nivel más alto de espiritualidad, entonces es tiempo de que abandones el grupo. Si constantemente estás fracasando en tu determinación de ser un mejor cristiano y siempre estás cediendo ante la presión de tus amigos de hacer cosas cuestionables, entonces es hora de que te alejes de ellos.
Necesitas unirte a un círculo de amigos cristianos “útiles”. Puedes seguir orando por tus viejos amigos y por su condición espiritual, y debes seguir siendo amigable, pero no debes juntarte con ellos los fines de semana o en tus ratos libres. ¿Por qué? Porque seguirás haciendo lo que ellos hacen. Es así de sencillo. Si quieres progresar, debes cambiar tus malas compañías. 
Según la escala de valores del mundo, tus amigos pueden ser un grupo original que casi no se mete en problemas serios. Pero el Señor emplea una medida diferente. ¿No quieres guiarte por el patrón del Señor y asegurarte de que tus actividades y elecciones sean acordes con lo que Él espera de ti? 
Sí, extrañarás la camaradería de tu viejo grupo y quizás nunca volverás a experimentar el mismo vínculo de amistad o la misma unidad, pero ¿cuál era el “pegamento” que os mantenía juntos? ¿Estaban unidos porque ninguno de vosotros se sentía incómodo por hacer cosas que un buen cristiano no haría?
Necesitas decirles adiós a esos amigos… y rápido. Busca nuevos amigos que quieran agradar al Señor, únete a su grupo, y si por el momento no puedes encontrar un grupo así, pues es mejor estar solo y agradar al Señor que tener un montón de amigos y decepcionar a tu Dios.
El mismo salmista que escribió los versículos anteriores, dijo:
“Compañero soy yo de todos los que te temen y guardan tus mandamientos” (Sal. 119:63). ¿Puedes decir lo mismo?  ¿Es esa tu meta?
de la página 6 del nº 66 del Mensajero Mexicano,  www.mensajeromexicano.com
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“Da, pues, a tu siervo, corazón entendido...”  1 Reyes 3:9
“...Y sus mujeres desviaron su corazón” 1 Reyes 11:3

    Salomón tuvo un gran comienzo pero un final pobre, y esto tristemente resume la vida de demasiados creyentes. Comenzó bien; no pidió a Dios lo usual: muchos años, mucho dinero y la muerte de sus enemigos (véase 3:11). ¡Su espíritu agradó a Dios tanto que le dio lo que pidió, y entonces añadió esas otras cosas! Pero el corazón guiado pronto se volvió el corazón descaminado (700 esposas tenderían a hacer eso), y Salomón abrazó a los dioses de esas mujeres. Debía haber guardado su propio consejo dado en un tiempo más inocente de su vida: “Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; porque de él mana la vida” (Pr. 4:23). Si no guardas tu corazón, todos tus dones, conocimientos, talentos y bendiciones serán arruinados y anulados. En los llanos de Moab, Moisés advirtió a Israel de eso y señaló nuevamente la importancia del corazón: “Y amarás a Jehová tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y con todas tus fuerzas. Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón” (Dt. 6:5-6). Guarda tu corazón para Dios.                   
 adaptado de una lectura del calendario “Choice Gleanings”
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Una asamblea de creyentes
del libro "Verdades Eclesiales" por Norman Crawford (del nº anterior)

     Veamos ahora qué es la iglesia de Dios en el sentido de una asamblea de creyentes en Cristo. Se encuentra por vez primera en las Escrituras en las  palabras del Señor Jesucristo en Mateo 18.15 al 20, donde leemos la cláusula “dilo a la iglesia” y el trozo termina: “Donde están dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos”.
Valiéndonos de lo que comúnmente se llama “la ley de primera mención” para entender las grandes verdades de la Biblia, podemos decir confiadamente que esta primera mención de una iglesia local encierra las características principales de la verdad eclesial que se desarrolla posteriormente en Hechos de los Apóstoles, 1 Corintios y 1 Timoteo.
Nunca encontramos que un conjunto de asambleas locales se denomina “la Iglesia de …” Hay tan sólo dos aspectos de la iglesia en el Nuevo Testamento: “la iglesia que es su cuerpo” e “iglesia de Dios”. En las doce ocasiones que se emplea “iglesia de Dios”, siempre es evidente que se refiere a una congregación en una localidad determinada. Es así aun en Gálatas 1:13, “perseguía sobremanera a la iglesia de Dios”, ya que la única asamblea que existía en el momento al cual Pablo se refiere era la de Jerusalén, aun cuando sus miembros estaban congregados, aun en Damasco, Hechos 8:1. 
No nos inquieta el vocablo “iglesia” en este sentido, pero preferimos “asamblea” al referirse al grupo en una localidad, ya que en el mundo religioso “iglesia” reviste por lo menos dos sentidos muy erróneos. A menudo se usa para referirse a un edificio, cosa que nunca puede ser, y otras veces a una confederación de congregaciones que ha tomado para sí algún nombre denominativo para distinguirse del resto de la iglesia profesante.
Al describir a un conjunto de asambleas, las Escrituras hablan de:
las iglesias de Dios         su propósito
las iglesias de Cristo su Señor
las iglesias de los santos         su composición
las iglesias de los gentiles su trasfondo
las iglesias de Galacia         su localidad

continuará, d.v., en el siguiente nº
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LA RESURRECCIÓN 
NO PUDO SER UNA ILUSIÓN
 
Algunos escritores reacionalistas han pretendido que los discípulos, afectados por la súbita desaparición de su Maestro, y deseando verle resucitado, pudieron ser víctimas de una ilusión mental, que ellos tomaron por realidad.
La respuesta a esta teoría es que los discípulos no esperaban ver a Jesús resucitado y la incredulidad que manifestaron ante el suceso no favorece esta explicación. Las apariciones de Cristo tuvieron lugar, no una vez, sino varias, entre diferentes personas, las cuales habrían tenido que volverse locas todas a la vez, pues todas afirmaban que le habían visto, y hasta comido con Él, e incluso repitieron las palabras que les había dicho. Un desequilibrio mental es muy posible en un solo testigo, pero no en once, y menos en quinientos testigos juntos. La aparición de Jesús a Saulo, ¿fue también una ilusión del perseguidor? ¿Y qué podemos decir de los soldados que le acompañaban y oyeron la voz misteriosa que se juntó a la luz sobrenatural hasta el punto de dejar ciego al joven perseguidor de los cristianos?
Además, si de ilusión se hubiera tratado, los sacerdotes judíos se habrían cuidado bien pronto de desvanecerla presentando el cuerpo de Jesús. Éste era un argumento mucho más eficaz para suprimir al naciento cristianismo que los azotes y la cárcel. ¿Por qué no lo usaron? ¡Qué empeño no tendría el Sanedrín judío en poder desmentir la resurrección de Cristo! Antes de su entierra piden a Pilato que ponga guardia en el sepulcro que sella la piedra que lo cerraba, y Pilato, en señal de deferencia al Senado judío, les permite que sean ellos mismos los que pongan la guardia, poniendo a su disposición 16 soldados romanos. ¿Qué no harían los pontífices para buscar el cuerpo del Crucificado cuando se empezó a decir que había resucitado? ¿Qué no haría Pilato, cuya sentencia era declarada injusta, cuyo sello había sido quebrantado y cuya autoridad quebrada por los suelos? Y sin embargo, el sepulcro estaba vacío, el cadáver de Jesús no se halló por ninguna parte.      

    Samuel Vila, págs. Evidencias de Fe Para Estudiantes, CLIE, págs. 39-40
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La Cena del Señor es para los que están en comunión en la asamblea como Hechos 2:42 describe. Los que no vienen sino esporádicamente, y  no manifiestan interés en las actividades de la  iglesia tampoco deberían participar en la Cena del Señor, ya que es evidente que no desean la comunión de la iglesia.
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EL LIBRO DEL MES

BUSCAD PRIMERAMENTE, 
por William MacDonald

Se ofrece nuevamente este pequeño y excelente libro sobre las prioridades del creyente y las promesas del Señor. Pablo escribió en Filipenses 2:21 que "todos buscan lo suyo propio, no lo que es de Cristo Jesús", y el problema es mayor hoy que entonces. ¡Que el Señor nos ayude a ordenar correctamente nuestras prioridades de modo que afecten nuestra manera de vivir.
precio:  2 euros

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UN ERROR FATAL

Era invierno y una madre joven con un bebé en brazos viajaba en tren. Hacía mucho frío afuera y desde el tren se veía el campo totalmente nevado. La mujer no había viajado antes en tren, y estaba preocupada porque no quería perder su parada. Varias veces preguntaba, y al final el interventor le aseguró y prometió avisarla cuando llegara su parada.
El tren seguía su rodaje, y el interventor se fue a otro coche. Entonces, un hombre trajeado, sentado delante de la mujer, le dijo cortesmente: “Señora, yo viajo en esta ruta todos los meses en mi trabajo. Tranquila que yo le indicaré cuando llegue su parada porque las conozco todas”. Poco después paró el tren y aquel hombre amablemente le dijo que era su parada, asi que agradecida la mujer joven salió con su infante. 
Seguía adelante el tren y entonces entró el interventor preguntando por la señora. Aquel hombre que le había ayudado le dijo: Llegó su parada y Ud. no estaba así que yo se la indiqué y salió”.
“¡Oh no!” gritó el interventor, echando las manos a la cabeza. “Había mucha nieve en la vía y paramos sólo un minuto para quitarla. ¡No era una parada programada, no era la suya!” Cuando llegaron a la próxima parada, que hubiera sido la suya, enviaron a buscarla en el campo. La encontraron con su bebé en brazos, ambos muertos del frío y congelados.
Aquel hombre era amable, sincero y benigno, pero se equivocó y dio un consejo fatal. Queriendo hacer bien, hizo mal. ¡Cuántas veces pasa esto en la vida espiritual, porque escuchamos voces y consejos de personas que desean hacer bien, son personas bien intencionadas, pero equivocadas. Pueden ser amables y sinceras, como el hombre en el tren que sólo quiso ayudar, pero son fatales porque en lugar de conducir al cielo, conducen a la perdición eterna. Nos indican que para ir al cielo, necesitamos cosas como los sacramentos, la devoción a los santos, la práctica de la religión de nuestros padres, las buenas obras, etc. Pero si sigues estos consejos acabarás perdido eternamente. Su sinceridad no los salva de ser erróneos. Para no cometer un error fatal, eterno y sin arreglo, haz caso de la Palabra de Dios, no la de los hombres. 
Sólo el Señor Jesucristo dice: “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre sino por mí” (S. Juan. 14:6). Amigo, conviene leer y atender bien la Palabra de Dios porque en ella se nos indica claramente el camino al cielo. “En ningún otro hay salvación, porque no hay otro nombre bajo el cielo dado a los hombres, en que podamos ser salvos” (Hechos 4:12).

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NO SEAMOS OLVIDADIZOS


Texto: Job 8:1-18

     En el capítulo 7 Job había orado, pero aquí en el capítulo 8 su amigo Bildad habla y le acusa de tener pecado. Le anima a buscar a Dios de todo corazón – lo que precisamente acaba de hacer en el capítulo anterior. Bildad, como los otros amigos de Job, se equivoca en mucho. Ellos basan sus discursos y consejos en su presuposición de que el mal había alcanzado a Job como castigo por algo malo que él había hecho. Estaban equivocados, como bien Dios les dice al final del libro. Ahora bien, algunos de sus dichos y consejos son correctos y dignos de considerar, aunque NO se aplican a Job por cuanto él había sido fiel a Dios (véase capítulos 1 y 2).
En los versículos 1-3 Bildad protesta las palabras que Job acaba de decir, y afirma que Dios no torcerá el derecho (v. 3). Entonces, en el versículo 4 Bildad alega que los hijos de Job murieron porque habían pecado, lo cual no solamente es incorrecto sino cruel. Leyendo los primeros dos capítulos del libro sabemos que no fue así, sino que Satanás los mató para atacar a Job. Al diablo le gusta atacar a padres piadosos por medio de sus hijos, para causar sufrimiento y desánimo.
Lo que dice en los versículos 5-7 es correcto, y ciertamente es un buen consejo, pero no es aplicable a Job en su situación. Dios atiende la oración de los que le buscan temprano.
En los versículos 8-9 vemos algo importante que debemos recordar: que tenemos poco tiempo y sabemos poco. “Pues nosotros somos de ayer, y nada sabemos, siendo nuestros días sobre la tierra como sombra”. Por eso debemos aplicar Santiago 1:5 diariamente y pedirle a Dios sabiduría. Cuando decidimos y actuamos sin consultar a Dios y esperar Su respuesta y guía, es muestra de nuestra autonomía e independencia, cosas que a Dios no le agradan. Somos Sus hijos, y todo debemos hacer conforme a Su voluntad.
En los versículos 10-15 vemos los caminos de todos los que olvidan a Dios (v. 13). El junco necesita lodo, el prado necesita agua, y el ser humano necesita a Dios. Los que dan la espalda a Dios serán castigados. Como las plantas sin agua, es cuestión de tiempo, y van de mal en peor. Es verdad, y ciertamente aplicable a algunos de nuestros hijos que se han criado en el evangelio pero luego se han desviado y andan por caminos que no agradan a Dios. Los que se olvidan de Dios serán castigados, porque sin Él, no pueden ir adelante. Es una advertencia. Y el diablo quiere que la gente olvide a Dios, y a propósito provee mil cosas con las que ocuparse para no tener ni tiempo ni ganas de las cosas de Dios. Pero en este caso, aunque sea verdad, no se aplica a Job y sus hijos como Bildad se supone. En esto se equivoca, porque le falta la información de los primeros dos capítulos del libro.
Luego en los versículos 16-19 da otro ejemplo, del árbol que crece y echa raíces, pero que luego es desarraigado.
Los versículos 20-22 contienen verdades importantes, pero Bildad implica nuevamente que los hijos de Job murieron por impiedad. Es verdad que Dios no apoya la mano de los malignos y que la habitación de los impíos perecerá, pero esto no explica lo que le pasó a Job. Los primeros dos capítulos del libro demuestran que no fue por pecado suyo, pues Dios estaba contento con la vida y el carácter de Su siervo. Recordemos que el Salmo 73 expresa la perplejidad del salmista al ver la prosperidad de los malos. Muchas veces prosperan en esta vida, pero lo que les espera al final es ruina y castigo. De modo que, al contrario de lo que dicen los amigos de Job, los justos muchas veces sufren y los malos prosperan, pero al final Dios lo enderezará y pondrá todo en su sitio.
Pensemos un poco más en las advertencias de Bildad acerca de los que olvidan a Dios. Es un tema que la Biblia toca más veces. El Salmo 9:17 habla de los que se olvidan de  Dios. Primero dice los malos, porque olvidarse de Dios es una maldad. Cuando uno ha sido criado y enseñado en los caminos de Dios, y luego se rebela y rechaza esto para ir por sus caminos, acarrea condenación. Dios desaprueba su comportamiento y le castigará. En contraste, en el siguiente versículo (v. 18), vemos que Dios no olvida al menesteroso. Dios se acuerda de nosotros para bien, y quiere que le recordemos y que hagamos caso de la sana enseñanza y ejemplos piadosos que hemos visto. El Salmo 50:22-23 también da una advertencia y exhortación a los que se olvidan de Dios. “Entended ahora esto, los que os olvidáis de Dios, no sea que os despedace, y no haya quien os libre. El que sacrifica alabanza me honrará; y al que ordenare su camino, le mostraré la salvación de Dios”. Son palabras fuertes y los que van por su camino a su manera deben parar y hacer caso antes de que venga el castigo porque entonces no habrá remedio. Honra a Dios y ordena tu camino si quieres ver la salvación de Dios. En el Salmo 103:2 el salmista nos instruye: “y no olvides ninguno de sus beneficios”. A continuación cuenta Sus beneficios para que los tengamos en cuenta y manifestemos gratitud.
Dios provee en Su Palabra para que no le olvidemos ni a Él, ni Sus caminos, ni Sus beneficios. Hermanos, que el Señor nos ayude a no ser olvidadizos, sino a pensar en Dios, recordar agradecidos Sus beneficios, y siempre tenerle en cuenta en todo. Y a los que en alguna manera os habéis olvidado de Dios y de la instrucción que recibisteis en Sus caminos, el mensaje de Dios para vosotros es parar, recordar de dónde habéis caído y arrepentíos ya.

de un estudio dado por Lucas Batalla, el 30 de diciembre del 2010


Asamblea Bíblica “Betel”
C./Torreblanca, 6, 41003 Sevilla, España.  
Correspondencia: Apartado 1313, 41080 Sevilla
Horario de cultos:  domingo: 11 y 19 horas; jueves 20 horas

miércoles, 1 de enero de 2014

EN ESTO PENSAD -- enero 2014


RESOLUCIONES PARA EL AÑO NUEVO

“Este mes os será principio de los meses; para vosotros será éste el primero en los meses del año”  (Éxodo 12:2).


    Las resoluciones y los propósitos del año nuevo son buenos pero frágiles, esto es, se rompen fácilmente. Las oraciones de Año Nuevo son mejores; ascienden al trono de Dios y ponen en movimiento las ruedas de la respuesta. Al llegar al comienzo de otro año, haremos bien en apropiarnos de las siguientes peticiones: 
Señor Jesús, este día me consagro a Ti una vez más. Deseo que tomes mi vida este año que empieza y que la emplees para Tu gloria. “Que mi vida entera esté consagrada a Ti, Señor”. 
Te pido que me guardes del pecado, de cualquier cosa que deshonre Tu Nombre.
Hazme dócil por el Espíritu Santo. Quiero avanzar hacia Ti. No permitas que quede atrapado en un bache a la mitad del camino.
Sea mi lema este año: “Es necesario que él crezca, y que yo mengüe”. Toda la gloria sea para Ti, y ayúdame a no tocarla.
Enséñame a hacer

de cada decisión un asunto de oración. Me aterroriza la idea de apoyarme en mi propia prudencia. “Conozco, oh Jehová, que el hombre no es señor de su camino, ni del hombre que camina es el ordenar sus pasos” (Jer. 10:23).
Muera yo al mundo y aun a la aprobación o censura de los que amo o de mis amigos. Dame el deseo único y puro de hacer las cosas que agradan a Tu corazón. Guárdame de murmurar y criticar a los demás. Más bien ayúdame a hablar lo que es edificante y provechoso. 
Guíame a las almas necesitadas. Sea yo amigo de los pecadores, así como Tú lo eres. Dame lágrimas de compasión por los que perecen. “Miraré a la multitud como mi Salvador la vio, hasta que mis ojos de lágrimas se llenen. Contemplaré a las ovejas errantes con dolor, y por amor a Él,  las amaré”. 
Señor Jesús, no permitas que me vuelva frío, amargado o cínico a pesar de todo lo que pueda pasarme en la vida cristiana.
Guíame en la administración de mi dinero. Ayúdame a ser buen administrador de todo aquello que me has confiado.
Ayúdame a recordar momento a momento que mi cuerpo es templo del Espíritu Santo, y que esta tremenda verdad influya en toda mi conducta.
Y, Señor Jesús, pido que éste sea el año de Tu retorno. Ansío ver Tu rostro y caer a Tus pies en adoración. Durante el año que empieza, que la esperanza bendita se mantenga fresca en mi corazón, librándome de todo lo que pudiera detenerme aquí, y guárdame en la cúspide de la esperanza. “¡Ven, Señor Jesús!”

William MacDonald, del libro DE DÍA EN DÍA, (CLIE), lectura para el 1 de enero

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¡Seamos Todos Adoradores!

“Y los veinticuatro ancianos que estaban sentados delante de Dios en sus tronos, se postraron sobre sus rostros, y adoraron a Dios, diciendo: Te damos gracias, Señor Dios Todopoderoso, el que eres y que eras y que has de venir, porque has tomado tu gran poder, y has reinado” (Ap. 11:16-17).
Para los que deseamos mejorar como adoradores, he aquí un aspecto de la adoración que frecuentemente es ignorada: es simplemente darle gracias al Señor por quién es y lo que hace. Las expresiones vocales de acciones de gracias forman parte de la adoración celestial. No es necesario pensar en algo elocuente que decir para adorar. Cualquier hermano puede dar gracias a Dios. En el cielo adoran todos, porque están todos agradecidos.¡Hermanos, que también se escuchen con frecuencia esas sencillas y sinceras acciones de gracias en nuestras reuniones aquí en la tierra!
Carlos
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Verdades Eclesiales 


Norman Crawford

¿QUÉ ES UNA IGLESIA LOCAL?

I — Una definición de la iglesia
El sentido del vocablo “iglesia”, ekklesía, es un llamado a salir afuera. No es el tipo de término que puede aplicarse a un edificio, ni lo emplea el Nuevo Testamento para referirse a una organización compuesta de varias congregaciones que constituyen una denominación eclesiástica. 
La palabra “iglesia” figura 115 veces en la Versión Reina-Valera (Revisión 1960). Tres veces se refiere a una reunión municipal en la ciudad de Éfeso, Hechos 19:32, 39 (traducida “congregación”, “asamblea”), por lo menos una vez a Israel, Hechos 7:38 (“congregación”) y las demás veces bien a la iglesia que es el cuerpo de Cristo, Efesios 1:22-23 (“… lo dio por cabeza sobra todas las cosas a la iglesia, la cual es su cuerpo”), o a una iglesia en una localidad determinada, compuesta de un grupo de creyentes quienes se reúnen con regularidad en el Nombre del Señor Jesucristo como una iglesia de Dios. Por el contexto de cada pasaje debemos determinar de cuál de los dos aspectos de la iglesia se trata. 

La iglesia que es su cuerpo 
En Mateo 16:18 Cristo habla de una iglesia que quedaba aún en el futuro: “sobre esta roca edificaré mi iglesia”. El tiempo futuro simple del verbo —“edificaré”— da a entender claramente que la iglesia no existía antes del día de Pentecostés, cuando el Espíritu Santo bautizó a los creyentes en el cuerpo de Cristo. “Por un solo cuerpo fuimos todos bautizados en un cuerpo … y a todos se nos dio a beber de un mismo Espíritu”, 1 Corintios 12:13. Esto marcó un nuevo comienzo y dio lugar al cuerpo espiritual de Cristo. 
“Sois … conciudadanos de los santos, y miembros de la familia de Dios edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo, en quien todo el edificio, bien coordinado, va creciendo para ser un templo santo en el Señor, en quien vosotros también sois juntamente edificados para morada de Dios en el Espíritu”, Efesios 2:19 al 22. 
Observamos que se denomina “su cuerpo”, “un templo santo” y “morada de Dios”. El “cuerpo de Cristo” se compone de todos los creyentes en esta edad de la Iglesia. Todos los que han sido salvos en esta época de la gracia han sido bautizados por el Espíritu “en” Su cuerpo. No se trata de un privilegio reservado para los creyentes más avanzados espiritualmente, ya que aun los corintios, quienes eran carnales, fueron bautizados en ese cuerpo y participaron del Espíritu Santo, según 1 Corintios 12:13. 
La época o edad actual es un paréntesis en el programa profético de Dios, un lapso de tiempo de duración indeterminada, y no se encuentra mencionada en el Antiguo Testamento. Las grandes profecías del Antiguo Testamento que definen ciertas épocas  –Levítico 23:4 al 44, Daniel 9:24 al 27 – y las parábolas acerca del misterio del reino en el Nuevo Testamento  – Mateo 13:1 al 58 – dejan en claro que el rechazo del Rey y su muerte en cruz pararon el reloj profético al final del septenio (“semana”) número 69, 483 años desde lo que Daniel 9:25 llama: “la orden para restaurar y edificar a Jerusalén”. Se quitó la vida al Mesías, mas no por sí, 9:26. El resto del programa profético espera el septenio número 70, el cual identificamos como “tiempo de angustia”, Daniel 12:1 y “la gran tribulación”, Apocalipsis 7:14. 
Esta “edad del Espíritu” o “época de la iglesia” no forma parte del plan divino de los tiempos, el cual gira en torno de los propósitos de Dios para Israel, el pueblo terrenal que Él ha escogido. No obstante el uso una vez del vocablo ekklesía para referirse a Israel (en Hechos 7:38), Israel nunca era la iglesia. Esteban emplea el término para afirmar que el pueblo de Israel fue llamado a salir de Egipto para congregarse a Dios en el desierto. Aquellos en Israel que fueron salvos para formar parte del testimonio primitivo, o llegan a ser salvos en nuestros tiempos, dejan de ser parte de Israel y se constituyen miembros del cuerpo de Cristo; véase 1 Corintios 12:13 y Efesios 2:14 al 22. 
Este paréntesis que es “la época de la iglesia” cumple el propósito de Dios de tomar de entre las naciones —los gentiles— un pueblo para Su nombre, Hechos 15:14. Todo lo que pudiera verse ahora en cuanto a los propósitos de Dios para con Israel no es sino las sombras de acontecimientos venideros. 

Del librito Assembly Truths (Verdades Eclesiales), por Norman Crawford, Truth and Tidings Publishers, Jackson, Michigan, Estados Unidos, 1984
(continuará, d.v., en los siguientes números).

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Una Buena Meta Para El Año Nuevo
ESTE AÑO, lee la Biblia entera. Sólo son 4 capítulos diarios, y terminarás antes del fin de noviembre. "Creced en la gracia y en el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo..." (2 P. 3:18).
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¿TIENES PROBLEMAS?


¿Y quién no tiene problemas? La vida es un verdadero lío, y para muchos es una auténtica tragedia. Problemas económicos, problemas de salud, problemas de trabajao y... vaya, todos los que quieras. Lo que más choca es pensar que a nadie le gustan los problemas, nadie los desea, y sin embargo se nos vienen encima antes de que nos demos cuenta.
¿Te has parado a pensar en lo hermosa que sería la vida sin problemas? No me refiero simplemente a problemas de dinero, porque hay quien no tiene esa clase de problemas y sin embargo no es feliz. Me refiero a una vida completamente libre de enfermedades, guerras, hambre, miseria, dolor, odio... La verdad es que algunos piensan que una especie de Paraíso terrenal se puede conseguir con el esfuerzo de todos, con la buena voluntad y solidaridad de toda la sociedad. Pero desde los orígenes de la humanidad se está esperando eso, y no llega. 
Para ser sinceros, tenemos que decir que nunca llegará por la voluntad y el esfuerzo de los hombres. No seamos ingenuos. No pongamos la esperanza en los vaivenes de la política, o en los avances de la ciencia. Hace miles de años que la humanidad busca la solución por ese camino, y no consigue más que agravar su situación.
Entonces, ¿no hay solución para tantas injusticias, violencias y sufrimientos? ¿Nunca habrá remedio para las enfermedades? ¿Siempre andaremos por un valle de lágrimas?
Amigo, tengo una buena noticia. Lee estas palabras: “...y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor” (Apocalipsis 21:4). Me preguntarás: ¿Dónde? ¿Cuándo? En respuesta, te invito a leer un libro único, excepcional. Es un libro que te explica todo lo que necesitas saber para tener PAZ en medio de la aflicción, y ESPERANZA en medio de la desesperación. Me refiero a la BIBLIA. Sí. No te sorprendas ni te enfades, por favor. No te hablo de beaterías ni historias infantiles. Te hablo del único libro que tiene un mensaje de VIDA porque es la Palabra de Dios. Explica de dónde vienen los problemas y cuál es la solución. Es un libro maravilloso, una verdadera historia de amor, la más gloriosa que jamás haya existido. Este libro divino te enseñará a conocer a tu Creador y la forma de poder comunicarte con Él.
La Biblia nos habla del pasado, del futuro y también nos enseña cómo debemos vivir ahora. Además, en la Biblia descubrimos la explicación del mal y sus consecuencias. El mal es una realidad innegable, y debemos enfrentarnos a el con la única solución para vencerlo: la VERDAD.

¿Problemas? Sí, muchos. Pero tienen solución cuando entendemos la raíz de ellos y el camino de la salvación mediante un nuevo nacimiento. Jesucristo dijo: “os es necesario nacer de nuevo”. No nos aconsejó la religión, sino el nuevo nacimiento, y la Biblia explica cómo. Te invitamos a leer la Biblia, comenzando con el Evangelio según S. Juan. Encontrarás en ella la respuesta a muchas preguntas y dudas.

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Dios Triunfa Sobre El Mal

Texto: 2 Pedro 3:1-13


El Señor no quiere el mal de nadie – quiere que todos se arrepientan. Él ha dejado señales de Su venida para que veamos que Él vendrá; aunque muchos (v. 4) no quieran creerlo, es así. Mirad lo que pasó con el volcán que dio un soplo ardiente, pequeña cosa en el planeta, pero con esto paró a mucha gente y dejó paralizadas las lineas aéreas. Dios da avisos y el hombre debe prestar atención. No habrá ningún lugar en el mundo donde se podrán esconder de Sus juicios. Él es soberano y prevalecerá.
Ahora bien, en 1 Pedro 2:13-14, Romanos 13:1-10 y Tito 3:1-2, el Dios soberano nos manda sujetarnos a los gobiernos, porque Él los ha puesto. El enemigo, Satanás, se rebeló contra el gobierno de Dios y vino a este mundo a arruinar y hacer rebeldes a los seres humanos. Habiendo hecho rebelión en el cielo, vino a hacerla en la tierra. Arruinó la vida de Job pero sólo con permiso del Señor, y cuando salen gobernantes malos, y no son pocos, no son enviados por el Señor, sino permitidos por Él. Cuando se levantan las fuerzas del mal no desesperemos sino oremos y confiemos en el Señor, porque Él está por encima de todos. El diablo controla los sistemas políticos, pero Dios está por encima de él y de ellos.
En Daniel 4 vemos al idólatra Nabucodonosor rey de Babilonia (vv. 27-37). Dios le dio un sueño y después en la interpretación de Daniel, un consejo solemne en los versículos 26-27. Pero en los versículos 29-30 vemos que un año más tarde, él desechó ese consejo, y en los versículos 31-33, sin más aviso, el juicio de Dios cayó repentinamente sobre él. Dios puede juzgar a los reyes y poderosos, porque Él es soberano. Y cuenta con esto, que Él que gobierna a los reyes y poderosos también puede tocar nuestras vidas en cualquier momento. Es juez de todos, y este pensamiento debe animarnos a andar en el temor de Dios. Entonces, cuando Dios castigó al rey Nabucodonosor, fue bien humillado hasta que en los versículos 34-35 alzó sus ojos al cielo reconociendo la soberanía de Dios. De la misma manera podemos ver cómo Dios hará caer Su juicio sobre toda la soberbia humana y al final aun los incrédulos aprenderán y se someterán a Él – doblarán la rodilla. O podemos humillarnos ahora delante de Él, o ser humillados al final por Sus juicios.
Dios juzgó a los cananeos, descendientes de Cam (Gn. 9:20-29). Cam era el hijo de Noé que despreció a su padre y fue maldito. No por ser Noé gran persona, sino porque Dios no quiere que los hijos desprecien a sus padres. Entonces, los cananeos nacieron malditos y vivían en la maldición, cometiendo terribles pecados aun en la práctica de sus religiones. Pero Dios no los juzgó hasta 400 años después de Abraham (Gn. 15:13). En Deuteronomio 7:1-6 instruyó a Israel que no debía tener misericordia de ellos ni relacionarse con ellos. “Y consumirás a todos los pueblos que te da Jehová tu Dios; no los perdonará tu ojo” (vv. 16-17). En Deuteronomio 20:17 dice: “los destruirás completamente...como Jehová tu Dios te ha mandado”. Esto no es venganza, sino justicia divina. Dice en el versículo 18, “para que no os enseñen a hacer según todas sus abominaciones que ellos han hecho para sus dioses”. Dios no quería que Su pueblo se mezclara con los pueblos condenados por sus pecados. No lo quería entonces ni lo quiere ahora. Cuando no respetamos esto dañamos el testimonio y nos quedamos espiritualmente impotentes, porque estamos fuera de comunión con el Señor (Am. 3:3).
Es importante recordar que en Génesis 15:13-16 el Señor había dado largo plazo de tiempo a los cananeos. Durante esos años se formó la nación de Israel, y en ese mismo tiempo los cananeos podían haberse arrepentido, pero no quisieron. Creyentes como Abraham, Melquisedec, Isaac y Jacob había vivido entre ellos y habían tenido buen testimonio. Pero cuando uno rechaza la luz, sólo le quedan las tinieblas. Y al final vino el juicio sobre ellos. Dios es paciente como dice 2 Pedro 3:9, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos vengan al arrepentimiento. Dios no desea que nadie se pierda, ni predestina a nadie a la condenación.
Entonces, volviendo a lo de hoy, Dios nuevamente con terremotos, tornados, volcanes, inundaciones y cosas así está dando avisos. Manda señales hoy de que viene juicio y los hombres no pueden pararlo ni protegerse contra el juicio divino. El Creador dispone de toda Su creación cuando y como Él quiere. Manda señales de esto, pero los hombres no quieren verlas.
En Deuteronomio 18:9-14 Dios señaló las malas prácticas de los cananeos. Adoraban a los palos, las estatuas con cara de vaca, etc. Eran crueles y perversos hasta con sus propios hijos, quemándolos en brazos de ídolos y tocando trompetas y tambores para tapar los chillidos de agonía de los infantes sacrificados a dioses como Moloc, dios de éxito. Hoy en día muchos padres sacrifican a sus hijos a los dioses de éxito y materialismo, aunque en otro sentido, pero viene a ser casi lo mismo. En 2 Crónicas 33:2-6 vemos la maldad de Israel, aprendida de las naciones. Por esto les vino el castigo.
En Levítico 18:22-25 Dios prohíbe la perversión sexual, pero ahora los gobiernos de los hombres la legalizan – la homosexualidad y el lesbianismo. Aun algunos del mundo no lo consienten – una juez en Granada se negó a autorizar la adopción de una niña por dos lesbianas, y le han hecho un juicio y condenado a años de cárcel por esto. La corrupción y perversidad están a flor de piel en todas partes. Pero nosotros los creyentes todavía más tenemos que resistir a la injusticia. A Dios lo que es de Dios, y al gobierno lo que es suyo, pero nunca al gobierno lo que es de Dios. Nunca. No somos revolucionarios, sino ciudadanos respetuosos y obedientes. Queremos someternos a toda institución por causa del Señor, pero como dijeron los apóstoles, hay que obedecer a Dios antes que a los hombres.
En cuanto a Amalec (Gn. 36:12, 16), su nombre significa “gente que estorba”. Amalec atacó a Israel en la retaguardia, y le hizo daño (Ex. 17:8-9). Es otro ejemplo de un mal que Dios permitió pero no mandó, pero que luego mandó su destrucción. El rey Saúl desobedeció, no hizo caso de la clara orden divina (1 S. 15:1-23), y Dios lo quitó. No debemos presumir de ser más misericordiosos o sabios que Dios, porque cada vez que alguien haga esto, acaba mal. En Deuteronomio 25:17-19, vemos que Dios no olvida las cosas. El tiempo no cambia nada. Dice: “Acuérdate de lo que hizo Amalec”. Dios no quiere que olvidemos quiénes son los enemigos, pero el rey Saúl lo olvidó. ¿Y cuál fue el resultado? Al final la enemistad perpetua de Amalec brotó en Amán en el reino de Persia. Amán era descendiente de Amalec. Ester 3:1 le llama: “agagueo”, esto es, descendiente de Agag rey amalecita (1 S. 15:8, 20, 32). Amán era enemigo de los judíos y conspiraba para exterminarlos. Aquí una applicación nuestra es que cuando no seguimos las instrucciones del Dios soberano, causamos mal a los demás con nuestra permisividad, pero el Dios soberano no perderá el control. El mal lo consentimos y lo sufrimos nosotros, tal vez creyéndonos misericordiosos, pero no es misericordia justa y santa, sino carnal. Dios no es así. No consiente el mal. Él tiene Su calendario y tiempo marcado para juzgar el mal. Y Él nos manda separarnos del mal, reprenderlo y no tener ninguna clase de comunión. Obedezcamos y no disculpemos nuestra tolerancia desobediente diciendo que es misericordia. No hay que filosofar acerca de esas cosas. Simplemente recordemos que Dios no creó el mal y no lo aprueba ni tiene comunión con los que lo hacen. Él lo ha permitido existir en este tiempo, pero como hemos visto, lo juzgará terminantemente. Hermanos, ten por cierto que el mal no triunfará. Triunfará Dios sobre el mal, el maligno y todos los malos. Entonces, hagamos caso de la Palabra de nuestro Soberano.

de un estudio dado por Lucas Batalla, el 25 de abril, 2010