Entradas populares

viernes, 31 de agosto de 2018

EN ESTO PENSAD - septiembre 2018

PEREGRINO TÚ ME HICISTE

“Amados, yo os ruego como a extranjeros y peregrinos, que os abstengáis de los deseos carnales que batallan contra el alma” (1 Pedro 2:11).

Pedro recuerda a sus lectores que son extranjeros y peregrinos, una advertencia que nunca fue tan necesaria como hoy. Los peregrinos son personas que viajan de un país a otro. El país por el que pasan no es el suyo propio; son extranjeros en medio de él. Su tierra natal es el país a donde van.
    El sello del peregrino es una tienda. Por eso, cuando leemos que Abraham habitó en tiendas con Isaac y Jacob, debemos entender que consideraba a Canaán como una tierra extraña (aun cuando le había sido prometida). Vivió en una morada temporal porque: “esperaba la ciudad que tiene fundamentos, cuyo arquitecto y constructor es Dios” (He. 11:10). El peregrino no es un colonizador, sino un hombre que va de camino.
    Porque su viaje es largo, no debe llevar mucho. No se sobrecarga con muchas posesiones materiales. No puede darse el lujo de llevar equipaje innecesario. Debe deshacerse de cualquier cosa que impida su movilidad.
    Otra característica del peregrino es que es diferente de la gente que le rodea en donde vive. No se conforma a su estilo de vida, sus hábitos ni a su cultura. En el caso del peregrino cristiano, éste tiene en cuenta la amonestación de Pedro de abstenerse de los “deseos carnales que batallan contra el alma”. No permite que su carácter sea moldeado por el medio ambiente. Está en el mundo pero no pertenece a él. Cruza por un país extraño sin adoptar sus costumbres y valores.
    Si el peregrino pasa por un territorio hostil, es cuidadoso de no fraternizar con el enemigo. Eso constituiría una deslealtad a su Señor. Sería un traidor a la causa.
    El peregrino cristiano está atravesando territorio enemigo. Todo lo que este mundo le dio a nuestro Señor fue una cruz y una tumba. Ofrecer amistad a un mundo así es traicionar al Señor Jesús. La cruz de Cristo ha roto los lazos que nos unían al mundo. No codiciamos la alabanza del mundo ni tememos su censura o condenación.
    El peregrino se sostiene en su viaje al saber que la marcha de cada día le acerca más a su hogar. Sabe que una vez llegue a su destino, rápidamente olvidará todas las penas y peligros que padeció por el camino.
William MacDonald, De Día En Día (CLIE)
- - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -


Peregrino Tú me hiciste;
Este mundo no es mi hogar.
Me llamaste a seguirte,
Y contigo un día morar.

    CORO:
Guíame, guíame,
Por el pedregal,
Tenebroso de la vida,
A la patria celestial.
   
Apresura mis pisadas,
Porque veo alrededor,
Tantas cosas seductoras;
Guarda mi alma, oh Señor.

Hay conflicto y peligro,
Ronda el diablo en derredor.
Fortalece Tú mis pasos,
En la lucha, oh Señor.
Oigo el coro de los santos:
¡Cómo canta al Señor!
Yo deseo ir con ellos,
Y rendirte mi loor.
 


- - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -

 ¿ES SANA LA DOCTRINA 
SIN LA SANTIDAD?

He tenido por muchos años la convicción profunda de que en este país los cristianos modernos no atienden suficientemente a la santidad práctica y a la consagración entera a Dios. La política, la controversia, la lealtad a amigos o partidos, o la mundanalidad han carcomido el corazón de la piedad en muchos de nosotros. En muchos de nosotros el tema de la piedad personal ha caído en el olvido. El nivel de vida espiritual está dolorosamente bajo. Se ha ignorado o pasado por alto la importancia inmensa de "adornen la doctrina de Dios nuestro Salvador" (Tit. 2:10), y hacerla atractiva y hermosa a través de nuestras costumbres y actitudes en la vida cotidiana. La gente del mundo se queja, y a veces con razón, de que la gente "religiosa" no es tan amable, generosa y bondadosa como otras personas que no son religiosas. Sin embargo, la santificación, en su lugar y proporción, es tan importante como la justificación. La sana doctrina de los Protestantes y Evangélicos es inútil si no está acompañada de una vida de santidad. Es peor que inútil, porque realmente ocasiona daño. Es algo que los hombre perceptivos y astutos de este mundo desprecian como falso y hueco, y así ellos son inducidos a despreciar la religión.

J. C. Ryle, de la página vii de la introducción en su libro Holiness (La Santidad)
- - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -
Dios Hace Cosas Nuevas

Eso de hacer reformas es de los políticos, los sociólogos y las religiones, pero no de Dios. C. H. MacKintosh escribe: "Cuanto más detenidamente examinamos la Palabra de Dios, tanto mejor veremos que el método divino no consiste en reformar una cosa arruinada, sino en crear algo enteramente nuevo. La finalidad del Evangelio no es la de mejorar al hombre – como si le pusieran un remiendo en su vestido viejo, deshilachado y gastado – sino en proveerle de uno nuevo..." (de su libro El Nuevo Nacimiento).
    Cristo dijo: "el vino nuevo en odres nuevos se ha de echar" (Lc. 5:38)
    Nos es necesario nacer de nuevo (Jn. 3:3, 7)
    Dios nos hace nuevas criaturas en Cristo (2 Co. 5:17).
    Esperamos, según Sus promesas, nuevos cielos y nueva tierra en los cuales mora justicia. (2 P. 3:13).
    Viene la nueva Jerusalén (Ap. 3:12; 21:2)
    Dios hará nuevas todas las cosas (Ap. 21:5).
    Debemos andar en vida nueva en el Señor (Ro. 6:4).
 
- - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -
 Tres Tipos De Fe  

Sin fe es imposible agradar a Dios (He. 11:6). Los que no creen en Dios son ateos, y necios. “Dice el necio en su corazón: no hay Dios” (Sal. 14:1). Y porque no creen en Dios, tampoco creen a Dios, ya que rechazan Su existencia y Su Palabra.  "Profesando ser sabios, se hicieron necios” (Ro. 1:22).
    Pero como hemos de ver, hay más de una clase de fe, y es muy importante saber distinguir entre ellas para no cometer un error grave.
    1. La fe de los inconversos, que creen en Dios como creen en Napoleón o Julio César. Es decir, creen que existe, pero no confían en Él. Es algo intelectual, que no involucra la voluntad y no lleva a la salvación. También es la fe de los demonios como dice Santiago 2:19, que creen en Dios y tiemblan. Pero los demonios no confían en Dios, no creen a Dios, y no se someten a Él. No hay premio por creer que Dios existe, o creer que Jesucristo vino al mundo y murió en la cruz. La fe intelectual no salva a nadie, ni cuando es acompañada de emociones.
    2.  La fe de las personas que creen en Dios, y a Dios. Es decir, creen lo que Dios dice acerca de ellas, y se reconocen pecadoras culpables y merecedoras de la muerte. Pero arrepentidas, creen en el Señor Jesucristo a quien Dios mandó para salvar a los pecadores. Creen que Él murió pagando por los pecadores, y que vive para salvar a los que confían en Él. Esa fe no es un sentimiento. Es lo que Romanos 4:5 describe así: “...cree en aquel que justifica al impío”. Los que tal hacen pasan de muerte a vida (Juan 5:24) y no verán condenación. “El justo por la fe vivirá” (Romanos 1:17).
    3.  La fe de los creyentes que no se dejan guiar por la lógica ni la sabiduría del mundo, sino por la Palabra de Dios. Confían en los mandamientos y consejos de Dios en Su Palabra. Su vida ilustra las palabras del himno que dice: “Obedecer y confiar en Jesús, es el camino marcado para andar en la luz”. No les importa cuántas otras personas obedecen, ellos lo hacen porque creen a Dios, no porque siguen a los demás. “El justo por la fe vivirá” también significa esto. En Hebreos 11 tenemos ejemplos en la escuela de fe, que nos enseñan cómo vivir y actuar por la Palabra de Dios. Esa fe no es presunción, sino confianza inquebrantable en Dios y Su Palabra. A lo largo de los siglos, vivir por fe les ha costado mucho a esos creyentes, pero les espera gozo eterno. Tengamos fe, y seamos fieles.
Carlos
- - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -
Bueno: ¡Apaga la tele y lee!
Mejor: Quita la tele y lee!
 
- - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -

La Cruz o El Crucificado


No conviene creer en cualquier cruz que la gente nombra simplemente porque se refieren a Jesucristo. Una, por ejemplo, hace hincapié en el dolor que sufrieron la madre y los amigos de Jesús. El mensaje de esa cruz está lleno de un vocabulario piadoso, y su propósito es despertar lástima en los oyentes. Nos deja con una tristeza profunda, y durante la Semana Santa es como si sufriéramos con Cristo todo el dolor de las espinas, los clavos y la lanza que lo traspasó en el costado. Es una cruz calculada para producir un espectáculo religioso.    Esa es una cruz mentirosa, porque mientras despierta el fervor religioso, las emociones humanas y produce lágrimas, no nos conduce a la fe real. La gente mira, se emociona, y luego vuelve al cauce de su vida normal. Esa cruz roba a la crucifixión el sentido amplio del sacrificio, la inmolación y la redención. Deja la impresión de que la salvación es producto del llanto, de la anulación de la personalidad y de la frustración de las más altas aspiraciones. Es posibles sentir emoción por las palabras y la escena pero no entender el mensaje sencillo que las deba acompañar.
   Los babilonios y asirios tenían la cruz como símbolo del dios sol.
Símbolo en Asiria del dios sol.


La cruz egipcia o ank, también usada mucho antes de Cristo, representa la llave de la vida. Entre católicos la cruz doble Caravaca es considerada amuleto protector. Pero la cruz auténtica no es un fetiche, ni un símbolo cristiano, sino un cruel instrumento de muerte. Cuando la Biblia habla de "la cruz"  de Cristo (por ej. en 1 Corintios 1:17-18 y Gálatas 6:14), no se refiere al madero, sino a la obra realizada ahí, al hecho de morir nuestro Señor Jesús, el Hijo de Dios, en la cruz en paga de nuestros pecados. Habla de un Dios que nos amó tanto que decidió rescatarnos de la tragedia del pecado que nos hizo merecedores de Su ira. Se encarnó, y sufrió el rechazo de los hombres hasta la muerte. Los injustos condenaron a muerte al Justo, pero Él lo permitió y murió voluntariamente por ellos y por nosotros. La cruz verdadera siempre está relacionada con la tumba vacía, el sacrificio con la victoria.
    Si leemos Apocalipsis 4-5 veremos que no se menciona la cruz en el cielo, sino la obra de Cristo en ella. "El Cordero que fue inmolado es digno" cantan, sin mencionar la cruz. No hay una cruz en el cielo. Pero Él que murió en la cruz por nuestros pecados está allí. Si quieres ir al cielo, no creas en la cruz, ni lleves un crucifijo como amuleto. Arrepiéntete de tus pecados y confía en Aquel que murió en tu lugar en aquella vergonzosa cruz. La cruz no te puede salvar ni perdonar, pero el Señor Jesucristo sí.  

- - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - 
La Cosmética Que Dios Provee No Viene En Botes
Salmo 29:2; 96:9 “Adorad a Jehová en la hermosura de la santidad”.

Proverbios 15:13 “El corazón alegre hermosea el rostro”

Proverbios 17:24 “En el rostro del entendido aparece la sabiduría”

Proverbios 20:29 “...la hermosura de los ancianos es su vejez”

Proverbios 31:30 “Engañosa es la gracia, y vana la hermosura; la mujer que teme a Jehová, ésa será alabada”

Eclesiastés 8:1 “La sabiduría del hombre ilumina su rostro”

Hechos 6:15 - 7:1 Al fiel y piadoso Esteban, “vieron su rostro como el rostro de un ángel”

Los Adornos De Los Piadosos No Son Joyería ni Bisutería

Proverbios 1:8-9 “Oye, hijo mío, la instrucción de tu padre, y no desprecies la dirección de tu madre; porque adorno de gracia serán a tu cabeza, y collares a tu cuello”

Proverbios 4:7-9 “Sabiduría ante todo; adquiere sabiduría; y sobre todas tus posesiones adquiere inteligencia.  Engrandécela, y ella te engrandecerá; ella te honrará, cuando tú la hayas abrazado. Adorno de gracia dará a tu cabeza; corona de hermosura te entregará”

Proverbios 16:16 “Mejor es adquirir sabiduría que oro preciado; y adquirir inteligencia vale más que la plata”

Proverbios 20:15 “Hay oro y multitud de piedras preciosas; mas los labios prudentes son joya preciosa”

1 Timoteo 2:9-10 “no con peinado ostentoso, ni oro, ni perlas, ni vestidos costosos, sino con buenas obras, como corresponde a mujeres que profesan piedad”

1 Pedro 3:4 “el interno, el del corazón, en el incorruptible ornato de un espíritu afable y apacible, que es de grande estima delante de Dios”

 - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -
La Obediencia: 
Su Lugar En Las Sagradas Escrituras
 
Andrés Murray

Al intentar el estudio de un vocablo bíblico cualquiera, o el de una verdad relacionada con la vida cristiana, es de gran utilidad determinar el lugar que ocupa en la Escritura. A medida que vemos dónde, y con qué frecuencia, y en conexión con qué otra verdad se encuentra, percibiremos mejor, tanto su importancia relativa, como su valor en la revelación total.
    Permitidme que procure preparar, en este primer capítulo, el camino para el estudio de lo que es la obediencia, señalando dónde debemos indagar, en la Palabra de Dios, para descubrir Su pensamiento respecto a ella.

1. TOMAD LA ESCRITURA COMO UN TODO.
    Comencemos con el Paraíso. En Génesis 2:16 leemos: "Y mandó Jehová Dios al hombre, diciendo..."  Y más adelante (Gn. 3:11): "¿Has comido del árbol de que yo te mandé no comieses?"
    Observad que la única virtud del Paraíso, la única condición requerida al hombre para su permanencia en ese lugar, lo único que el Creador le solicita, es la obediencia. Nada dice de fe, ni de humildad, ni de amor: la obediencia engloba todo eso. Suprema –como lo son el rango y la autoridad de Dios– es Su demanda a la obediencia, lo único que ha de
DECIDIR SU DESTINO

    Lo único que ha menester, en la vida del hombre, es obedecer.
    Vayamos ahora al final de la Biblia. Leemos, en su último capítulo (Ap. 22:9): "los que guardan las palabras de este libro". Tenemos el mismo pensamiento en los capítulos 12 y 14, donde leemos de la simiente de la mujer (12:17) "...los que guardan los mandamientos de Dios y tienen el testimonio de Jesucristo"; y de la paciencia de los santos (14:12): "...aquí está la paciencia de los santos, los que guardan los mandamientos de Dios y la fe de Jesús".
    Desde el comienzo al final, desde el Paraíso perdido hasta el Paraíso recuperado, se mantiene la ley inmutable: únicamente la obediencia permite el acceso al árbol de la vida y al favor de Dios.
    Y si preguntáis cómo se verificó el cambio entre la desobediencia del comienzo que cerró el camino al árbol de la vida – y la obediencia final, que hizo posible entrar otra vez, mirad a
LO QUE HAY A MITAD DEL CAMINO
entre el comienzo y el fin – la Cruz de Cristo. Leed un pasaje como Romanos 5:19, "...por la obediencia de uno los muchos serán constituídos justos"; o Filipenses 2:8, "...haciéndose obediente hasta la muerte...por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo..."; o Hebreos 5:8-9, "...aprendió la obediencia... vino a ser autor de eterna salvación para todos los que le obedecen", y ved cómo todo el plan de redención en Cristo estriba o asienta en la restauración de la obediencia al sitio que le corresponde legítimamente. La hermosura de Su salvación consiste en que Él nos retrotrae a una vida de obediencia, única manera en que la criatura puede rendir al Creador la gloria que Él merece, o recibir la participación de la gloria que su Creador le quiere dar.
    El Paraíso, el Calvario, el Cielo, todos proclaman a una voz: "¡Criatura de Dios! lo primero y lo último que Dios te pide, es la sencilla, universal e inmutable obediencia!"

2. LO QUE NOS DICE EL ANTIGUO TESTAMENTO
    Antes de proseguir, establezcamos desde ya el hecho de que la comienzo de cada nueva etapa en la historia del Reino de Dios, la obediencia ocupa siempre un lugar prominente.
    1) Consideremos a Noé, el nuevo padre de la especia humana, y en cuatro ocasiones (Gn. 6:22 y 7:5, 9, 16) encontramos la expresión: "Y lo hizo así Noé; hizo conforme a todo lo que Dios le mandó". El hombre que ejecuta lo que Dios le ordena, es el hombre a quien Él puede confiar Su obra, utilizándole para salvar a los hombres.
    2) Pensemos en Abraham, el padre del pueblo escogido. "Por la fe Abraham, siendo llamado, obedeció..." (He. 11:8). Después de haber permanecido 40 años en esta escuela de obediencia por fe, vino Dios a perfeccionar su fe, y coronarla con Su más plena bendición. Nunca hubiera obtenido esa aptitud, sino por un acto de suprema obediencia. Y cuando hubo atado a su hijo sobre el altar, Dios se allega y le dice: "...por mí mismo he jurado...de cierto te bendeciré, y multipllicaré tu descendencia...En tu simiente serán benditas todas las naciones de la tierra, por cuanto obedeciste a mi voz" (Gn. 22:12-18).
    Y a Isaac habló, diciendo (Gn. 26:3-5): "...confirmaré el juramento que hice a Abraham tu padre...por cuanto oyó Abraham mi voz..."
    ¡Cuándo aprenderemos a saber que la obediencia es inefablemente grata a los ojos de Dios, como inefables son también las recompensas con que Dios premia la misma! Seremos una bendición para el mundo, en la medida que seamos hombres de obediencia; conocidos por Dios y por el mundo por esta
SEÑAL EXCLUSIVA:
una voluntad totalmente entregada a la voluntad de Dios. Quienes profesan caminar en los pasos de Abraham, deben caminar así.
    3) Pasemos a Moisés. En el Sinaí Dios le entregó el mensaje para el pueblo (Éx. 19:5): "...si diereis oído a mi voz...vosotros seréis mi especial tesoro sobre todos los pueblos..."
    Por la naturaleza misma de las cosas, no puede ser de otra manera. Lo que da gloria y perfección a Dios es Su Santa Voluntad; solamente penetrando en Su voluntad, por medio de la obediencia, podemos llegar a ser Su pueblo.
    4) Consideremos ahora la construcción del santuario que habría de ser la morada de Dios. En los últimos tres capítulos de Éxodo, tenemos 19 veces la expresión: "Como Jehová había mandado a Moisés, así lo hicieron" (Éx. 39:32). Y entonces, "...la gloria de Jehová llenó el tabernáculo" (Éx. 40:34). Y nuevamente en Levítico 8 y 9, tenemos 12 veces la misma expresión, con referencia a la consagración de los sacerdotes y del tabernáculo. Y entonces "...la gloria de Jehová se apareció a todo el pueblo. Y salió fuego de delante de Jehová, y consumió el holocausto..." (Lv. 9:23-24).
    De estas palabras surge, con toda evidencia, que es en los actos de obediencia de Su pueblo, donde Dios se deleita en hacer Su morada, y que Él corona a los obedientes con Su favor y presencia.
    5) Luego de los 40 años de deambular por el desierto con su terrible revelación de los frutos de la desobediencia, hubo otra vez un nuevo comenzar, cuando el pueblo se disponía a entrar en Canaán. Leyendo el Libro de Deuteronomio, en la parte donde Moisés habló, al atisbar la tierra, comprobaréis que no hay ningún libro en toda la Biblia donde se utiliza la palabra "obediencia" con tanta frecuencia, o que habla tanto de las bendiciones que traerá aparejada la obediencia. Todo ello está resumido en las palabras (Dt. 11:26-28): "He aquí yo pongo hoy delante de vosotros la bendición y la maldición: la bendición, si oyereis los mandamientos de Jehová vuestro Dios...y la maldición, si no oyereis los mandamientos..."
    Sí. "UNA BENDICIÓN SI OYEREIS LOS MANDAMIENTOS". Esa es la piedra angular de una vida bendecida. Canaán, al igual que el Paraíso, y que el Cielo, puede ser un lugar de bendición, en tanto sea un sitio de obediencia. ¡Quiera Dios que lo comprendamos! Cuidaos de pedir únicamente ser bendecidos. Preocupémonos por la obediencia, que Dios se preocupara por la bendición. Que mi único pensamiento como cristiano sea cómo puedo obedecer y agradar a Dios en perfección.
    6) Un nuevo recomenzar lo encontraremos en la designación de los reyes de Israel. En la historia de Saúl hallamos la más solmene advertencia en cuanto a la necesidad de exacta y total obediencia en un hombre a quien Dios le ha de confiar la tarea de ser gobernante de Su pueblo. Samuel había ordenado a Saúl (1 S. 10:8) esperar siete días hasta que él viniera a sacrificar holocaustos y enseñarle lo que habría de hacer. Como Samuel demoraba su venida (cap. 13:8-14), Saúl decidió por sí mismo ofrecer el holocausto.
    Samuel, al llegar, le dijo: "no guardaste el mandamiento de Jehová tu Dios que él te había ordenado... Mas ahora tu reino no será duradero...por cuanto tú no has guardado lo que Jehová te mandó" (1 S. 13:13-14).
    Dios no honrará al hombre que no es obediente. A Saúl le es dada una segunda oportunidad para revelar lo que realmente hay en su corazón. Es enviado para ejecutar el juicio de Dios contra Amalec. Pero a pesar de que Dios le había ordenado "destruye todo lo que tiene, y no te apiades de él" (1 S. 15:3), Saúl perdonó a Agag y a lo mejor del ganado.
    Dios le habla a Samuel y le dice: "Me pesa haber puesto por rey a Saúl, porque...no ha cumplido mis palabras" (1 S. 15:11). Cuando llega Samuel, Saúl utiliza la doble expresión de: "Yo he cumplido la Palabra de Jehová" (1 S. 15:13), "He obedecido la voz de Jehová" (1 S. 15:20).
    Efectivamente, así fue, pensarán muchos. Pero su obediencia no había sido total. Dios demanda una obediencia plena y exacta. Dios había dicho: "destruye todo lo que tiene, y no te apiades de él". Saúl no hizo esto. Había perdonado las mejores ovejas para un sacrificio al Señor. Y Samuel dijo: "Ciertamente el obedecer es mejor que los sacrificios...Por cuanto tú desechaste la palabra de Jehová, él también te ha desechado" (1 S. 15:22-23).
    ¡Triste ejemplo de tanta obediencia, que en parte ejecuta los mandamientos de Dios, y, sin embargo, no es la obediencia que Dios pide! Dios dice: "Destuye todo...no te apiades de él" (15:13). Quiera Dios revelarnos si realmente andamos con Él a lo largo de todo el camino, esforzándonos, totalmente, en destruir todo y no perdonar nada que no esté en perfecta armonía con Su voluntad. Sólo una obediencia integral, hasta en sus más ínfimos detalles, puede satisfacer a Dios. No permitáis que nada menos os satisfaga; no sea que mientras digáis: "He obedecido la voz de Jehová" (1 S. 15:20), Dios diga: "Tu desechaste la palabra de Jehová" (1 S. 15:23).                               
del libro La Escuela De  La Obediencia.
continuará. d.v.

martes, 31 de julio de 2018

EN ESTO PENSAD - agosto 2018

LA BOMBA

     Un hombre tiene un pozo de agua cerca de su casa, y una bomba espléndida colocada encima. Aunque la bomba en sí es un mecanismo perfecto, el hombre nunca ha podido sacar agua buena de aquel pozo. Antes al contrario, cuant o más trabaje con la bomba, peor está el agua que sube.
    Un día este hombre tiene visita de alguien que resulta ser experto en estos asuntos. Y éste le explica que si perfora una gran roca que está cerca, sacará de abajo una amplia cantidad de agua pura. Desesperado, el hombre hace el experimento, y después de unos días de trabajo perfora la roca y halla el manantial esperado, resultando en una fuente de agua viva, pura y refrescante que sale con gran fuerza.
    Ahora bien, ¿piensas que aquel hombre traerá ahora su bomba del pozo y la colocará sobre aquel manantial que chorrea agua buena? 
    ¡Por supuesto que no! No es que tenga queja alguna de la bomba. Está tan buena como siempre. Pero ahora tiene aguas vivas de una fuente nueva, cual él nunca hubiera podido sacar del pozo con la bomba.
    Ahora vamos a aplicar esta figura sencilla. “La ley no fue dada para el justo” (1 Ti. 1:9). En sí la ley es “santa, justa y buena”, pero cuando fue aplicada al ser humano en la carne, como la bomba que fue aplicada al pozo malo, sólo podía sacar lo que había allí.
    ¿Cuál entonces fue el requisito de la ley? Gálatas 5:14 nos dice: “Porque toda la ley en esta sola palabra se cumple: Amarás a tu prójimo como a ti mismo”. Sí, demandaba amor, pero salía odio perfecto, y no sólo esto, sino odio a Aquel que merecía sólo amor. “Me aborrecen sin causa” (Sal. 69:4). Entonces, se acabó lo del pozo viejo, y la bomba que sólo hacía su condición contaminada más y más obvia.
    Ahora miremos al otro lado de la cuestión, ¡y qué contraste más refrescante es ir de lo viejo a lo nuevo! Pero, puede preguntarse, ¿qué es este manantial nuevo? No es nada menos que el Espíritu de Dios —el Espíritu de vida en el alma del creyente (Jn. 4:14; 20:22; Gá. 5:22-25). El Señor Jesús dijo en Juan 7:38-39, “El que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva. Esto dijo del Espíritu que habían de recibir los que creyesen en él”.   
    ¿Y qué sacamos de esta fuente nueva? Pues, el primer fruto producido por el Espíritu es justo la cosa que la Ley demandaba, pero no podía producir, esto es: “amor” (Gá. 5:14, 22).
George C. Cutting
traducido y adaptado de un artículo en la revista “Uplook”, febrero del 2007
- - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -
 

“Lejos está de los impíos la salvación, porque no buscan tus estatutos”.  Salmo 119:155

    Un alemán afligido de conciencia devolvió a la iglesia en Hastings una Biblia que hacía 42 años él había hurtado. ¡El ladrón no había llegado a leerla! El tesorero de la iglesia comentó que no le parecía de mucho valor esa Biblia. Dijo: “Antes solían sacarla en las comidas y leerla a los niños, pero por supuesto hoy no hacemos esas cosas”.
    ¿Cuál de ellos era el peor? ¿El que nunca la leyó? ¿El que no apreció su valor? ¿O los que dejaron de leerla a sus hijos?

 
   Ama a la Biblia que Dios nos ha dado,
    Pues nos enseña divina verdad.
    Cristo es su tema, el Hijo entregado,
    Para salvarnos de nuestra maldad.

    Ama a la Biblia, lee la Biblia,

    Sigue a la Biblia, de Dios es el don.

- - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -

CONTROLA TU LENGUA (III)

Leonard Ravenhill

viene del nº anterior
Una Historia Que Va Rodando
Las piedras rodantes no son musgosas, pero en una historia que se cuenta chismeando una y otra vez, sí que hay algo que crece allí. Cada vez que la repitamos, añadimos algo y quitamos algo, hasta que al final no se parece en nada a lo que era en el principio. Un trozo jugoso de chismorreo empieza como un cuchicheo, en voz baja, y crece y sube de tono hasta que se transforma en un tumulto, y alguien queda quebrantado de corazón. ¿No te parece que Proverbios 10:19 tiene razón cuando dice: “En las muchas palabras no falta pecado; mas el que refrena sus labios es prudente”? Y pregunto lo mismo acerca de Eclesiastés 10:14 que retrata el necio así: “El necio multiplica palabras”.
    ¡Cómo cantamos a veces (llenos de auto-compasión) de que sufrimos innecesariamente! Que alguien escribiera una estrofa sobre la pena innecesaria que ocasionamos a otros cuando les laceramos, les herimos, y les llenamos de moraduras con nuestras lenguas. Quiero hacer sonar una nota de alarma y advertencia acerca del lenguaje irreverente, demasiado casual y exagerado que se oye de los que predican. ¡Qué cosas más asombrosas salen de sus labios hoy, y cosas que no pueden ser justificadas por las Escrituras!
    Esta misma semana hablé con un ex-deportista que lo dejó y se dedicó a predicar el evangelio... y es un hombre muy piadoso. Él irrumpió en lágrimas mientras relataba acerca de la infamia y el engaño que algunos cristianos empleaban contra él. Me dijo con lágrimas: “Señor Ravenhill, he sufrido el asesinato de mi carácter”. Le respondí: “Amigo, padeces de un engaño bastante común entre creyentes. No hay nadie que pueda asesinar tu carácter, porque tu carácter es lo que Dios sabe que eres. Tu reputación es lo que los hombres piensan que eres. Puede que ellos hayan mentido, arruinado tu reputación, y hecho que sea casi imposible para ti el entrar en otros púlpitos, pero acuérdate de esto (y tú también, lector, acuérdate de lo que lees): “El único que puede arruinar tu carácter eres tú. Dios no escucha el chismorreo excepto para juzgarlo. El único que te puede hacer bajar o subir en la estimación de Dios eres tú – por tu obediencia o por tu desobediencia”.

Los Productos De La Lengua

    Los cristianos de hoy en día, ¿han hecho mejor que los de Corinto?  Ellos no tenían una Biblia para leer, pero Pablo les escribió con mucha franqueza: “Pues me temo que cuando llegue, no os halle tales como quiero, y yo sea hallado de vosotros cual no queréis; que haya entre vosotros contiendas, envidias, iras, divisiones, maledicencias, murmuraciones, soberbias, desórdenes...” (2 Co. 12:20). Todos esos son productos de la lengua. Amigo, antes de ir más lejos, hazte una lista. ¿Has estado involucrado de alguna manera en debates vanos y ridículos, discutiendo como un deporte, sólo para ganar al otro o hacer prevalecer tu punto de vista? Muchas veces ganamos la discusión a coste de perder al amigo. Pablo dijo que entre los que profesaban ser cristianos había contiendas, envidias, iras, divisiones, maledicencias, murmuraciones, soberbias y desórdenes.
    Creo que después de Jesucristo nuestro Señor, Pablo era el predicador de más potencia y renombre que ha vivido. Pero cuando él escribió a los corintios, les dijo así: “Así que, hermanos, cuando fui a vosotros para anunciaros el testimonio de Dios, no fui con excelencia de palabras o de sabiduría. Pues me propuse no saber entre vosotros cosa alguna sino a Jesucristo, y a éste crucificado. Y estuve entre vosotros con debilidad, y mucho temor y temblor” (1 Co. 2:1-3). Eso no se parece al apóstol Pablo que pensamos que conocemos, que se vestía de toda la armadura de Dios, destruyendo fortalezas y poniendo en fuga a los demonios.
    Pero él continua en el versículo 4, “y ni mi palabra ni mi predicación fue con palabras persuasivas de humana sabiduría...” No dudo que él era un predicador fascinante y que su elocuencia dejaría a cualquiera atónito por lo que hacía con las palabras. Su trabajo fue glorificar al Señor Jesucristo. Si predicamos y después la gente se acuerda de nosotros, lo hemos perdido. Él dice que su predicación no fue con palabras persuasivas de humana sabiduría: “sino con demostración del Espíritu y de poder”. Él no pasaba horas, como algunos predicadores, seleccionando las palabras más fascinantes y llamativas. Tal vez debemos llamarlas “palabras carnales”.  Su preocupación era proyectar a Jesucristo solo y a Él crucificado. No había nada gracioso, casual o carnal en lo que decía, y sin lugar a duda, él nunca dijo tonterías.

- - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -
"En la lengua consisten los mayores daños de la vida humana".
- Cervantes 
- - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - 


¿Cuántos hay en las iglesias que hacen esto? 

- - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - 

 Una Conversación Conmigo Mismo
unos instantes frente al espejo


Dedicado a quienes necesitan tener esta franca conversación.
¿Sabes, mi querido Yo, que a veces pienso que eres puro engaño: un simple simulador. No eres lo que deseas que crea la gente, y lo sabes. No me lo puedes negar, pues conozco todos tus secretos. Juegas con dos barajas y lo sabes muy bien. Los demás ven tu fachada, tu "cara y comportamiento de reunión", pero yo te veo en todo momento.
    Cuando cometes algún error, culpas a los demás, aunque te conste que la culpa es tuya. Siempre tienes lista alguna excusa cuando no haces el bien que debes, pero sabes en lo íntimo que no lo haces porque no tienes ganas. En otras palabras, eres demasiado perezoso, demasiado egoísta.
    Hablas acerca de los pecados que no cometes, pero bien sabes en el fondo de tu corazón que la única razón por la cual no los cometes es por los convencionalismos sociales o el miedo de ser descubierto. Haces muchas cosas que bien sabes que son malas, pero porque las hacen los demás crees que no lo son tanto. Cometes otros pecados con tu pensamiento y tus acciones, y te sientes inocente porque crees que nadie se ha enterado. Pero sabes que Dios lo ve y lo sabe todo, y tal vez a ello se deban muchos de tus conflictos internos.
    Dices ser religioso y cristiano. Pero, ¿qué clase de cristiano eres? Apenas en la epidermis. ¿Qué te importan realmente Cristo y Su voluntad para tu vida? ¿Qué diferencia habría si realmente entregaras tu vida a Cristo? ¿Qué asuntos tendrías que cambiar,qué cosas confesar y rectificar?
    Piénsalo en serio, y entenderás por qué Jesucristo dijo en Mateo 23:25 "...hipócritas! porque limpiáis lo de fuera del vaso y del plato, pero por dentro estáis llenos de robo y de injusticia".  El  Espíritu Santo advierte a los que "profesan conocer a Dios, pero con los hechos lo niegan, siendo abominables y rebeldes, reprobados en cuanto a toda buena obra" (Tito 1:16). Es tiempo de andar en la luz, confesar lo que eres, arrepentirte y clamar al Señor para ser salvo de verdad.
 

- - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - 

Un Ejemplo De Pura Adoración


Texto: Apocalipsis 4:1-11

Juan vio una puerta abierta, pero un día esa puerta se cerrará. Gracias al Señor entramos por ella y nos escaparemos de la tribulación, la hora de ira que ha de probar al mundo entero. En ese mundo no estaremos, por la gracia de Dios.
    Entonces, en el cielo Juan vio una escena hermosa de adoración alrededor del trono de Dios. Vio a los 24 ancianos delante del trono celestial, los cuales representan el sacerdocio de todos los creyentes. Vio también a los cuatro seres vivientes, los mismos que en Ezequiel 1, que luego en Ezequiel 10:19-22 son llamados querubines. Todo ser que estuvo delante del trono adoraba a Dios. Hermanos, el que no adora a Dios no tiene lugar en el cielo.
    En los versículos 10-11 vemos a los veinticuatro ancianos adorando, postrados. No adoran a una imagen esculpida, tallada o fundida, sino sólo a Dios, al “que está sentado en el trono", "al que vive por los siglos de los siglos” – nadie menos que el Dios único y eterno. Allí nadie rinde culto a vírgenes, santos o ángeles. Pongamos atención en cómo hablan. En el versículo 11 leemos: “Señor, digno eres”, porque la adoración es eso – dirigirse directamente al Señor y estar ocupado con Él, Su Persona, atributos y obras. No se dirigen unos a otros, dando “un pensamiento”, o compartiendo algo, sino directamente al Señor. No dan sermones, estudios ni exhortaciones, sino hablan al Señor de Su dignidad. Es su único tema.
    En cambio, parece a veces que nosotros pensamos que la Cena del Señor es un culto libre para que cualquier hermano pida cualquier himno, o dé un pequeño estudio, o comparta algo interesante. No es así. Solemos dar pequeños estudios o sermoncitos, pero realmente debemos estar ocupados con el Señor, Su Persona, atributos, obras, y por supuesto, Su dignidad. De eso hay que hablar y cantar, no de otras cosas, tomando ejemplo de los que adoran en el cielo.
    En la escena en Apocalipsis 4 disfrutaban de esa presencia divina. Al atribuirle dignidad están reconociendo – no dando – porque el Señor es digno, lo reconocemos o no. Pero la adoración es reconocerlo y hablar de Él. Bendecir a Dios es hablar bien de Él, no hablar de otras cosas. Gloria – honra – poder, todo es Suyo, pero es nuestro privilegio reconocerlo, admirarle y hablar bien de Él con acción de gracias. Los veinticuatro ancianos echaron sus coronas delante del trono de Dios. Fue un acto de adoración – ofrecerle algo de valor. Se desprendieron de lo que tenían de valor, dándolo al Señor de que han recibido todo, reconociendo así Su dignidad.
    En el versículo 11 leemos: “porque tú creaste todas las cosas”. Hablaron de las obras de Dios, no de los deberes de ellos. No criticaron al mundo ni hablaron de los impíos. No se exhortaron unos a otros. Todo fue dicho directamente al Señor. Es la más pura adoración – no hablar con los hombres acerca de Dios, sino directamente a Dios. Él que hizo el mundo vino al mundo para salvarnos (Ap. 5:9). Hablaron de Su poder y Su voluntad. Estuvieron totalmente ocupados con el Señor y Sus obras.
    Esto va de acuerdo con los cuatro seres vivientes que antes, en los versículos 8 y 9, habían adorado delante de Dios. Siempre dan gloria, honra y acción de gracias a Dios (v. 9). Esto es adorar. En el versículo 8 los vemos proclamando Su santidad, algo parecido a los serafines en Isaías 6:1-3. Los de Isaías son serafines, y aquí en Apocalipsis son querubines. Pero todo ser que habita en la presencia de Dios le adora.
    Volviendo al versículo 11, los veinticuatro ancianos declararon que Él es el Creador de todo, y por Su voluntad existimos. Debemos vivir para hacer la voluntad de nuestro Dios y Creador. No somos nuestros. Él nos compró y tiene un plan para nuestra vida. En la presencia de Dios las criaturas no hablan de su propia voluntad, sino de la de Dios, porque es la única que vale. Parece que nos cuesta aprender esta lección, porque pasamos demasiado tiempo en la vida tratando de conseguir nuestra voluntad, nuestro plan, nuestras ideas, cuando la única voluntad que realmente importa y vale es la de Dios. Por eso la oración en Mateo 6:10, “hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra”.
    Y en el versículo 11 de nuestro texto, explica la dignidad del Señor. “Porque” dice, indicando una razón. La razón primera es la creación. Todo es Suyo por creación, y por ese motivo nuestro Dios es digno de alabanza.
    “Por tu voluntad” dice, y eso debe causar admiración en nosotros, al ver que Dios que todo lo sabe quiso crear el mundo y nosotros. “Por tu voluntad existen”. Él sostiene todo. “Por tu voluntad...fueron creados” – Él es el origen de todo. “En el principio creó Dios...” Amén.  Él tiene una voluntad y un plan, mucho más grande y mejor que nuestras ideas temporales. Formamos parte de Su plan eterno. Adorémosle por Su poder, voluntad y dignidad. Demos gloria al Dios que quiso crearnos, y quiso redimirnos. Busquemos y hagamos Su voluntad, y cada día de nuestra vida adorémosle como hacen en el cielo.

de notas tomadas en un estudio dado por Lucas Batalla, 10-12-17

- - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -

 “Y los veinticuatro ancianos que estaban sentados delante de Dios en sus tronos, se postraron sobre sus rostros, y adoraron a Dios, diciendo: Te damos gracias, Señor Dios Todopoderoso, el que eres y que eras y que has de venir, porque has tomado tu gran poder, y has reinado” (Ap. 11:16-17).

Para los que deseamos mejorar como adoradores, he aquí un aspecto de la adoración que frecuentemente es pasado por alto: es simplemente apreciarle en voz alta, o darle gracias al Señor por quién es y lo que hace. Las expresiones vocales de acciones de gracias forman parte de la adoración celestial. No es necesario pensar en algo elocuente que decir para adorar. En el cielo adoran todos, porque están todos agradecidos. ¡Hermanos, que también se escuchen con frecuencia esas sencillas y sinceras acciones de gracias en nuestras reuniones aquí en la tierra!


El ministerio se dirige a los hombres. – El que profetiza o enseña habla a los hombres en nombre de Dios.

La adoración se dirige a Dios, no a los hombres.  – El que adora en público habla a Dios en presencia de los hombres.
Carlos

viernes, 29 de junio de 2018

EN ESTO PENSAD - julio 2018

CONTROLA TU LENGUA (II)
Leonard Ravenhill


viene del nº anterior
Una Espada Peligrosa
En el Salmo 64:3 la lengua es comparada con una espada afilada. Por cierto que como espada la lengua ha dañado, herido y matado a más personas que todas las demás espadas en todas las guerras desde el comienzo de la Historia. Lo habrás visto muchas veces. Toma por ejemplo un matrimonio recién casado, que tanto se quieren y tan enamorados están. Pero un día el hombre perdió el control de sí mismo en un enfado y arremetió con la lengua contra su mujer, cortando su corazón y su afecto con unas palabras mal escogidas. Su ira fue en aquel momento incontrolable y, lástima, sus palabras inolvidables. Lo dicho, dicho estaba, y el daño estaba hecho. ¡Cuántas veces deberíamos recordar aquel refrán que dice que no se puede hacer volver la saeta una vez lanzada, ni el agua que ha pasado debajo del puente, ni las palabras que han sido habladas. Como joven aprendí una poesía, cuyas palabras son importantes, aunque no rime al traducirla. Dice así:

    Palabras de ira, nunca las dejes, 
    Saltar de tu lengua descontroladas.
    Hay que arrestarlas lo mejor que puedas, 
    Antes que manchen tus labios.
    Palabras de ira, ¡qué rápido salen! 
    Provocan pensamientos amargos.
    Y rompen los lazos de amor, 
    ¡Sí, con una sola palabra!

    ¿Hay un número más grande que el de las estrellas del cielo, o el de la arena del mar, o el de las hojas de los árboles?  Creo que si pudiéramos sumar todas estas cosas, aún habría un número que sobrepasa la suma de ellas, y es la cantidad de cosas que dice este pequeño monstruo que llamamos la lengua. Es un rebelde incontrolable que vive en una cueva roja cuya entrada está guardada por dos filas de soldados blancos llamados dientes. Piensa en todas las palabras que se hablan en un solo día por las redes telefónicas de todo el mundo. ¿Y cuántas más de ellas vuelan de acá para allá en todo el mundo por las ondas de radio y televisión?  La lengua ha ocasionado más daño que cualquier otro órgano del cuerpo humano.
    Somos responsables por las palabras que decimos. “Mas yo os digo que de toda palabra ociosa que hablen los hombres, de ella darán cuenta en el día del juicio. Porque por tus palabras serás justificado, y por tus palabras serás condenado” (Mt. 12:36). Nuestras propias palabras nos atrapan (Pr. 6:2). Somos atrapados por nuestros votos y promesas que hemos hecho pero que después no cumplimos. Y también nos atrapan nuestras críticas y juicios precipitados e indebidos. “¿Cómo podéis hablar lo bueno, siendo malos? Porque de la abundancia del corazón habla la boca. El hombre bueno, del buen tesoro del corazón saca buenas cosas; y el hombre malo, del mal tesoro saca malas cosas” (Mt. 12:34-35).
    El corazón humano puede ser como un hoyo lleno de víboras, una cámara de demonios, un pozo de perversidad, y una trinchera llena de porquerías. Realmente es el lugar donde se elabora todo lo sucio y todo el pecado, y la lengua es el mostrador de su género. Es imposible que mis palabras exageren la corrupción que hay en el corazón, y toda la suciedad que de un corazón podrido sale entre los labios. Pero cuando yo haya dicho todo lo que sepa decir acerca de la lengua, lo más fuerte por cierto está dicho en Proverbios 18:21, “La muerte y la vida están en poder de la lengua...”.
 continuará, d.v

- - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - 

“Traedmelo”   Marcos 9:19

Esta sencilla palabra fue dicha a un padre que estaba perplejo y despesperado por la condición de su hijo. En efecto el Señor Jesús dijo: “Cuando falla la ayuda humana, tráemelo”. Es una invitación del Señor: “Cuando tu hijo está enfermo, o perdido, o quebrantado, tráemelo”. “Cuando ya no sabes qué más hacer para ayudar a tu hijo, tráemelo”.
    “Y se lo trajeron” (v. 20). Entonces, “Jesús, tomándole de la mano, le enderezó, y se levantó” (v. 27). Quiera el Señor hacer lo mismo con nuestros hijos.

Shane Johnson, de una lectura del calendario Choice Gleanings
- - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -
¿Gustos, Opiniones o Escritura?
Un jóven adulto inconverso al que testifico, me dijo después de hacerse un “piercing” y un gran tatuaje: “Sé que no te gustan estas cosas”, dando por finalizada la conversación sin que yo participara. Como se suele decir: “para gustos, colores” o “sobre los gustos no hay nada escrito”.  Pero no es cuestión de gustos ni opiniones, así que le respondí: “No importa si me gusta. Lo importante es lo que dice Dios”. En Levítico 19:28 Dios manda: “...ni imprimiréis en vosotros señal alguna”. El asunto es, que a Dios no le gusta, y Él lo prohibe. Cuando Dios ha hablado, no importan los gustos ni la moda.
    Otra persona, creyente, que tendría que saber mejor, me dijo: “Quiero saber tu opinión sobre la política”. Pero ¿para qué quiere saber mi opinión? ¿No es porque quiere que el asunto quede en opiniones para que luego pueda hacer lo que le parece? Imaginemos al pueblo de Dios consultando a un sacerdote o profeta: "¿Qué opinas sobre la idolatría?", "¿Qué opinas sobre el matrimonio entre israelitas y filisteos"? o "¿Qué opinas sobre el volvernos a Egipto?" (véase Jer. 42-43). Hermano, disculpa, pero ¿qué importa mi opinión, o la tuya? Otra vez, como lo que respondí al amigo inconverso, lo importante es lo que dice Dios. Si bien la palabra “política” no aparece en la Biblia, hay preceptos divinos que gobiernan. Por ejemplo: “Mi reino no es de este mundo” (Jn. 18:36). “Buscad primeramente el reino de Dios y su justicia” (Mt. 6:33). “Sabéis que los que son tenidos por gobernantes de las naciones se enseñorean de ellas, y sus grandes ejercen sobre ellas potestad. Pero no será así entre vosotros...” (Mr. 10:42-43). “Ninguno que milita se enreda en los negocios de la vida” (2 Ti. 2:4). Sólo es una pequeña selección de textos bíblicos pertinentes y capaces de guiarnos si queremos salir del campo de las opiniones a la verdad de Dios.
    Otro creyente pregunto: “¿Qué opinas de la participación vocal de las mujeres en las reuniones?” Otra vez, respondo como siempre deberíamos: “¿Qué importa lo que opino yo?” ¿No es mejor saber lo que Dios enseña y manda en Su Palabra? No es cuestión de votación – ¿cuántos a favor y cuántos en contra? Ni importa más la opinión del rico que el pobre. “¿Qué dice la Escritura?” es la orientación correcta. Dios habla claramente: “vuestras mujeres callen en las congregaciones; porque no les es permitido hablar, sino que estén sujetas, como también la ley lo dice. Y si quieren aprender algo, pregunten en casa a sus maridos; porque es indecoroso que una mujer hable en la congregación” (1 Co. 14:34-35). No es una opinión o punto de vista, sino un mandamiento. Hermanos y amigos, Santiago 1:5 no dice que si a alguien le falta sabiduría, pregunta si a la gente le gusta, o compara las opiniones de varias personas. “Pídala a Dios” es el consejo. Y Dios nos habla en Su Palabra. Luego, sabido lo que la Palabra dice, nos toca obedecer, aunque signifique cambiar nuestros planes, proyectos o asociaciones. Proverbios 12:15 dice: "El camino del necio es derecho en su opinión; mas el que obedece al consejo es sabio".  Santiago 1:22 nos manda: "Sed hacedores de la Palabra". Nada habla de opiniones.
    No pidamos consejo después de tomar decisiones sino antes. Considera el ejemplo feo de los israelitas en Jeremías 42:2-6 que pidieron que Jeremías consultara con Dios si ellos debían ir a Egipto o no. Suenan tan bonitas, tan espirituales sus palabras, como que sólo querían saber y hacer la voluntad de Dios y que por eso consultaban. Pero la verdad era otra. Ya habían decidido lo que iban a hacer, y sólo querían el "visto bueno" o el sello "aprobado" para justificar sus planes. Su camino era "derecho en su opinión". Así que, cuando Jeremías, diez días más tarde, les dio la respuesta de Dios, respondieron: "Mentira dices; no te ha enviado Jehová nuestro Dios para decir: No vayáis a Egipto para morar allí,  sino ... Baruc" (Jer. 43:2-3). ¡Quedaron descubiertos!
    Pero hoy más que nunca la gente suele hablar así, quizás para hacer un sondeo amistoso con varias personas y luego escoger lo que le parece, evitando la cuestión de la Palabra y los mandamientos de Dios. Quiere tratar los temas como si fuesen cuestiones de gustos u opiniones, porque así no hay nada que obedecer. Todo es sujetivo y cada uno puede hacer lo que le parece – como en los días de los jueces. “En aquellos días no había rey en Israel; cada uno hacía lo que bien le parecía” (Jue. 17:6).
    Pero Dios ha hablado, y nos ha dejado un Libro compuesto de 66 libros, donde ampliamente expresa Su voluntad para nosotros acerca de todos los áreas de la vida. Es asombrosa la cantidad de consejos prácticos que contiene solo el libro de Proverbios. Y si leemos las epístolas vemos también gran cantidad de consejos para nuestra vida. ¿Hasta qué punto quiere Dios dirigir nuestras vidas? “Si, pues, coméis o bebéis, o hacéis otra cosa, hacedlo todo para la gloria de Dios” (1 Co. 10:31).
    Así que, en lugar de hacer sondeo de opiniones y gustos, sería mejor pedir un consejo bíblico, algo así: “¿Qué dice la Palabra de Dios acerca de tal cosa?” Debemos vivir para agradar a Dios en todo, y para hacer eso, toda parte de nuestra vida debe ser guiada por él, no por gustos y opiniones.
 Carlos Knott

- - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -
LOS TELÉFONOS: Útiles pero capaces de causar estorbos.
Hermanos, para prevenir toda distracción o estorbo, rogamos apagar el teléfono o ponlo en modo avión durante las reuniones. No es aconsejable "modo silencioso", porque así tendrás la tentación de mirar los mensajes o incluso como algunos, estar escribiendo WhatsApp o correo electrónico durante la reunión, lo cual es una falta de reverencia. Si quieres usar el teléfono como reloj, o para grabar los estudios, o para leer un texto bíblico, bien, pero sin conectarte a la red.


- - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -

Sistemas De Seguridad


Hoy día se invierte mucho dinero en sistemas de seguridad para proteger nuestras casas, vehículos y sobre todo nuestras personas. Pero pocos conocen el peculiar sistema de seguridad que tenía el Generalísimo de Japón en el siglo XVII. El Castillo de Nijo en Kioto, Japón, es una obra maestra que demuestra el esplendor oriental de aquel tiempo. Los visitantes que caminan por los pisos de este edificio pueden constatar que han sido construidos para chirriar como pájaros aun con las pisadas más suaves. Esto servía como un sistema de seguridad para el General, pues nadie podía venir sigilosamente para asesinarlo.
    Esta característica ingeniosa resalta dos cosas que preocupaban al gobernante: el temor a los desconocidos y su seguridad personal. Estas preocupaciones no se limitan a los jefes de estado; son innatas en el corazón de todos los hombres. Por eso, aun en este tiempo, se emplea la más sofisticada tecnología para diseñar sistemas de seguridad.
      Lo más extraño es que la mayoría de las personas no toma ninguna precaución para proteger su posesión más valiosa, e ignoran que a su disposición está una seguridad absoluta. Si protegemos y aseguramos lo que no podemos guardar para siempre, ¿no debemos tener mucho más cuidado con lo que es eterno? Si tememos lo desconocido que puede afectar solamente nuestro bienestar físico o financiero, ¿no deberíamos temer aún más las consecuencias eternas que pueden afectar el cuerpo, espíritu y alma?
    La Biblia claramente enseña que lo que los hombres llaman "desconocido" puede conocerse plenamente. Dios ha revelado en Su Palabra que hay una eternidad después de esta vida. Hay una vida eterna y un cielo para todos los que, arrepentidos de sus pecados, confían en Su Hijo como Señor y Salvador. También hay un castigo eterno y separación de Dios para todos los que no se arrepienten, no creen, sino escogen su propio camino. El destino de una persona se puede conocer de este lado del sepulcro, evitando el espectro de lo "desconocido".
    Además, Dios nos ha dicho en Su Palabra cómo podemos estar seguros de cuál será nuestro destino eterno. La Biblia dice: "Cristo...murió por los impíos" (Romanos 5:6) y "El que cree en el Hijo tiene vida eterna" (Juan 3:36).
     El Generalísimo japonés usó el mejor método del siglo 17 para garantizar su seguridad física. Pero, ¡qué trágico es depender de otra cosa en vez del único medio confiable de seguridad espiritual que existe! Dios no le pide que dependa de sus experiencias o sentimientos, sino de la certeza de la obra de Jesucristo en la cruz, y de Su Palabra. "Estas cosas os he escrito... para que sepáis que tenéis vida eterna" (1 Juan 5:13). Es solamente la obra de Cristo en la cruz, sufriendo por nuestros pecados, que nos hace aptos para el cielo. "Cristo padeció una sola vez por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios" (1 Pedro 3:18). Sólo Él puede darte salvación segura y eterna.
Dr. A. J. Higgens

- - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -

Seamos Creyentes Diligentes

Texto: 2 Pedro 1:1-15

    Observamos que la lectura empieza con el nombre del escritor: Simón Pedro, y se identifica como siervo y apóstol de Jesucristo. Escribe a los que han alcanzado una fe igualmente preciosa que la de los apóstoles. Es hermoso y animador saber esto nosotros los que hemos venido al Señor tantísimos años después de los tiempos cuando fue escrito el Nuevo Testamento, que hemos alcanzado una fe igualmente preciosa – no ha perdido nada de su valor y poder.      
    En la primera carta escribió a los de la diáspora, los expatriados, llamándolos elegidos según la presciencia de Dios. Así que, en la primera epístola han sido elegidos. En la segunda han alcanzado esta fe preciosa. Es cierto, hermanos, que Dios elige, pero no es nada caprichoso, sino según Su presciencia. Vamos a dejarlo allí porque Deuteronomio 29:29 dice que las cosas reveladas son nuestras y las ocultas son de Dios.
    La fe viene por el oír (Ro. 10:17), es cierto, pero también en Romanos 12:3 Pablo habla de la medida de fe que Dios ha repartido a cada uno. Así que está el lado humano y la responsabilidad humana, pero también está el lado divino, por el cual podemos alegrarnos.
    En el versículo 2 les desea la multiplicación de la gracia y la paz en el conocimiento de Dios y del Señor Jesucristo. Sólo los que somos creyentes hallamos gracia y paz en este conocimiento, ya que los incrédulos al conocer a Dios conocen Su justicia y Su justa condenación del pecado.
    En el versículo 3 Pedro nos informa que nos ha dado todas las cosas que pertenecen a la vida y la piedad. Estas cosas han sido dadas – son regalos de Dios, no son cosas ganadas ni merecidas por nosotros. Él las ha dado por Su divino poder, lo cual garantiza que las tenemos todas. 2 Timoteo 1:9 dice que Dios nos llamó y nos salvó según el propósito Suyo, “en Cristo Jesús antes de los tiempos de los siglos”. ¡Cuán grande es la obra que Dios propuso y ha hecho en nosotros! No alcanzamos a entenderla toda, pero la disfrutamos.
    Ahora bien, en el versículo 5 encontramos estas palabras: “vosotros también”, dirigidas a los receptores de la carta y también a nosotros como lectores posteriores. Pasa de hablar de lo que Dios ha hecho, a hablar de lo que debemos hacer nosotros los creyentes. Nos llama a poner toda diligencia. Después de todo lo que Dios en amor y poder ha hecho a favor nuestro, aquí hay algo importante que Él espera que hagamos nosotros. Romanos 12:11 dice que no seamos perezosos en lo que requiere diligencia. No es sabio ni saludable que un creyente sea perezoso, ni espiritualmente ni de otra manera. Aquí Dios demanda de nosotros la diligencia. No podemos crecer sin diligencia, y somos nosotros los que tenemos que añadir y poner lo que indica en los versículos siguientes: virtud, conocimiento, dominio propio, paciencia, piedad, afecto fraternal y amor. Dios no añade estas cosas – las debemos añadir nosotros. No es cuestión de naturaleza, personalidad, temperamento, cultura ni otras cosas. Todo creyente debe poner toda diligencia para añadir estas cosas a su vida. Así que el Señor nos ha dejado con un buen trabajo personal que nos mantendrá ocupados hasta que Él venga.
    El dominio propio, por ejemplo, es importante porque como Proverbios 16:32 indica, el que tiene dominio de su espíritu es mejor que el que conquista una ciudad. Es tomar las riendas y no dejarse llevar. Es poder controlarse a uno mismo. A Dios le importa esto tanto como las demás cosas en los versículos del 5 al 7. Hermanos, parece que algunos todavía no han aprendido que la responsabilidad del creyente es mucho más que ir a las reuniones y procurar no pecar.  Dios nos equipa y nos manda cultivar la piedad en nuestro carácter y comportamiento cotidiano. Podemos hacerlo porque el versículo 3 ya nos dijo que Dios ha provisto todo lo necesario, con que nadie diga: “no puedo”.
    Pasando al versículo 8 leemos: “Porque si estas cosas están en vosotros y abundan, no os dejarán estar ociosos ni sin fruto en cuanto al conocimiento de nuestro Señor Jesucristo”. Es una explicación que Pedro da, comienza con “porque”, y a continuación hay dos palabras importantes: “están” y “abundan”.  Puede que estén estas cosas en nosotros pero no abundan y el Señor Jesucristo ha venido para que tengamos vida en abundancia. Lo espiritualmente bueno debe abundar en nosotros, y es nuestro trabajo hacerlo abundar. Por ejemplo, somos llamados a abundar en toda buena obra (2 Co. 9:8), en la conducta que agrada a Dios (1 Ts. 4:1) y en amor fraternal (1 Ts. 4:9-10). Pablo desea que nuestro amor abunde más y más en ciencia y todo conocimiento (Fil. 1:9). Así que, hermanos, hemos de poner mucha atención en la presencia y la abundancia de estas cosas en nosotros que Dios dice que añadamos a nuestra fe.
    En el versículo 10 leemos así: “Hermanos, tanto más procurad hacer firme vuestra vocación y elección”. Habla a creyentes: “hermanos”, y habla de nuestra responsabilidad: “procurad hacer firme”. Es un esfuerzo, una actividad deliberada. No es nada pasivo. Cuando un joven quiere hacer crecer sus músculos, y quiere hacerlos firmes, a lo mejor adquiere unas pesas y comienza a hacer ejercicios físicos y control de dieta y cosas así, porque sabe que así conseguirá el resultado que desea. ¿Por qué no solemos pensar así acerca del crecimiento y la firmeza en las cosas del Señor? Si queremos esta firmeza, hay que hacer más que admirarla, o soñar con ella, hay que esforzarnos, disciplinarnos y regularnos en lo espiritual. Pablo dice a Timoteo: “Ejercítate para la piedad” (1 Ti. 4:7). Pero en las iglesias hay quienes tienen más metas para lo físico o material que para lo espiritual. Se desarrollan cuerpos, mentes, negocios, etc. pero espiritualmente son subdesarrollados, anémicos. En Efesios 4:1 Pablo escribe: “os ruego que andéis como es digno de la vocación con que fuisteis llamados”. Hermanos amados, nosotros como creyentes tenemos vocación cristiana. Es más que tener perdón de pecados y estar esperando ir al cielo un día. El Señor nos ha dado una vocación.
    En Colosenses 3:1 se nos dice que busquemos las cosas de arriba, no las de abajo. Esto es vivir para Dios y glorificarle en todo. Dios nos ha dado una gran vocación. Hagámosla firme – estable, constante. Así no caeremos jamás, y tendremos una amplia y generosa entrada en el reino eterno de nuestro Señor y Salvador. Grande es la obra que Dios ha hecho, salvándonos y haciéndonos partícipes de la naturaleza divina, dándonos todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad. Nos ha equipado completamente para la gran obra que Él nos manda hacer, de añadir a nuestra fe, de cultivar un carácter y un comportamiento que agradan a Dios. Dios hizo muy bien Su parte. Hagamos bien la nuestra, para Su gloria. Amén.

tomado de un estudio dado por J. Álvarez, anciano en la asamblea en Avilés (Asturias)
  
- - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -


Consejos de John Newton

Con todos los disturbios políticos en varias partes del mundo, cuán importante es que los creyentes se mantengan al margen de todo eso y se dediquen a predicar el evangelio y hacer discípulos. El Señor nos ha sacado del sistema de este mundo, y no quiere que nos volvamos a meter allí. Citamos nuevamente una carta del piadoso predicador John Newton (compositor del himno “Sublime Gracia”), a un amigo predicador que expresó interés en la política.
- - - - - - -
  Apreciado amigo,
      Permíteme decir que oír que un ministro cristiano como usted piensa que merece la pena intentar reformas politicas, me ha causado asombro y preocupación. Cuando veo alrededor mío el estado de la nación, semejante intento me parece nada menos que vano y necio,¡como sería pintar la cabina mientras se hunde el barco!
         Cuando nuestro Señor Jesús estuvo sobre la tierra, Él rehusó meterse en disputas o la política: “¿quién me ha puesto sobre vosotros como juez o partidor?” (Lc. 12:14). “Mi reino no es de este mundo; si mi reino fuera de este mundo, mis servidores pelearían para que yo no fuera entregado a los judíos; pero mi reino no es de aquí” (Jn. 18:36). Los hijos de Dios pertenecen a un reino que no es de este mundo; son extranjeros y peregrinos sobre la tierra, y parte de su carácter bíblico es que son “los mansos de la tierra” (Sal. 35:20).
          ¡Satanás tiene muchos artilugios e inventos para divertir y ocupar a la gente, para ocultar de sus pensamientos el verdadero peligro en que están!
         Mi apreciado señor, mi oración a Dios por usted es – que Él le induzca a emplear los talentos que le ha dado para señalar al pecado como la gran causa y origen de todo mal que existe, y para motivar a los que le aman a suspirar y llorar por nuestras abundantes abominaciones, en lugar de malgastar el tiempo en especulaciones políticas por las cuales pocos de ellos son competentes. Anímeles a ponerse en la brecha orando que pueda ser detenida la ira de Dios y prolongada Su misericordia a nuestra nación. Esto, creo yo, es el patriotismo verdadero – la mejor manera en que los ciudadanos privados pueden servir a su patria”.
- - - - - - -
    En 2 Samuel 7:3 vemos el consejo incorrecto dado por Natán al rey David: “Anda, y haz todo lo que está en tu corazón, porque Jehová está contigo”. Esa misma noche el Señor habló con Natán y corrigió su error. Vemos que aun un piadoso como David puede tener en el corazón algo que no es la voluntad de Dios. Desea hacerlo, pero no debe. El hecho de que puedas hacer algo no significa que debes. Hay quienes tienen la carisma, las ideas, el dinero y los amigos para organizar una campaña y tal vez ganar. Pero eso no quiere decir que deban, ni pueden demostrar bíblicamente que eso sea la voluntad de Dios. No valen frases como “Dios me dijo” o “Dios me guió”, porque lo que Dios dice está claramente expuesta en Su Palabra, y nunca nos guía en contra de ella. Ni que digan: "La Biblia no lo prohibe", porque la Biblia no prohibe expresamente muchas cosas que no son la voluntad de Dios. En el Salmo 73 son los del mundo los que “logran con creces los antojos del corazón” (v. 7).