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sábado, 12 de noviembre de 2016

EN ESTO PENSAD -- diciembre 2016

El Problema Del Discernimiento

G. A. Lehman

Un niño pequeño le dijo a su padre: “Ahora sé de dónde vienen los caballos: el señor Sánchez, el herrero, los fabrica cerca de aquí”.
 “Oh, no”, le respondió su padre: “los caballos nacen como lo hacen las vacas, los pollos o la gente; no se fabrican”.
   “No señor”, insistió el niño: “el herrero los hace, yo le vi hacer uno”.
    El padre estaba preocupado por la insistencia del muchacho y le preguntó: “¿Exactamente, qué fue lo que viste? ¿Viste al herrero hacer todo un caballo?” Y recibió la sorprendente respuesta: “ No, no le vi hacer uno entero, pero vi cómo terminaba uno. Estaba clavándole los pies, cuando pasé por allí”.
    Sonreímos a causa de las observaciones inmaduras del jovencito, pero su historia ilustra uno de los grandes problemas que enfrentan los cristianos en una sociedad decadente. Es el discernimiento de lo verdadero y de lo falso, el discernimiento de lo correcto y de lo incorrecto. El problema está mezclado con la presencia de mundanalidad en la Iglesia, lo que tiende a difuminar las fronteras entre el bien y el mal. Crea una neblina espiritual en que las líneas de demarcación, como la piedad y la santidad, no son claramente discernidas. En este punto necesitamos buscar una definición.
    ¿Qué es el discernimiento? Las palabras griegas traducidas por las palabras “discernir”, “discernidor” o “discernimiento” dan las ideas de examen, discriminación, separación y determinación de juicio. El uso de estas palabras determina su significado. El ejercicio del discernimiento consiste en un examen de los hechos, la separación y la discriminación entre ellos, para poder llegar a una determinación o juicio.

EL PRONÓSTICO DEL TIEMPO

     Una excelente ilustración de discernimiento puede ser vista en la actividad del hombre del tiempo, del meteorólogo.
     Primero. Él examina los hechos evidentes. Si hay viento, observa su dirección, velocidad, altitud y duración. Si hay presencia de nubes, observa su formación, densidad, elevación y movimiento. Puede estar lloviendo, observa dónde, cuándo y que cantidad cae. Además de ello, debe considerar otros hechos como la temperatura, la presión barométrica, ¿sube, baja o permanece igual?
     Segundo. El meteorólogo debe separar y discriminar entre los hechos acumulados. Encuentra que la velocidad del viento sopla sin variaciones del sudoeste, densas nubes de lluvia se acercan por la misma dirección, como parte de un frente frío que va a tener una colisión inminente con el aire cálido que hay en la zona.
     Tercero. Llega ahora a una determinación o juicio, reuniendo todos los hechos, y predice que lloverá. El meteorólogo es así un discernidor que ha ejercido el discernimiento.
               
LA FALTA DE DISCERNIMIENTO

     La falta de aplicar al reino espiritual los principios de discernimiento, como los de nuestra ilustración, fue condenada por nuestro Señor Jesucristo. Así lo encontramos en Mateo 16:1-3 y en Lucas 12:54-56, “Vinieron los fariseos y los saduceos para tentarle”.
     En Mateo, nuestro Señor trataba con los líderes religiosos, en Lucas con el pueblo. La advertencia es pues a todos. Es importante que los cristianos se ejerciten en el discernimiento espiritual. Si el pueblo del día de Cristo hubiera hecho esto, lo hubiera reconocido como el Mesías. Los mensajes y escritos de los profetas eran bien claros. De veras son tristes las palabras de Juan 1:11, “A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron”.

continuará, d.v. en el siguiente número
 
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¡NO TIRES LA TOALLA!

Las aflicciones no surgen sin razón, así que no seamos impacientes con ellas. "Se ahoga en un vaso de agua" es el dicho que corresponde a aquellos que se rinden ante la mínima prueba o dificultad. En la vida cristiana, necesitamos algo para ablandar esta vida tan dura. Las presiones de las aflicciones ayudan a mantenernos en buena forma. La aflicción nos beneficia porque nos anima a arrodillarnos, y consigue que abramos la Biblia a los pasajes precisos que tanto necesitamos.
    Si tú, hombre fuerte, pudiente, con cara radiante y los bolsillos llenos, abrieras la Biblia, a lo mejor no te significaría mucho. Pero para ti que eres una madre con el corazón quebrantado, o un niño enfermo, o una persona que ha sido abandonada o traicionada, la Biblia en tus manos se abre exactamente donde necesitas leer. Dame tu Biblia y te diré tu historia. La Biblia del rico y próspero es como él, bien preservada; demasiado bien.
    Dame la tuya, hombre de corazón quebrantado, ojos llenos de lágrimas y frente arrugada. Mírala cómo está con todas las marcas, las páginas dobladas, las notas, las estrellitas y los pasajes subrayados. No necesito una concordancia si quiero encontrar las promesas en esta Biblia: los Salmos de David, la descripción de gracia y gloria en Isaías, y mil lugares en Jeremías, incluso en Lamentaciones. Veo que la tristeza ha sido tu huésped, y la hospitalidad que tú le ofrecías fue la paciencia. Has acompañado al Varón de dolores, calcando Sus huellas en los Evangelios. Si quieres saber el valor de la Biblia en un hogar, consulta a los que la han necesitado más, y sé aconsejado por su respuesta.
    Cuando los peregrinos celestiales un día comparen notas, será descubierto entre ellos que la mayoría aprendieron esa lección en las llamas de la aflicción. Los golpes y quebrantamientos abren la corteza y dejan calar mejor en nosotros la lección del Maestro celestial.

Anónimo, traducido y adaptado de la revista UPLOOK, con permiso.
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La Prueba De La Espera

La palabra "ahora" describe bien nuestro mundo. ¡Queremos todo ahora! Hay restaurantes de comida rápida, cajeros automáticos, ordenadores personales, email y servicio de internet de alta velocidad. Y debido a estas conveniencias nos cuesta esperar.
    La impaciencia no se halla sólo en el mundo, sino también en el pueblo de Dios. Abraham y Sara vienen a la mente. Dios les había prometido un hijo, pero con el paso del tiempo se volvieron impacientes y tomaron las cosas en sus propias manos. Moisés intentó acelerar el horario de Dios, pero tuvo que esperar cuarenta años más para ser llamado por el Señor para sacar a Israel del cautiverio.
    A menudo la impaciencia es asociada con la juventud. Primeramente, ellos son los que más familiarizados están con el mundo de alta velocidad en que vivimos. A veces un joven puede pensar que debiera ser utilizado más en la asamblea o en algún ministerio, especialmente si ha recibido formación, pero los demás no ven las cosas de la misma manera. Algunos de los que pasan por esta situación simplemente se retiran, en lugar de tomar el lugar del siervo y esperar el desarrollo del plan del Señor. Es maravilloso considerar que el Hijo de Dios esperó treinta años antes de empezar Su ministerio público. Sin lugar a dudas, Él pasó Su tiempo de espera en completa paz, porque Él sabía que el tiempo de Su Padre siempre es perfecto.
    Cuando pensamos que los demás no nos tienen en consideración, quizá es porque estamos apurando el horario de Dios. Necesitamos ser pacientes como el Maestro, y continuar sirviendo humildemente a los demás, esperando pacientemente en el Señor. Su tiempo siempre es perfecto.
    “Aguarda a Jehová; Esfuérzate, y aliéntese tu corazón; Sí, espera a Jehová” (Sal. 27:14).
      
                            Stephen Hulshizer
 
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¿CÓMO USAMOS EL TIEMPO?
 
Cada semana tienes las mismas 168 horas que los demás. Pero, ¿qué haces con ellas? Muchas estarán ocupadas con el trabajo o los estudios. Pensemos en las demás horas. ¿Cuánto tiempo pasas con la caja tonta? ¿Y cuánto con la Biblia, que te puede hacer sabio? ¿realmente crees que está bien gastar tu tiempo y ocupar tu mente con las telenovelas y las pelis? Si Dios nos habla por medio de Su Palabra, ¿Quién nos habla por medio de la tele? ¿No será el dios de este mundo? Hermanos, ¡Apaguemos la tele, mejor todavía, quítemosla de la casa, y leamos y estudiemos la Palabra de Dios! Aprovechemos el tiempo. Ef. 5:16
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LA MUERTE no toma vacaciones
 
Amigo, ¿qué pasará si mueres hoy? Mientras lees este tratado, puedes tener un leve dolor en el pecho o la cabeza; pero DENTRO DE POCAS HORAS, TÚ ESTARÁS MUERTO de un ataque de corazón o de una hemorragia cerebral. Pero estás pensando: “Esto nunca me pasará a mí”.
    “Cuando no sabéis lo que será mañana. Porque ¿qué es vuestra vida? Ciertamente es neblina que se aparece por un poco de tiempo, y luego se desvanece” (Santiago 4:14).
    Puede que hoy por hoy tengas buena salud, sin problemas, pero EN EL CAMINO A TU CASA ESTA NOCHE PUEDES MORIR en un atraco, o accidente de coche. O cenando, te ahogas y caes muerto. ¿Te acuerdas de lo sobresaltado que estabas, la última vez que oíste acerca de alguien conocido que murió así? Puede que sean éstas las ÚLTIMAS PALABRAS que leas! ¡Seguro está que no puedes escaparte de la muerte!
    “Y de la manera que está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio” (Hebreos 9:27).
    Ahora a lo mejor piensas: “Si yo me muero hoy, estoy listo para ir; después de todo, no he hecho algo realmente malo. No creo que un Dios misericordioso me mande al infierno”. Pero, ¿cómo piensa Dios?
    “Por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios” (Romanos 3:23). “Porque la paga del pecado es muerte” (Romanos 6:23). “Pero los cobardes e incrédulos, los abominables y homicidas, los fornicarios y hechiceros, los idólatras y todos los mentirosos tendrán su parte en el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda” (Apocalipsis 21:8).
    De acuerdo a la Palabra de Dios, no importa cuán bueno hayas sido en comparación con otros, ¡lo que te mereces es arder en el lago de fuego por los siglos de los siglos, porque comparado con Dios, eres un pecador inmundo y condenado!

PERO DIOS TE HA DADO UN SALVADOR.

    “Mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro” (Romanos 6:23) “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna” (Jn. 3:16). ¿Cómo dice la Biblia que podemos tener vida eterna? ¡No por confiar en una iglesia o santo! ¡No por las buenas obras! Sólo por la fe en el Señor Jesucristo, el Cordero de Dios que murió por ti, y pagó tu condena..
    Escucha las palabras del apóstol Pedro: "Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos" (Hechos 4:12). Amigo, necesitas ser salvo, y sólo el Señor Jesucristo puede salvarte. Él salva perpetuamente a todos los que por Él se acercan a Dios (Hebreos 7:25).

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INFORME ESPECIAL
Sobre La Psicología: ¿Ciencia o Religión?
V

Martin y Deidre Bobgan

(viene del número anterior) 
Según los psicologizadores del cristianismo, el impedimento más grande de una vida satisfactoria es la baja autoestima. En su afán por guiar a sus seguidores a la realización de toda su potencia (autoactualización), sustituyen una forma de egoísmo por otra (alta autoestima por baja autoestima). En cualquier caso, el yo es el centro de atención.
    La autoestima baja es popular porque es más agradable aceptar esa idea que confesar pensamientos malos, impíos y egoístas y luego arrepentirse creyendo lo que la Palabra de Dios dice. La baja autoestima necesita terapia psicológica para elevarla, mientras que los pensamientos pecaminosos requieren la confesión, el arrepentimiento, la restauración y el andar en la relación de amor con Dios que Cristo proveyó mediante Su cruz. Sugerimos que uno descubra en las Escrituras  su necesidad más grande, y la solución a sus problemas, y no use versículos para apoyar alguna moda psicológica. La necesidad más urgente y grande de la raza humana es el Señor Jesucristo, no la autoestima.
    Un autor y conferenciante comenta con tristeza: “Hoy en día el primer y más grande de los mandamientos parece ser: ‘Te amarás a ti mismo’”. Se queja con razón de que hoy “el máximo pecado ya no es deshonrar a Dios ni ser ingrato, sino no amarse uno a sí mismo”.21
    A menos que uno tuerce las Escrituras para conformarlas a las enseñanzas pro-egoismo, la Biblia claramente enseña que debemos centrarnos en Cristo y amar a los demás. Las exhortaciones principales de la Biblia son: amar a Dios por encima de todo y con todo el ser, y amar al prójimo como uno YA se ama a sí mismo. No existe la exhortación a amarse ni estimarse a sí mismo.
    Lejos de enseñar el amor propio como una virtud, las Escrituras enseñan que es una de las obras diabólicas de la carne. Pablo trata la cuestión del amor propio desde la perspectiva justamente opuesta a la de los hombres de nuestros tiempos tanto dentro como fuera de la Iglesia:

“También debes saber esto: que en los postreros días vendrán tiempos peligrosos. Porque habrá hombres amadores de sí mismos, avaros, vanagloriosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, impíos, sin afecto natural, implacables, calumniadores, intemperantes, crueles, aborrecedores de lo bueno, traidores, impetuosos, infatuados, amadores de los deleites más que de Dios, que tendrán apariencia de piedad, pero negarán la eficacia de ella; a éstos evita” (2 Timoteo 3:1-5).

    Las enseñanzas del amor propio, la autoestima y el autoaprecio son cosecha del mundo, no de las Escrituras. Son productos de psicólogos humanistas; no la verdad de la Palabra de Dios.
    Hay numerosos ejemplos de psicólogos cristianos que ahora son ministros ordenados. Comienzan con el deseo de cristianizar la psicología, pero acaban psicologizando el cristianismo. El Dr. Richard Dobbins, fundador y director de Emerge Ministries (“Ministerios Emerge”), es un ejemplo de muchos obreros que se han vuelto a la psicología.
    En su película de instrucción: The Believer and His Self-Concept (“El Creyente y Su Concepto de Sí”), Dobbins guía a su audiencia en una serie de pasos que terminan repitiendo esto: “Soy una persona amable, soy una persona digna, soy una persona perdonable”.22 En este ejercicio de Dobbins hallamos la confusión entre la verdad bíblica de que Dios nos ama, valora y perdona, y la mentira psicológica de que somos intrínsecamente amables, dignos y perdonables. Si tuviéramos una pizca de amabilidad, dignidad o mérito del perdón, entonces no tiene sentido que Cristo tuviera que morir por nosotros.
    Dios escoge amarnos debido a Su carácter, no el nuestro, aun cuando somos creyentes. Su amor, el valor que Él nos imputa y Su perdón nos vienen sólo por la gracia. Son completamente inmerecidos. No es por quiénes somos ni por ningún valor intrínseco nuestro, ni por nuestra propia justicia.
    La verdad paradójica, profunda y poderosa de las Escrituras es ésta: aunque en sí no somos amables, valiosos ni perdonables, Dios nos ama, nos valora y nos perdona. Ésta es la pura teología de las Escrituras y el poderoso mensaje de la muerte y resurrección de Jesucristo. La verdad bíblica se presenta así: “No soy una persona amable, ni tengo valor, ni soy perdonable, ¡pero Cristo murió por mí!”
    La alternativa al amor propio no es el odio propio, sino amor hacia Dios y los demás. La alternativa a la autoestima no es la autodenigración, sino un aprecio de la grandeza del Dios que mora en nuestro vaso débil de carne. La alternativa a la autorealización no es una vida vacía y sin sentido. Es aceptar la invitación divina a vivir identificado con la voluntad y los propósitos de Dios, y encontrar satisfacción en una relación con Él, y no en nosotros mismos.
    Al reconocer que el Dios y Creador del universo ha escogido poner sobre nosotros Su amor debería engendrar en nosotros amor y estima de Él, no de nosotros. La maravillosa verdad es que Él nos ha llamado a una relación con Él, para hacer Su voluntad, y eso sobrepasa con creces los pequeños y débiles sueños de autorealización.
    Los que intentan psicologizar a la Iglesia no dan sustancia espiritual a los que ellos intentan acomodar en su egoísmo. Al contrario, les privan de riquezas en Cristo que son para todo aquel que se humille delante de Él.
    La humildad no es muy común al lenguaje de la psicología. Dobbins se atreve a animar a la gente a expresar ira a Dios. Dice: “Si estás enojado con Dios, díle que estás enojado. Venga, díselo. Él puede soportarlo”.23 ¿Dónde en las Escrituras tenemos un solo ejemplo de que esté bien enojarse con Dios? Jonás se enojó en detrimento suyo, pero no hay ejemplo de consentir el enojarse contra Dios, ni mucho menos aconsejarlo.
    El sabio rey Salomón aconseja:

“No te des prisa con tu boca, ni tu corazón se apresure a proferir palabra delante de Dios; porque Dios está en el cielo, y tú sobre la tierra; por tanto, sean pocas tus palabras” (Ecl. 5:2).
    Al mezclar la psicología con las Escrituras, la Palabra es diluida y la Iglesia es engañada. La ira es más compleja que la sencillez peligrosa que Dobbins retrata. Su base supuestamente bíblica para expresar nuestra ira es débil en el mejor caso, y engañadora en el caso peor. Los artículos y libros de Dobbins se basan en sus propias opiniones psicológicas sin pruebas. Desafortunadamente, sus opiniones y conclusiones no cuadran con la realidad. Aparentemente a él le gustaría que creyéramos lo que él dice porque sí. Pero lo que aconseja no es bíblico, sino una desfasada teoría llamada “hidráulica-ventilación” que prescribe cosas como pegar al colchón o al saco de boxeo, y enojarse con Dios, y todo sin investigaciones ni puebas bíblicas. Eso es científicamente inexcusable y bíblicamente no fiable.
 
continuará, d.v., en el número siguiente
 
NOTA: El libro entero está disponible de Editorial Berea:  www.editorial-berea.com
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martes, 1 de noviembre de 2016

EN ESTO PENSAD -- noviembre, 2016

EL PELIGRO DE LAS PRISAS
William MacDonald

“El que creyere, no se apresure” (Isaías 28:16).

Nuestra era, caracterizada por los viajes supersónicos y las comunicaciones de alta velocidad, tiene como contraseña la prisa. Sin embargo, cuando leemos la Biblia descubrimos que Dios rara vez se apresura. Rara vez, digo, porque hay un ejemplo donde el padre corre para encontrarse con su hijo pródigo que regresa, sugiriendo que Dios se apresura a perdonar. Pero de manera general, Dios nunca tiene prisa.
    Cuando David dijo: “la orden del rey era apremiante” (1 S. 21:8), usó de un subterfugio, y no debemos valernos de estas palabras para justificar nuestro frenético correr de aquí para allá.
    Nuestro texto nos enseña una verdad muy sencilla:  si confiamos en verdad en el Señor, no debemos tener prisa. La urgencia de nuestra tarea puede llevarse a cabo mejor si caminamos tranquilamente en el Espíritu que por el frenesí de la actividad carnal.
     Un joven tiene prisa por casarse. Supone que si no actúa rápidamente, alguien más podría quedarse con la chica. La verdad es que si Dios quiere que esa chica sea para él, nadie más podrá tenerla. Si ella no es la elección de Dios, entonces él tendrá que aprenderlo por el camino más difícil: “Cásate deprisa; arrepiéntete poco a poco”.
    Otro se apresura para dejar su trabajo e ir a servir al Señor, como se suele decir, “a tiempo completo”. Argumenta que el mundo está pereciendo y que no puede esperar. Pero el Señor Jesús no arguyó así durante los treinta años que pasó en  Nazaret. Esperó pacientemente hasta que Dios Padre le llamó al ministerio público.
    Muy a menudo tenemos prisa en nuestra evangelización personal. Estamos tan ansiosos por acumular profesiones que arrancamos el fruto antes de que  madure. Fallamos al no permitir que el Espíritu Santo convenza cabalmente de pecado a la persona. El resultado de este método es un rastro de falsas profesiones y de escombros humanos. Debemos dejar que: “la paciencia tenga su obra completa”, para que seamos perfectos (Stg. 1:4).
    La verdadera eficacia de nuestra vida está no en correr locamente en proyectos y misiones que nosotros mismos nos hemos designado, sino en tener parte en aquella actividad que el Espíritu dirige, y esperar pacientemente a que el Señor la determine.

del libro DE DÍA EN DÍA, Editorial CLIE
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    EL CIELO  (II)    
 Alex Ross, Aberdeen, Escocia

viene del número anterior
Su Belleza Es Insuperable
    “No habrá más maldición” (Ap. 22:3). Imagina el día más hermosa y brillante en la historia, con tranquilidad, sin tristeza para desfigurarlo, ni temor para oscurecerlo, ni hielo ni vientos fríos para arruinarlo, y sin tinieblas jamás. Paz perfecta, reposo perfecto, hermosura perfecta. En 1 Pedro 1:4 tenemos un retrato bello de esa Ciudad: “Incorruptible, incontaminada e inmarcesible”.
    Incorruptible – en cuanto a su hermosura.
    Incontaminada – respecto a su pureza.
    Inmarcesible – referente a su permanenencia y establilidad.

    Un himno reflexiona sobre como hablamos de ese lugar bendito, brillante y bello, y confesamos sus glorias, pero ¡oh, qué debe ser estar allí! Hablamos de su paz y amor, y sus santos en lino purísimo, de los cánticos de la multitud redimida, pero ¡oh, qué debe ser estar allí!

Su Sociedad Es La Mejor
    Los redimidos del Señor están allí, limpiados por la preciosa sangre derramada del Señor Jesús. Ahora están con el Señor en Su hogar, en sus cuerpos glorificados. No hay tristeza, ni dolor, ni lágrimas, porque Dios mismo “enjugará toda lágrima”. En Apocalipsis los vemos de cuatro maneras: sentados, vestidos, coronados y cantando. Todos los amados santos del Antiguo Testamento están allí. Abraham “esperaba la ciudad” (He. 11:10); David cantaba de ella, Moisés la estimaba, Job la deseaba con añoranza y Noé preparaba para ella. “Conforme a la fe murieron todos éstos sin haber recibido lo prometido, sino mirándolo de lejos, y creyéndolo, y saludándolo, y confesando que eran extranjeros y peregrinos sobre la tierra” (He. 11:13). Es una ciudad agraciada con multitudes de ángeles luminosos. Ellos adoran a Dios, sirven al Trono, y son compañeros ministradores de los redimidos. ¿Qué más diré de su sociedad selecta? En Hebreos 12:22-24 el escritor inspirado resume así: “...a Jesús...” Las calles de oro no brillarían sin Él, y el cántico de los redimidos carecería de fervor. Su dulce presencia es el perfume de la ciudad en cuadro. Como las estrellas a los cielos, como el sol a la tierra, así es Jesucristo, y mucho más, en la ciudad bella y dorada. Bien ha dicho alguien:

    La luz del cielo es el rostro del Señor Jesús.
    El gozo del cielo es la presencia del Señor Jesús.
    La melodía del cielo es el nombre del Señor Jesús.
    La armonía del cielo es la alabanza del Señor Jesús.
    El tema del cielo es la obra del Señor Jesús.
    El trabajo del cielo es el servicio del Señor Jesús.
    La plenitud del cielo es el Señor Jesucristo mismo.

    Finalmente, permíteme preguntarte sinceramente: “¿Vas a aquella ciudad, la ciudad del Dios vivo?” Cuentan que una vez la reina Victoria salió a visitar a la gente que vivía alrededor del Castillo Balmoral, y uno de ellos le preguntó: “¿Vuestra Majestad irá al cielo?” La reina bondadosa respondió: “Por la gracia de Dios y la preciosa sangre de Jesús, sí, iré allá”. ¿Y tú, estimado lector, adónde vas?

    Cuando entro en la ciudad hermosa,
    Y me uno a los redimidos allá,
    Espero que alguien me diga:
    Fuiste tú que me invitaste acá.


traducido de la revista “Ministry in Focus”, Plymouth, Michigan, EE.UU., 1975

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El Tiempo Devocional: 
Comunión Con Dios

Tal vez nos sorprenda ver en Marcos 1:35 que el Señor Jesucristo dejaba atrás las distracciones y el clamor de la multitud, incluso la mucha obra que le esperaba, para estar a solas con el Padre en oración. Verdaderamente podía usar las palabras del Salmo 42:1-2, que dice: “Como el ciervo brama por las corrientes de las aguas, así clama por ti, oh Dios, el alma mía. Mi alma tiene sed de Dios, del Dios vivo: ¿Cuándo vendré, y me presentaré delante de Dios?” Y si nuestro Señor perfecto necesitaba y buscaba esa comunión íntima con el Padre, ¿cómo podremos prescindir de ella nosotros Sus discípulos? Selah.
    Podrías decir: “Soy madre y tengo mucho que hacer en casa, cuidando niños, limpiando la casa, la ropa, cocinando, etc. Pero querida hermana, ¿amas al Señor? ¿Le quieres? Él sí que te quiere, y murió en una cruz por ti, ¿pero tú buscas comunión con Él? ¿Crees que Él te guió a casarte y te dio hijos y casa para que no tengas tiempo para Él? No puede ser. Podrías decir: “Soy marido y tengo que trabajar, y después tengo que estar con mi familia y hacer cosas en casa, y a veces no tengo tiempo”. ¿No tienes tiempo? ¿Para qué no tienes tiempo, o mejor dicho, para quién no tienes tiempo? El Señor te ama, te quiere, y Él es la vid y tú el pámpano. Separado de Él nada podrás hacer, ni trabajar bien, ni educar una familia bien, ni llevar tu pareja bien, ni servir bien en la iglesia. Tú necesitas al Señor como el pez necesita el agua. Podrías decir: “soy joven y tengo muchos estudios, y después quiero estar con mis amigos...” pero te preguntaré: ¿Y no es el Señor uno de tus amigos? Jesucristo dijo: “Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos” (Jn 15:13). Él lo hizo por ti, así que reflexiona si no deberías tener una amistad muy grande con Él. Pero ¿cómo vas a desarrollar una relación con el Señor si no inviertes el tiempo? ¿Tiempo para juegos, chateos, whatsapp, twitter, facebook, charlas, pelis, y no para Cristo? ¿Qué escala de valores es éste? Hay tiempo para Cristo, si quieres. Si has dejado este primer amor, el Señor te dice hoy: “Recuerda, por tanto, de dónde has caído, y arrepiéntete, y haz las primeras obras...” (Ap. 2:5). Haz memoria del amor del Señor, de la cruz del Calvario, y vuélvete en espíritu a ese lugar donde el Hijo del Altísimo derramó Su sangre por ti. Reconoce que Él te ama mucho y desea la comunión contigo. Pero la vida no te regalará el tiempo para estar con Cristo. ¡Tómalo tú!
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 EL LIBRO DEL MES
La Psicología: ¿Ciencia o Religión? por Martín y Deidre Bobgan
El primer informe que salió en 1987 advirtiendo a los creyentes del engaño de la psicología para que no fuera admitida en la iglesia. Los autores presentan amplia documentación para sostener que la psicología no es ni ciencia ni medicina. Es el texto completo de donde vienen los artículos presentados en EN ESTO PENSAD, con todas las referencias/notas finales.

disponible en:       www.editorial-berea.com
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 ¿Vivir Un Poco Más?

Según el reportaje de un periódico prestigioso:
    “Los jóvenes de ahora podrían vivir hasta los 100 años”.

Pero a continuación pone tres condiciones:
1. Si tienen los genes correctos.
2. Si viven vidas sanas.
3. Si la tecnología médica se desarrolla un poco más.

    Así es la gran esperanza que la ciencia ofrece: unos pocos años más de vida, quizás, tal vez... nada seguro. Con los genes correctos, y viviendo una vida sana (la dieta, el ejercicio) y contando con unos avances en la medicina, ¡al final moriremos!
    Es así porque Dios lo ha estabecido: “Porque de cierto morimos, y somos como aguas derramadas por tierra...” (2 Samuel 14:14). La Biblia nos recuerda: "Los días de nuestra edad son setenta años; y si en los más robustos son ochenta años, con todo, su fortaleza es molestia y trabajo, porque pronto pasan, y volamos" (Salmo 90:10).
    Amigo, Dios advierte solemnemente que: “de cierto morimos”.  En los mortuarios y cementerios no faltan clientes. Las religiones y filosofías no saben ni pueden asegurar qué pasará después, pero Dios sí. "Está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio" (Hebreos 9:27).
    La Palabra de Dios, nuestro sabio Creador, no falla. No sirve de nada vivir unos añitos más y luego ir a la perdición eterna. Por eso, considera ahora la pregunta: ¿Estás preparado para morir? Haz tuya la oración del Salmo 90:12 "Enséñanos de tal modo a contar nuestros días, que traigamos al corazón sabiduría". Sé sabio. Busca a Dios mientras pueda ser hallado.  Si confías en tu juventud, vigor y salud, y aunque no tengas nada ahora, reconoce que podrías morir en cualquier momento. Nadie te garantiza la vejez ni cierto número de años. “No te jactes del día de mañana; porque no sabes qué dará de sí el día” (Proverbios 27:1). El Señor Jesucristo hoy te ofrece perdón, salvación y vida eterna. La vida está en Él. 
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INFORME ESPECIAL
Sobre La Psicología: ¿Ciencia o Religión?

IV
Martin y Deidre Bobgan

(viene del número anterior)
¿Existe Una Psicología Cristiana?
La Asociación Cristiana Para Estudios Psicológicos (su acrónimo en inglés es CAPS – “Christian Association for Psychological Studies”) es un grupo de psicólogos y consejeros psicólogos que profesan ser cristianos. Declararon lo siguiente en una de sus reuniones:

“Frecuentemente nos preguntan si somos ‘psicólogos cristianos’, y es difícil contestar porque no sabemos qué implica la pregunta. Somos cristianos y somos psicólogos, pero hoy por hoy no existe ninguna psicología cristiana aceptable que sea marcadamente distinta a la psicología no cristiana. Es difícil insinuar que funcionamos de manera fundamentalmente distinta a nuestros colegas no cristianos... hasta ahora no hay una teoría, modo de investigación ni metodología de tratamiento que sea distintamente cristiana”.17

    A pesar del revoltijo de opiniones no científicas y contradicciones, los “psicólogos cristianos” proclaman: “toda verdad es de Dios”. Emplean ese dicho para apoyar su uso de psicología, pero no tienen claro qué es la verdad de Dios. ¿Son verdades divinas las declaraciones de Freud acerca de la neurosis obsesiva? ¿O tal vez sea una verdad divina la teoría de Jung acerca de la estructura de los arquetipos? ¿O son verdades de Dios las ideas de Rogers sobre el amor humano? ¿O tal vez el conductismo de B. F. Skinner, o el análisis transaccional de Eric Berne expresado en su libro: “Yo estoy bien; Tú estás bien”?
    La psicología, como todas las religiones, incluye elementos de verdad. Aun Satanás mezcló alguna verdad con la mentira cuando tentó a Eva. Lo atractivo del lema erróneo: “toda verdad es de Dios” está en la similitud entre enseñanzas bíblicas y algunas ideas psicológicas. Pero las semejanzas no hacen compatibles la psicología y el cristianismo, como tampoco lo hacen las semejanzas entre el cristianismo y otros sistemas religiosos. Incluso los escritos de las religiones hindúes, budistas y musulmanas contienen algunos dichos acerca de actitudes y comportamiento que parecen similares a algunos versículos bíblicos.
    Las similitudes entre la psicología y el cristianismo son superficiales. Meramente indican que los sistemas de consejería psicológica son en verdad religiosos. Los cristianos no deberían ir a los psicólogos buscando sabiduría y ayuda, como tampoco irían a los líderes de las religiones no cristianas.
    Dado que no existe ninguna forma estándar de psicología cristiana, cada llamado “psicólogo cristiano” decide por sí cuál de las muchas opiniones y métodos psicológicos constituyen su idea de “la verdad de Dios”. Al proceder así ponen la Palabra inspirada de Dios al mismo nivel que las observaciones subjetivas y prejuiciadas de meros mortales.
    La Biblia contiene la única y pura verdad de Dios. Todo lo demás está distorsionado por las limitaciones de la percepción humana. Todo lo que pueda ser descubierto acerca de la creación de Dios es solamente conocimiento parcial y comprensión parcial. De ninguna manera puede igualarse a la verdad de Dios.
    La mera sugerencia de que las teorías conflictivas de hombres no redimidos como Freud, Jung, Rogers, etc. sean la verdad de Dios, quita la autoridad de la Palabra de Dios. Su Palabra es divinamente revelada, y no necesita el apoyo ni la ayuda de declaraciones psicológicas. Ella sola permanece como la verdad de Dios. Que los psicólogos que profesan ser cristianos agarren ese dicho para justificar su uso de la psicología indica la dirección de su fe.
    El dicho: “toda verdad es de Dios” es tratado en la publicación “cristiana” popular: Baker Encyclopedia of Psychology (“Enciclopedia Baker de Psicología”). El libro informa que sus contribuidores están “entre los mejores expertos evangélicos en la especialidad”.18 En su resumen del libro, el Dr. Ed Payne, asistente profesor de medicina en el Medical College of Georgia (“Instituto Médico de Georgia”), dice: “Casi ciertamente el mensaje del libro y sus autores es que la Biblia y la literatura psicológica están en el mismo nivel de autoridad”.19 También escribe:

“Muchos pastores y laicos pueden ser engañados por la apariencia cristiana de este libro. La psicología presentada por cristianos es una plaga en la iglesia moderna, distorsiona la relación del creyente con Dios, retarda su santificación y debilita severamente a la iglesia. Ningún otro área de conocimiento parece tener un dominio tan completo sobre la iglesia. Este libro fortalece ese dominio individual y corporalmente”.20

    La “Enciclopedia Baker de Psicología” simplemente refleja lo que la Iglesia ha llegado a aceptar. Las opiniones no científicas y no corroboradas de hombres han entrado cual levadura en la Iglesia mediante la hechicería semántica del dicho: “toda verdad es de Dios”. Equiparar la psicología y la teología indica que la levadura se ha extendido a todo la masa.

El Evangelio Del Yo
   
Uno de los temas más populares en la psicología es la autorealización. Aunque es un tema extremadamente popular, es de origen reciente, habiendo surgido durante los últimos cuarenta años, fuera de la Iglesia, y en los últimos veinte años ha entrado en la Iglesia.
    Al moverse la sociedad de la autonegación a la autorealización, un nuevo vocabulario emergió que revela una nueva actitud interna y una visión distinta de la vida. El vocabulario nuevo vino a ser la materia de una nueva psicología conocida como psicología humanista. Su enfoque mayor es la autoactualización y llama claramente a todos a la autorealización. Y la autorealización, con todos sus “parientes”: autoamor, autoaceptación, autoestima y autoaprecio se constituyen la nueva tierra prometida. Así, al psicologizarse la Iglesia, el énfasis ha cambiado de Dios al yo.
    Los libros cristianos comenzaron a reflejar lo que la sociedad  ya aceptaba. Algunos ejemplos son: Ámate Siquiera Un Poco (circulado por G.B.U.), The Art of Learning to Love Yourself (“El Arte De Aprender a Amarte”), Loving Yourselves (“Amandoos a Vosotros Mismos”), Celebrate Yourself (“Celébrate”), You’re Someone Special (“Eres Alguien Especial”), Self Esteem: You’re Better than You Think (Autoestima: Eres Mejor de lo que Piensas”), y probablemente el mejor conocido: Self-Esteem: The New Reformation (“Autoestima: La Nueva Reforma”) por Robert Schuler. Son numerosos los libros y ejemplos de la mentalidad de autocaricia psicológica.

continuará, d.v., en el número siguiente 

domingo, 2 de octubre de 2016

EN ESTO PENSAD -- octubre 2016

EL CIELO

Alex Ross, Aberdeen, Escocia


Las ciudades siempre han tenido gran atractivo en todo el mundo. Prestamos atención ante la mención de Londres, Nueva York, París, Roma u otra gran ciudad. Pero quisiera invitarte a pensar en la más grande de todas las ciudades. La Biblia la llama: “la ciudad del Dios vivo” (He. 12:22), y la describe en los últimos dos capítulos de la Biblia, Apocalipsis 21 y 22. La gloriosa ciudad de Dios es hecha de oro puro, edificada sobre doce cimientos, siendo cada uno una masiva piedra preciosa. Las murallas son de piedra de jaspe y miden 65 metros de alto. Hay doce puertas, cada una es una perla, y un ángel atiende cada puerta. Mirando al interior de esta maravillosa ciudad, vemos una hermosa calle de oro puro. Pero, como el oro no es valorado allá, el encanto suyo es su belleza y pureza. Antes de invitarte a entrar en la ciudad, y estás invitado, permíteme decirte algo más de sus maravillas.

Sus Dimensiones
    Un ángel midió la ciudad con una caña de medir, de oro. "La ciudad se halla establecida en cuadro"; su longitud, anchura y altura son iguales, doce mil estadios (Ap. 21:16), eso es: 1.500 millas ó 2.414 kilómetros. Su simetría es perfecta. Pero, ¿te diste cuenta de que no sólo la longitud y la anchura son iguales, sino también la altura? ¡Tiene 2.414 kilómetros de altura! Esa maravillosa ciudad es más grande que las Islas Británicas. Ciertamente hay lugar allá para todos los que aceptan la invitación divina.

Su Iluminación Es Inigualable
    “El Cordero es su lumbrera” (Ap. 21:23). En la tierra tenemos luz natural y artificial. Cuando la luz de día se cambie en tinieblas, entonces la inteligencia humana ha inventado varias formas de luz artificial. Pero en la Ciudad del Dios Vivo no se requiere ninguno de esos tipos de luz, porque allá la luz es “la gloria de Dios y del Cordero”.

Su Salud Es Perfecta
    Allí no existen hospitales. No se necesitan médicos ni enfermeras. No hay dolor, ni plaga, ni enfermedad de ninguna clase. No hay cementerios allá porque no existe la muerte. No se requieren residencias de ancianos, porque no hay ancianos. Los habitantes del cielo gozan eternamente de la juventud porque respiran el aire etérea de la nueva creación, sin ninguna clase de contaminante. En medio de la Ciudad está el árbol de vida que lleva doce frutos, cada uno en un mes, y las hojas del árbol son para la salud de las naciones. ¿Es verdad todo eso?  Dios lo ha declarado, y Él no puede mentir.
continuará, d.v.
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NO JUZGUÉIS
“No juzguéis, para que no seáis juzgados” (Mateo 7:1).

    Aquellos que conocen poco más de la Biblia, conocen este versículo y lo usan de un modo muy caprichoso. Aun cuando se critica a una persona por su enorme maldad, estas gentes piadosamente gorgotean: “No juzguéis, para que no seáis juzgados”. En otras palabras, utilizan este versículo para evitar que se condene el mal.
    Sin embargo, aun cuando hay áreas en las que no debemos juzgar, hay otras en las que se nos manda expresamente hacerlo.
    Hay algunos ámbitos en donde no se debe juzgar. Por ejemplo, no debemos juzgar los motivos de la gente; no somos omniscientes, y no siempre podemos saber porqué hacen lo que hacen. No debemos juzgar el servicio de otro creyente; para su propio Maestro está en pie o cae. No debemos condenar a aquellos que son escrupulosos o meticulosos acerca de cosas que son neutrales moralmente;  para ellos sería malo violar sus conciencias. No debemos juzgar por las apariencias o hacer acepción de personas; lo que hay en el corazón es lo que cuenta. Y ciertamente debemos evitar un espíritu crítico y severo; una persona que habitualmente busca defectos en los demás representa una pobre publicidad para la fe cristiana.
    Pero hay otras áreas donde se nos manda juzgar. Debemos juzgar toda enseñanza para ver si está de acuerdo con las Escrituras. Tenemos que juzgar si otros son creyentes verdaderos, para no unirnos en yugo desigual. Los cristianos deben juzgar disputas entre creyentes en vez de permitir que vayan a los tribunales civiles. La iglesia local debe juzgar en casos de formas extremas de pecado y cortar de la comunión al ofensor culpable. Los de la iglesia deben juzgar qué hombres reúnen los requisitos bíblicos  para ser ancianos o diáconos.
    Dios no espera que desechemos nuestra facultad crítica o abandonemos los valores morales y espirituales. Todo lo que pide es que nos abstengamos de juzgar donde no debemos y que juzguemos justamente donde se nos manda.
William MacDonald, del libro DE DÍA EN DÍA, Editorial CLIE
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El Cristo Impecable

por Stephen Hulshizer

Introducción

Los siguientes pensamientos sobre la impecabilidad de nuestro Señor Jesucristo no son para meramente aumentar nuestro conocimiento para que conversemos mejor sobre el tema. Tampoco son sólo para habilitarnos para defender el asunto, aunque a veces es necesario y bueno hacerlo. Son presentados con el deseo de que el creyente sea firmemente establecido contra los muchos vientos de doctrina, y que aprecie más la persona de Cristo. Esto, a su vez, resultará en adoración y servicio para el Señor.
    Hay una verdad muy básica que debe ser entendida para sacar provecho de esta obra o cualquier otra acerca de la Persona de Cristo. El ataque principal de Satanás no es contra el creyente, sino contra la Persona de Jesucristo. Ese ataque ha tomado muchas formas a lo largo de las edades. Ha habido atentados contra el linaje familiar por el cual iba a venir el Libertador prometido. Habiendo fracasado en esos intentos, después surgieron atentados contra la vida del santo Hijo en Su niñez, y luego contra Jesucristo como adulto. Habiendo fallado en el propósito de impedir el cumplimiento de la obra redentora de Cristo, Satanás ahora se dedica a echar dudas sobra la Persona de Cristo y difamar Su Nombre.
    Por lo tanto es evidente que cualquiera enseñanza que disminuye la Persona de Cristo es un golpe a favor de Satanás. Tales doctrinas amenazan los fundamentos de la fe (1 Co. 3:11) y el modo que Cristo emplea para edificar Su iglesia (Mt. 16:15-18). Esta verdad se destaca principalmente en las sectas principales como los testigos de Jehová, los mormones y la falsamente llamada “ciencia cristiana”, entre otras, porque en el centro de todas esas hay enseñanza falsa acerca de la Persona de Cristo. Podemos confiar que Él edificará Su iglesia, pero esto no nos alivia de nuestra responsabilidad de usar bien la palabra de verdad (2 Ti. 2:15).
    Es importante reconocer que la enseñanza falsa acerca de Cristo no se limita a las sectas nombradas anteriormente. Puede aparecer en revistas cristianas bien conocidas, u otro material impreso, procedente de los que generalmente se consideran fieles a la Palabra de Dios. A veces puede incluso ser presentado al pueblo del Señor por uno de los Suyos que ha sido engañado y no reconoce su error. Pero independiente de los medios o el motivo, cualquier doctrina acerca de la Persona de Jesucristo que es contraria a las Escrituras conducirá, directa o indirectamente, a más error, y por lo tal hay que enfrentarla. El propósito de este estudio es considerar la impecabilidad de Jesucristo y más específicamente algunas enseñanzas recientes que niegan esta verdad. La doctrina de la impecabilidad presenta a Jesucristo como verdadero Dios y verdadero hombre un una unión mística en una Persona. Como tal, no podía pecar durante Su tiempo en el mundo, como tampoco puede pecar ahora como Hombre en la gloria.

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EL DINERO HABLA... ¿Qué Dice?

    “El dinero habla” es simplemente una versión moderna del antiguo proverbio: “El dinero sirve para todo” (Eclesiastés 10:19). Es el lenguaje internacional. ¿Sabes algo de japonés? ¿No? Pero conoces la palabra “yen”. ¿Y hebreo? Todos reconocemos la palabra “shekel”. Lo mismo pasa con “peso”, “euro”, “lempira” “córdoba”, “escudo” y “dollar”. Los viajeros que no pueden comunicarse por medio del dialecto local, simplemente tienen que alargar sus carteras... e instantáneamente, ¡todo el mundo comprende!
    El dinero habla, pero ¿qué dice? El rey Salomón fue la persona que más dinero tenía para escucharlo hablar, y esto es lo que él oyó:
    1. El dinero no puede evitar que suceda el “gran acontecimiento” suceda. Aunque el sabio va a la muerte con los ojos abiertos y el necio se hunde en la oscuridad, el último enemigo es insobornable. “Un mismo suceso acontecerá al uno como al otro” (Eclesiastés 2:14). El dinero habla elocuentemente en la sala de juntas, es adulador en el banquete, pero mudo en el lecho de muerte.
    2. El dinero no puede acompañarnos en nuestro viaje final (1 Timoteo 6:7). Dejamos el mundo con las mismas posesiones que cuando llegamos (Eclesiastés 5:15). El dinero abre puertas, entra sin cita previa, y no tiene que esperar en colas. Es el pasaporte universal a todos los lugares menos el cielo. Y así es trágicamente posible ser sabio para este mundo pero necio para la eternidad.
    3. Cuanto más dinero tengas, más importancia parece tener. ¡Y más importante te es tenerlo! Si el dinero va tomando más y más lugar en mi vida, entonces a esta misma medida él va expulsando gozo, amor y contentamiento de mi vida. El dinero puede ser un buen siervo, ¡pero es un maestro cruel!
    El hombre que “lo tenía todo” declaró: “todo es vanidad”. Luego, ¿es malo el dinero?  No, lo necesitamos para funcionar. ¿Es malo vivir para el dinero? Es la manera más segura de convertirse en uno que vive en la pobreza espiritual. Escucha a tu dinero y verás.
    Jesucristo preguntó: “¿Qué aprovechará al hombre si ganare todo el mundo, y perdiere su alma?” (Marcos 8:36). ¿Quieres ser realmente rico?  “La dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro” (Romanos 6:23).
 
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  INFORME ESPECIAL
Sobre La Psicología: ¿Ciencia o Religión?


III
Martin y Deidre Bobgan

(viene del número anterior)
 
El psiquiatra Thomas Szasz, en su libro The Myth of Psychotherapy (“El Mito de la Psicoterapia”), dice: “Los ingredientes básicos de la psicoterapia son: religión, retórica y represión”.9 Señala que la psicoterapia no siempre incluye la represión, pero siempre  usa la religión y la retórica (conversación). Szasz declara contundentemente:

“Las relaciones humanas que nosotros ahora llamamos ‘psicoterapia’ son realmente asuntos de religión – y al llamarlas erróneamente “terapéuticas” ponemos en gran riesgo nuestro bienestar espiritual”.10

En otro lugar, refiriéndose a la psicoterapia como religión, Szasz dice:

“No es meramente una religión que presume ser ciencia, sino realmente una religión falsa que busca destruir la verdadera”.11

    Szasz también informa: “La psicoterapia es un nombre moderno que suena científico, pero antes era llamado: ‘la cura de almas’”.12 Uno de sus propósitos principales al escribir The Myth of Psychotherapy (“El Mito de la Psicoterapia”) fue:

“...demostrar cómo al declinar la religión y crecer la ciencia en el siglo XVIII, la cura de almas (pecaminosas), que antes era parte integral de la religión cristiana, fue presentada como la cura de mentes (enfermas), y vino a ser parte integral de la medicina”.13

    La cura de almas era antes un ministerio vital de la Iglesia, pero en este siglo ha sido cambiada por la cura de mentes, llamada; “psicoterapia”. La consejería bíblica ha menguado hasta la casi inexistencia.

La Psicología Transpersonal


    Aunque todas las formas de la psicoterapia son religiosas, la cuarta rama de la psicología –la transpersonal– es más abiertamente religiosa que las otras. Las psicologías transpersonales incluyen fe en lo sobrenatural – algo más allá del universo físico. Pero, la espiritualidad que ofrecen incluye las experiencias místicas del ocultismo y de las religiones orientales.
    A través de las psicoterapias transpersonales, varias formas de religión oriental han entrado en la vida occidental. El psicólogo Daniel Goleman cita a Chogyam Trungpa quien dijo: “El budismo entrará en el occidente como psicología”. Goleman señala que las religiones orientales “avanzan paulatinamente como psicologías, no como religiones”.14 Jacob Needleman escribe:

“Un número grande y creciente de psicoterapeutas están convencidos de que las religiones orientales facilitan una comprensión de la mente mucho más completa que la ciencia occidental. Al mismo tiempo, como líderes de nuevas religiones, los numerosos gurús y maestros espirituales ahora están en el occidente. Reforman y adaptan los sistemas tradicionales al lenguaje y ambiente de la psicología moderna”.15

La Psicología Más La Biblia

La Iglesia no ha podido escaparse de la influencia penetrante y dominante de la psicoterapia. Con entusiasmo ignorante, ha abrazado la pseudociencia de la psicoterapia, incorporándola como parte de la fuerza de su vida. La Iglesia ahora no sólo incluye los conceptos y enseñanzas de los psicoterapeutas en sermones y seminarios, sino que cede y entrega a los que tienen dificultades mentales y emocionales al “gran altar” de la psicoterapia.
    Muchos líderes de iglesias contienden que la Iglesia no es apta para ayudar a las personas que padecen de “depresión”, ansiedad, miedo y otros problemas parecidos. Así que, confían en los practicantes asalariados de la pseudociencia de la psicoterapia, en lugar de confiar en la Palabra de Dios y en la obra del Espíritu Santo.
    Debido a la confusión entre la ciencia y la pseudociencia, esos líderes han elevado al psicoterapeuta a una posición de autoridad en la iglesia moderna. De esta manera, cualquier ataque contra la amalgamación de psicoterapia y el cristianismo es considerado como un ataque contra la Iglesia misma.
    Aunque las iglesias han aceptado y aprobado casi universalmente el camino psicológico, hay cristianos que no lo han hecho. Jay Adams escribe:

“En mi opinión, aprobar, permitir y practicar dogmas psiquiatras y psicoanalíticos en la iglesia es tan pagano, herético y peligroso como si propagara las enseñanzas de sectas extrañas. La única diferencia vital sería que las sectas son menos peligrosas porque sus errores son más identificables”.16

    La psicoterapia es un espectro muy sutil y taimado que molesta a la Iglesia, porque es percibida como científica y beneficiosa para  ayudar al alma enferma. Pero en realidad es un sistema sucedáneo y pseudocientífico hecha de creencias religiosas.
    La Iglesia primitiva afrontaba y trataba problemas mentales-emocionales-conductuales tan complejos como los que hoy existen. Si hay diferencia, está en que los problemas en aquellos tiempos eran más difíciles que los que ahora afrontamos. Los primeros cristianos padecieron persecución, pobreza y varias aflicciones que son ajenas a la mayoría del cristianismo de nuestro siglo (especialmente en el occidente). Las catacumbas de Roma dan testimonio de la gravedad de los problemas afrontados por la Iglesia primitiva.
    Si de algo sufrimos hoy, es de la afluencia y la comodidad, las cuales nos impulsan a una mayor ocupación con nosotros mismos que hubo en otros tiempos menos afluentes. Pero la cura de los pecados del egoísmo y el ensimismamiento existía en la Iglesia primitiva, y todavía está disponible. De hecho, las soluciones bíblicas empleadas por la Iglesia primitiva son igualmente potentes hoy en día si las queremos emplear.
    La Palabra de Dios y la obra del Espíritu Santo son aplicables a todos los problemas de la vida, y no necesitan ser suprimidas ni reemplazadas por terapeutas y terapias conversacionales.
    ¿Ha abandonado la Iglesia moderna su llamado y obligación a ministrar a las personas que sufren? Si es así, es porque los cristianos creen el mito de la consejería psicológica como ciencia, cuando en realidad no es sino otra religión y otro evangelio.
    El conflicto entre el camino psicológico de consejería y el camino bíblico no es entre verdadera ciencia y verdadera religión. Es estrictamente religioso – entre muchas religiones agrupadas bajo el título: “psicoterapia” (consejería psicológica), y la única verdadera religión, la de la Biblia.
    La peor de las promesas atractivas pero falsas de la psicología cristiana es que la Biblia y la psicoterapia ofrecen mejor ayuda que sólo la Biblia. Aunque esta idea ha sido promulgada y promovida por muchos “psicoterapeutas cristianos”, no existe evidencia de investigaciones para apoyarla. Nadie jamás ha demostrado que la Biblia necesita aumentación psicológica para ser más eficaz en el trato de los problemas de la vida.
    Nadie ha demostrado que una cura de mentes cristianizada (la psicoterapia) sea de más beneficio que la cura original y no adulterada de las almas (la consejería bíblica).

continuará, d.v., en el número siguiente
La obra entera está ahora disponible en formato libro con todas las notas y referencias. www.editorial-berea.com


sábado, 3 de septiembre de 2016

EN ESTO PENSAD -- septiembre 2016

EL GRAN MISTERIO DE LA PIEDAD

William MacDonald

"E indiscutiblemente, grande es el misterio de la piedad: Dios fue manifestado en carne”   1 Timoteo 3:16
 
     El misterio es grande, no por
que sea enigmático sino porque es asombroso. El misterio es la verdad extraordinaria que Dios fue manifestado en carne.
     Significa, por ejemplo, que el Eterno nació en un mundo donde hay tiempo, y vivió en una esfera de calendarios y relojes.
     Aquel que es Omnipresente y capaz de estar en todos los lugares al mismo tiempo, se confinó a Sí mismo a un sólo lugar: Belén, Nazaret, Capernaum o Jerusalén.
     Es maravilloso pensar que el Dios Grande, que llena el cielo y la tierra se comprimiera en un cuerpo humano. Cuando los hombres le miraban podían decir con precisión: “En Él habita corporalmente toda la plenitud de la deidad”.
    El misterio nos recuerda que el Creador visitó este insignificante planeta llamado Tierra. Siendo tan sólo una partícula de polvo cósmico, en comparación con el resto del universo, no obstante, pasó por alto el resto para llegar aquí. ¡Del palacio del cielo a un establo, a un pesebre!
    El Omnipotente se convirtió en un indefenso Bebé. No es exagerado decir que Aquel a quién María sostenía en sus brazos también sostenía a María, porque Él es el Sustentador así como el Hacedor.
     El Omnisciente es la fuente de toda sabiduría y conocimiento y a pesar de esto, leemos acerca de Él que, siendo Niño, crecía en sabiduría y conocimiento. Es casi increíble pensar que el Dueño de todo llegaba como alguien inoportuno a sus propias posesiones. No hubo lugar para Él en el mesón. El mundo no le conoció, los Suyos no le recibieron.
     El Amo llegó al mundo como un Siervo. El Señor de la gloria veló Su gloria en un cuerpo de carne. El Señor de la vida vino al mundo a morir. El Santo se internó en una jungla de pecado. Aquel que es infinitamente alto llegó a ser íntimamente cercano. El Objeto de la delicia del Padre y de la adoración angélica se encontró hambriento, sediento y cansado, junto al pozo de Jacob, durmió en una barca en Galilea y vagó “como un extranjero sin hogar en el mundo que Sus manos habían hecho”. Vino del lujo a la pobreza, sin tener siquiera un lugar donde reclinar Su cabeza. Trabajó como carpintero. Jamás durmió en un colchón. Nunca tuvo agua corriente caliente y fría u otras comodidades que nosotros damos por sentado.
     ¡Y todo fue por ti y por mí! ¡Oh ven, adorémosle!
 
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¿POR QUÉ AHORA?
 
 
¿Por qué hablar en estas fechas del nacimiento de Jesucristo? Adam Clarke, teólogo británico y erudito bíblico en el Vol. 5 de su obra: Commentary on the Bible ("Comentario Bíblico"), hace unas apreciaciones muy interesantes respecto a la fecha del nacimiento de Cristo:
"…Era una antigua costumbre de los judíos de esos días, enviar afuera sus ovejas a los campos y desiertos cerca del 'Passover' (inicio de la primavera) … “durante el tiempo que estaban afuera, los pastores vigilaban las ovejas noche y día. Cuando caían las primeras tempranas lluvias, en el mes de Marchesvan, correspondiente a parte de nuestro octubre y noviembre (comienza a mediados de octubre), encontramos que las ovejas eran mantenidas. Y, como estos pastores no llevaban a sus hogares sus rebaños, presumimos en el argumento de que octubre aún no había comenzado, y que, consecuentemente, nuestro Señor no nació el 25 de diciembre, cuando no había rebaños afuera en los campos;   no podría haber nacido después de septiembre, ya que los rebaños permanecían afuera en los campos por la noche”…
     Según Clarke, los pastores de Israel acostumbraban a traer sus rebaños desde las laderas de las montañas y campos y las guardaban hacia mitad de octubre, ya que en estas fechas empezaban las frecuentes lluvias y seguían los fríos del invierno.
    Diciembre es la fecha establecida por la Iglesia Católica Romana, siguiendeo costumbres paganas, y las festividades carecen de fundamento en el Nuevo Testamento, pues no forman parte de la doctrina y práctica de la iglesia primitiva. No es correcto enseñar esa práctica ni dar mal ejemplo a otros.
 
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La Metástasis de la Psicología
 
     Hoy la psicología está en muchas iglesias, universidades "cristianas" y  escuelas teológicas que ofrecen licenciatura en "Consejería". (por ej., en EE.UU., Master's College and Seminary en Sta. Clarita, California; el Instituto Bíblico Moody en Chicago; Dallas Seminario Bíblico en Dallas, Texas; Emmaus Bible College en Dubuque, Iowa; Bob Jones University en Carolina del Sur, y más).
    Hemos demorado en quitar la psicología de la iglesia, y ahora sufrimos la metástasis de ella. Metástasis significa: cambio de lugar - www.sanitas.es explica: "Cuando el cáncer se propaga desde la parte del cuerpo donde comenzó (sitio primario) a otras partes del cuerpo se le llama metástasis. La metástasis puede ocurrir cuando las células se desprenden de un tumor canceroso y viajan a otras partes del cuerpo a través del torrente sanguíneo o los vasos linfáticos... Las células cancerosas que se trasladan a través de los vasos sanguíneos o linfáticos se pueden propagar a otros órganos o tejidos en partes distantes del cuerpo".  Esto ha sucedido en la iglesia. La psicología no fue extirpada, y las "células cancerosas" se han extendido a todas partes. Ahora son mucho más difíciles de eliminar.
 
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El Lugar Clave De La Biblia

 
    El Salmo 1:2 identifica el lugar que ocupa la Palabra de Dios en la vida del creyente: “...está su delicia, y en su ley medita de día y de noche”. En otro lugar el salmista exclamó: “Oh cuánto amo yo tu ley, todo el día es ella mi meditación” (Sal. 119:97). En nuestros tiempos pocos podrín decir esto. Muchas personas hoy están continuamente ocupadas con teléfonos, televisores, música, etc. Amigo, permíteme preguntar: ¿Qué lugar ocupa la Palabra de Dios en tu vida?
    En Mateo 4:4 el Señor, durante Su tentación, declara que el hombre vivirá de toda palabra que sale de la boca de Dios. Como seguidores Suyos, necesitamos la Palabra de Dios para combatir la tentación. Resistimos al diablo con ella diciendo: “Escrito está” como hizo nuestro Señor.
    El Salmo 119:9 declara que obedeciendo a la Palabra de Dios limpiamos nuestro camino. El versículo 11 dice: “en mi corazón he guardado tus dichos, para no pecar contra ti”.
     En el Salmo 119:89 aprendemos que la Palabra de Dios permanece para siempre en los cielos. No se caduca, ni se invalida con el paso de tiempo. A los que dicen: “los tiempos han cambiado” debemos responder que la Palabra permanece para siempre (1 P. 1:23). Ningún otro libro es así.
    Pasando al Salmo 119:105 vemos que  con ella Dios guía nuestros pasos e ilumina nuestro camino. Él que sabe más y ve más lejos que nosotros, nos guía por Su Palabra. Ningún consejera ni guía hay como la Biblia.
    En Juan 17:17 el Señor dice: “Santifícalos en tu verdad; tu palabra es verdad”. Dios nos santifica por Su Palabra, no por ceremonias y experiencias. Poca Biblia, poca santificación.
    2 Corintios 3:18 indica que somos transformados y renovados por la Palabra de Dios (Ro. 12:2). En ella aprendemos la voluntad de Dios, que es buena, perfecta y agradable.
    1 Pedro 2:2-3 enseña que crecemos mediante la Palabra de Dios. Por eso debemos desearla, buscarla y alimentarnos de ella todos los días. Job dijo: “Del mandamiento de sus labios nunca me separé; guardé las palabras de su boca más que mi comida” (Job 23:12). Es de más valor que nuestra comida, sin embargo, muchos comen tres o cuatro veces al día, y a penas pasan diez minutos una vez en la Palabra. ¡Seamos más como Job! Sigamos el consejo dado a Josué: “Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien” (Jos. 1:8).                                                                                          
Carlos
 
En Tu Palabra, oh Padre Dios, ¡Que bella luz se ve! Bendita celestial porción, gozada por la fe.

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EL LIBRO DEL MES
¿Psicología?, por Carlos Tomás Knott
¿Qué derecho tiene la psicología a hacerse pasar por ciencia y medicina y meterse en las iglesias? La Biblia manda a los creyentes: "examinadlo todo; retened lo bueno" (1 Ts. 5:21). De manera sencilla, bíblica y documentada el autor nos lleva a cumplir ese deber. Presenta la raíz y procedencia de la psicología, y descubre las falacias de ella y sus seguidores.
precio:  5 euros
www.editorial-berea.com 
 
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El Infierno

    ¡El infierno! La prisión del desespero,
    Voy a mostrarte algunas cosas que no encontrarás allí:
    No habrá flores que se abran a los lados del Infierno,
    Ni bellezas naturales a las que aquí tanto amamos,
    No hay consuelos hogareños, músicas ni canciones,
    No hallarás gozo amistoso entre aquellas multitudes;
    Ni chiquillos que alegren la pesada y larga noche;
    Ni una cariñosa sonrisa en la región de las noches;
    No hay gracia, no hay perdón, misericordia y compasión.
    Tampoco hay agua, ¡oh Dios! ¡qué terrible lugar!
    Los remordimientos del perdido nadie puede explicar,
    Ni un momento de alivio,
    ¡No hay descanso en el Infierno!
   
    ¡El infierno! La prisión del desespero,
    Te mostraré algunas cosas que allí estarán:
    Fuego y azufre sabemos que hay,
    Pues Dios en Su Palabra nos dice así,
    Memoria, remordimiento, dolor y sufrimiento,
    Llanto y gemido, mas todo en vano;
    Blasfemos, maldicientes, aborrecedores de Dios,
    Los que a Cristo rechazaron mientras en la tierra andaban;
    Asesinos, jugadores, borrachos y mentirosos,
    Tendrán en el lago de fuego su parte;
    El sucio, el vil, el cruel y mezquino,
    ¡Qué horrorosa multitud será vista en el Infierno!
    Sí, más que lo que cualquier humano sobre la tierra pueda
        describir,
    ¡Son los tormentos y desgracias del Infierno eterno!  
autor desconocido
 
     Estimado amigo, el infierno no es un cuento, ni un mito inventado por Dante ni otros de la Edad Media para asustar y controlar a la gente. Es la segunda muerte, la paga del pecado, y ciertamente tu destino personal a menos que te arrepientas y confíes en el Señor Jesucristo.
     Ninguna iglesia, filosofía ni buena obra puede salvarte, sino sólo Jesucristo, pues Él murió pagando por ti la paga del pecado que es muerte. Confía en Él y serás salvo del infierno.
 
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INFORME ESPECIAL
Sobre La Psicología: ¿Ciencia o Religión?
II
Martin y Deidre Bobgan

(viene del número anterior)
¿Es La Psicología Una Ciencia?

     El pueblo de Dios busca sabiduría y conocimiento tanto de la revelación de las Escrituras como del mundo físico. Pablo argumenta que todos somos responsables delante de Dios, porque la creación da evidencia de Su existencia:

“Porque las cosas invisibles de él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas, de modo que no tienen excusa” (Ro. 1:20).

    También el rey David declaró: “Los cielos cuentan la gloria de Dios, y el firmamento anuncia la obra de sus manos” (Sal. 19:1).
    El estudio científico es una manera válida de entender la obra de Dios, y puede ser muy útil en muchos aspectos de la vida. La verdadera ciencia desarrolla teorías en base a lo que es observado. Examina cada teoría con pruebas rigurosas para ver si cuadra con la realidad. El método científico funciona bien observando y anotando datos físicos y sacando conclusiones que confirman o invalidan una teoría.
    A mediados del siglo XIX, algunos expertos (filósofos, realmente) deseaban estudiar la naturaleza humana con la esperanza de aplicar el método científico para observar, anotar y tratar la conducta humana. Creían que si pudieran estudiar científicamente a las personas, luego podrían entender más precisamente su comportamiento actual, predecir su comportamiento futuro y alterarlo mediante una intervención científica.
    La psicología y su rama activa de la psicoterapia ciertamente han querido adoptar para sí una postura científica. Sin embargo, desde un punto de vista estrictamente científica, no cumplen los requisitos.
    La Asociación Americana de Psicología intentó evaluar el estado de la psicología. Designó a Sigmund Koch para planificar y dirigir un estudio subvencionado por la Fundación Nacional de Ciencia. Ese estudio empleó a ochenta eruditos eminentes para evaluar los datos, las teorías y los métodos de la psicología. Publicaron los resultados en siete tomos titulados: Psychology: A Study of Science (“La Psicología: Un Estudio de la Ciencia”). Koch describe el engaño de pensar en la psicología como ciencia:

“La esperanza de una ciencia psicológica les llegó a ser indistinguible de la realidad. Toda la historia posterior de la psicología puede verse como un intento ritualista a imitar las formas de la ciencia para sostener la delusión de ser científica”.1

    Koch también dice:

“A lo largo de la historia de la psicología como ‘ciencia’, los conocimientos concretos que ha depositado son uniformemente negativos”.2

    Posiblemente podrían ser científicas las declaraciones psicológicas que describen la conducta humana o reportan los resultados de ciertas investigaciones. Pero si dejamos de describir la conducta humana y comenzamos a explicarlo, especialmente si intentamos cambiarlo, vamos de la ciencia a la opinión.
    Cuando cambiamos de describir a prescribir, vamos de la objetividad a la opinión. Y si presentamos como verdades o datos científicos las opiniones acerca del comportamiento, eso es mera pseudociencia (“falsa ciencia”). Descansa sobre premisas falsas (opiniones, conjeturas, explicaciones subjetivas), y conduce a conclusiones falsas.
    Un diccionario define así la pseudociencia: “un sistema de teorías, presunciones y métodos erróneos que son considerados científicos”.3 Incluye el uso de la etiqueta científico para proteger y promover creencias, prácticas y afirmaciones vagas, contradictorias, exageradas o infalsables.
    Un aspecto de la psicología que está plagado de pseudociencia es la psicoterapia. Si la psicoterapia hubiera triunfado como ciencia, tendríamos un consenso en esa disciplina respecto a los problemas mentales-emocionales-conductuales y cómo tratarlos. Al contrario, la psicoterapia está llena de teorías y técnicas contradictorias, las cuales comunican confusión en lugar de algo parecido al orden científico.
    La psicoterapia se propaga usando muchas explicaciones conflictivas acerca del hombre y su conducta. El psicólogo Roger Mills, en su artículo: “Psychology Goes Insane, Botches Role In Science” (“La Psicología se Enloquece y Fracasa como Ciencia”), dice:

“El campo de la psicología hoy es literalmente un caos. Existen tantos métodos, técnicas y teorías como investigadores y terapeutas. Personalmente he visto a terapeutas convencer a sus clientes que todos sus problemas vienen de sus madres, las estrellas, su composición bio-química, su dieta, su estilo de vida e incluso el ‘karma’ de sus vidas anteriores”.4

    Existen más de 250 sistemas distintos de psicoterapia, y cada uno profesa ser superior a los otros. Es difícil considerar esas opiniones tan diversas y subjetivas como científicas o aun factuales. Los fundamentos reales de la psicoterapia no están en la ciencia, sino en varias vistas filosóficas del mundo, especialmente el determinismo, el humanismo secular, el conductismo, el existencialismo e incluso el evolucionismo. El psiquiatra investigador E. Fuller Torrey habla sin pelos en la lengua al decir:

“Las técnicas empleadas por los psiquiatras en el occidente, con pocas excepciones están exactamente al mismo nivel científico que las  técnicas empleadas por los hechiceros”.5

La Psicología Como Religión

     Durante siglos los filósofos, teólogos, miembros de sectas y practicantes del ocultismo han buscado explicar el por qué del comportamiento de las personas y cómo pueden cambiar. Esas explicaciones forman la base de la psicología moderna. Pero el problema es que la psicología se dirige a los mismos áreas de interés que las Escrituras ya trataron.
    Puesto que la Palabra de Dios enseña cómo vivir, todas las ideas acerca del por qué de la conducta y cómo cambiarla deben considerarse de naturaleza religiosa. Donde la Biblia profesa ser divinamente inspirada, la psicología alega tener apoyo científico. No obstante, en lo referente a la conducta, las actitudes, los morales y valores, se trata no de ciencia sino de religión – ya sea la fe cristiana o cualquiera de un número de otras religiones, incluso el humanismo secular.
    Richard Feynman, ganador del premio Nobel, al considerar al profesado estado científico de la psicoterapia, aclara: “el psicoanálisis no es una ciencia”, y que “quizás se parece más a la hechicería”.6
    El mismo Carl G. Jung (1875-1961, discípulo de Freud) escribió:

“Las religiones son sistemas para sanar las enfermedades psíquicas... Por eso los pacientes fuerzan al psicoterapeuta a actuar como un sacerdote, y esperan y demandan que él les libre de toda su angustia. Por eso, los psicoterapeutas debemos ocuparnos con problemas que, estrictamente hablando, pertenecen al teólogo”.7

    Nota que Jung dijo “las religiones” y no “el cristianismo”. Él había repudiado el cristianismo y exploraba otras formas de experiencia religiosa, incluso el ocultismo. Sin desechar la naturaleza religiosa del ser humano, Jung rechazó al Dios de la Biblia y asumió para sí el papel de un sacerdote. Consideraba a todas las religiones, incluso el cristianismo, como mitologías colectivas. No creía que fuesen reales en esencia, pero que sí podrían afectar la personalidad humana, y así servirían para solucionar problemas humanos.
    A diferencia de Jung, Sigmund Freud redujo toda creencia religiosa al estado de ilusión y la llamó: “la neurosis obsesiva de la humanidad”.8 Consideraba la religión como ilusoria y por eso perjudicial y causa de problemas mentales.
    Las opiniones de Freud y Jung aciertan respecto a las religiones del mundo, pero además son anticristianas. Freud niega al cristianismo y Jung lo reduce a una mitología.
    Los dos repudiaron al Dios de la Biblia, y lideraron a sus seguidores en la búsqueda de explicaciones alternativas de la humanidad, y soluciones alternativas a los problemas de la vida. Se entregaron a sus propias imaginaciones limitadas, viendo a sus pacientes a través de su propia subjetividad y prejuicio anticristianos.
    La fe que ha sido una vez dada a los santos (Jud. 3) fue reemplazada con una fe sucedánea disfrazada de medicina o ciencia, pero fundada sobre lo que directamente contradice la Biblia.
continuará, d.v., en el número siguiente